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02 PM | 06 Oct

Las aventuras de Antoine Doinel (François Truffaut)

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Las aventuras de Antoine Doinel (François Truffaut)

Entre los distintos artefactos cinematográficos que han explorado el paso del tiempo y la existencia a través del cine la saga sobre el personaje de Antoine Doinel de François Truffaut ocupa un lugar privilegiado en el imaginario colectivo gracias a la influencia de las cinco películas que la componen: Los 400 golpes (1959), Antoine et Collete (1962), Besos robados (1968), Domicilio conyugal (1970) y El amor en fuga (1979). Desde la adolescencia hasta la madurez, Jean-Pierre Léaud da vida al alter ego de François Truffaut, la antítesis del héroe contemporáneo, un personaje lleno de energía y defectos, inteligente, despistado, nervioso y, pese a todo, profundamente adorable.

A diferencia de otros proyectos que captan la evolución de un personaje, Las aventuras de Antoine Doinel no fueron concebidas de antemano como un estudio del paso del tiempo sino que fueron fruto del devenir y las casualidades en el proceso de producción de François Truffaut. A partir de la primera película que presenta al personaje, Los 400 golpes, las distintas continuaciones son consecuencia de decisiones personales del director en las distintas etapas de su carrera, una característica que aporta a la saga frescura y naturalidad, cada película habita en su tiempo al igual que lo hace Doinel. De esta manera, las sucesivas entregas aportan nuevos matices al personaje y la historia va adquiriendo mayores dimensiones narrativas y cinematográficas.

La primera de las aventuras es la más conocida y valorada: Los 400 golpes (Les 400 coups, 1959). Su triunfo en Cannes abrió la puerta por la que se coló el vendaval de la nouvelle vague y se convirtió en una de las más representativas del movimiento y un punto de inflexión en la historia del cine. Su mayor triunfo es regodearse en lo cotidiano y saber plasmar el neorrealismo que predicaba la nouvelle vague. Con una narración episódica y basada en la infancia del propio director, el joven Doinel se rebela contra su familia, la escuela y todo aquello que reprime su alma transgresora. En la calle disfruta de la libertad mientras en casa se refugia leyendo a Balzac, la escuela que debería alimentar su espíritu de aprendizaje es por el contrario una prisión para él. La escuela, el calabozo, el reformatorio… múltiples cárceles por las que va pasando y de las que sólo intenta escapar. En el excelso final del filme, Antoine Doinel corre para ver por primera vez el mar y cuando lo alcanza entiende que la libertad desorienta, por eso deshace su camino, vuelve a tierra y levanta su mirada hacia nosotros para hacernos cómplices de todo.

Tres años después -y casi de tapado- Truffaut recupera la historia de Antoine Doinel en Antoine et Collete cortometraje incluído en la película colaborativa El amor a los veinte años (1962). Antoine, independizado, vive en un pequeño apartamento y trabaja en una tienda de discos; en uno de los habituales conciertos de música clásica que frecuenta conoce a Collete, la primera de las mujeres sobre la que hace girar su vida. El director mantiene la misma esencia realista que en Los 400 golpes y se afana en mostrar su predilección por la ciudad de París, sus cafeterías, tertulias, teatros… y en definitiva todos aquellos lugares que frecuentaban la juventud de la época. También posee episodios autobiográficos pues Truffaut, al igual que Doinel, se mudó enfrente de la chica que le gustaba. Con esta película, François Truffaut introduce un elemento más en la ecuación vital de Antoine Doinel: el amor.

Y con todas los elementos de la ecuación disponibles, Truffaut vuelve sobre las andanzas de nuestro antihéroe en Besos robados (Baisers voile, 1968). Posiblemente la más libre de toda la saga gracias a la variedad estilística y la improvisación en el proceso de rodaje. Doinel se marcha del ejército -una nueva cárcel en su madurez- y comienza a trabajar de vigilante nocturno, detective privado, reparador de televisores… una disparidad e inestabilidad en el ámbito laboral que es similar en lo emocional, entre prostitutas y ligues se ve seducido por una mujer mayor a la que investiga y seduciendo a una joven que se le resiste, Christine. En una escena muy reveladora, Doinel ante el espejo repite los nombres de ambas mujeres y el suyo, en un intento desesperado de recuperar el control de su vida que ahora ejercen esas dos mujeres. Entre imposibles equilibrios y carreras -Doinel siempre corriendo- alcanza la estabilidad junto a Christine, al menos de momento.

