Opinión
A los 84 años, Grass adopta la forma poética y algunas prevenciones (“envejecido y con mi última tinta”) para quitarle hierro a una toma de postura ante la política exterior de Israel que sabe que levantará ampollas en Alemania, maniatada por un evidente complejo de culpa desde la Segunda Guerra y el Holocausto. Lo que tal vez no podía imaginar Grass es la reacción virulenta que su “poema en prosa” iba a suscitar en el gobierno israelí, quien por boca de su ministro de interior Eli Yishan le declara inmediatamente “personan non grata”, le aconseja poco menos que se exilie en Irán y pide incluso que se le retire el premio Nobel de Literatura. La Academia sueca, mintiendo, ya ha contestado que no tiene por costumbre mezclar la política con las consideraciones literarias.El escritor, que durante años ha criticado en Alemania el pasado nazi de algunos de sus compatriotas, el mismo que en 2005 (Pelando la cebolla) reconoce por iniciativa propia haber militado a los 17 años en las Waffen SS (durante nueve meses y “sin disparar un solo tiro”) vuelve a la carga ahora, tocando lo intocable. El mismo miedo que Grass aduce que usamos como “prueba” contra Irán es el que después se utilizará contra él en Alemania e Israel, un miedo que apenas permite leer con atención su famosos poema. Una vez más, la opinión oculta la verdad y el prejuicio impide leer un simple texto. Leyéndolo atentamente, ¿qué dice este documento que deba provocar escándalo? Si no fuéramos una sociedad tan hipócrita como las anteriores, prácticamente nada: Grass insiste en que el arsenal nuclear israelí, inaccesible a ningún control, es un peligro para la paz mundial; establece una equivalencia, en cuanto a esa opacidad, entre Irán e Israel; harto de la “hipocresía de Occidente”, recuerda que mañana podría ser demasiado tarde; habla de “juegos de guerra” que convierten a los ciudadanos, y a los intelectuales, en una nota a pie de página. No utiliza Grass, por ejemplo, el habitual argumento según el cual, frente a Irán y el resto del mundo musulmán, Israel es la “única democracia” de Oriente Medio. De hecho, después de las geniales declaraciones de Eli Yishan, quien posiblemente utiliza “Lo que hay que decir” con la mirada puesta en el electorado interno, Grass comenta que el gobierno israelí ha realizado en esta ocasión las prácticas represivas propias de las dictaduras, recordando que sólo la antigua RDA y Myanmar (Birmania) le han vetado anteriormente la entrada.¿Antisemita? Grass se manifiesta a favor del pueblo iraní, no de su régimen; a favor del país israelí, no de su nomenklatura. Se puede, por supuesto, estar de acuerdo o no con la posición del escritor, aprobar o rechazar la parte y el todo. Ahora bien, ¿dónde está, a parte del miedo, el motivo de una histeria que nos impide leer, pensar, escuchar? Y no se trata sólo de defender la “libertad de expresión” de cualquiera, sino de defender la necesidad de pensar un argumento nuevo, precisamente porque es distinto e incómodo. ¿No estábamos a favor del pluralismo? Éste no puede consistir en variaciones de la ya cristalizado por el consenso.
La prueba de fuego de la moral, decía Kant, es lo que irrumpe como singular y no tiene equivalencia. Esta posibilidad moral que interrumpe el curso reglamentado de la causalidad, decía el sabio alemán, es lo que diferencia a personas y cosas. Pero es como si los actuales regímenes democráticos estuviesen tan cosificados por la generalidad de lo estándar que cualquier opinión verdaderamente distinta pasa casi automáticamente al campo del terrorismo.Es de destacar que, en principio (hasta una desmedida reacción del gobierno israelí que provoca cierta simpatía hacia Grass), la postura de la izquierda alemana, verdes y socialdemócratas incluidos, fue igual de inquisitorial que el resto de la Alemania oficial, con sus periodistas y políticos otra vez hermanados frente a lo que no se puede decir. Es como si la condición de “recién llegada” a la democracia que tiene parte de la izquierda, acomplejada por su anterior estalinismo, hiciera particularmente furiosa su ilustración a la hora de cerrar filas en torno a los “valores de Occidente”. Por ejemplo, como ocurrió tantas veces en el caso Handke, la página que el 16 de abril le dedica El País a Grass (“intelectual mediático”, “probablemente multimillonario”, “archilaureado, mimado, baboseado premio Nobel”) es llamativamente despectiva y más inteligente de lo que es capaz la derecha. ¿Nos encontramos en un atavismo de las antiguas religiones?: a los herejes no se les escucha, con ellos no se habla. Volvemos a recordar aquel instinto gregario del que se habló en un tiempo, cerrando el cuerpo social como si fuera un organismo. Cierto, no hay sociedad que no sea represiva, que pueda ver los prejuicios que le permiten mirar.Aún así, ¿qué ocurre en las democracias occidentales para que se sientan amenazadas por la punta de un alfiler? Recordemos la reacción de Sarkozy y Hollande ante la masacre de niños y adultos perpetrada en Francia por un solo hombre, un inmigrante árabe convertido al integrismo y dispuesto a matar y morir: “La República ha salido airosa de una dura prueba”. ¿Qué ocurre hoy para que una nación entera tiemble ante la decisión de un hombre? Probablemente, como recordaba Baudrillard en un célebre artículo de hace años, en esta sociedad de la mediación infinita no estamos acostumbrados a que un hombre solo decida hasta el final. Probablemente, ocurre también que las democracias actuales, secuestradas por la especulación económica e informativa, se sienten como un globo hinchado, siempre a punto de desinflarse ante la aparición de una