Crítica Cinematográfica

10 PM | 02 Jul

FACILES DE RESOLVER

                                                    FELAS

¿Qué pasaría si en lugar de los culebrones que nos ponen en las diferentes televisiones, les diera a los programadores por colocar la serie de TV » MISTERIOS DE LISBOA»? Pues en primer lugar conoceríamos a Camilo Castelo Branco, y de paso a Eça de Queiros, admiraríamos los planos secuencia, disfrutaríamos con Max Ophuls, y terminaríamos por ver el cine de Oliveira. También nos iríamos a la búsqueda de relatos como Hipótesis del cuadro robado (L’hypothèse du tableau volé, 1979), Les trois couronnes du matelot (1983), La ville des pirates (1983), L’évéillé du Pont de l’Alma (1985), o, ¿por qué no?, en El tiempo recobrado (Le temps retrouvé, 1999), caracterizadas por la impronta de Raúl Ruiz: “historias que son solo accidentes”, relatos que se desvían habitualmente por sendas que no suelen conducir a ninguna parte.
Misterios de Lisboa tiene unos escenarios maravillosos que se muestran como un personaje más en la historia, y tiene un ritmo propio de los folletines del siglo XIX. La Géminis de Panavisión juega un importante papel en esta película ya que hace desaparecer los primeros planos a lo Bergman, y los sustituye por espacios que se nos meten en la escena como si estuviéramos contemplando una obra de teatro en primera fila.
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10 PM | 05 Jun

EL PLACER

Antepenúltimo largometraje de Max Ophüls (1902-57), es uno de sus mejores trabajos. El guión, de Jacques Natanson y M. Ophüls, con diálogos de J. Natanson, adapta tres relatos breves de Guy de Maupassant (1850-93): “La masque” (1889), “La maison Tellier” (1881) y “La modèle” (1883). Se rueda en escenarios naturales de Calvados (Baja Normandía), llamada la “Suiza Normanda”, y Paris (Escuela de Bellas Artes) y en platós de Franstudio (Joinville-le-pont), Studios Eclair (Epinay-sur-Seine) y Studios Boulogne-Billancourt. El rodaje se inicia el 6-VI-1951, se interrumpe en agosto y se retoma y termina en octubre/noviembre. Es nominado a un Oscar (dir. artística). Producido por Édouard Harispuru, M. Kieffer y M. Ophüls para CCFC (Compagnie C.F. Cinématographique) y Stera Films, se presenta en sesión de preestreno el 14-II-1952 (Fécamp, Alta Normandía).

La acción dramática tiene lugar en Paris (“La masque” y “La modèle”) y en el departamento de Calvados (Deauville, Bolbec, Vau de Vire, Le Bouillet…) a finales del XIX (1881-90). El film consta de 3 episodios: dos breves (“La máscara” y “La modelo”) y uno central de mayor duración (“La casa Tellier”). Ambroise (Galland), antiguo primer oficial de la peluquería Marcel, de la ópera de Paris, jubilado y olvidado, no se resigna a envejecer. Julie (Renaud), la patrona de la casa Tellier, cierra el establecimiento entre el sábado por la mañana y la tarde del domingo, a finales de mayo, para asistir en compañía de sus pupilas (Flora, Rafaela, Rosa, Luisa, Fernanda…) a la primera comunión de su sobrina Constance (Jany) en una pequeña localidad de la campiña normanda, donde vive y trabaja como carpintero su hermano Joseph Rivete (Gabin). Joséphine (Simon) y el pintor Jean (Gélin) se enamoran apasionadamente, pero el paso del tiempo produce en su relación efectos imprevisibles.

El film suma comedia, drama, romance y cine de época (finales del XIX). Responde a una idea largamente acariciada por Ophüls, aplazada sucesivamente. Con la colaboración de Jacques Natanson elabora el guión entre marzo y abril de 1951. En septiembre, por razones presupuestarias y de prudencia ante el rigorismo moral de la sociedad europea del momento, se sustituye el tercer episodio previsto (“La femme de Paul”), una historia de amor lésbico, por “La modelo”. El conjunto del relato mantiene en su integridad el vigor narrativo y los temas de Ophüls.

El estilo refleja la afición del autor por las formas recargadas, pomposas y barrocas, y por la ambientación minuciosa y detallista de época. Tras la apariencia de las formas se oculta el espíritu equilibrado, riguroso, ordenado y clasicista de Ophüls, que se manifiesta a través de la estructura armónica del relato, dividido en 3 partes de arquitectura casi geométrica. Su clasicismo se confirma con los temas que trata, siempre centrados en el análisis de la naturaleza humana, sus alegrías, sufrimientos, ambiciones, deseos, etc.

