Hemos terminado la proyección de dos pelis de Ceylan, ahora sólo nos falta hospedarnos en el hotel Otello en la Capadocia y observar sentados en el salón tomándonos un te, entre la luz amarilla de su interior y el blanco de la nieve de unos paisajes espectaculares , como se van poniendo al descubierto, al modo de secretos de matrimonio de Bergman, la dignidad, la generosidad, la culpa, la compasión, y casi al final de la peli el dinero, en una escena memorable. Es decir, SUEÑOS DE INVIERNO, que ya la tenemos comprometida.
Un verso entrañable de Miguel Torga, recogido en “La paz posible es no tener ninguna” dice simplemente “siento el miedo del reverso” y eso es lo que debemos pensar equivocadamente al enterarnos de la duración de la cinta, sentir el reverso del cine comercial, pensar que no vamos a poder aguantar tanto tiempo en la sala de proyección. Un equívoco sin duda. Jame Campión, directora del festival de Cannes aseguró que “podía haber estado viendo la película otras dos horas más”.
SUEÑO DE INVIERNO es un cine que enseña a mirar, y también a saborear diálogos muy potentes. Si uno dice “la compasión es refugio de los cobardes” el otro responde “todos soñamos con grandes empresas para seguir fracasando”. Nada menos que Shakespeare frente a Doctoyevski, envuelto en unos cuentos de Chejov.
Refugiado en una tierra que perteneció a su padre Aydin, el exactor que vive con su mujer más joven y su hermana, terminará escribiendo la historia de teatro turco después de reflexionar sobre la naturaleza humana. ¿estamos preparados? Pues adelante, y por favor no me preguntéis cuando estemos sentados eso de ¿Qué película nos pones hoy? o lo de ¿cuanto dura?
LAS ENCUESTAS DE 2015 . ¿QUÉ QUEDA EN CLARO DE LAS ENCUESTAS QUE SE ESTÁN PUBLICANDO?
Ante la avalancha de Encuestas pre-electorales que nos van a inundar en 2015, en mi artículo anterior en Sistema Digitaladvertía sobre la necesidad de estar prevenidos ante las carencias técnicas de algunas Encuestas y ante los propósitos descarados de manipular a la opinión pública mediante la publicación sesgada de muchas de ellas.
Pero, además de una sana desconfianza ante unas Encuestas que presentan resultados bastante diversos entre sí, ¿queda algo claro de todos los datos que se están publicando? Al menos hay seis puntos de coincidencia.
En primer lugar, todas las Encuestas coinciden en identificar un vuelco hacia la izquierda del electorado español. Después de una gestión bastante negativa del Gobierno de Mariano Rajoy, y ante la persistencia de situaciones críticas de paro, precariedad laboral y desigualdades que afectan a más de ocho millones de españoles (y a su entorno), una mayoría abultada de la opinión pública quiere una salida por la izquierda a la situación política española. Sin embargo, no coinciden las Encuestas –por distintos motivos e intenciones– en determinar cómo se puede distribuir ese voto en los diferentes espacios de izquierdas.
En segundo lugar, todas las Encuestas coinciden en identificar un deterioro notable en los apoyos del PP, aunque no está claro si se está identificando adecuadamente el voto oculto de este partido, que tampoco se sabe si finalmente aflorará en torno a las siglas del PP o si encontrará acomodo en otros partidos políticos (especialmente en los espacios de centro-centro, donde el PP actualmente se encuentra más debilitado y cuestionado). De momento, parece que Ciudadanospuede atraer una parte apreciable de ese voto centrista descontento.
En tercer lugar, todas las Encuestas coinciden en vaticinar una fuerte irrupción en escena de una nueva formación política (Podemos), al tiempo que se apuntan posibilidades crecientes para otras opciones centristas (Ciudadanos). La heterogeneidad de estimaciones de voto para Podemos revela que en este aspecto hay mucho “sesgo encerrado” y que, en situaciones como las actuales, los pronósticos atribuidos a Podemos pueden dar lugar a fracasos de predicción de cara a las próximas elecciones. Por lo tanto, si no hay cambios sustantivos en el contexto político, en las próximas elecciones (tanto municipales y autonómicas como generales) se va a mantener un alto grado de incertidumbre hasta el mismo día de las elecciones. Y podría haber sorpresas.