sola punta real. El miedo es a lo real, algo de lo que el texto de Grass (aunque se equivocase en todo) es una pequeña muestra.No entramos en el supuesto narcisismo de este escritor, obsceno y resbaloso argumento ad hominem que siempre se utiliza cuando se carece de otros. La cuestión clave es otra. Con todos sus posibles defectos, Grass todavía representa algo de lo que se le atribuía al intelectual clásico: ponerle palabras al sentimiento de otros. Por el contrario, el poder de los medios en estas situaciones parece representar la avalancha de una opinión que prohíbe sentir por cuenta propia. ¿De qué pueden estar hinchadas las democracias para que reaccionen así ante cualquier disidencia? Probablemente, del vacío de una simple huida hacia delante. De otro modo no se explican estos reflejos agresivos, no sólo la reacción histérica del ministro Eli Yishan, sino también la hostilidad histérica de tantos medios y gobiernos europeos. Es como si la concatenación informativa de esta época colocase a cada nación, igual que lo hace la sensibilidad bursátil, al borde de un posible “efecto mariposa” ante cualquier evento anómalo.Si esta reacción casi militar se produce en Alemania sobre una respetada celebridad (en Francia ocurrió con Handke, con Debray y Baudrillard), ¿qué ocurriría con cualquiera de nosotros si cometiésemos el error fatal de dar un paso fuera de “lo que hay que decir” y caer del lado malo? En ese caso la inteligencia social sabe que la mejor arma es el silencio. La mayoría de los periodistas e intelectuales orgánicos ni se molestarán en discutir con una posición minoritaria, error que daría celebridad a un personaje todavía clandestino. Sólo se tomará nota y ese sujeto desaparecerá del mapa de lo visible.El resultado es que la combinación de silencio y amenazas ha logrado en la democracia actual una unanimidad que poco tiene que envidiar a la de las dictaduras. Algunos, por ejemplo, sentimos durante el bombardeo de Yugoslavia una atmósfera de incomprensión y hostilidad, incluso entre nuestros propios amigos, que tal vez no habíamos llegado a sufrir durante la dictadura de Franco, donde los bandos estaban más claros.Una democracia puede llevar el instinto policial de la vigilancia hasta el sistema neuronal y perceptivo del individuo, cosa que la tosquedad de una dictadura tiene más difícil. La apisonadora que logra el dictado informativo, machacándonos con imágenes e informaciones que son “distintas” mientras caminen en la misma dirección, es mucho más eficaz que la antigua propaganda desde un solo altavoz. Funcionando en bucle en torno a unas pocas consignas que se repiten, los medios funcionan desde hace tiempo como un Gran Hermano que no tiene rostro ni agencia central. De ahí que sus tambores de guerra se confundan con la misma dispersión conectada de los individuos. Ignacio Castro Rey. Madrid, 16 de abril de 2012
En un principio parece que no habría nada que oponer a esta lucha heroica del pueblo sirio contra un régimen despótico que lleva en el poder más de cincuenta años, una dictadura siniestra (mucho antes de estos acontecimientos) incluso juzgada en comparación con otras de Oriente Medio. El conflicto actual sirio es aparentemente el último de una larga cadena de movimientos populares que empiezan en Túnez y recorren el mapa de las diversas tiranías que oprimen a sus pueblos con una crueldad difícil de imaginar entre nosotros. Las potencias ejemplares que tardaron en reaccionar en el caso de Túnez y Egipto, han sido ágiles en el caso de Libia y Siria, llegando a la intervención directa en apoyo de la revuelta. Sólo el veto en la ONU de Rusia y China ha impedido una intervención plena a favor de los rebeldes sirios.
Ahora bien, en una segunda lectura todo parece más turbio e inquietante. Primero, llama la atención en este reino plural que es Occidente la total unanimidad de las informaciones que nos llegan. Como en el caso del ataque a Serbia hace trece años, parece que la barbarie sólo se ceba en un lado, mientras el mal proviene plenamente del otro, el régimen militar del coronel Bashar Al-Assad. ¿No es un poco extraño, en este mundo complejo, la aplicación de esquema del Western a un laberinto tan intrincado como esta región de Oriente Medio? Aunque sólo fuese por introducir dudas democráticas en este bloque monolítico, ¿no valdría la pena buscar algunas zonas de duda?
Después, llama también la atención la abigarrada corte que se ha aliado del lado de los “rebeldes”, palabra santa donde las haya, para atizar la guerra civil en este antiguo país. De un lado, unas democracias intachables como Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait. De otro, toda Europa y EEUU, más un estado de Israel que no duda en mantener a otros árabes confinados en condiciones medievales, forman la cohorte que apoya sin fisuras la rebelión del Ejército Libre Sirio y el CNS. La rebelión, no lo olvidemos, no sólo contra un régimen con el que mantuvimos excelentes relaciones hasta hace poco, sino la rebelión de una parte de la población contra la otra, pues el régimen panárabe del Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baath) cuenta con un apoyo popular que ni siquiera en Libia tenía Gadafi.
Hace días el diario The Guardian establecía un hilo directo entre el régimen militar de Assad e Irán, indicando que esta última nación es instigadora directa de la estrategia de los militares sirios en su territorio. Como sabemos que Irán está en el punto de mira desde hace meses, no hace falta ser un paranoico para sospechar que se está preparando la campaña informativa previa a la militar y que el asunto sirio ha venido como anillo al dedo.