 

Hace uso frecuente de la yuxtaposición de contrarios, como el placer y la muerte, el placer y la pureza, el placer y la desgracia, el placer y el dolor, el mundo cerrado e inaccesible del burdel (donde no entra nunca la cámara) y el mundo abierto y libre de la campiña, el sufrimiento y el éxito, etc. El movimiento de la cámara, la prolongación de las tomas y las repeticiones, crean en el espectador sentimientos sobre el carácter efímero de las emociones y la substitución de éstas por la nostalgia, la melancolía y las impresiones de ausencia, soledad y abandono. La secuencia del traslado de las chica en la carreta combina movimiento, desapariciones y reapariciones, alejamiento y huida, etc. Trasmite sentimientos de provisionalidad, brevedad del tiempo, imperio del cambio…

La cámara se desliza, vuela, gira, se eleva, desciende y transita con una suavidad y liviandad sorprendentes. En ocasiones se complace en captar los momentos en los que se desbordan los sentimientos humanos (lágrimas en la capilla, temor por el silencio del campo, inquietud por la separación de la madre…). Subraya con intensidad el protagonismo del movimiento (cámara, figuras…), que asocia a los conceptos de realidad y naturaleza, donde todo es efímero, cambiante, inestable. La cinta incorpora temas constantes o reiterativos de la filmografía del autor, como las prostitutas, el burdel, la discapacidad, el anciano, el agua (mar, río, laguna…), la campiña, el protagonismo de la mujer, etc. Envuelve la acción en un clima melancólico singular, que incorpora toques de humor.

Son escenas memorables la del enamoramiento de los novios en una sola toma mientras se encuentran fuera de plano, la despedida de las chicas en la estación por parte de Joseph, el enojo de las chicas con el comerciante Julien, la secuencia de la carreta, etc.

La banda sonora, de Joe Hajos y Maurice Yvain, adapta melodías de opereta y populares del XIX, a las que dota de un aire liviano, alegre y despreocupado, que se superpone a un fondo melancólico y triste. Añade cortes de música de baile (Can-can, polka…) y temas religiosos, como el Kyrie de la misa gregoriana de Angelis y el “Ave Verum Corpus”, de Mozart. La fotografía, de Christian Matras y Philippe Agostini, en un espléndido B/N, crea travellings emocionantes, un flashback, giros rápidos, pasos a cámara subjetiva, grandes perspectivas (playa de Trouville) y rincones de exaltación de la vegetación natural (laguna de Saint Cucufa).

Bibliografía

– Vincent AMIEL, Quim CASAS, Gonzalo de LUCAS y Max OPHÜLS, “El placer”, libreto DVD, 58 pág. Versus Entertainment, Madrid 2009.
– Augusto M. TORRES, “El placer”, ‘Diccionario mundial’, pág. 706, Espasa ed., Madrid 2006.

Miquel
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02 PM | 29 Abr

TIO MARIANO

                                                                                                                        FELAS

Hemos abordado ésta película de Apichatpong  después de ver  en “syndromes and a century” el  recorrido por su infancia con la historia de amor de sus padres como telón de fondo, y con la garantía de  estar en un jurado dirigido por Tim Burton, nuestro admirado Víctor Erice.  Y no hemos salido defraudados. La pauta la marca el inicio donde un buey atado a un árbol lucha por soltarse, recordándonos a Bela Tarr en el inicio de Satantango. Toda la película se convierte en una fábula que junta a vivos y muertos, con unas imágenes preciosas de la princesa que se vuelve blanca con el reflejo de las aguas y es devorada con todos sus encantos  por el fantasma de las aguas. Con la luna en primer plano y el ruido del bosque, una vez encontrada la cueva donde nace y tiene que morir  Boonmee, sufrimos un gran choque contando  sobres de dinero después del funeral,  duchándonos  en la habitación de un hotel y comiendo  una hamburguesa en  un bar de carretera .¿desacralización de la cultura budista en Tailandia? ¿Triunfo del capitalismo desaforado? Sobre estas claves yo propondría el debate sobre la película.

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06 PM | 23 Abr

EL REY DE LAS CANCIONES

                         FELAS

 

 La película de forma narrativa, a modo de “tablau vivant”, cuenta una versión abstracta del poeta armenio Sayat Nova, poemas que, traducidos al francés por Serge Venturini, podemos leer en la editorial L’Harmattan. Experto en el kamancheh, instrumento persa de cuerda frotada que se toca como el celo, inicia su infancia en el campo, rodeado de sus padres, que le protegen de las tormentas y lluvia que se producen en el monasterio de Sannhin, de una gran importancia en la cultura armenia, allí se enseñaban humanidades y de modo alegórico aparecen los libros del “escritorium” mojados por el agua: “los manuscritos no arden” dice el poeta .Descubre la belleza de las palabras , y en la sauna zarista el “festejo de la sangre ardiente” según el relato de León Grigorian.

 Las canciones y sus letras le llevan a la corte de Erekle II donde conoce a su hermana Ana, de quien se enamora .El demonio de la pasión hace tocar sus tambores, y la danza de las máscaras pérsicas les lleva después del episodio de la bola de oro, a un mausoleo donde descubren el amor. El poeta no puede ser admitido en la corte como esposa de Ana, y se despide de su instrumento para refugiarse en el monasterio de Ajpat. Un brazo de oro le hace recordar el pasado, y los vientos de marzo arrancando la cúpula del monasterio, le hacen retornar al pasado y decide volver a la ciudad, pero están secos los manantiales, y la guerra se ha instalado con la llegada del Khan Mahoma, vuelve al monasterio. Canta y muere, le grita uno de los obreros que está reparando una ventana, y con unas imágenes preciosas llenas de simbolismo, sólo superadas por la llegada y entierro del patriarca Lázaro, termina esta obra opulenta en colores, donde los actores desarrollan una coreografía de gestos sencillos, narrando el ánimo del poeta en los diversos momentos de su vida. La pregunta que debemos responder después de terminar de verla sería la siguiente: ¿hemos visto algo parecido alguna vez?

 

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