En cuarto lugar, los datos de todas las Encuestas coinciden en que en estos momentos solo hay tres partidos capaces de nuclear un número suficiente de apoyos como para poder ser considerados “alternativas reales de Gobierno”: el PP, el PSOE y Podemos. Ningún otro partido alcanza ni se aproxima de lejos a porcentajes de voto superiores al 20%. Considerando que una mayoría muy neta del electorado está reclamando una alternativa de izquierdas en España, y que es prácticamente imposible una remontada del PP en las circunstancias actuales, este hecho, y la frustración y tensión que crearía en la sociedad española cualquier solución que desconociera o hurtara tal demanda de cambio político y social, deja reducidas a dos las opciones de gobierno futuro: o bien el PSOE, o bien Podemos. Esta va a ser, precisamente, la decisión política nuclear sobre la que van a tener que pronunciarse los españoles en 2015. Con todas las consecuencias y con toda la necesidad de que queden claras ante la opinión pública las diferencias, y efectos, de ambas opciones. ¿Tienen claro que esta es la opción nuclear algunos grupos de comunicación y determinados sectores influyentes de la sociedad española?
En quinto lugar, todas las Encuestas coinciden en que en estos momentos puede darse una movilización importante de antiguos abstencionistas, que actualmente se encuentran motivados a brindar su apoyo a nuevas formaciones políticas. Pero, paradójicamente, esto no parece que esté influyendo en el pronóstico de una reducción de la tasa de abstención. ¿Por qué? Sencillamente porque ahora muchos de los que dicen que van a abstenerse son antiguos votantes del PP y del PSOE. ¿Seguro que se abstendrán finalmente?
Finalmente, en sexto lugar, y aún sin agotar el tema, en buena parte de las Encuestas publicadas últimamente se tiende a oscurecer el papel que pueden jugar los liderazgos en los próximos comicios que se celebrarán en España. Inicialmente, los sectores más propicios a Podemos –por las razones que sean– enfatizaban mucho la buena acogida del liderazgo de Pablo Manuel Iglesias, hasta que en las Encuestas empezó a salir muy bien valorado Pedro Sánchez. A partir de entonces, se hizo el silencio sobre este aspecto. Respecto a los que se sitúan en la órbita del PP, el silencio sobre el liderazgo de Mariano Rajoy es harto compresible. Mejor callar que llorar.
La consecuencia es que en las Encuestas que se publican se prescinde de uno de los aspectos importantes que va a influir en bastantes personas a la hora de emitir su voto en las próximas elecciones (especialmente en las generales), en las que el factor “confianza” va a ser muy importante, al tiempo que desde determinados núcleos de poder conservador se ha emprendido la estrategia de intentar erosionar y cuestionar el liderazgo de Pedro Sánchez, sobre todo tratando de sembrar sombras de sospecha sobre los apoyos internos con los que cuenta en su propio partido.
En las próximas semanas continuaremos analizando las nuevas tendencias que muestren las Encuestas que se vayan publicando.
José Félix Tezanos
La escritora francesa Catherine François, autora de «Los reyes poetas» reconstruye la vida de las cortes literarias de Almería y de Sevilla en el siglo XI con absoluta fidelidad a los hechos históricos. Su relato dramatizado consigue encarnar personajes hasta hoy difusos en escenas llenas de emoción y pone de manifiesto el papel de la poesía en la política de la época. Sorprende la precisión con que una autora extranjera se adentra en una parte compleja de la historia española, convirtiéndola en materia poética de primer orden.
En una entrevista ha admitido que al-Andalus «acabó convirtiéndose en mito romántico», ha asegurado que «se tardó mucho en recuperar el nivel de conocimientos y la prosperidad de las capitales de al-Andalus», y que «para valorar estos hechos con rigor hay que atenerse a los estudios históricos, visitar los museos y los monumentos que quedan».
Según la autora, desde el punto de vista cultural, lo más destacable de estas cortes islámicas era la actividad poética, algo que «se puede apreciar por la cantidad de poetas que prestaban su servicio a los reyes al-Mutasim y al-Mutamid, que eran ellos mismos poetas. La poesía era una muestra de la vida refinada de las cortes de al-Andalus».
François, que presentó «Los reyes poetas» en la Fundación Tres Culturas de Sevilla , ha explicado que la poesía «estaba acompañada por músicos y a veces por bailarinas; en Sevilla, ar-Rashid, uno de los hijos de al-Mutamid, también poeta, tocaba el laúd con un grupo importante de músicos».
El prestigio de la poesía estribaba en que «ya tenía un papel relevante durante la época preislámica. Las tribus de beduinos recorrían el desierto cantando versos monótonos como el paso de sus camellos. El poeta era un guerrero que prestaba su voz para ensalzar el valor de su clan en las batallas».
