Críticas

10 PM | 24 Feb

EL ASADO DE SATAN

 
                                                                                                                         FELAS
La segunda película de Dreyer, con problemas financieros en la productora Nordisk, quería poner un contrapunto al grandioso poema cinematográfico de Griffith: “intolerancia”.Dreyer configura cuatro historias con un realismo y una documentación que será su carta de presentación para sus siguientes películas. Si en Ordet hace grabar los jadeos de parto de Birgitte Federspiel, quien realmente estaba embarazada, para incorporarlos a la cinta, y en la Pasión de Juana de Arco hizo caminar de rodillas a la Falconetti para rodar el dolor se su cara, en ésta película y por el módico precio de dieciocho coronas hace grabar en directo sobre el brazo de unos de los cuidadores de María Antonieta, el tatuaje con las famosas frases del proceso revolucionario. Así se las gasta Dreyer.
Del primer episodio de la vida de Jesús, su gran pasión cinematográfica que no pudo realizar a pesar de tener el guión terminado (publicado en la editorial Sígueme) destacamos sobre todo el plano del sanedrín político, y el avance de los soldados romanos para detener al rebelde. El contraste entre la asamblea de los “Caifás”, donde los sabios gritan pidiendo condena y la reunión de los seguidores de Jesús, con el tañido de fondo del arpa cantando al amor, marca el ritmo de éste capítulo con primeros planos geniales del Judas. La imagen de la cena, solo superada por Buñuel en Viridiana, es un cuadro, del que tenemos referencia por ser colgado en la mayor parte de los comedores de las familias españolas del franquismo. Familias que no pudieron ver la película gracias a la censura impuesta por la Iglesia Católica debido sobre todo al capítulo dedicado a la Inquisición. Dreyer, un cineasta de la trascendencia sin poder verse en nuestros cines. ¡Qué paradoja en un país donde el nacional-catolicismo estaba hasta en la sopa! No podían soportar ver que la persecución a la superstición tenía efectos perversos por la forma de combatir la heterodoxia a sangre y fuego. La antipatía hacía el clero quedaría constatada en la terrible secuencia del interrogatorio del monje Argote a Isabel, y como el Gran Inquisidor, haciendo de perfecto cínico le susurra: “que me importa el cuerpo de la hereje si su alma se salva” ¿pensarían así hoy algunos curas pederastas?
Vista la película en cine-club es inevitable que surja una lectura antirrevolucionaria y antipopular del episodio de la Revolución Francesa donde el mal se instala en el comisario político de la facción jacobina del terror. Si seguimos a Irene Castell el episodio francés se hallaría muy cerca de la historiografía contrarrevolucionaria:” penalidades de la familia real, tragedia de los inocentes, víctimas, los horrores de la barbarie popular”, pero nosotros decimos lo mismo que José Andrés Dulce y es que un artista, alguien que no juega con las cartas marcadas, nunca se dirige a los convencidos tratando de halagarlos con los argumentos que éstos desean escuchar. De Dreyer sabemos sobre todo que era un personaje aburrido y dedicado al cine por encima de todas las cosas. No es fácil conocer su pensamiento político, y en este caso vamos a seguir lo que nos dice Haneke, hoy de moda: “cuando leo un libro o veo una película no quiero saber nada del autor .Así permanezco autártico” Permanezcamos autárticos y analicemos. Dreyer en el planteamiento de la película se muestra próximo a Anatole France y a su novela “Los dioses tienen sed”. Colaborador del diario l’Humanité, se presentó a diputado en las elecciones legislativas de 1914. Cercano a la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera, futuro Partido Socialista Francés).Los dioses tienen sed, es un examen de lo cotidiano en la época de la guillotina. El personaje Gamelin es un hombre honrado que esconde a un monstruo, Kundera, dice que Anatole France no escribe para «condenar» a la Revolución, sino para examinar el misterio de sus actores. El misterio de una nación que se regocija viendo cortar cabezas .Cuando Eric Rhomer estrenó “La Inglesa y el Duque” también levantó una gran polémica enfrentándose a la lectura oficial de la revolución, y sin embargo no estaban en contra del proceso, recordemos que Dreyer comienza el episodio diciendo que la cabeza de Luis XVI rodó “sobre el altar de la libertad”.
Las preguntas que se hace hoy Peter Mcphee, en su reciente libro sobre Robespierre son las siguiente: ¿fueron las restricciones de las libertades individuales, y las detenciones y ejecuciones masivas de la época del Terror el precio que hubo que pagar para salvar la Revolución? ¿O fue ése año un periodo espantoso de muertes, encarcelamientos y privaciones innecesarias? Dreyer pudo anticipar estas preguntas a modo de imágenes, no olvidemos, en cine mudo.
El cuarto episodio, la rosa roja de Suomi, trascurre en el poblado de Hirola, durante la ocupación de Finlandia por tropas rusas, y está claro que a Dreyer no le gustan las ocupaciones sean o no revolucionarias .Se acordaba de la sufrida por los prusianos en sus propias carnes. Lástima que la música de fondo llegue a cansar en la edición que hemos visto.
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09 PM | 16 Feb