Tras la etapa nerviosa y convulsa de Besos robados, descubrimos en Domicilio conyugal (Domicile conjugal, 1970) que Antoine y Christine están casados, viven juntos y no tardarán mucho en tener un hijo. Con una estructura narrativa más tradicional, la historia se apoya en los personajes que habitan el bloque de viviendas del matrimonio. El ambiente general es optimista y cómico, se palpa la influencia de Jean Renoir en obras como El crimen del Sr. Lange (1936). Con todo, la película es una radiografía del matrimonio, de su auge y caída, de como soportar las irritaciones que acarrea la vida en común. El nuevo estado civil de Doinel no le impedirá tener una aventura y esto junto a su ambición literaria supondrá un nuevo giro en su vida.

Pese a rodar las cuatro primeras entregas en once años, la cuarta y última, El amor en fuga (L’amour en fuite), tardaría nueve años en llegar lo que da indicios de lo inesperado de la cinta. De hecho, es una suerte de encargo autoimpuesto para recaudar fondos tras el escaso rédito de sus últimos trabajos. En Domicilio conyugal la historia de Antoine Doinel queda relativamente cerrada pese a esto -o gracias a esto- El amor en fuga se concibe como una especie de collage vital, un punto final que recupera el metraje de los trabajos anteriores y el espíritu enérgico de Doinel -¡vuelven las carreras!-. A diferencia de los anteriores filmes, en estas no hay referencias autobiográficas o paralelismos reales, la fuente de inspiración es el propio personaje, es un trabajo de intertextualidad: el Antoine Doinel presente sobre Antoine Doinel pasado. Si bien es cierto que esta obra destaca por su genialidad discursiva, esta circunstancia traiciona en parte la naturaleza de la saga. Fue un éxito comercial pero François Truffaut, profundamente decepcionado, renegó de ella e incluso llegó a definirla como una estafa.

Los veinte años que van de 1959 a 1979, de Los 400 golpes a El amor en fuga, comprenden múltiples logros. Más allá de constituir una de las líneas principales en la obra de François Truffaut, supone uno de los experimentos pioneros -y seguramente el más relevante- en la captura del paso del tiempo y la evolución personal con todos los matices que esto acarrea. Por si esto fuera poco, las distintas varaciones estilísticas y formales enriquecen toda la experiencia y le otorgan una involuntaria ambición histórica. Desde un punto de vista cinematográfico, Las aventuras de Antoine Doinel son drama, comedia, realismo, optimismo y desolación. Es un personaje compuesto por energía, inestabilidad y pasión, parte Jean-Pierre Léaud, parte François Truffaut y sin duda la suma de ambos. Es la nouvelle vague y la influencia de Jean Renoir. Es la aspiración de Françoise Truffaut por emular La comedia humana de Balzac. Pero por encima de todo, es una imagen en nuestra cabeza, la de Antoine Doinel corriendo de un lado para otro.

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12 PM | 04 Oct

APUNTES PARA DESPUÉS DE UNA PELI

Al no poder hacer un coloquio, debido a que nos come el tiempo, aquí os dejo unos pequeños apuntes para el que quiera continuar con las imágenes en el recuerdo:

Lo primero es que la peli es una meditación sobre la historia contemporánea, y lo hace, como buen griego, haciendo una utilización entrelazada de los viajes homéricos de Ulises con algo de la Divina Comedia de Dante. Telémaco es el joven reportero, en busca del político que se marchó. Odiseo aquí no es un héroe victorioso, sino una especie de loco sagrado, que lo ha dejado todo para vivir con los refugiados, y Penélope no lo espera, el oficial del ejército es el coro de las tragedias griegas. Una búsqueda, un viaje, una historia de amor, el mito de cristo (podría ser también) y una especie de regreso al hogar. El título del libro que escribe el político que va “otro lugar” es “Desesperación en el fin de siglo”.

Os recomiendo utilizar spoty buscando a Eleni Karindrou, y de paso al saxo Jan Garbarek, es la música que suena en la película.

Helicópteros en el mar, muertos flotando, y una voz en off que se acuerda del viejo verso” No olvides que, otra vez, ha llegado el momento de viajar. El viento arrastra muy lejos tus ojos (El infierno de Dante).Un recluta dice que solo le asusta el sonido del rio por la noche. Un campesino pasa de un lado al otro del rio un caset con música con una bella canción que dice: “el amor es luna llena, trato mi cuerpo con locura y sueño contigo”.

Escena escalofriante. Los vagones quietos. Parecen que se mueven al paso de la cámara. En cada vagón, con miradas silenciosas y los trajes típicos, los refugiados con imágenes que nos recuerdan las fotografías de Water Evans sobre la “Depresión”. Mientras un camión descarga ropa usada, el reportero trata de identificar a la persona que se parece al político desaparecido.

