Desde los mismos créditos iniciales, a través de una sucesión de fotos de época Angelopoulos nos traslada al clima de efervescencia social y política imperante en la Grecia de la primera mitad de 1936, señalando con particular hincapié la creciente movilización obrera y la omnipresencia del ejército en las calles. De hecho, el asesinato de un líder sindical en las primeras escenas durante lo que parece un paro fabril trata de poner en contexto al espectador, señalando los intentos del estado por desestabilizar y sabotear las organizaciones revolucionarias desde dentro. A lo largo de la película se nos muestran las formas de acción colectiva de los militantes obreros del Frente Popular griego, con un partido comunista muy consolidado, y la situación de clandestinidad en que se
encontraban ya antes de la dictadura dado el control que los militares ejercían sobre el espacio público (7). Por otro lado, el director señala a través de los planos centrados en la inauguración de las obras del nuevo estadio olímpico la progresiva fascistización del discurso, la puesta en escena del poder y el modus operandi del estado en el periodo inmediatamente anterior al 4 de agosto, que es en el que se enmarca el film. Cabe señalar que Metaxas actuaba como primer ministro interino designado por el rey y confirmado por el parlamento griego desde abril de 1936, cuando empiezan a imponerse ya algunas de las dinámicas que marcarán la futura dictadura: el culto palingenésico al pasado glorioso de Grecia, el anticomunismo, la estética clásica, el papel clave de la Iglesia ortodoxa en la legitimación del régimen o el culto a la acción y a la juventud como garantías de futuro y pureza. De hecho, Metaxas creía estar inaugurando la Tercera Civilización Helénica [Tritos Hellinikos Politismos], heredera palingenésica de la Grecia Clásica y el Imperio Bizantino, un nuevo orden orgánico basado en sus propias formas de representación popular, en la unidad y la superación del Cisma Nacional [Ethnikos Dikhasmos]
Paralelamente, Angelopoulos nos muestra la connivencia del establishment político tradicional –el partido liberal y el conservador–, con la deriva que están tomando los acontecimientos en la vida política y la realidad social del país, a lo cual se une el tibio “rechazo” paternalista de la diplomacia británica frente a los métodos expeditivos empleados por el estado en el control de la amenaza comunista. En este sentido, resulta particularmente significativa una conversación entre políticos griegos y diplomáticos británicos, que reflejaría la defensa de unos intereses bien concretos:
– Estoy preocupado, el momento actual parece crucial en toda Europa –señala uno de los británicos.
– ¿Qué dirías si estuvieras en España en pleno caos de la guerra civil? –le contesta uno de los políticos griegos.
La escena es muy interesante por cuanto pone de manifiesto el lugar central de la guerra civil española en las conversaciones y los cálculos políticos de la época. En este caso concreto, actuó como el factor disuasorio que empujaría a Metaxas a mantener el ejército en las calles y, finalmente, a declarar el estado de excepción –aunque de facto ya existiera antes– el 4 de agosto de 1936, anticipándose a la amenaza de huelga general por parte de los sindicatos tras varias semanas de inestabilidad en las fábricas. Claramente, todo apunta a que nos encontramos en los días finales de julio y la dictadura se plantea como la única salida posible para evitar un daño mayor, de forma que se está buscando el beneplácito de los británicos para poder actuar en ese sentido. Por tanto, en medio de esta escena pretendidamente frívola atravesada por los usos y costumbres de la cultura liberal-burguesa, se nos muestra el modo en que las clases dirigentes europeas buscan la forma de contemporizar y encontrar puntos de confluencia para sus diversos intereses, negociando y mercadeando con el futuro de todo el continente. Esto sirve a Angelopoulos para presentar su visión de las cosas: “El argumento es la detención y luego la ejecución final [del protagonista].” Sin embargo, esto no es más que la excusa para enseñar cómo “El camino muestra un poder burgués, un gobierno y una situación completamente inestable, sin voluntad, sin fuerza, que permitió el paso a la dictadura. Para mí era muy importante”(8). Se trata de un análisis eminentemente marxista sobre el modo en que se forjan las bases sociales, políticas y económicas que permiten la implantación de una dictadura, en este caso la del Régimen del 4 de Agosto en Grecia, que no se aleja para nada de lo señalado y aceptado por buena parte de la historiografía para los casos paradigmáticos de la época, como el italiano o el alemán (9). Esto nos lleva inevitablemente a señalar que las peculiaridades y, por extensión, la naturaleza de la dictadura de Metaxas no han estado exentas de debate, donde algunos historiadores señalan cada vez con mayor fuerza su carácter fascista que, sin embargo, no estaría respaldado por elementos comunes a los fascismos paradigmáticos, como la existencia de un partido de masas o el acercamiento al Eje en política exterior, sin ir más lejos Quizás, estos debates deberían invitarnos a revisar nuestra visión del fascismo genérico, sus orígenes y el proceso seguido en su llegada al poder, que no tuvo por qué ser
