Si las cosas no se hubieran torcido por el famoso virus, habríamos realizado alguna conferencia sobre el pensamiento de Engels, ya que el mes de noviembre pasado se cumplía el segundo centenario de su nacimiento, y ya sabéis lo que nos gustan las celebraciones. Chazarra, al que seguro invitaríamos, nos diría con toda seguridad que Friedrich Engels es contundente, vivaz y zigzagueante, cuando esgrime sus argumentos dialecticos. Maneja la batuta con habilidad y sabe elegir los momentos adecuados para atacar y poner de manifiesto las debilidades del adversario. (Lo tiene escrito).
Haríamos, sin duda, un análisis crítico del “Anti-Dühring” y rendiríamos, a nuestra manera, un tributo a la memoria de uno de los principales clásicos del pensamiento socialista. Eugen Dühring pretendió construir una versión descafeinada del socialismo con la indisimulada intención de sustituir el pensamiento transformador de Marx y Engels.
Referencias hemerográficas sobre “2046” (Hong-Kong, Wong Kar-Wai, 2004)
Por Alfonso López Yepes
Prensa diaria y periódica (selección: 2004, 2013, 2021): Suplemento El Cultural-Diario El Mundo, revista Contrastes-Universidad de Málaga/UMA, Revista Caimán Cuadernos de Cine.
El Cultural (noviembre 2004)
Carlos F. Heredero: “2046 es la utopía del paraíso perdido”. El Cultural, 25 noviembre 2004,
Félix, por alusiones. Y a colación del reciente visionado de la película “El joven Marx”.
Por supuesto no soy un especialista en Proudhon, a quien confieso que leí de joven con entusiasmo. En Marx, muchísimo menos. Y eso que cuando mis tiempos de facultad cualquier conocimiento pasaba por el colador (muy tupido) del materialismo dialéctico.
Zamora 1918. La mal llamada gripe española está diezmando la ciudad. El teniente del ejército francés, Henri Volpatte, al que la amputación de una pierna en acto de servicio ha truncado una prometedora carrera militar, visita la ciudad para conocer de primera mano las joyas del románico local.
Con un lenguaje sobrio, conciso y directo, Alfonso Peláez disecciona una sociedad convulsionada por una pandemia para la que la ciencia no encuentra un tratamiento adecuado. A la tensa narración de la desesperada lucha por la supervivencia se une la inquietante intriga de una trama en la que el teniente se ve involuntariamente envuelto y que llega a poner en serio peligro su propia vida.
Se puede vivir sin esperanza y ser amable, generoso, ingenuo, valeroso, exigente, comprometido… De hecho, creo que es la única forma de encarar con dignidad y sin cinismo los tiempos venideros. Que empezaron, por cierto, hace ya mucho tiempo