Análisis de Películas

12 AM | 08 May

EL ACUSADO

Lo que logra el director Yvan Attal en El acusado, aparte de la mejor película de su carrera, hasta la fecha, es un verdadero triunfo del equilibrio y la objetividad sobre un tema muy peliagudo que, sin duda, continúa despertando debates a diario: el de las agresiones sexuales. Todos recordamos las ampollas que levantó en su día una cinta como Acusados (Jonathan Kaplan, 1988) que, basándose en hechos reales, mostraba el calvario de una joven que sufría una violación múltiple en el interior de un bar, mientras decenas de testigos jaleaban y animaban sin mover un dedo por defender a la víctima. A aquella traumática experiencia se uniría la vivida durante un juicio en el que la acusación no dudaba en poner el foco de atención en una supuesta conducta indecorosa y provocativa de la mujer, acusándola poco menos que de incitar a aquellos hombres a tener relaciones sexuales con ella a la vista de todos. Más de treinta años después, el movimiento #MeToo ha conseguido concienciar a la sociedad de la situación de desamparo a la que estaban sometidas tantas mujeres, animándolas a denunciar y señalar con el dedo a los depredadores sexuales que han tratado de silenciarlas, casi siempre ejerciendo abusos de poder. En España, por ejemplo, el último paso para tratar de acabar con esta plaga, recrudeciendo las penas contra los verdugos y protegiendo con más contundencia a las víctimas, ha sido la aprobación de una ley denominada como «solo sí es sí», que habla de la importancia del consentimiento bilateral antes de consumar una interacción sexual, como manera de acabar con cualquier ambigüedad que pudiera surgir en una situación denunciada, ya sea ejercida bajo el uso de la fuerza o no, acabando así con aquella fina línea que separaba el abuso de la agresión sexual. De esto habla la película, de vacíos legales, peligrosas zonas grises a las que se pueden agarrar los violadores cuando no se puede demostrar si hubo o no consentimiento por parte de las víctimas y de cómo una única verdad universal puede ser contada y distorsionada, interesadamente por una parte u otra, llegando a convertirse en relativa, sin que se llegue a saber a ciencia cierta qué sucedió en realidad.

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09 AM | 01 May

LA PASION DE JUANA DE ARCO

Existen películas que, más que como productos de su época, se sienten como experiencias atemporales o sueños lúcidos. El clásico de Carl Theodor Dreyer (1889-1968), La pasión de Juana de Arco (La Passion de Jeanne d’Arc), es una de ellas. Considerada como una de las mejores películas del cine mudo, es una historia que, lejos de sentirse valiosa únicamente por ser un documento histórico fidedigno (aunque en cierto modo lo es), demuestra lo mucho que se podía hacer antes del cine sonoro, especialmente en lo que se refiere a la experimentación visual, con una gran variedad de planos, movimientos de cámara, y hasta propuestas de dirección de arte.

Aparte de lo que el filme propone a nivel formal, lo más impactante, lo más sorprendente de La pasión de Juana de Arco, en particular para quienes la ven por primera vez, está en lo inesperadamente moderna que se siente. Esto se puede deber a lo mucho que favorece los primeros planos; a su estilo de montaje, el uso de entrelazados de diferentes momentos y planos de rostros inconexos; o incluso a cómo luce, con una protagonista de pelo corto que no se vería fuera de lugar en el siglo veintiuno. Lógicamente, La pasión de Juana de Arco es de visionado obligatorio para cualquier cinéfilo o cineasta, pero para quienes nunca hayan visto un filme de hace casi cien años, también se puede tratar de una experiencia interesante y hasta reveladora.

Pero regresando a su valor histórico La pasión de Juana de Arco está basada en el registro real de los juicios religiosos que le hicieron a la joven de Orleans en el siglo quince antes de que la quemen en la hoguera. Evidentemente, fueron varias sesiones —intercaladas con tortura— por las que tuvo que pasar, pero Dreyer las combina para entregarnos solo una. Es así que vemos a Juana (Renee Maria Falconetti) siendo juzgada por un grupo de curas y monjes aliados de los británicos, luego de ser capturada por franceses también aliados con el enemigo. Sus jueces están frente a ella no para darle la oportunidad de defenderse o para ser justos, sino más bien para asegurarse de que podrán deshacerse de ella. Inicialmente, solo quieren encerrarla de por vida, pero como bien sabemos, su destino eventual es mucho más terrible.