Hay un corte y se ve a Jean Moreau, esposa del político en un coctel, luego dirá que no lo conoce.

Una escena de amor sin palabras, maravillosa, que nos demuestra que allí no llega el lenguaje hablado, hay que enfrentarse con el lenguaje no verbal de los sonidos, los gestos y las miradas.

Mastroianni habla con un niño contándole una historia de futuro cuando “tenga lugar la gran migración”: Toda la gente dejará sus casas y todos los pueblos de la tierra se reunirán en el Sahara. Allí, un niño estará volando una cometa y todos, jóvenes y viejos, se agarrarán a la cuerda, y la humanidad entera se elevará por los cielos a la búsqueda de otro planeta. Cada uno llevará una planta, un puñado de grano, un animal recién nacido. Otros llevaran libros con toda la poesía del mundo que ha escrito el hombre. Será un largo viaje.

Los refugiados se pelean entre ellos “cruzan la frontera para encontrar la libertad y crean otras fronteras aquí” dice el coro. Son las fronteras los que les vuelve locos, dice el coronel y el reportero responde “lo único que he sabido hacer es como filmar a otra gente, sin preocuparme de los sentimientos”.De la boda, además de la belleza de la composición, la profundidad del foco, el movimiento y la disposición, solo diré que no hay música sólo el sonido del rio que les separa. Geniales planos secuencia.

Bueno, y para que esto no se alargue, voy con uno de los planos más inolvidables de la historia del cine: el final de la película El paso suspendido de la cigüeña:

Sí. El final de El paso suspendido de la cigüeña, con los hombres encaramados a los postes de la frontera, es una de las imágenes más simbólicas de la película. Los hombres están reparando o instalando las líneas eléctricas, pero Angelopoulos los muestra suspendidos sobre el paisaje fronterizo, casi como si estuvieran entre dos mundos. Angelopoulos tiene una influencia bizantina. En un primer momento nos puede llegar la crucifixión. Esos hombres suben a los postes para mejorar las cosas, podrían ser estilitas, al modo en que Buñuel nos los describe en Simón en el desierto.

La frontera deja de ser una simple línea en un mapa. Es una separación que atraviesa las vidas de las personas: refugiados, emigrantes, familias y personas que han perdido su identidad.

Los hombres suspendidos representan la condición de estar “entre dos lugares”. No están plenamente en un lado ni en el otro, igual que muchos personajes de la película no pertenecen ya completamente a ninguna comunidad.Hay una conexión con el propio título: “el paso suspendido de la cigüeña” alude a la cigüeña que queda con una pata a cada lado de una frontera. Es una imagen de alguien que no termina de cruzar.Los cables que tienden los hombres pueden sugerir también conexiones que atraviesan las fronteras, frente a las fronteras políticas que intentan separar a las personas.Y hay algo especialmente interesante: la película empieza y termina cuestionando dónde está realmente la identidad de una persona. El personaje de Mastroianni puede haber abandonado su antigua identidad, pero tampoco consigue convertirse simplemente en otra persona. Está, literalmente y simbólicamente, “suspendido”.Por eso el último plano no funciona tanto como una respuesta narrativa como como una imagen poética sobre vivir en un estado de tránsito permanente: ni aquí ni allí, ni pasado ni presente, ni identidad antigua ni nueva. Angelopoulos quiere eliminar las fronteras y quiere ir hacia un humanismo en que las mismas desaparezcan.

felix

 

 

 

 

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11 AM | 25 Sep

EL PASO SUSPENDIDO DE LA CIGÜEÑA

Ayer terminamos la propuesta de dos pelis de Nolan y su relación con Borges, y lo hicimos con una conferencia de Rafael Pontes el viernes y la lectura de un artículo que nos ofreció, para analizar Incepción, que subimos a nuestra página, además de meter en descargas los cuentos que interesaba leer. Sufrimos el reproche de no haber realizado coloquio a pesar que explicamos que los horarios nos son impuestos por la  casa de cultura en función del cumplimiento laboral de sus trabajadores. Podemos (podéis) interactuar en esta web de varias maneras: aplicando nuestra opción «enviar artículo», poner una NOTA en «añadir comentario» o incluso usar el apartado «sugerencias». En nigñun caso vamos a hurtar a nadie el debate. Sobre la película que ponemos el próximo jueves hacemos el siguiente comentario:

