01 PM | 07 Dic

Los burócratas de Luis Enrique no leen a Weber

Alfonso Peláez

Desde hace más de un siglo, cualquiera puede distinguir entre un funcionario y un burócrata, gracias a la sagaz inteligencia de Max Weber. Funcionario es cualquier persona que cumple unas funciones dentro de una organización siguiendo procedimientos racionales, pautados, en orden a la consecución de un fin último. Este fin, normalmente, estará definido por un superior de carácter menos técnico, pero más carismático. La definición de funcionario, en términos weberianos, sirve lo mismo para un organismo estatal, que privado, que mixto.

En cambio, un burócrata es un funcionario que, pervirtiendo su desempeño, pone toda su atención en el procedimiento y olvida el fin que persigue dicho procedimiento.

Los chicos de Luis Enrique, frente a Japón y Alemania, y definitivamente ante Marruecos, deliberada o inconscientemente, olvidaron que el fin primordial del fútbol es meter el balón en la portería del contrario más veces de las que él lo meta en la tuya. Para divertir o para divertirse. Depende del contexto. En ningún caso, mover la pelota con desgana en la zona aséptica del campo será el objetivo; eso solo debe ser una parte menor del procedimiento.

El resultado más lamentable de ayer, no es que España esté eliminada del Mundial catarí (venirse de allí, cuanto antes, tampoco es tan malo): es el soporífero tostonazo con el que castigaron a todos los que de verdad nos gusta el fútbol sin estadísticas.

Y todo por dedicarse al streaming, en lugar de leer a Max Weber.

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11 AM | 03 Dic

Alaska, tierra de oro (1960)

El país de las oportunidades

Reconstrucción de la vida a principios de siglo en las inaccesibles tierras de Alaska. Allí se dan cita aventureros, timadores, buscadores de oro, chicas de salón y fugitivos. Los representantes de la justicia tienen graves problemas para imponer la ley y el orden, por lo que se impone la ley del más fuerte. En este ambiente se desarrollan las aventuras de dos intrépidos hombres que se han trasladado hasta este lugar en busca de un giro del destino que les permita estabilizar sus hasta el momento trágicas vidas.

El mítico actor John Wayne se mantuvo durante décadas como uno de los favoritos del público debido a papeles como éste, en filmes sin grandes pretensiones pero que conseguían mantener al espectador sin despegar el ojo de la pantalla. En esta ocasión da vida a Sam, un aventurero que, en principio, busca el provecho propio pero que, poco a poco, va mostrando su lado humano y su fuerte determinación a que los forajidos no impongan su ley en las tierras salvajes de Alaska. Junto al indiscutible rey de las películas de acción y aventuras hasta ese momento, un actor en alza, como es Stewart Granger, ilustre protagonista de clásicos del género como Las minas del rey Salomón o El prisionero de Zenda. Ambos actores desprenden auténtica química en sus secuencias conjuntas, lo que probablemente es muy difícil de conseguir. Por otro lado, la dirección corre a cargo de un especialista en el género, Henry Hathaway, autor de filmes como El beso de la muerte o Siete ladrones.

La nota de Alfonso es la siguiente:En nuestro recorrido por las mil caras del western hoy nos toca la de rasgos amables. Además, en lugar del Oeste estaremos en Alaska, esa tierra donde cualquiera podía hacerse rico a poco que le sonriera la suerte. Y de sonrisas va la cosa. Porque Alaska tierra de oro no es más que una comedia ligera, disfrazada con atuendos de vaquero y de alegres buscadores. Allí, cualquier cosa puede ocurrir y todo estará bien, a condición de que te lo tomes con humor. Incluso, aunque se trate de que cualquiera pueda robar tu mina a tiros o mediante engaño. Pero ya digo, todo estará bien, si corren la cerveza y el whisky en abundancia y los puñetazos son endosados con buen gesto. Es el estilo Hathaway sin aditivos. En estado esencial. Después del virtuosismo fordiano, la crudeza de Wellman y el rigor legalista de Sturges, pensé que quizás no viniera mal una dosis de aventura desenfadada para cerrar esta primera fase del ciclo.