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11 AM | 24 Abr

EL REY LEAR, JUEVES 30 DE ABRIL

El Rey Lear (Korol Lir), escrita por Kozintsev a partir de la espléndida traducción al ruso que realizó el Premio Nobel Boris Pasternak (cuyo espíritu, por cierto, profetizó a Tarkovsky que solo haría siete películas, «pero todas buenas»), narra la historia del Rey Lear de Inglaterra (Jüri Järvet), un monarca oprimido por la vejez que decide dividir su Reino entre sus tres hijas. Sin embargo, primero deben decirle cuánto le aman. Las dos hijas mayores, Goneril (Elza Radzina) y Regan (Galina Volchek), arpías duchas en el arte de la adulación hipócrita, conmueven el corazón del padre, mientras que la más joven, la dulce Cordelia (Valentina Shendrikova), declara con sencillez, sin falsos halagos, un amor sincero («mi amor es más rico que mi lengua»). Colérico ante tal falta de énfasis, Lear repudia a Cordelia y, pese a las advertencias de ésta, reparte las tierras entre Goneril y Regan y sus respectivos maridos, el Duque de Albania (Donatas Banionis) y el de Cornualles (Aleksandr Vokach).

Desgraciada decisión, la de un Rey arrogante y megalómano, que será el detonante de un remolino de pasiones marcadas por la ambición, el egoísmo, la lujuria, la traición y el odio. Humillado y desterrado por sus hijas mayores, el Rey Lear es obligado a vagar como un mendigo por áridos páramos en compañía de su inseparable Bufón (magnífico Oleg Dal), único capaz de hacerle ver la estupidez de sus actos, y un puñado de leales seguidores harapientos. Pronto cae víctima de la locura (como Hamlet y Otelo), la cual da paso a una tardía iluminación espiritual, y es testimonio impotente de la aniquilación de su Reino sumido en la disensión y el caos y su familia.

Fiel al texto original, Korol Lir es una reflexión pesimista sobre el poder y su efecto engañoso, sobre el absolutismo y la ingratitud (que afecta no solo a Lear y a sus hijas sino a las contrafiguras del vasallo Gloucester y sus dos hijos, el noble Edgar y el bastardo Edmund). Si el texto bebe de la tradición inglesa de la literatura, la física de la película lo hace de la tradición soviética, deparando imágenes poderosas para transmitir en términos visuales la sensación de tragedia, no dejando que esta dependa únicamente de la palabra. La mayor virtud de Kozintsev reside en el papel preponderante que concede al espacio, actuando el paisaje y el desorden atmosférico (viento, polvo, niebla, lluvia) como perfecto correlato de los conflictos internos y externos de los personajes, todo lo cual queda realzado por la fotografía en blanco y negro de Jonas Gritsius, que juega con las luces y las sombras y abrillanta la belleza y fervor de los cielos.

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10 AM | 10 Abr

TRILOGÍA LA CONDICIÓN HUMANA

La trilogía de “La Condición Humana”, dirigida por el aclamado cineasta japonés Masaki Kobayashi, se erige como una de las obras más impactantes y trascendentales del cine mundial. Basada en la monumental novela homónima de Junpei Gomikawa, esta serie de películas ofrece una mirada profunda y desgarradora sobre la experiencia humana en tiempos de guerra, específicamente durante la Segunda Guerra Mundial.

El protagonista, Kaji, interpretado magistralmente por Tatsuya Nakadai, se convierte en el hilo conductor de esta narrativa épica. A través de sus ojos, el espectador es testigo de la paulatina deshumanización que sufren los individuos bajo las presiones de un conflicto bélico de proporciones globales. Kaji, un hombre de principios pacifistas, se ve arrastrado por las circunstancias a participar en una guerra que va en contra de sus convicciones más profundas.

La primera entrega, que pondremos los miércoles 15 y 22 de abril  “No hay amor más grande” (1959), nos presenta a Kaji como un supervisor en un campo de trabajo en Manchuria. Aquí, Kobayashi explora temas como la explotación laboral, el trato inhumano a los prisioneros y la lucha interna del protagonista por mantener su integridad moral en un entorno que constantemente la pone a prueba. La película no solo critica las prácticas del ejército japonés, sino que también cuestiona los fundamentos mismos del imperialismo y la deshumanización que conlleva.