unidireccional, si bien en estos casos podría funcionar la tesis sobre los régimenes fascistizados, que es la que hoy en día se aplica de forma casi indiscutible para el caso de España
Así pues, las diferentes escenas de violencia política que se suceden a lo largo de la película, como la paliza propinada por dos hombres desconocidos al abogado del protagonista, un militante comunista y soplón de la policía encarcelado, ponen de relieve el estado de excepción reinante y el uso del terrorismo de estado como instrumento coactivo y, también, generador de consensos. Bajo la connivencia de Metaxas y su régimen, todavía en estado de gestación, tendrá lugar la detención y el asesinato del protagonista de la película, algo que queda simbolizado en las escenas donde el director de la prisión debate con diferentes expertos políticos, científicos y militares una posible salida al problema planteado por éste. El retrato del general Metaxas, con expresión muda, contempla desde lo alto de la estancia todo lo que ocurre, sancionando y legitimando la violencia practicada en nombre de los intereses del estado y la nación. Así pues, frente al clamor de libertad de una parte sustancial de la sociedad griega el estado respondería con la intimidación y el terror, lo cual concuerda con esas escenas donde el ejército griego lleva a cabo pruebas de tiro con fuego real, por si fuera necesario, se entiende, dirigirlo contra sus propios conciudadanos, como en el caso de España, donde una huelga general paró el golpe de estado del 18 de julio de 1936. En este sentido, la prisión donde transcurre buena parte de la película se convierte en la metáfora de todo un pueblo en manos de una minoría elitista y connivente entre sí.
Una cierta tendencia al prejuicio
Desconcierta el comprobar como a veces películas pertenecientes a géneros cineastas y culturas del todo opuestas pueden despertar sentimientos paralelos. ¿Por qué desconcierta? Pues ni más ni menos que debido a nuestros clichés que inconscientemente usamos a la hora de decidir si vemos una película, si nos gusta o no, y esto es así, te guste o no. Porque realmente el cine es algo universal y que mas da de donde provengan los metros filmados o el tipo de cultura que se nos muestra. Una cámara es una cámara aquí y allí y una historia es una historia aquí y allí.
Por eso invito a dejar de lado los prejuicios, tales como los dos premios obtenidos en Cannes o los más de veinte galardones recogidos durante su trayectoria para centrarnos en la película como si fuera su primer pase tras salir del laboratorio, porque es indudable que la gente quizás no se atreva a catalogarla según como sabiendo que estaba entre lo mejor de Cannes por ejemplo, pero allí entraríamos en la dinámica y viabilidad de un festival y no estoy aquí para hablar sobre ello.
Lejano (su título castellano), se enmarca claramente en una cierta corriente de un cine asiático (y perdonen que insista en ello pero nada mejor que traicionar lo que he dicho para entenderlo) de contemplación. Con eso me refiero a un largometraje donde pocas veces ocurren cosas, rociadas con un ritmo lento y tedioso, adornado con imágenes bellas que más que películas parecen fotografías, pero señores, esto es cine. El estilo deliberadamente pausado y el tipo de personajes nos retrotraen a la memoria al Angelopoulos de La mirada de Ulises, aunque según su autor N.B. Ceylan, busca un estilo más cercano a Tarkovsky y a Ozu.
De hecho sí consigue aproximarse a Tarkovsky. Sus personajes torturados, sus silencios, sus miradas, su capacidad de aburrir. Eso no se le puede negar. En cuanto a Ozu, el favorito de su director, no está tan claro haber comprendido su esencia. Su planificación es un contínuo homenaje, pocos movimientos de cámara (y cuando lo hace, como en el zoom que cierra la película hubiera resultado mejor dejarla estática), unos encuadres muy cuidados aunque al final aguante demasiado los planos algo innecesario. Ozu los aguantaba para dejar fluir la humanidad de los personajes, nunca más de lo necesario, aquí a veces sí puesto que cuando ya has comprendido su valor se recrea en la búsqueda que el espectador se pregunte porque pasa lo que está sucediendo y es que tal como afirma Ceylan «Hasta el aburrimiento es interesante«. Bueno, sobre opiniones… aunque no consigue acercarse a su propósito. Ceylan derrocha pesimismo y amargura por los poros, Ozu optimismo y humanidad. Ceylan nos cuenta una historia de miserias fácilmente aplicable a cualquier sociedad y estamento, pero realmente ¿Es interesante lo que nos cuenta? De hecho del modo en que nos lo cuenta no. A pesar del esfuerzo de sus dos intérpretes protagonistas, en quien reposa todo el metraje, uno no consigue engancharse con sus personajes, quizás por ese pesimismo tan buscado y esa parsimonia y pasotismo con respecto a todo.