Tomando la Información como la palabra de Dios, la izquierda europea, empeñada a toda costa en mostrar su civismo y su pureza democrática, se apunta a este coro masivo de opiniones que animan la violencia en Siria. El resultado es que por fin todos parecemos poseer otra encarnación clara del mal, una bandera humanitaria que desde los tiempos de Milosevic, Sadam Hussein o Gadafi no nos bendecía con un excitante motivo para la acción en este mundo aburrido por la macroeconomía. Fijémonos que el caso sirio vuelve a resucitar la vieja sospecha de que la alternancia en las democracias occidentales funciona siempre a costa de un enemigo cultural común, las tiranías del extranjero, y bajo la égida de una política exterior con frecuenta indiscutible. Al final resulta que el denostado Huntington y su “choque de civilizaciones” se cumplen invariablemente.
La muerte de dos periodistas occidentales, inmaculados observadores neutrales en la tragedia, colma el vaso de nuestra paciencia. Democracias que no han tenido ningún reparo en bombardear cien veces pueblos exangües se apuntan ahora a la primera línea de la causa humanitaria. Tal ardor de justicia sería incomprensible si en el fondo no estuviera en la mesa el objetivo político de acabar con una nación incómoda, el objetivo de fragmentar Siria. ¿Va a ser otro el destino de Irak o de Libia a medio plazo? Sobre éste último país (de modo tal vez significativo) no hay noticias últimamente, pero algunas escenas que vimos después de las democráticos bombardeos de la OTAN nos hacen presagiar lo peor. Por lo pronto, hay que decirlo, el régimen de Bashar Al-Assad no se ha atrevido hacer con la insurgencia lo que la OTAN sí hizo con los sospechosos de estar del lado de Gadafi, bombardeando desde el aire poblaciones enteras, una de las formas más indiscriminadas que puede haber de matar.
Queda en el aire una pregunta. ¿Por qué Francia, Inglaterra o EEUU iban a preferir en Siria el gobierno musulmán y la Sharía a una dictadura militar de corte occidental? Por que si ocurre esto, el régimen musulmán se impondrá sobre una nación cien veces empobrecida y desgastada a causa de la guerra. Si ocurre esto hemos ganado unos años y empujamos a los musulmanes al radicalismo desesperado que le conviene a Occidente. Si ocurre esto, en fin, quebramos una nación unida y ésta entra en la vía de las rivalidades tribales. Curiosamente, la cultura occidental, que impone entre nosotros una normalización y un desarraigo masivos, empuja lejos de nosotros la sectarización étnica y religiosa que destruye viejos Estados incómodos para nuestra expansión imperial.
Por todas partes mantenemos la misma ortodoxia, al precio de sangre que sea: fragmentar y volver a federar, como hicimos en los Balcanes. Es normal que viejas naciones celosas de su pasado cultural y territorial, como China y Rusia, armadas además con los instrumentos técnicos para defender su diferencia, se opongan a esta barbarie mundial de aplanamiento en nombre del mercado, el individualismo y los Derechos Humanos.
La mecánica parece ser invariablemente la siguiente. Primero formamos a los líderes que deben occidentalizar el país: Assad ha concluido sus estudios en los mejores centros de Inglaterra. Después, si esos líderes se vuelven díscolos con el formato-madre, les devolvemos a la edad de piedra a través de incentivar las luchas fraticidas, el odio entre las diversas etnias o las bombas de fragmentación. Balcanizar: no ha sido otro el método en Irak y Libia (aunque parece que no está funcionando en un Afganistán, curiosamente, dividido por la OTAN en zonas). En todos esos países, igual que otros que son nuestros aliados, había tremendas injusticias gubernamentales y movimientos populares que eran reprimidos. Pero eso lo hemos utilizado para atizar al máximo la hoguera de la destrucción.
Aunque existen excepciones, en una dictadura los disparos suelen estar aproximadamente calculados y los muertos pueden ser más o menos contables. Bajos ellas puedes mandar a tu hijo a buscar el pan y el niño vuelve, con el pan y el cambio. En medio del caos la situación es muy distinta. Esta es tal vez la razón de que no existiera ni un solo radical de extrema izquierda que, bajo la dictadura de Franco, fuese partidario de una intervención extranjera para acabar con la tiranía. Para nuestro indisimulable racismo, el caso de muchas naciones árabes parece ser distinto. Algunos no podemos más que desearle suerte al pueblo sirio bajo el actual fuego cruzado.
Ignacio Castro Rey. Madrid
Este llamado ha sido lanzado por Mikis Theodrakis el domingo 12 de febrero de 2012, con ocasión de la gran manifestación de la plaza Syntagma en Atenas, durante el debate parlamentario sobre la adopción del nuevo Memorándum impuesto por la troika (Comisión Europea, Banco Central europeo, y el FMI) a Grecia. Cuando Theodorakis, 86 años, y Manolis Glézos, 90 años, pidieron a los policías de la unidad especial anti-motines MAT poder dirigirse a la multitud desde las escalinatas del Parlamento, la única respuesta de estos últimos ha sido un disparo tupido de gases lacrimógenos que parecía una tentativa de asesinato. He aquí como se trata en este país «entroikizado» a los hombres que, en Japón, serían como «tesoros vivientes».