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10 PM | 13 Mar

La guerra de Bosnia y la antesala del genocidio


La película de hoy viernes, dando por finalizada nuestra colaboración con la Semana de la mujer, tiene un título  acertadísimo con la pregunta ¿ hacia dónde va Aida?. Ella es una profesora de escuela convertida en traductora de la ONU, desde el inicio de los conflictos en los Balcanes, que debe llevar a cabo su importantísimo y, a veces, invisibilizado trabajo de intérprete, estando presente en la toma de decisiones en un momento de incertidumbre y crispación. Antes, pero, es madre y, durante este sensible contexto, debe hacer lo posible para salvar a su marido y sus dos hijos de una posible ejecución. A partir de su personaje, la directora construye la historia de lo que aconteció en julio de 1995 en la pequeña ciudad de Srebrenica, cuando el ejército serbio ocupó la ciudad y decidió, eufemísticamente, proteger a la población, ocasionando una matanza de más de 8 mil bosnios musulmanes.

Uno de los grandes logros de la película es la representación de esa incertidumbre y crispación que vivió una parte de la población en ese momento, ofreciendo detalles impagables. A través de los ojos de Aida, magistralmente interpretada por Jasna Djuricic, el espectador va adentrándose en la historia del terrible acontecimiento sin caer en el drama exagerado o de lágrima fácil. De hecho, Zbanic no quiere mostrar el horror explícitamente, sino que opta por explicar la antesala del suceso, dejando a la audiencia sensaciones incómodas pero, a la vez, confusas sobre lo que pasará, como si estuviéramos en el papel de Aida. De este modo, Quo Vadis, Aida? es un auténtica y dura joya a descubrir, tanto a nivel técnico como narrativo. Me parece de interés hacer un pequeño resumen del genocidio:

Srebrenica, un refugio para los que escapaban de la guerra

Durante este período, miles y miles de musulmanes bosnios que escapaban de los ataques del Ejército se refugiaron en Srebrenica. Esta zona estaba bajo control de la República de Bosnia y Herzegovina, y había sido designada como un área “segura” por Naciones Unidas. Tras adoptar la Resolución 819, la ONU envió una misión de cascos azules, encabezada por soldados holandeses, que debían proteger a los bosnios.Pero las fuerzas serbio-bosnias sitiaron el enclave. Tomaron control de las vías de acceso e impidieron el ingreso de medicinas, alimentos y ayuda humanitaria.

Organizaciones denunciaron que estaban llevando a cabo un proceso de limpieza étnica. Sin embargo, la ONU decidió no incrementar las fuerzas de paz. Por el contrario, redujo el número de soldados a 400, sabiendo que sería insuficiente para proteger a los civiles bosnios de los militares serbio-bosnios.

La fatídica noche del 11 de julio de 1995

En julio de 1995, el ejército serbio-bosnio invadió la ciudad con tanques. Solo en la noche del 11 de julio, mataron a más de 2.000 bosnios musulmanes.Se estima que 15.000 habitantes de la ciudad huyeron a las montañas, pero los militares los persiguieron y asesinaron aproximadamente a 6.000.El resto de la población bosnia musulmana de Srebrenica, aproximadamente 25.000 mujeres, niños y ancianos, fueron expulsados por la fuerza, tras sufrir terror y abusos por parte de las tropas serbio-bosnias.Se trató de la mayor masacre en Europa desde el Holocausto. Los cadáveres de las víctimas fueron descubiertos en fosas comunes en 570 lugares diferentes de todo el país.

Condenados por crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio

La Corte Internacional de Justicia (ICJ) y el Tribunal Internacional para la ex-Yugoslavia (ICTY) reconocieron como acto de genocidio la masacre de los bosnios musulmanes en Srebrenica por parte del ejército serbio-bosnio. Ratco Mladic, jefe de Estado Mayor del ejército serbio-bosnio durante la guerra, fue arrestado en mayo de 2011 tras pasar 16 años prófugo. Finalmente, fue condenado en 2021 a cadena perpetua por crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio. Se le conoce bajo el apodo “el carnicero de los Balcanes”.Por su parte, Radovan Karadzic, presidente de la República Serbia de Bosnia entre 1992 y 1996, escapó tras el fin de la guerra y estuvo oculto hasta 2008, cuando fue capturado y sometido a juicio. En el 2019 se le condenó a cadena perpetua.Sin embargo, la Justicia ha tardado en condenar a los responsables del genocidio y en reconocer los crímenes de limpieza étnica. A día de hoy, siguen sin respuesta muchas incógnitas y se desconoce el paradero de alrededor de 7.000 bosnios desaparecidos durante la guerra.

Y el próximo jueves día 19 a las 189 horas presentamos el corto de Raúl García con fotografía de Miguel Hernan titulado  «3º IZQUIERDA». Raúl y Miguel están muy conectados con nuestro pueblo y con la asociación. Y después «EL PLACER» una peli de Max Ophüls, basada en tres cuentos de Maupausant.

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