Para ser francos quizás Ceylan haya fracasado en ese intento, pero no por ello hay que restarle méritos. La película es de una belleza plástica fuera de lo común. Cada plano es una fotografía milimétrica y a veces preciosa en el sentido de lo que vale la palabra. Cada imagen es de una belleza estudiada para reforzar la fuerza del personaje principal que es fotógrafo y como en un momento de la película afirma que la fotografía está muerta. Incluso el mismo Ceylan además de escribirla, producirla dirigirla y montarla también la fotografía (como Robert Rodríguez, ¿Entienden ahora lo de los prejuicios? Tal como comentó mi compañero Carlos Rosal en su crítica de Carmen: «Un plano medio es un plano medio, para Vicente Aranda y para Tony Scott«) otorgando un empaque que en pantalla grande uno no puede dejar de embobarse en ciertos pasajes, aunque también es cierto que uno no puede evitar el bostezar un par de veces.
Por eso y alejándonos de los clichés que a más de uno le influenciarían a la hora de expresarse en torno a ella. Uzak es una bella película sí, pero también larga, lenta aburrida y lejana. Eso sí, es preciosa. Cada uno elige lo que prefiere y cuando estás frente a una pantalla concentrado en lo que ves, poco importa realmente si has ganado en Cannes o en Turquía, importa si siento lo que se pretendía.
Hemos terminado la proyección de dos pelis de Ceylan, ahora sólo nos falta hospedarnos en el hotel Otello en la Capadocia y observar sentados en el salón tomándonos un te, entre la luz amarilla de su interior y el blanco de la nieve de unos paisajes espectaculares , como se van poniendo al descubierto, al modo de secretos de matrimonio de Bergman, la dignidad, la generosidad, la culpa, la compasión, y casi al final de la peli el dinero, en una escena memorable. Es decir, SUEÑOS DE INVIERNO, que ya la tenemos comprometida.
Un verso entrañable de Miguel Torga, recogido en “La paz posible es no tener ninguna” dice simplemente “siento el miedo del reverso” y eso es lo que debemos pensar equivocadamente al enterarnos de la duración de la cinta, sentir el reverso del cine comercial, pensar que no vamos a poder aguantar tanto tiempo en la sala de proyección. Un equívoco sin duda. Jame Campión, directora del festival de Cannes aseguró que “podía haber estado viendo la película otras dos horas más”.
SUEÑO DE INVIERNO es un cine que enseña a mirar, y también a saborear diálogos muy potentes. Si uno dice “la compasión es refugio de los cobardes” el otro responde “todos soñamos con grandes empresas para seguir fracasando”. Nada menos que Shakespeare frente a Doctoyevski, envuelto en unos cuentos de Chejov.
Refugiado en una tierra que perteneció a su padre Aydin, el exactor que vive con su mujer más joven y su hermana, terminará escribiendo la historia de teatro turco después de reflexionar sobre la naturaleza humana. ¿estamos preparados? Pues adelante, y por favor no me preguntéis cuando estemos sentados eso de ¿Qué película nos pones hoy? o lo de ¿cuanto dura?
LAS ENCUESTAS DE 2015 . ¿QUÉ QUEDA EN CLARO DE LAS ENCUESTAS QUE SE ESTÁN PUBLICANDO?
Ante la avalancha de Encuestas pre-electorales que nos van a inundar en 2015, en mi artículo anterior en Sistema Digitaladvertía sobre la necesidad de estar prevenidos ante las carencias técnicas de algunas Encuestas y ante los propósitos descarados de manipular a la opinión pública mediante la publicación sesgada de muchas de ellas.
Pero, además de una sana desconfianza ante unas Encuestas que presentan resultados bastante diversos entre sí, ¿queda algo claro de todos los datos que se están publicando? Al menos hay seis puntos de coincidencia.