Un complot internacional está en curso, con el objetivo de llevar a término la destrucción de mi país. Los atracadores han comenzado en 1975, con el blanco de la cultura griega moderna, después han continuado la descomposición nuestra historia reciente y de nuestra identidad nacional y hoy intentan exterminarnos físicamente mediante el desempleo, el hambre y la miseria. Se el pueblo griego no se subleva para pararlos, el riesgo de desaparición de Grecia es bien real. Yo lo veo llegar en los próximos diez años. El único elemento que va a sobrevivir de nuestro país será la memoria de nuestra civilización y de nuestras luchas por la libertad.
Hasta 2009 la situación económica de Grecia no tenía nada muy grave. Los grandes males de nuestra economía eran los gastos inmoderados para la compra de material de guerra y la corrupción de una parte del mundo político, financiero y mediático. Pero una parte de la responsabilidad incumbe a los estados extranjeros, de los cuales Alemania, Francia, Inglaterra y los EEUU que ganaron miles de millones de euros a expensas de nuestra economía nacional vendiéndonos todos los años el material de guerra. Esta sangría constante nos ha devastado y no nos permitió más seguir avanzando, mientras que era fuente de enriquecimiento para otros países. Se puede decir lo mismo por el problema de la corrupción. Por ejemplo, la empresa alemana Siemens tenía una rama especial encargada de corromper a los griegos, con la finalidad de colocar mejor sus productos en el mercado griego. De este modo el pueblo griego ha sido víctima de este dúo de predadores, alemanes y griegos, que se enriquecieron a expensas de Grecia.
Es evidente que estos dos grandes males habrían podido ser evitados si los dirigentes de los dos partidos políticos pro-norteamericanos no hubieran infiltrados por la corrupción. Esta riqueza, producto del trabajo del pueblo griego, fue así drenada a las cajas fuertes de los países extranjeros. Los políticos han intentado compensar esta huída de capital recurriendo al endeudamiento excesivo que a desembocado en una deuda pública de 300 millardos de euros, es decir, 130% del PBI.
Mediante esta estafa, los extranjeros ganaros doblemente: por una parte, con la venta de armas y de sus productos y por otra parte, mediante los intereses de la deuda gubernamental (y no al pueblo). Como hemos visto, en los dos casos, el pueblo griego fue la víctima principal. Un solo ejemplo bastará para convencerlo: en 1986, Andreas Papandreou tomó deuda por un millardo de dólares a un banco de un gran país europeo. Los intereses de este préstamo no han sido reembolsados más que en 2010 y se elevaban a 54 millardos de euros.
El último año, M. Juncker ha declarado que había subrayado el mismo que la hemorragia financiera masiva de Grecia se debía a los gastos excesivos (y forzados) para la compra de material de guerra – a Alemania y a Francia en particular. Y concluyó que estos vendedores nos conducían a un desastre seguro. Desgraciadamente, reconoció que no había hecho nada para contrarrestar esto, para ¡no perjudicar los intereses de países amigos!
En 2008, la gran crisis económica arriba a Europa. La economía griega no fue salvada. Sin embargo, el nivel de vida que era hasta este momento suficientemente alto (Grecia se clasificaba entre los 30 países más ricos del mundo), se mantuvo prácticamente sin cambios, a pesar del aumento de la deuda pública. La deuda pública no se traduce necesariamente en una crisis económica. La deuda de los grandes países tales como los EEUU y Alemania es estimada en miles de millardos de euros. Los factores determinantes son el crecimiento económico y la producción. Si estos dos factores son positivos, es posible endeudarse con los grandes bancos a una tasa de interés inferior al 5% hasta que la crisis haya pasado.
En noviembre del 2009, en el momento de la llegada de George Papandréou al poder, estábamos exactamente en esta posición. Para que se comprenda lo que el pueblo griego piensa hoy su política desastrosa cito dos cifras: en las elecciones de 2009 el PASOK – el partido de G. Papandreou – obtiene 44% de los votos. Hoy, las encuestas no le dan más que 6%.
M. Papandréou habría podido enfrentar la crisis económica (que reflejaba la de Europa) con los préstamos de los bancos extranjeros a la tasa habitual, es decir, inferior al 5%. Si lo hubiera hecho, nuestro país no habría tenido problemas. Como estábamos en una fase de crecimiento económico, nuestro nivel de vida se hubiera mejorado.
Pero M. Papandréou ya había entablado su conspiración contra el pueblo griego en verano del 2009, cuando el se ha encontrado secretamente con M. Strauss-Kahn, con el fin de poner a Grecia bajo la tutela del FMI. Esta revelación ha sido hecha por el antiguo director del FMI.
Para llegar allí, el cuadro de la situación económica de nuestro país debió ser falsificado, para que los bancos extranjeros tuvieran miedo y elevaran las tasas de interés de los préstamos a importes prohibitivos. Esta operación onerosa comenzó con el aumento artificial del déficit público de 12% a 15% en el año 2009 (Andreas Georgiou, presidente del consejo administrativo del Instituto Nacional de Estadística, ELSTAT, decidió súbitamente en 2009, sin pedir acuerdo, ni informar a su consejo administrativo, contabilizar en el cálculo del déficit público ciertos organismos y empresas públicos que anteriormente no lo habían sido jamás en ningún otro país europeo, excepto Noruega. El objetivo era hacer subir el déficit de Grecia por arriba del de Irlanda (14%), para que sea ella la que tenga el rol del eslabón débil de Europa, NdT]. Hace 20 días, el procurador M. Pepònis llevó ante la justicia a M. Papandréou y a M. Papakonstantinou (ex-ministro de Finanzas), para rendir cuentas sobre este crimen.
