
Con la más que afortunada restauración de Sayat Nova (El color de la granada) en 4K, nos encontramos ante la ocasión perfecta para acercarnos al cine de un director maldito (de la cabeza a los pies), que vio cómo la censura le impedía mostrar sus obras al mundo y cómo le persiguió prácticamente hasta su fallecimiento. Sergei Paradjanov era, sin duda, un cineasta especial. Si hay algo que le caracterizaba era su aversión a una puesta en escena ortodoxa y a un lenguaje narrativo convencional.

