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02 PM | 26 Nov

LOS NIÑOS DEL PARAISO- hoja de sala

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Los niños del paraíso’ (‘Les enfants du paradis’, Marcel Carné, 1945) fue publicitada en su momento como la respuesta francesa a ‘Lo que el viento se llevó’ (‘Gone With The Wind’, Victor Fleming, 1939). Lo cierto es que pueden ser comparadas por ser sendas mega producciones, con gran despliegue de medios, a pesar de que la segunda tuvo enormes problemas en su filmación –tardó tres años en finalizarse−, personaje crucial femenino, cierta megalomanía en sus intenciones, y cómo no, el triángulo amoroso con sus correspondientes bifurcaciones.

Citada en más de una ocasión como la mejor película francesa de la historia –François Truffaut declaró una vez que cambiaría todos los films que había realizado por éste−, supone un monumental trabajo por parte de su director, uno de los más representativos del cine francés, con películas tan inolvidables como ‘El muelle de las brumas’ (‘Le quai des brumes’, 1938), ‘Le jour se lève’ (1939), y ya en su etapa no tan considerada, ‘Tres habitaciones en Manhattan’ (‘Trois chambres à Manhattan’, 1965). La que nos ocupa es la más “grande”, un canto de amor al teatro y una disección sobre el amor.

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10 AM | 21 Nov

Hotel del norte-hoja de sala

París, bajos fondos

Estupenda muestra del realismo poético de Marcel Carné, que sirve también para retratar los bajos fondos parisinos, algo que aprendió de la manó de René Clair, de quien fue ayudante de dirección en Le jour se lève, rodada seis años antes. El film adapta una novela de Eugène Dabit, cuya trama discurre alrededor de un modesto hotel en un barrio popular de París. Allí toma habitación para una noche una joven pareja con intención de suicidarse: Pierre matará a Renée de un tiro, y luego disparará contra sí mismo. Llegada la hora de verdad, Pierre sólo hiere a su amada, no se atreve a disparar contra sí mismo y huye. Renée salva la vida y Pierre se entrega a la policía; el joven será incapaz de aceptar las muestras de amor de su novia, avergonzado de su falta de determinación. Mientras Pierre está en prisión, Renée consigue empleo como camarera en el hotel; la joven fascinará a Edmond, un gángster que vive con una prostituta, hasta el punto de provocarle un cambio en su visión de la vida.

 

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12 AM | 15 Nov

AL DESPERTAR EL DIA-PELI PARA EL DÍA 18

El original | Amanece (Marcel Carné)

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«Un hombre acaba de cometer un asesinato. Atrapado y asediado en una habitación, rememorará como ha llegado a convertirse en un asesino». Con esta escueta y reveladora frase comienza Amanece, sin duda una de las mejores películas del mítico Marcel Carné y quizás junto con El muelle de las brumas la cinta que mejor define el particular e irreal lenguaje del sublime autor francés, uno de los fundadores junto a Jean Renoir del denominado y posteriormente denostado por la Nouvelle Vague realismo poético. Me encanta el cine de Carné. Paso de aquellos que consideran a su cine como una pieza de arte arcaico sublimado de tics teatrales alejados de los paradigmas puramente cinematográficos en el que los dictados de la ensoñación irreal repleta de brumas fantasmales que aprisionan el corazón y el alma de sus personajes predominan a cualquier intento de acercamiento a la realidad más sórdida y putrefacta. Porque en el cine de Carné se refleja la sordidez y la mezquindad humana, pero desde el ámbito artístico adorador de lo bello.

 

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07 PM | 14 Nov

Eterno Retorno (a través de un cuento)

Patricia Lambas Domingo

 

Pero el movimiento de la literatura es ese deslizamiento de una escena a la misma escena que se repite con una forma apenas modificada, apenas deformada, apenas alterada…

Por qué me gusta Barthes, Alain Robbe-Grillet

Laura está buscando un libro de Ricardo Piglia en el trastero. No recuerda dónde lo puso, como no recuerda ya tantas otras cosas. Hace unos días cumplió ochenta años. 80: redondito como las velas rojas que pusieron sus nietos en esa empalagosa tarta que tan mal le sentó. Ahora pasa sus dedos por las estanterías, pero caray, qué desorden, qué suciedad. Todo empezó ayer. Cogió un libro de Ida Vitale, De plantas y animales, y ahí estaba, el acontecimiento. O así imagina Laura que lo ha estado escuchando y leyendo a lo largo de su vida, en forma de gran acontecer, como si no fuera algo normal, y sí algo que había que tener en cuenta, algo memorable, algo que hay que contar una y otra vez para no olvidarlo. Y quizá Laura lo olvida una y otra vez, pero siempre vuelve a aparecer. Ida Vitale, con su voz, se hace eco en una página del gran suceso: Cuando en la adolescencia leí a Nietzsche y supe algo de su vida, me conmovió su locura final, cuando compadecido ante un caballo de tiro maltratado por quien lo guiaba, le abrazó la cabeza y lloró con él como con un hermano. Sí, a partir de esa escena, un antes y un después: Nietzsche cuerdo, Nietzsche loco.

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