En primer lugar, todas las Encuestas coinciden en identificar un vuelco hacia la izquierda del electorado español. Después de una gestión bastante negativa del Gobierno de Mariano Rajoy, y ante la persistencia de situaciones críticas de paro, precariedad laboral y desigualdades que afectan a más de ocho millones de españoles (y a su entorno), una mayoría abultada de la opinión pública quiere una salida por la izquierda a la situación política española. Sin embargo, no coinciden las Encuestas –por distintos motivos e intenciones– en determinar cómo se puede distribuir ese voto en los diferentes espacios de izquierdas.
En segundo lugar, todas las Encuestas coinciden en identificar un deterioro notable en los apoyos del PP, aunque no está claro si se está identificando adecuadamente el voto oculto de este partido, que tampoco se sabe si finalmente aflorará en torno a las siglas del PP o si encontrará acomodo en otros partidos políticos (especialmente en los espacios de centro-centro, donde el PP actualmente se encuentra más debilitado y cuestionado). De momento, parece que Ciudadanospuede atraer una parte apreciable de ese voto centrista descontento.
En tercer lugar, todas las Encuestas coinciden en vaticinar una fuerte irrupción en escena de una nueva formación política (Podemos), al tiempo que se apuntan posibilidades crecientes para otras opciones centristas (Ciudadanos). La heterogeneidad de estimaciones de voto para Podemos revela que en este aspecto hay mucho “sesgo encerrado” y que, en situaciones como las actuales, los pronósticos atribuidos a Podemos pueden dar lugar a fracasos de predicción de cara a las próximas elecciones. Por lo tanto, si no hay cambios sustantivos en el contexto político, en las próximas elecciones (tanto municipales y autonómicas como generales) se va a mantener un alto grado de incertidumbre hasta el mismo día de las elecciones. Y podría haber sorpresas.
En cuarto lugar, los datos de todas las Encuestas coinciden en que en estos momentos solo hay tres partidos capaces de nuclear un número suficiente de apoyos como para poder ser considerados “alternativas reales de Gobierno”: el PP, el PSOE y Podemos. Ningún otro partido alcanza ni se aproxima de lejos a porcentajes de voto superiores al 20%. Considerando que una mayoría muy neta del electorado está reclamando una alternativa de izquierdas en España, y que es prácticamente imposible una remontada del PP en las circunstancias actuales, este hecho, y la frustración y tensión que crearía en la sociedad española cualquier solución que desconociera o hurtara tal demanda de cambio político y social, deja reducidas a dos las opciones de gobierno futuro: o bien el PSOE, o bien Podemos. Esta va a ser, precisamente, la decisión política nuclear sobre la que van a tener que pronunciarse los españoles en 2015. Con todas las consecuencias y con toda la necesidad de que queden claras ante la opinión pública las diferencias, y efectos, de ambas opciones. ¿Tienen claro que esta es la opción nuclear algunos grupos de comunicación y determinados sectores influyentes de la sociedad española?
En quinto lugar, todas las Encuestas coinciden en que en estos momentos puede darse una movilización importante de antiguos abstencionistas, que actualmente se encuentran motivados a brindar su apoyo a nuevas formaciones políticas. Pero, paradójicamente, esto no parece que esté influyendo en el pronóstico de una reducción de la tasa de abstención. ¿Por qué? Sencillamente porque ahora muchos de los que dicen que van a abstenerse son antiguos votantes del PP y del PSOE. ¿Seguro que se abstendrán finalmente?
Finalmente, en sexto lugar, y aún sin agotar el tema, en buena parte de las Encuestas publicadas últimamente se tiende a oscurecer el papel que pueden jugar los liderazgos en los próximos comicios que se celebrarán en España. Inicialmente, los sectores más propicios a Podemos –por las razones que sean– enfatizaban mucho la buena acogida del liderazgo de Pablo Manuel Iglesias, hasta que en las Encuestas empezó a salir muy bien valorado Pedro Sánchez. A partir de entonces, se hizo el silencio sobre este aspecto. Respecto a los que se sitúan en la órbita del PP, el silencio sobre el liderazgo de Mariano Rajoy es harto compresible. Mejor callar que llorar.
La consecuencia es que en las Encuestas que se publican se prescinde de uno de los aspectos importantes que va a influir en bastantes personas a la hora de emitir su voto en las próximas elecciones (especialmente en las generales), en las que el factor “confianza” va a ser muy importante, al tiempo que desde determinados núcleos de poder conservador se ha emprendido la estrategia de intentar erosionar y cuestionar el liderazgo de Pedro Sánchez, sobre todo tratando de sembrar sombras de sospecha sobre los apoyos internos con los que cuenta en su propio partido.