RADIOGRAFIA DE UNA PASION

                                                                                                                                                                 TAYLOR
No todos poseemos, lógicamente, la capacidad y el discernimiento necesario para desmenuzar obras maestras del calibre de “Vértigo”. Hitchcock, su arquitecto, construye una espiral de fascinación tan imponderable que resulta extremadamente complicado sintetizar en pocas palabras el formidable caudal de contenidos y sensaciones que entraña una peli como ésta.

Me limitaré, por lo tanto, a incidir en la vertiente del film que me parece más sugerente: la pasión que suscita Madeleine / Judy (Kim Novak) en Scottie Ferguson (James Stewart).

Creo que, al margen de la endeble trama y de las numerosas resonancias literarias y filosóficas que desprende, “Vertigo” es -fundamentalmente- el complejo retrato de una obsesión que trasciende cualquier parecido con una historia de amor convencional y que revela la tremenda fragilidad existencial del ser humano.

Todos nos hemos sentido alguna vez en la piel de Scottie. Subyugados por una mujer que encarnaba nuestros ideales más quiméricos, nuestras expectativas más inverosímiles, nuestros sueños más sublimes. Una mujer que creímos tener a nuestro alcance pero que acabó desvaneciéndose como un fantasma. Una mujer cuya magia pervivirá por siempre jamás en nuestro pecho. Una mujer que nos hará felices y desdichados hasta el fin de nuestros días.

You are always on my mind, baby.

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10 PM | 11 Feb

POZOS DE AMBICION

Cambio drástico de temática y localización espacio-temporal para el niño terrible de la industria, el portentoso, caprichoso y genéticamente genial Paul Thomas Anderson, quien vuelve a tocar el cielo con su quinta obra, una mirada excesiva, trágica, de adscripción épica, a un ser humano y a un entorno que lo define.

Hay sangre, mucha sangre, en THERE WILL BE BLOOD. Pero la sangre que destila la película es negra. El color del líquido que origina disputas e hiperbola las pasiones, que dibuja manchas de odio y orgullo en la árida meseta americana, que ubica a empresarios y propietarios en el vasto rincón más siniestro del planeta. Hay mucho de cine clásico en esta obra maestra. Pero toda esta herencia temática, ideológica y narrativa late bajo un sello postmoderno, el esqueleto narrativo y estilístico de Anderson bebe de fuentes sólidas a las que se les da un acabado autorial nuevo, vibrante, de latente potencia visual en cada fotograma. Vemos retazos de cine mil veces visto en televisión, pero en esta THERE WILL BE BLOOD se abraza el signo de lo coetáneo; son deseos y arrebatos humanos de siempre vestidos con la fuerza de nuestro tiempo.

Pese a un final que diluye la furiosa solidez de la puesta en escena en aras de un cierto exceso e histrionismo, THERE WILL BE BLOOD se sitúa en la vanguardia del cine de autor por sus arriesgadas decisiones narrativas –un ejemplo, su desarmante primer cuarto de hora-; por un empaque formal que trasluce la tensión de la historia con una planificación perfecta, perfilando con sus ángulos la oscuridad de esos seres humanos enfermos de mezquindad; y por la inteligente y matizada postura que el director adopta frente a los personajes -nunca maniquea ni enjuiciadora-, quienes se mueven con el solo peso de su bajeza innata -los débiles de fé ciega y de codicia sin límites nunca son objeto de burla, más bien de cierta piedad-.