A continuación, M. Papandréou y su ministro de Finanzas llevaron a cabo una campaña de descrédito durante 5 meses, en el curso de la cual intentaron persuadir a los extranjeros que Grecia estaba como el Titanic, hundiéndose, que los griegos eran corruptos, perezosos y pues incapaces de hacer frente a las necesidades del país. Después de cada una de sus declaraciones, las tasas de interés subieron, para que Grecia no pudiera pedir más prestado y que pasara por un salvataje nuestra adhesión al FMI y al Banco Central Europeo. En realidad, era el comienzo de nuestro fin.
En mayo del 2010, un ministro, el de Finanzas, firmó el famoso Memorándum, es decir nuestra sumisión a nuestro prestamistas Según le ley griega, la adopción de un acuerdo de esas características debe ser sometida al Parlamente y aprobada por las tres quintos de los diputados. Bien, el Memorándum y la Troika que nos gobiernan, funcionan ilegalmente – no solamente respecto de la ley griega, sino también del derecho europeo.
Desde entonces, suponiendo que nuestro camino hacia la muerte sea representado por una escalera de 20 peldaños, hemos recorrido ya la mitad del mismo. Imaginad que el Memorándum regala a los extranjeros nuestra independencia nacional y la propiedad nacional, a saber: nuestros puertos, nuestro aeropuertos, la red de rutas, la electricidad, el agua, todas las riquezas naturales (en el subsuelo y submarinas) etc. Agregadle a eso nuestros monumentos históricos, como la Acrópolis, Delfos, el Olimpo, Epidauro y otros sitios, una vez que hayamos renunciado a hacer valer nuestros derechos.
La producción ha sido paralizada, la tasa de paro se disparó al 18%, 800.000 comercios han cerrado, como también miles de fábricas y centenas de trabajadores manuales. Un total de 432 000 empresas han quebrado, decenas de miles de jóvenes científicos dejan nuestro país que se cubre más y más de las tinieblas de la Edad Media. Miles de personas que vivían bien hasta una fecha reciente, están ahora a la búsqueda de alimento en la basura y duermen en las aceras.
Entretanto, supuestamente estamos viviendo gracias a la generosidad de nuestros prestamistas, los bancos europeos y el FMI. De hecho, la totalidad del paquete de decenas de millardos de euros tirado sobre Grecia, vuelve a quien lo otorgó, mientras estamos cada vez más endeudados a causa de los intereses insoportables. Y como es necesario mantener funcionando al Estado, los hospitales y las escuelas, la Troika grava a las clases medias y bajas con tasas exorbitantes que llevan directamente al hambre. La última vez que vivimos esta situación de hambre generalizada en nuestro país fue al principio de la ocupación alemana, en 1941, con cerca de 300.000 muertos en seis meses solamente. En nuestros días, el espectro del hambre vuelve a nuestro país infortunado y calumniado.
Si pensáis que la ocupación alemana nos ha costado un millón de muertos y la destrucción completa de nuestro país, ¿Cómo podemos aceptar nosotros los griegos, las amenazas de la Sra. Merkel y la intención de los alemanes de imponernos un nuevo Gauleiter, que esta vez llevará una corbata?
El período de la ocupación alemana de 1941 hasta octubre de 1944, prueba que Grecia es un país rico, y hasta que punto los griegos son trabajadores y conscientes (conciencia del deber de libertad y del amor a la patria).
Cuando la SS y el hambre mataron un millón de personas y la Wehrmacht destruía nuestro país, confiscaba toda la producción agrícola y el oro de nuestros bancos, los griegos pudieron sobrevivir gracias a la creación del movimiento de Solidaridad Nacional y de una armada de partisanos que contaba con 100.000 combatientes, que fijaron 20 divisiones alemanas en nuestro país.
Al mismo tiempo, los griegos han sobrevivido no solamente gracias a su aplicación al trabajo, sino también, en las condiciones de la ocupación, gracias a un gran desarrollo del arte griego moderno, en particular en el dominio de la literatura y de la música.
Grecia ha elegido la vía del sacrificio por la libertad y la supervivencia al mismo tiempo.
Hemos sido atacados, hemos respondido con Solidaridad y Resistencia y hemos sobrevivido. Hacemos ahora exactamente la misma cosa., con la certeza de que el pueblo griego será finalmente vencedor. Este mensaje esta dirigido a la Sra. Merkel y al Sr. Schäuble, subrayando que sigo siendo amigo del pueblo alemán y un admirador de las grandes contribuciones a la ciencia, la filosofía, el arte y la música en particular. La mejor prueba de estas grandes esto es el hecho de que he confiado la totalidad de mi obra musical a dos editores alemanes, Schott y Breitkopf, que cuentan entre los más grandes editores del mundo y mi colaboración con ellos es muy amigable.
Amenazan con expulsarnos de Europa. Si no nos quieren, devolvemos el décuple; no queremos formar parte de la Europa de Merkel – Sarkozy.
Hoy, domingo 12 de febrero, Manoles Glezos – el héroe que arrancó la esvástica de la Acrópolis, dando señal de, no sólo a la resistencia griega, sino también a la resistencia europea contra Hitler _ y yo mismo nosotros nos preparamos para participar de una manifestación en Atenas. Nuestras calles y nuestras plazas estarán llenas de miles de personas que manifestarán su cólera contra el gobierno de la Troika.
