Hemos bajado a la página la película «La Coquille et le Clergyman» y en descargas tenéis a disposición el guión de Antonin Artaud. Al proyectarse en miércoles no pudieron asistir los habituales a nuestras sesiones, por eso nos permitimos meterla en la web. Es una película de estilo surrealista, y se hizo antes que «El perro Andaluz» de Buñuel. El guión es de Antonin Artaud,(teatro de la crueldad) que no quedó muy contento con el giro feminista que le dio la directora Germaine Dulac, ya que la misma es considerada como una mirada crítica hacia el control patriarcal y religioso sobre el cuerpo femenino. Es un clerigo torturado por el deseo (lástima que Eugenio no se pudo quedar para hacer comentarios), con un montaje onírico y fragmentado, con saltos temporales, y rupturas de la lógica narrativa. La concha como símbolo femenino y del deseo sexual, representando el clérigo la represión moral y religiosa. La podemos resumir, en esta reseña de urgencia, como conflicto entre deseo-poder-religión. Es una metáfora del inconsciente reprimido. Propongo verla nuevamente.
Muy interesante, por otro lado, dar a conocer, con un corto premiado en festivales y un documental, las vicisitudes del Patronato de la Mujer, institución del franquismo poco conocida. En este mes de marzo el Gobierno entregará, a medio centenar de víctimas que pasaron por el Patronato, declaraciones de reparación para reconocer oficialmente la represión que vivieron cuando eran adolescentes.
Un saludo-Félix Alonso
María Palau Galdón
Noviembre de 1970. “Hoy hemos sacado en claro que los hijos realmente somos egoístas. Me ha dejado de piedra sor Carmen esta tarde. Yo le he dicho que marchaba el 12/11. Ella me ha dicho que el Dr. Pelaz quiere que me quede aquí en Madrid al menos hasta febrero. A mí el Dr. Pelaz no me ha dicho eso directamente nunca. (…) Lo que me molesta es sentirme engañada”. Escribe como si estuviera hablando. Lo hace en su lengua, en catalán. Con prisa. Casi telegráficamente. Como si tuviera miedo de que alguien pudiera descubrirla. Omite palabras. Intercambia letras. Pero escribe. Deja constancia. Mariona Roca Tort narró por escrito su internamiento forzoso en una clínica psiquiátrica. “Empecé a escribir porque no me acordaba de lo que me estaba pasando ni de lo que me estaban haciendo”, cuenta en la actualidad.
Mariona Roca Tort ha pasado tres años de su vida encerrada. Desde los 17 hasta los 20 fue dando tumbos de una institución represiva a otra. “No hubo nada más”, lamenta. La consecuencia: un vacío que le dificultó rememorar durante años su pasado de institucionalización en diversos organismos del aparato represor franquista contra las mujeres. Asegura que todavía tiene “algunas cosas oscuras”, y cuando relata su historia la invade la sensación de “estar haciendo una exposición de cosas horribles que la gente no se va a creer”. Pero ríe al llegar al final. Como si se mofara de lo absurdo, lo tétrico, lo aterrador de parte de su biografía. Como forma de resistencia. Tiene una fuerte convicción: está viva y puede contarlo.
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Uno de los momentos más brillantes e intensos de la excelsa «Apocalypse Now» de Francis Ford Coppola, que tuvimos ocasión de ver ayer no con mucho público, y eso que el NO A LA GUERRA estaba presente, es la secuencia en la que en el Coronel Kurtz, interpretado por Marlon Brando lee los primeros versos del poema «Los hombres huecos» (The hollow men) de T.S. Eliot:
Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos / inclinando juntos / la cabeza llena de paja. ¡Ay de mí! / Nuestras voces resecas, cuando / susurramos juntos / son suaves y sin sentido / como el viento sobre la hierba seca / o como pies de ratas sobre cristal roto / en nuestro sótano seco / Figura sin forma, sombra sin color / fuerza paralizada, gesto sin movimiento […]
Esta escena refleja, con una fuerza y dureza terribles, la desolación y pesimismo que vive el coronel Kurtz, además de la pasión de Coppola por la literatura. Sabido es que Apocalypse Now es una adaptación de un breve relato de principios de siglo pasado, titulado «El corazón de las tinieblas» (Heart of Darkness) escrito por Joseph Conrad, novelista polaco nacionalizado inglés. Recomendamos la lectura del libro Esta adaptación fue realizada por John Millius en 1969 y reescrita por el mismo Coppola en 1975. Y es en la parte final de esta obra maestra donde encontramos, y no por casualidad, más referencias y cruces literarios: al comienzo del poema «Los hombres huecos», T.S. Eliot escribe, «Mistah Kurtz – he dead» (Señó’ Kurtz – Él muerto) haciendo referencia, y en forma de dedicatoria, al texto de Conrad, ya que en el último capitulo de la novela aparece ese mismo texto. Es por esta razón que Coppola decidió incorporarlo en el guión, aunque se dice también que fue por petición de Marlon Brando.

Por otro lado, el fotógrafo, interpretado por Dennis Hopper, también incluye en su texto (de esta misma escena) los versos finales del poema de Eliot:
[…] Así es como el mundo acaba / No con una explosión sino con un gemido. […]
Estas dos, no son las únicas referencias literarias que hace Coppola en su película. Encontramos referencias a otro poema de Eliot, «La canción de amor de J. Alfred Prufrock» (The Love Song of J. Alfred Prufrock) y a otro del poeta y escritor Rudyard Kipling, titulado «Si» (If). Además Coppola nos deja ver dos de los libros que tiene el coronel Kurtz: «La Rama Dorada» (The Golden Bough) y «Del Ritual al Romance» (From Ritual to Romance), libros muy vinculados a la obra de Eliot, ya que fueron unas de las fuentes de inspiración para una de sus obras maestras: «La tierra baldía» (The Waste Land).