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Fomento de la cultura y profundización de los valores democráticos y del medio ambiente

01 AM | 26 Oct

FACES, LA INCOMUNICACIÓN DE LAS PAREJAS

Faces’, la incomunicación de las parejas'Faces', la incomunicación de las parejas

El paisaje más fascinante del mundo es el rostro humano -John Ford

Existe un cierto tipo de directores que, aparte de lograr conmovernos o no con las bondades de sus películas, poseen otra característica igualmente importante: hacen avanzar el arte del cine, en el sentido de que son directores que crean nuevos caminos por los que transitarán más cineastas de ahí en adelante. Abren puertas, son cineastas-llave. Quizás Quentin Tarantino sea uno de ellos. Otro fue John Cassavetes, padre del cine independiente ahora conocido por el irritante apodo «indie». Sus películas podrán gustar más o menos, pero la importancia de su cine llega hasta nuestros días. El cine de Ken LoachFernando León de Aranoa, los hermanos DardennePedro Almodóvar , el Festival de Sundance y otros tantos directores no existiría (o sus películas serían otras) sin John Cassavetes. También ejerció de mentor espiritual de un tal Martin Scorsese.

Para el gran público, Cassavetes siempre será el actor que hizo de marido de Mia Farrow en ‘La semilla del diablo’ (‘Rosemary’s Baby’, Roman Polanski, 1968). Pero detrás de ese nervioso intérprete de rostro antipático, se esconde un realizador como la copa de un pino. Después de debutar con una sensacional ‘Shadows’ (id, 1959), sucumbió a los cantos de sirena de Hollywood y realizó allí dos películas que serían un fracaso de crítica y taquilla. Así que el señor Cassavetes volvió a sus orígenes y realizó una poderosa película en rabioso blanco y negro y sin estrellas en el reparto. La película fue nominada a tres Oscars. Su nombre: ‘Faces’.

John Cassavetes cultiva el naturalismo. Es el suyo cine áspero, rugoso, vivo. Desde el primer momento, el estilo marca a fuego lo que la pantalla nos muestra: movimientos sincopados de la cámara, planos irregulares, rostros al límite del encuadre. La imagen tiene un grano brutal: nos transmite inmediatez, verismo, cercanía. Los diálogos se suceden sin tregua. Algunas cosas de las que oímos son interesantes, otras no, la película no hace distinciones, tampoco la vida.

Nada más comenzar el film, asistimos a una reunión entre hombres de negocios y poco a poco nos damos cuenta de que trabajan en el cine y van a ver el primer copión de una película llamada ‘Faces’. A la salida, el protagonista Richard ForstJeannie Rapp —Gena Rowlands, la musa de Cassavetes— y un amigo común, quedan enmarcados por un cartel luminoso que hay en la calle: «losers». Las cosas claras desde el principio. La iluminación de las escenas tanto de exteriores como de interiores es prodigiosa. Pocas veces el blanco y negro ha lucido tanto. Me recuerda a ‘Let´s get lost’., el apabullante documental sobre Chet Baker realizado por el fotógrafo Bruce Weber. Nuestro trío de perdedores se reúne en casa de una Gena Rowlands que representa la aventura para Richard, su vía de escape frente a un matrimonio que no le aporta nada nuevo. Los personajes están borrachos y hablan de Ingrid Bergman, de la TV, de música. Viven en el mundo real, y lo que el espectador entiende por película se viene abajo. Las imágenes son demasiado reconocibles. Este no es el mundo del cine. Es nuestro mundo.

La reunión de borrachos empieza a degenerar cuando los dos machos comienzan a disputarse a la chica. El alcohol habla por boca de los personajes y no hacen más que herirse unos a otros. Las borracheras sin literatura no son divertidas, son tan idiotas como en la vida real, e igual de hirientes. Cassavetes no se lo pone fácil al espectador. Los seres humanos no son tan interesantes vistos desde la lupa de entomólogo del realizador americano. El sonido es directo, no hay música que no sea diegética. El guión es laxo, el realizador aprovecha cualquier ocurrencia de los actores y el film gana en verdad. Las relaciones son contradictorias, y las conversaciones, procaces. A la vuelta a casa, Richard pide el divorcio, pero no hay manera de saber si lo dice en serio o es otra broma de borracho. Su mujer —una fantástica Lynn Carlin— abrumada, decide disfrutar también de una «night off». Acude a un club donde hay un concierto de rock. Allí conoce a un chico con aires de playboy y joven rebelde, y en compañía de unas amigas lo lleva a su casa, con una mezcla de despecho y tristeza. Los personajes de Cassavetes son seres nocturnos, parecen recién salidos del cuadro de Edward Hopper «Nighthawks».