Ayer escuché al Primer Ministro-banquero decir, dirigiéndose al pueblo griego, que casi hemos tocado fondo. ¿Pero quién nos amenaza a este punto en dos años? Son los mismos que en lugar de estar en prisión, amenazan a los diputados, para que voten por un nuevo Memorándum peor que el primero, que será aplicado por las mismas personas que nos han llevado a donde estamos. ¿Por qué? Porque eso es lo que nos obligan a hacer el FMI y el Eurogrupo, amenazándonos en caso de no obedecer, con la quiebra… Aquí se representa un teatro absurdo. Los medios que nos odian (griegos y extranjeros) y que son los únicos responsables de la situación dramática de nuestro país, nos amenazan y nos chantajean para poder proseguir su obra destructiva, hasta nuestra extinción definitiva.
En el curso de los siglos, hemos sobrevivido en condiciones muy difíciles. Es cierto que, no solo los griegos van a sobrevivir, pero ellos quieren revivir incluso si se nos conduce a la fuerza al ante último peldaño de la escalera que lleva a la muerte.
Actualmente consagro todas mis fuerzas a unir al pueblo griego. Intento convencerlo de que la Troika y el FMI no son la única salida. Que hay otra solución: cambiar el rumbo de la nación. Girar hacia Rusia para lograr una cooperación económica y la formación de asociaciones que nos ayudarían a poner en valor nuestras riquezas en términos favorables al interés nacional.
Propongo no comprarle más material militar a los alemanes y a los franceses. Haremos todo para que Alemania nos pague las reparaciones de guerra debidas. Estas reparaciones se elevan, con los intereses, a 500 millardos de euros.
La única fuerza capaz de hacer estos cambios revolucionarios, es el pueblo griego unido en un frente de Resistencia y de Solidaridad para que la Troika sea expulsada del país. Paralelamente, hay que considerar como nulos y sin valor todos los actos ilegales (préstamos, deudas, intereses, impuestos, compras de riqueza pública) Por supuesto, los socios griegos – que ya han sido condenados en el espíritu de nuestro pueblo como traidores-, deben ser castigados.
Estoy enteramente avocado a este propósito (la unión en un Frente) y estoy persuadido que lo lograremos. Yo tomé las armas contra la ocupación hitleriana. Conozco los calabozos de la Gestapo. Fui condenado a muerte por los alemanes y milagrosamente sobreviví. En 1967, fundé el PAM (Patriotikò Mètopo – Frente patriótico), la primera organización de resistencia contra la junta militar. Pasé a la clandestinidad. Fui arrestado y encarcelado en el «matadero» de la policía de la junta. Finalmente, también sobreviví.
Hoy, tengo 87 años, y es muy probable que no estaré más el día que mi amada patria sea salvada. Pero moriré con la conciencia tranquila, porque continuaré para cumplir con mí deber para con los ideales de libertad y derecho.
Mikis Theodorakis es un famoso compositor griego y resistente al régimen que instauró la junta de los coroneles
Se han confirmado mis apuestas, lo siento, no se atreven a condenar al ex-juez Garzón por los otros juicios, de la memoria histórica y falta el del B. Santander, que será archivado, por prescrito, del delito de cohecho impropio ( para eso ya se ha absuelto a Camps, también). Con prevaricar una vez, la del Gürtel, ya es suficiente para echarle, para qué van a seguir prevaricando en los otros 2 juicios. Y de paso que se anden con tiento los que pretendan buscar pruebas en las comunicaciones de los abogados con los procesados, por muy sospechosas que sean sus actuaciones e indicios que acumulen, para los casos de corrupción que quedan. La corrupción es consustancial, en un grado necesario, al sistema, y no podemos hacer que no lo sea. Solo hay que guardar algunas formas. Es como la evasión fiscal, no puede cancelarse, tiene que haber bolsas importantes de fraude porque sino no circularía lo necesario todo el dinero como capital, no habría paraísos fiscales, ni fondos opacos, ni capital especulativo a bajos tipos, sería todo controlado por un Estado «neutro». ¿Donde existe eso, bajo el modo de relaciones del capitalismo?
Pero, como os decía, para el ciudadano, ya ha vencido el discurso reformista de la transición que traía la democracia por una generosa disposición de los herederos del régimen que incorporaron a la izquierda a la Constitución (que tanto cabreaba a Felipe González cuando gobernaba Aznar, aunque no hizo mucho antes, cuando él estaba, para evitarlo) y, con la ley de amnistía, impidieron e impedirán cualquier resto de memoria posible de los crímenes de los vencedores ( iluso Garzón que pretendía juzgarlos por crímenes contra la humanidad), ahora que pueden salir los casos de niños desaparecidos y entregados a familias del régimen. Esos pueden quedar y encontrarse algunos( difícil), porque los restos de las fosas comunes están muriendo quienes puedan denunciar y seguirán en las cunetas por secula seculorum. Solo tribunales internacionales o jueces de otras naciones podrán seguir manteniendo la memoria porque ya no habrá mas jueces- garzones españoles que lo hagan, a la vista de lo que les puede pasar de acusarles en juicios por prevaricación donde hay víctimas de ese delito, unos mas que otros.
Solo los historiadores y también para eso ya han puesto bastante dinero, que se está encargando de manipular los datos, en libros que hay con grandes tiradas editoriales y dejarlo todo a los excesos del bando republicano.
No se trata de pasiones revanchistas, sólo que no nos tomen el pelo, y que se pudiera dar salida a visiones democráticas menos secuestradas por los dispositivos del poder de los consensos de la transición. Pero eso ya se acabó y los juicios de Garzón configuran ese discurso final.
Eugenio
Jakog Augstein, editor del semanario Freitag, conversó con el ex Presidente de La Izquierda Oskar Lafontaine en el Maxim-Gorki-Theater de Berlín.