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04 PM | 25 Nov

El último tren de Gun Hill- El jueves día 1 a las 18 horas.

El realizador John Sturges destacó sobretodo gracias a excelentes westerns que dejó para el recuerdo y enriquecimiento del género. En esta ocasión el film nos cuenta una tensa y trepidante historia en la que el Sheriff Matt Morgan (Kirk Douglas) busca a los asesinos de su mujer, uno de los cuales es el hijo de un antiguo amigo suyo, craig Banden (Anthony Quinn), quien además es un poderoso ganadero de un pueblo vecino.

Por un lado, Sturges nos plantea la acción principal del film, en la que un sheriff tiene que viajar y permanecer en un territorio totalmente hostil para conseguir llevar a los asesinos ante la justicia, con una puesta en escena sobria pero efectiva, amparándose en las estupendas interpretaciones tanto de Kirk Douglas como de Anthony Quinn, sin duda los actores del momento más idóneos para este tipo de personajes eminentemente físicos.

Sin embargo, en el film subyacen otras lecturas no menos interesantes que la acción pura y dura con que nos obsequia el director. Por un lado hay la idea de la llegada de los nuevos tiempos (no hay que olvidar que el film es de finales de los años 50 cuando ya el género empezaba a apuntar hacia el llamado «western crepuscular»). Algo que es más bien gradual. Mientras que en el pueblo de Matt se respira tranquilidad y civismo (se resalta que hace más de nuevo años que no hay ningún tiroteo ni se roba un caballo), integración de los indios incluida. En el de Craig todavía está anclado en los viejos tiempos donde un cacique ganadero impone su voluntad por encima de la ley y de quien haga falta. De hecho no hay que olvidar que es el hijo del cacique el que lleva la violencia al pacífico pueblo de Matt. Esa llegada paulatina queda reforzada por el uso del tren que hacen los personajes. Parece que ya no sólo es necesario un caballo para cruzar amplias extensiones de tierra. La preeminencia del ferrocarril es evidente, no sólo por la importancia en su desenlace sino que también personifica esos nuevos tiempos que acabarán imponiéndose.

Por otro lado, también hay que mencionar la importancia creciente de la ley, cuando lo más tradicional es tomarse la justicia por su mano y aplicar el consabido «ojo por ojo». Por más que sea un asunto personal, muy relacionado con la venganza, Matt se ampara en la ley para detener al hijo de Craig. Pero el inteligente guión lo plantea de una forma muy interesante ya que ambos personajes tienen poderosos motivos que les llevará a un inevitable enfrentamiento entre ambos, ya que Craig como padre no quiere permitir que juzguen y condenen a su único hijo.

En un asunto tan de hombres, el elemento femenino queda bastante relegado a un segundo plano, una Carolyn Jones que apenas tiene peso en una trama perfectamente hilvanada, impresionantemente bien interpretada y no menos bien dirigida por uno de los grandes maestros del género del western: John Sturges.

manulynk 
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03 PM | 24 Nov

CARAVANA DE MUJERES-PRESENTACIÓN

Caravana de mujeres. (Westward the women. William A. Wellman, 1951)
Western. Estados Unidos. 112 min. b/n. VOS.
Hoy nos toca una película casi olvidada; de un director al que apenas se recuerda. Sin
embargo, él fue el primero en ganar un óscar de la Academia a mejor película. En el año 1927.
Por lo demás, Caravana de mujeres es un título imprescindible al hablar de westerns.
Empezaremos por el director. William A. Wellman. El bueno de Wild Bill. Sí, Bill “el
Salvaje”. Así lo llamaban porque era todo un personaje en sí mismo. En realidad, no tan
diferente de un Howard Hawks, pongamos por caso. Linajudos; de una buena familia
tradicional; nacidos poco antes que el siglo del cine; con la vida económicamente resuelta
desde la cuna, y con una necesidad personal irrefrenable por canalizar el torrente de energía
y talento que les había regalado la naturaleza.

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