Hay cineastas que, como Denis Villeneuve en su adaptación de la novela de Frank Herbert, emplean el silencio y el ritmo pausado para intentar dotar a sus películas no de contenido, sino del espejismo  de que en ella sucede algo transcendental. Lo dicho lo compruebo de Dune (2021-2024), que es un vacío presumido, tapado por un fondo musical que no abandona sus imágenes, tal vez para amenizar un silencio y un estatismo impostados que poco tienen que decir y menos que desvelar. Sus silencios y su pausa están, por ejemplo, lejos de los que dominan La isla desnuda (Hadaka no shima, 1960), que desvelan distancias, quehaceres diarios, cotidianidad y esfuerzo, vida, humanidad. Esta pelicula de Kaneto Shindô sería un caso opuesto extremo ya que se trata de un film mudo, en el que los personajes no hablan, aunque se comuniquen y nos comuniquen cuáles son sus relaciones y las que establecen con su entorno aislado por el mar que baña la ínsula. Pero un caso opuesto, que permite hablar a sus personajes, sería el del griego Theo Angelopulos, un cineasta complicado, claramente de izquierda,de esos que se dicen duro de ver. (eso dicen, pero no se lo crean) El peso suspendido de la cigüeña (Meteoro Vima tou Pelargou, 1991) es un ejemplo de un modo de entender el cine como medio de viajar en el tiempo y en el espacio, es decir, en la propia vida, en la interioridad de los personajes y del cineasta; de ahí que sea un film en el que los silencios funcionan como duda y dolor, como búsqueda, pero no como pose.

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11 PM | 20 Sep

Sueño y realidad en Inception de Christopher Nolan. Una lectura borgiana

Dedicado a quienes asistieron a la charla
del 18 de septiembre en la Casa de Cultura
de San Lorenzo de El Escorial

Quizá no sea posible encontrar una verdad, y menos aún argumentarla. En cambio, podemos descubrir ideas que nos resulten interesantes y comunicar a otras personas por qué podrían serlo también para ellas. Antes de ver Inception (2010) de Christopher Nolan, y tal vez con más sentido después de su visionado, creemos que es provechoso recordar la literatura de Jorge Luis Borges. El propio Nolan confesó que se había inspirado en los borgianos «Las ruinas circulares» y «El milagro secreto» a la hora de confeccionar su película, por lo que parece prudente empezar por estos relatos. En el primero, se narra la llegada de un mago a un templo circular en cuya cúspide sobresale la estatua de un tigre o un caballo. Capaz de dormir “no por flaqueza de la carne, sino por determinación de la voluntad” (Borges, 1944: 57), el hechicero se consagra a la meta de “soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad”. En el segundo, se nos cuenta que el condenado a muerte Jaromir Hladík plantea este pasaje para la obra teatral que desea escribir: Roemerstadt no conoce a las personas que lo importunan, pero tiene la incómoda impresión de haberlos visto ya, tal vez en un sueño. Todos exageradamente lo halagan, pero es notorio –primero para los espectadores del drama, luego para el mismo barón– que son enemigos secretos, conjurados para perderlo. (Borges, 1944: 178)

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04 PM | 19 Sep

TEXTO PRESENTACIÓN CONFERENCIA DE RAFAEL PONTES

El objetivo de proyectar dos pelis de Nolan sería mas o menos lo siguiente: si Nolan con su Odisea ha conseguido que Homero se sitúe en los primeros puestos de ventas , con Memento e Incepción, Borges también lo sea.

Descubrí, de forma tardía, la relación de Nolan-Borges por un artículo en la Nación de Pablo Planovski a propósito del estreno de Oppenheimer. En ese artículo se hacía referencia a una famosa entrevista que le hicieron a Nolan con la conocida pregunta de ¿qué libros te llevarías a una isla desierta? él contestó: “la obra completa de Jorge Luis Borges un escritor al que admiro profundamente”.

Todos recordaréis en Oppenheimer, basada en la historia del científico que jugó un rol importante en el desarrollo de la bomba atómica, que una bala, que se despegaba de la pared, en la que estaba incrustada, viajaba por el aire de nuevo al cañón del arma que había sido disparada. Esa idea la vimos ayer en Memento, en una muestra de maestría técnica, donde la memoria y el olvido serían los elementos principales de la película.

Hoy, en este acto, pretendemos descifrar algunas claves de la película, y no es porque Nolan siga un guion de un cuento de Borges, es sencillamente porque se sumerge en el mundo borgeano.

Me reconozco lector de Borges, y como anécdota, que también podría ser un cuento, debo decir que sustituyo cada año-nuevo las uvas por la lectura de uno de sus cuentos.

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