Jakob Augstein: Cuando ayer me dijeron que Sahra [Wagenknecht] no vendría, que en su lugar vendría Oskar, se me escapó la risa nerviosa. Como si estuviera en una película de Helmut Dietl o en un sketch de Loriot. Ahora puedo preguntarle, ¿qué papel juega su aspecto físico o su peinado en la política?
Oskar Lafontaine: Y yo puedo responderle que soy célebre por irradiar una erótica fría.
Lo absurdas que llegan a ser estas preguntas se hace así evidente. Pero tengo que decir que si hubiera venido Sahra Wagenknecht no hubiera hecho ninguna alusión a su peinado.
Lo que de verdad me ha ocupado estos últimos días ha sido sobre todo el affaire de nuestro Presidente [Christian Wulff]: ¿no le sorprende que los medios de comunicación y los lectores hayan llegado a una valoración tan diferente? Muchos hablan ya de una persecución.
No me sorprende. Gran parte de la población no tiene nada contra los tabloides y sus chismes. Pero cuando atropellan a alguien la mayoría dice: es suficiente.
Pero la cercanía de un político a los ricos inquieta a la mayoría de la gente claramente mucho menos que a mí.
Los políticos no han de dejarse cooptar por los ricos. De alguien como Christian Wulff por desgracia ya no puede creerse que las nobles virtudes que predica él mismo las practique. Pero honestamente, no es algo que me preocupe en demasía. A menudo me pregunto si el cargo de Presidente de la República sigue siendo después de todo necesario. Cuando fui Presidente del Bundesrat [Senado] tuve que representar en alguna ocasión al Jefe de Estado. Ahí me di cuenta de lo “estresante” que era en realidad el cargo. De hecho, podría ejercerlo el Presidente del Bundesrat sin problemas. Las decisiones más importantes podrían asignarse al Tribunal Constitucional.
¿Ha desaparecido la aspiración a los valores universales?
Se articula más bien de manera inconsciente, con el descontento hacia el neoliberalismo, que ha reducido a los hombres a la categoría de mercancías. Se trata de un desarrollo social mórbido. La gente se da cuenta de que los valores desaparecen cada vez más y más en el campo burgués.
¿No es tarea de las élites dar a conocer las perspectivas de mejora? O dicho de otro modo: ¿no necesita la gente líderes?
La idea tiene en un principio raíces religiosas, la idea de igualdad, la idea de que la dignidad del hombre es inviolable, es una idea cristiana. La idea fundamental de la izquierda deriva de la igualdad de los hombres ante Dios, la idea de amor al prójimo. La única tarea de la élite es argumentar a su favor, en el sentido de la Ilustración.
¡Usted tiene que saber de lo que habla! Junto con Gregor Gysi fundó, sin apoyos externos, un nuevo partido.
Sin embargo debemos explicar y convencer. Nuestro propósito fue establecer un contrapoder que se opusiese a los desarrollos sociales entonces dominantes. Naturalmente, también porque el SPD [Partido socialdemócrata alemán] y Los Verdes son partidos neoliberales. No se trata más de abrirse paso solamente a la retórica dominante del neoliberalismo.
Podemos verlo en la expresión crisis de deuda. Con ella se ha hecho política. Pero lo que tenemos no es ninguna crisis de deuda, sino una crisis bancaria e institucional.
¡Mire, ahí estamos plenamente de acuerdo! Las palabras son instrumentos de dominación. Los conceptos modelan nuestro pensamiento, nos esclavizan. A menudo me he dado cuenta de cómo yo mismo he caído en clichés. Siempre intento asegurarme de tener una idea clara de las cosas. Una palabra como terrorismo, pongamos por caso. Siempre le pregunté a Angela Merkel: señora canciller, Ud. quiere combatir el terrorismo. ¿Pero qué quiere decir exactamente con ello? Durante dos años le planteé la pregunta en el Parlamento. Se limitó a sentarse en su sillón y a ojear cualquier documento que tuviera sobre el escritorio. No podía responder a la pregunta. Más tarde un funcionario del Ministerio del Interior recibió el encargo de redactar una ley para recolectar datos para la lucha contra el terrorismo. Allí se afirma que el terrorismo es el uso ilegal de la violencia para la imposición de intereses políticos. En el Parlamento la CDU/CSU [conservadores], el FDP [liberales], SPD [socialdemócratas] y Los Verdes han decidido pues que George W. Bush y Tony Blair son terroristas. Y si en Afganistán se utiliza la violencia ilegal, ¿qué hemos de concluir de esta ley para los políticos responsables en la República federal?
Por utilizar de nuevo otra expresión común en el pensamiento neoliberal: usted es político profesional, su “producto” es la política. ¿Sigue existiendo una demanda para su producto?
Sí, porque los hombres esperan que sus condiciones de vida mejoren. Lo que me cruza a menudo por la cabeza pero no consigo entender es por qué los jubilados siguen votando a partidos que recortan sus pensiones.
¿Conoce usted el concepto Liquid Democracy?
No.
En principio se trata de que la gente pueda escoger libremente lo que más le interesa de los programas de diferentes partidos: la política de transporte público de Los Verdes, la política económica de La Izquierda, la política de Internet de los Piratas.
Eso es una reivindicación de la democracia directa. ¿Qué habría de tener yo en contra de eso?
Se pasaría por encima de los partidos.
Sí, eso se llama democracia directa.
¿No deberían los militantes de su partido poder elegir directamente la presidencia del partido?