Tuve la íntima sensación al ver la película de que no hay otro actor vivo capaz de encarnar, con toda la grandeza requerida, al complejo magnate Plainview. La bestial presencia de Daniel Day-Lewis enriquece las aristas de un personaje incómodo, dota de rabiosa humanidad a un monstruo falto de escrúpulos y enaltece las miserias del arribismo en persona. Cada cambio de gesto en esos primeros planos tan gratos es fruto de una meditada introspección del actor, pero cumple su función: sumergirnos de lleno en los abismos más sucios de una personalidad demoledora. Sólo con su físico y su entregada –puntualmente barroca- creación se concibe este desasosegante relato del auge y la caída de un magnate petrolero. Él es, en una interpretación calculada y pletórica, fría y grandilocuente, virtuosa y sin concesiones, la integral encarnación del mal, él y no otro actor es quien puede implicarnos en este firme y torrencial recorrido por los senderos de la avaricia y los peligros de la fé. Algo en sus ojos anuncia la violenta explosión bajo la calma. Y los premios le están lloviendo al actor. Con razón. TRAKIS filmaffinity

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08 PM | 04 Feb

PAUL THOMAS ANDERSON

Después de cinco largometrajes y diversos trabajos en otros formatos, Paul Thomas Anderson se ha erigido como uno de los autores más influyentes y complejos del cine actual. Responsable también de los guiones de sus películas, P. T. Anderson ha creado ya una obra muy cohesionada pero en la que es apreciable, asimismo, una sugerente evolución. Si antes de cumplir los treinta años, Anderson era ya autor de dos obras capitales -«Boogie Nights» y «Magnolia», después de su también magnífica ópera prima, «Sydney»-, y tras el deslumbrante experimento que constituyó «Embriagado de amor», con «Pozos de ambición» ofrece una nueva obra maestra que, además, supone un trascendental paso en su trayectoria. Todas ellas son películas situadas en un difuso espacio entre la gloriosa tradición cinematográfica de su país y las corrientes más rigurosas e inventivas del cine contemporáneo, pero ante todo insobornablemente personales, ofreciendo con las mismas un complejo retrato de los EEUU que, como ocurre con los grandes autores, posee resonancias universales. En este libro se abordan algunos de las circunstancias que han marcado su carrera, se perfila la aportación de cada una de sus películas a la evolución de su autor, se analizan exhaustivamente cada una de ellas y se estudian las preocupaciones creativas que han caracterizado hasta ahora su obra y, sobre todo, cómo han ido tomando forma a lo largo de la misma.

 

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08 PM | 03 Feb

NUNCA HABITARA SU CASA

                                                                                                                                                                    FELAS
 Baden Baden es una ciudad alemana que estuvo de moda por la alta burguesía en el siglo XIX como ciudad de descanso por las termas, utilizadas ya por el emperador Caracalla, así que “los pájaros de Baden Baden” es una alusión que hace Ignacio Aldecoa a aquellas personas que veraneaban en el Madrid de los años 60.El film nos recuerda inevitablemente a Chabrol por la crítica a la burguesía, su tedio y su abulia, pero en este caso la vemos más de cerca por las imágenes realistas de la Gran Vía, los coches, la vestimenta y hasta la música. Lástima que la voz sea doblada, lo que a nuestro juicio pierde belleza en la historia simple, pero al mismo tiempo creíble. La hija de un abogado con dinero se enamora de un perdedor especializado en hacer cosas que no sirven para nada.
Destaco del conjunto de la película la secuencia en la que se van a bañar a la poza de un rio ( recuerdo a Miguel Ríos con su famosa canción y la novela de Ferlosio «El Jarama») y el amigo dice descubrir detrás de la belleza de Catherine Spaak el bienestar y la felicidad de los que desde el principio de los tiempos han perseguido a los poetas perdidos, momento en que a la solicitud de un poeta el amigo se pone a recitar: Yo quiero ver aquí a los hombres…Lorca, Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres…Dámaso Alonso, Como el toro, he nacido para el luto y el dolor…Hernández, Espronceda y sus cañones por barba, pero el momento cumbre es cuando le pide que recite un poema de Claudio Rodríguez y ambos intercalando los versos dicen: “Largo se hace el día a quien no ama y él lo sabe, y el oye ese tañido corto y duro del cuerpo, su cascada canción, siempre sonando en la lejanía.” Y terminan: “Día largo y aún más larga la noche. Mentirá al sacar la llave. Entrará. Y nunca habitará su casa” Podeis ver el poema completo en la seccion Poesía de esta página.

 

 

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