En las próximas semanas continuaremos analizando las nuevas tendencias que muestren las Encuestas que se vayan publicando.
José Félix Tezanos
La escritora francesa Catherine François, autora de «Los reyes poetas» reconstruye la vida de las cortes literarias de Almería y de Sevilla en el siglo XI con absoluta fidelidad a los hechos históricos. Su relato dramatizado consigue encarnar personajes hasta hoy difusos en escenas llenas de emoción y pone de manifiesto el papel de la poesía en la política de la época. Sorprende la precisión con que una autora extranjera se adentra en una parte compleja de la historia española, convirtiéndola en materia poética de primer orden.
En una entrevista ha admitido que al-Andalus «acabó convirtiéndose en mito romántico», ha asegurado que «se tardó mucho en recuperar el nivel de conocimientos y la prosperidad de las capitales de al-Andalus», y que «para valorar estos hechos con rigor hay que atenerse a los estudios históricos, visitar los museos y los monumentos que quedan».
Según la autora, desde el punto de vista cultural, lo más destacable de estas cortes islámicas era la actividad poética, algo que «se puede apreciar por la cantidad de poetas que prestaban su servicio a los reyes al-Mutasim y al-Mutamid, que eran ellos mismos poetas. La poesía era una muestra de la vida refinada de las cortes de al-Andalus».
François, que presentó «Los reyes poetas» en la Fundación Tres Culturas de Sevilla , ha explicado que la poesía «estaba acompañada por músicos y a veces por bailarinas; en Sevilla, ar-Rashid, uno de los hijos de al-Mutamid, también poeta, tocaba el laúd con un grupo importante de músicos».
El prestigio de la poesía estribaba en que «ya tenía un papel relevante durante la época preislámica. Las tribus de beduinos recorrían el desierto cantando versos monótonos como el paso de sus camellos. El poeta era un guerrero que prestaba su voz para ensalzar el valor de su clan en las batallas».
«Con la expansión del islam, los poemas se abrieron hacia una lírica espiritual y amorosa -ha advertido-, se hicieron musicalmente más ricos, con aportaciones de Oriente y de Occidente. Al-Andalus heredó esa tradición a la vez profana y religiosa, la protegió con especial ahínco por ser el territorio más occidental y aislado del islam».
Además, «los letrados andalusíes tenían que defender su poesía, inicialmente puesta en duda por los autores de Oriente, aunque fue reconocida ya por la mayoría de ellos en el siglo XI», ha manifestado.
Sobre el peso de la poesía en la política de la época, François ha recordado que «toda la correspondencia oficial y diplomática se hacía en verso; por eso, los visires tenían un amplio conocimiento de los recursos poéticos».
«Siguiendo la tradición oriental, los poetas de al-Andalus ensalzaban el honor de sus señores y celebraban sus victorias. Llegaron a ser un valor de prestigio que los reyes se disputaban. El poder de la palabra fue decisivo cuando empezaron a circular entre la población poemas que denunciaban la forma de vida licenciosa de sus gobernantes», ha explicado.
De aquella poesía ha destacado «las imágenes y la variedad de los temas, la delicadeza de las metáforas labradas como objetos de filigrana, que supieron aprovechar los trovadores», ya que «los poetas andalusíes heredaron una tradición literaria pulida durante siglos que llegó a formar un especie de clasicismo barroco».
«La poesía andalusí era sensual y refinada; una parte sustancial de la lírica popular española viene de ahí», ha valorado la autora.
Del estudio de estas obras ha señalado que «queda mucho por hacer en traducción. Fuera de España se han traducido poesías escritas y cantadas en al-Andalus a las que todavía no tenemos acceso. La Biblioteca de al-Andalus editada por Jorge Lirola suple en parte esa carencia, pero se echa de menos una labor de equipo internacional que permita editar un panorama completo de la poesía andalusí».
François ha señalado que, a diferencia de al-Andalus, «en los reinos cristianos la cultura era privilegio exclusivo de los nobles y de los clérigos, y a los letrados no se les permitía tratar temas paganos o que fueran en contra de las teorías dictadas por Roma. En al-Andalus, en cambio, no era raro oír a un campesino improvisar versos sobre un tema cualquiera».
«Los sabios árabes conservaron la filosofía griega, olvidada por los cristianos de la época, y los conocimientos técnicos y científicos, tanto en astronomía como en música, de los persas. La huella que dejaron en el paisaje, en la arquitectura y en la agricultura, se puede contemplar todavía».