«Con la expansión del islam, los poemas se abrieron hacia una lírica espiritual y amorosa -ha advertido-, se hicieron musicalmente más ricos, con aportaciones de Oriente y de Occidente. Al-Andalus heredó esa tradición a la vez profana y religiosa, la protegió con especial ahínco por ser el territorio más occidental y aislado del islam».
Además, «los letrados andalusíes tenían que defender su poesía, inicialmente puesta en duda por los autores de Oriente, aunque fue reconocida ya por la mayoría de ellos en el siglo XI», ha manifestado.
Sobre el peso de la poesía en la política de la época, François ha recordado que «toda la correspondencia oficial y diplomática se hacía en verso; por eso, los visires tenían un amplio conocimiento de los recursos poéticos».
«Siguiendo la tradición oriental, los poetas de al-Andalus ensalzaban el honor de sus señores y celebraban sus victorias. Llegaron a ser un valor de prestigio que los reyes se disputaban. El poder de la palabra fue decisivo cuando empezaron a circular entre la población poemas que denunciaban la forma de vida licenciosa de sus gobernantes», ha explicado.
De aquella poesía ha destacado «las imágenes y la variedad de los temas, la delicadeza de las metáforas labradas como objetos de filigrana, que supieron aprovechar los trovadores», ya que «los poetas andalusíes heredaron una tradición literaria pulida durante siglos que llegó a formar un especie de clasicismo barroco».
«La poesía andalusí era sensual y refinada; una parte sustancial de la lírica popular española viene de ahí», ha valorado la autora.
Del estudio de estas obras ha señalado que «queda mucho por hacer en traducción. Fuera de España se han traducido poesías escritas y cantadas en al-Andalus a las que todavía no tenemos acceso. La Biblioteca de al-Andalus editada por Jorge Lirola suple en parte esa carencia, pero se echa de menos una labor de equipo internacional que permita editar un panorama completo de la poesía andalusí».
François ha señalado que, a diferencia de al-Andalus, «en los reinos cristianos la cultura era privilegio exclusivo de los nobles y de los clérigos, y a los letrados no se les permitía tratar temas paganos o que fueran en contra de las teorías dictadas por Roma. En al-Andalus, en cambio, no era raro oír a un campesino improvisar versos sobre un tema cualquiera».
«Los sabios árabes conservaron la filosofía griega, olvidada por los cristianos de la época, y los conocimientos técnicos y científicos, tanto en astronomía como en música, de los persas. La huella que dejaron en el paisaje, en la arquitectura y en la agricultura, se puede contemplar todavía».
Animal Kingdom
David Michôd, Australia, 2010
Por Manu Argüelles
La savia nueva que lleva consigo un director debutante puede propiciar el encuentro de auténticos goces fílmicos dado que en ese
punto de partida hay mucho en juego. Quien empieza, desea que su obra se convierta en una zona de despegue para consolidar una posterior carrera. Y por ello, suele haber un extremo cuidado para que todos los elementos puestos en escena den su fruto. Es el caso de Animal Kingdom, fascinante e hipnótico largometraje de un realizador al que le auguramos todo un futuro esperanzador. Contiene algo intangible pero que se percibe desde sus primeros acordes. Aquello que no se ve en el guión: atmósfera. El santo grial del cine negro y que puede anegar en la más profundas de las miserias a aquellos que tratan de conseguirla y fracasan en el intento. Hasta un experimentado Brian de Palma puede perecer intentando aprehender algo que resultaba postizo y artificioso. Vean sino La dalia negra (The Black Dahlia, 2006).
Vamos a adentrarnos en las fauces de lobo. J (James Frecheville), tras la muerte de su madre heroinómana, acaba trasladándose a la casa de su abuela materna, donde convive con sus tíos entregados a hechos delictivos. El cerco, cada vez más asfixiante que la brigada policial instaura a dicho entorno, hace que se encuentre atrapado en una tierra fronteriza, donde el cervatillo debe convertirse en gacela si quiere asegurar su supervivencia en un reino de depredadores.
Michôd, para dar cuerpo a este melodrama de connotaciones criminales, opta por un sinuoso desarrollo, del que se desprende un estado de ánimo de desasosiego y desvanecimiento de las fronteras morales. No esperen un mundo de buenos y malos, de policías y ladrones. En el reino animal, las leyes se rigen por otros principios. Cierto olor a azufre recorre esta poesía mórbida, mediante una caliginosa y difusa ambivalencia moral, de la que quizás se salve únicamente el personaje del detective Leckie (Guy Pearce), sin que por ello también acabe manchado de la viciada corrupción moral que se respira en todo el film. Al fin y al cabo él trata de imponer sus reglas, pero el avezado corderillo acabará imponiendo sus propias normas. No se trata más que de sobrevivir entre una jauría de bestias.