Si tuviéramos un sólo presidente o presidenta, sí. Pero tenemos que respetar una cuota en la presidencia. [Cuando se escoge a dos personas que no se llevan bien entre sí, para el partido no supone más que inconvenientes. [Rudolf] Scharping y [Gerhard] Schröder, por ejemplo, en la presidencia [del SPD]; siempre fue mal. La Izquierda ha sido el primer partido que ha incluido en su programa los referendos vinculantes a sus propios militantes para todas las cuestiones políticas.
En mayo habrá elecciones en Schleswig-Holstein. La Izquierda presenta una intención de voto del dos por ciento, aunque el Zeitgeist la acompaña y Sahra Wagenknecht publica incluso en el [conservador] Frankfurter Allgemeine Zeitung.
El número de lectores que ha tenido el texto de Sahra Wageknecht Schluss mit Mephistos Umverteilung! [¡Acabemos con la redistribución mefistofélica!] en el Frankfurter Allgemeine Zeitung sólo pueblo explicármelo por la inseguridad en el campo burgués. Por desgracia pocas personas saben que La Izquierda es el único partido que conoce la salida de la crisis: un sistema bancario público, concesión de créditos del BCE a los estados europeos, reestructuración de la deuda y un impuesto a las rentas más elevadas. Si los electores de Schleswig-Holstein supieran todo esto, entonces estaremos representados con toda seguridad en su parlamento regional.
Muchos estarían de acuerdo con una nacionalización de la banca.
Sí, pero la crisis financiera es opaca. No por casualidad dijo Henry Ford que si la gente conociese de verdad nuestro sistema monetario entonces haría la revolución. Y falta coherencia. Helmut Schmidt, por ejemplo, ha calificado a los responsables de la crisis de psicópatas y reclamado una mayor regulación, pero al mismo tiempo ha propuesto a Peer Steinbrück como candidato a canciller, esto es, a un hombre que ha contribuido en buena medida a la desregulación del sistema financiero. A las personas les falta la experiencia concreta de que La Izquierda puede realizar sus reivindicaciones. A menudo me preguntan por qué en el Sarre podemos alcanzar el 20% de los votos. La respuesta es muy sencilla: los trabajadores del Sarre han pasado por situaciones muy difíciles que yo he vivido a su lado.
Recién acaba de disolverse el gobierno de la CDU. ¿Qué hará usted ahora?
Me presentaré como candidato a las elecciones.
¿Luchará por una coalición roji-roja [SPD-La Izquierda], aún cuando el SPD del Sarre ya le ha transmitido su intención de rechazarla antes incluso antes de que se celebren los comicios?
Sí. El rechazo en el SPD del Sarre no lo comparten todos los socialdemócratas. Mi propósito es evitar que el SPD de allí se coaligue con la tambaleante CDU y aplique un brutal programa de austeridad para las escuelas, la policía y los hospitales.
Quizá las personas no entiendan simplemente qué es realmente La Izquierda como partido. Yo mismo siempre me pregunto: ¿se trata de un partido socialista o de un partido verdaderamente socialdemócrata?
La base de nuestro programa es que la propiedad debe fundarse sobre el trabajo. La propiedad se adquiere con el trabajo. Con ello cuestionamos el actual orden económico en el que una minoría que con frecuencia ni siquiera trabaja es rica mientras la mayoría trabaja para ellos. El viejo principio liberal de que “la propiedad se origina en el trabajo” sólo lo representa La Izquierda.
¿Pero puede un partido socialista en un sistema no socialista obtener algún resultado?
Todos los partidos socialistas en el transcurso de su historia han quedado muy lejos de sus objetivos. De lo que concluyo que el capitalismo tiene un enorme potencial intoxicador para acoger y cooptar. ¿Cómo se sale de ello? Vivimos en una democracia imperfecta e incompleta, debemos hacer un trabajo de Sísifo. La idea de una dictadura de un partido es irreconciliable con la idea de socialismo.
Ahora que entramos en la cuestión de la República Democrática Alemana, ¿cuál fue el error por la que pereció?
Fracasó porque en este estado de obreros y campesinos los trabajadores tenían muy poco que decir. Acabo con ella la falta de democracia.
¿Y en qué punto se desvió la República Federal Alemana del camino adecuado (si es que alguna vez estuvo en el camino adecuado)?
Un punto de inflexión importante fue la caída del Muro de Berlín y el desplome de los estados comunistas. Desde entonces el neoliberalismo se ha expandido con una audacia aventurera.
No quisiera hablar con Ud. sobre Sahra Wagenknecht…
Es un tema en el que debo confesarle que no soy imparcial.
… pero actualmente juega un papel importante en el partido. En su último libro, Freiheit statt Kapitalismus [Libertad en lugar de capitalismo], habla positivamente de la economía de mercado, lo que ha sorprendido a muchos.
A mí no. Si se lee el libro correctamente, uno se da cuenta de que en realidad se refiere al así llamado ordoliberalismo de Walter Eucken. La máxima de Eucken de la economía de mercado era que quien obtiene los beneficios, debe también adherirse a los perjuicios. Eso significa que quien obtiene beneficios también debe responder por las pérdidas. Lo que ya no tiene ningún significado, toda vez que en nuestra época sin pies ni cabeza las pérdidas de los bancos han sido impuestas a la comunidad. Otro aspecto a tener en cuenta del libro sería que el estado debería de estar por encima de la economía. Esta frase disolvería hoy nuestro sistema por completo. A este respecto me parece muy ingenioso volver a recordar justamente esto.
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Oskar Lafontaine fue Presidente del partido de La Izquierda entre 2007 y 2010.