Artículos de Opinión

03 PM | 04 Mar

TANGO SATÁNICO

 

En una remota región rural de Hungría azotada por el viento y la incesante lluvia,unos pocos miembros de una fallida cooperativa agrícola llevan una vida anodina en un pueblo ya casi fantasmal mientras aguardan impotentes a que un milagro les devuelva el futuro. Hasta que un día reciben la noticia de que, en la carretera que conduce a la aldea, se ha avistado al astuto y carismático Irimiás, desaparecido años atrás y al que daban por muerto. Su simple reaparición infundirá esperanzas en la pequeña comunidad de vecinos, pero también desencadenará acontecimientos desconcertantes y les revelará aspectos que tal vez habrían preferido ignorar. Paródica y mordaz, esta magnífica novela sobre los avatares de la esperanza y el valor de las promesas inspiró la película de culto de Béla Tarr y ya es hoy un clásico contemporáneo.

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11 PM | 16 Feb

REMORDIMIENTO Miércoles 21

Soy un asesino: he matado a un hombre

Eso es lo que piensa Paul Renard, veterano francés de las trincheras del 14, p

rotagonista de Remordimiento (1932), la única película de Ernest Lubitsch que no se trata de una comedia.

La cinta que veremos

en la tercera cita del ciclo El cine de La Gran Guerra. Cien años reflejando el horror no es un film estrictamente bélico, aunque aparezcan soldados y trincheras. Es más bien la historia de una honesta impostura. La que emprende un soldado francés que, al año de finalizar la guerra, va a visitar la familia de otro soldado alemán muerto en combate. Paul y sus tortuosas reflexiones emprenden un doloroso camino de redención que le ayude a comprender, y a asumir, por qué que si matas a un hombre en la guerra no eres un asesino, sino que por el contrario te condecoran. El viaje le hará comprender muchas más cosas.

Lo que no falta en la película es el “toque Lubitsch”. Desde el principio, la cámara y sus encuadres, aparentemente absurdos, nos hacen presente la genialidad de este director. Mención especial merece Lionel Barrymore interpretando al padre del soldado alemán.

Un film no muy conocido, y desde luego, muy difícil de encontrar en los canales habituales de exhibición. ¡Para no perdérsela!

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12 AM | 04 Feb

EUROPA

Miradas: «Europa» de Lars von Trier.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Leo Kessler, un ingenuo joven americano de raíces alemanas, viaja a Alemania para trabajar con su antipático tío en una compañía de ferrocarriles. Su empleo le permitirá viajar, fascinado, por un país destruido por la guerra pero que para él conserva la hermosura que tenía anteriormente; sin embargo también tendrá que encarar poco a poco a las atrocidades de la barbarie nazi, una situación que le generará repulsión debido al poco respeto por la vida humana que encuentra y se planteará qué está haciendo allí realmente. Además, se verá inmerso en una intriga política difícil de salir.
Este es el argumento de la tercera película teatral del realizador danés Lars von Trier, el autoproclamado heredero de Carl Theodor Dreyer, y la última de su trilogía europea llamada precisamente «Europa», después de «El elemento del crimen» (1984) y «Epidemic» (1987). «Europa» (1991) se distribuyó en el mercado norteamericano retitulada como «Zentropa» (el nombre de la compañía de ferrocarriles de la película que aquí nos ocupa) para evitar confusión con «Europa Europa» (1990) de Agnieszka Holland. Así pues, con esta odisea intelectual llena de emoción, cierra un trío de largometrajes realmente diferentes a todo lo demás, sugerentes, provocativos y arrebatadores.
«Europa» es inquietante, laberíntica y extraña y en ella poco a poco se van dibujando todas las vergüenzas y secretos de Alemania. Esto comienza cuando Leo (Jean-Marc Barr) conoce a una atractiva millonaria (Barbara Sukova) que inmediatamente lo seduce de manera misteriosa en el tren. Lo invita a cenar a su mansión para que conozca a su familia, que además es propietaria de la compañía fabricante de los trenes. Estos ferrocarriles fueron los mismos que llevaron a los judíos durante la guerra y una serie de extraños sucesos en los que se incluyen asesinatos en el seno familiar pondrán en juego la ética de Leo.
Lars von Trier presenta en esta comedia muy negra una propuesta interesante y sugestiva dentro del cine contemporáneo, quizás algo pretenciosa pero en todo momento un trabajo diferente. En «Europa» los recursos técnicos que utiliza para contarnos esta historia que parece sacada de un mundo kafkiano regido por el existencialismo no son en absoluto innovadores, pero sí sabe emplearlos con una acertada maestría lejos de lo común. Logra crear un nuevo estilo narrativo y un universo visual propio con el uso de proyección trasera, superposiciones, efectos ópticos, trucos de fotografía y cambios dramáticos entre escenas en blanco y negro, en color y combinadas. Se trata de una experiencia cinematográfica única y un viaje a lo desconocido y lo inesperado acompañado de unas yuxtaposiciones asombrosas.
Aunque la película simboliza la agonía del nazismo y la culpabilidad de unos americanos que quizás llegaron demasiado tarde para ayudar a las personas que viajaban en esos trenes, y algunos sus mejores momentos son los puramente visuales y las hipnóticas imágenes de las vías del tren junto con la narración de Max von Sydow son tremendamente seductoras, «Europa» no solamente es un ejercicio de estilo impecable y una delicia visual. Hace pensar. Y mucho.
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