En ese sentido, Animal Kingdom muestra un sentido perfecto de la cadencia, impresionando una cierta sensación de ralentí y de
efluvios narcotizados, mediantes sigilosos movimientos de cámara que parecen reptar por las sombras, en unas texturas aceradas marcadas por el azul metalizado y sombrío de una cartografía que remite a espacios urbanos neutros y habitáculos impersonales, en su cortante realismo. Tiene algo de fantasmagórico, de tétrico decorado existencial. Gracias también al excelente uso de la música no diegética que se constituye como una sonoridad de anticipación, más pendiente de ilustrar estados anímicos antes que servir de refuerzo a la acción. Sirve, por ello, como batuta de conducción para que el espectador vaya inconscientemente preparándose para lo que verá a continuación. Ello provoca que vayamos aguardando en cada momento la explosión de violencia, la cual, cuando se produce siempre se establece de forma incisiva, concisa y breve (véase la muerte de Baz o la de la vendetta). De esta manera, los movimientos deslizantes y casi imperceptibles y el uso expresivo de bosquejos orquestales de perímetros tenebrosos y nebulosos, llenos de tonalidades susurrantes, se constituyen en un auténtico corpus sensorial, porque te embarga en una premonición lóbrega totalmente apesumbrada, que fija como una especie de canal furtivo que nos hace atestiguar de la difícil relación conflictiva del hombre con el mundo, dado que el horizonte visual siempre va a remolque de las inclinaciones del musical. Por tanto, nos tememos que estamos ante una aporía irresoluble de la que J no va a salir indemne. Porque aunque nuestro joven protagonista pone en clara muestra su vulnerabilidad, la voice over en primera persona del inicio nos advierte de que todos estaban
asustados. De hecho, el trinomio de hermanos se comporta como animales acorralados, llegando a extremos de desequilibrio mental agudo en el caso de Papa (Ben Mendelsohn), el más feroz de los lobos y el más escalofriante. Por ello, Michôd utiliza el encuadre como clausura implacable, constituyéndose así como vector esencial de los recursos gráficos. Porque son unos seres que no dominan el espacio que ocupan. En el hampa a ras de suelo, todo es una constante amenaza. Se certifica así la estrechez de los personajes, de la que sobresale por derecho propio una inmensa Jacki Weaver encarnando a Janine Cody, la madre leona, tremenda cuando saca sus colmillos. ¿Recuerdan a Laura Linney como esposa de Sean Penn en Mystic River (2003)? Para que se hagan una idea, aunque aquí Jacki Weaver ostenta un rol más contundente y con mayor peso narrativo. Es esa aparente amenaza en la sombra que emerge de las tinieblas colocándose en primera línea de frente cuando sus cachorros se encuentran en serio peligro. Al fin y al cabo, como en la naturaleza, es la leona la que va a cazar mientras el rey león aguarda plácidamente en su trono.
Llegados a este punto es imposible que Animal Kingdom, drama telúrico ambientado en barrios suburbiales de Melbourne, decrete en su epílogo ningún mundo armónico. Ya que como hemos podido comprobar debajo del orden aparente existe otro alienante, profundo y desgarrador, donde hemos podido certificar la abisal descripción de aislamiento que sufre J, un joven dislocado y fragmentado en un microcosmos de monstruos salvajes. Magnética, poderosa, imprescindible. No se la pierdan.
He llevado a mis nietos (cada vez son más) al Circo, y no estoy seguro de saber si disfrutan ellos más que yo. Reconozco que es un espectáculo que siempre me produce una especial emoción y unos estupendos recuerdos. No me perdía el montaje del circo americano en la explanada de la plaza de toros en el barrio del rosario, me pasaba las horas viendo como levantaban la carpa. Recuerdo cuando me llevaba mi padre al Circo Price y aquel número de un borrachín subido en una farola que se cimbreaba hasta dar con el suelo. En Portugal mis hijos se reían sin descanso con los payados haciendo los chistes en portugués. No sabía explicarme como podían entenderles. Debo confesar que antes de que se apoderara de mí la nouvell vague, veía cuantas veces podía “el gran espectáculo del mundo», maravillosa película sobre el mundo del circo. Todos los intérpretes de la película tienen actuaciones memorables en especial Botones, el payaso, interpretado por el gran James Stewart .Toda una superproducción cinematográfica, dirigida por Cecil b. De Mille, que logró no sólo el óscar destinado al mejor filme, sino también al mejor argumento.