Las acciones transcurren en paralelo, y la mujer de Richard despide a todas sus visitas menos al playboy en un fantástico plano secuencia, mientras apaga todas las luces de la casa, en metáfora meridianamente clara. Richard está de nuevo en casa de su amante. Ella intenta retenerlo, pero sólo será el madero al que agarrarse en medio del naufragio que es la vida de Jeannie, quizá el personaje mas patético de la película, en una cinta que no escasea precisamente de patetismo. El rostro de Gena Rowlands es el desamparo en persona.

Mientras tanto, las cosas salen mal en casa de la mujer de Richard. Después de la borrachera y la infidelidad, llega el arrepentimiento, y tras una abrupta elipsis, descubrimos que la esposa cornuda e infiel ha intentado quitarse la vida. Y el Cine con mayúsculas se enseñorea de la pantalla: su pareja de una noche se lanza a rescatarla de la muerte, obligándola a vomitar, a andar, a ducharse, a vivir, y la señora Forst resucita ante nuestros ojos en una escena de una fuerza dramática arrebatadora. Al poco, el marido arrepentido vuelve a casa a tiempo para ver a su rival huyendo por la ventana. No sabe nada de lo que ha pasado instantes atrás. Sólo importa el rencor y la acritud. Poco a poco, el matrimonio, mediante medias palabras y miradas doloridas, deja de discutir. Quizás se separen para siempre, Quizás sólo ha sido una noche más. La fiesta más triste ha terminado por hoy.

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10 AM | 19 Oct

VITEZSLAV NEVZAL

Vitezslav Nezval, poeta checo traducido por Arturo Hernández González

Vitezslav Nezval (26 de mayo de 1900, Biskoupky-6 de abril de 1958, Praga) es uno de los grandes poetas checos del siglo XX. Pionero del movimiento surrealista en su país, entre sus obras destaca también la novela gótica Valérie y la semana de los prodigios (Valérie a týden divu, 1932), adaptada al cine en 1970 por Jaromil Jireš.

Prácticamente inédito en español, el escritor y traductor Arturo Hernández González nos da la oportunidad de conocer a este poeta deslumbrante con sus traducciones, pertenecientes a los poemarios Un Pueblo Bizarro El enterrador absoluto. Unos poemas que aquí tenemos el placer de presentar:

Poemas de Vitezslav Nezval (de Un Pueblo Bizarro y El enterrador absoluto)

1

A la mesa
en un bajo y abovedado cuarto
desde cuyas paredes, cubiertas con marcos
de muy variados tamaños, escudriñan
exactamente los mismos retratos pintados
veintiún veces de un hombre del Siglo XVI;
veintiún mujeres sentadas ofrecen un brindis
por sus primeros veintiún cumpleaños
con veintiún copas de cristal tallado
en las que se reflejan veintiún veces
veintiún bajos y abovedados cuartos
desde cuyas paredes, cubiertas con marcos
de muy variados tamaños, escudriñan
exactamente los mismos retratos
de un hombre del Siglo XVI
pintados veintiún veces.

 

2

Bajo el delgado arco gótico
de una vieja torre de agua
yace en pie un joven imberbe.
En su mano sostiene una linterna,
y en su pecho abovedado una campana.
Al toser su campana resuena
y en todo el pueblo se abren
precipitadamente
todas las ventanas.

Philippe Soupault y Vítězslav Nezval. Praga (1927).

7

Bajo el umbral de la parroquia,
cubiertas en papel dorado y plata,
amarradas cuelgan largas cuerdas
y en sus extremos, unas almohadas.

Envuelven a doce niños pequeños
que se mecen arriba de doce copas de madera
y doce huevos de avestruz sobre los que se sientan
doce gallos enormes, que con sus picos golpean,
las esmaltadas corazas

que emiten, como los cortos tonos de un carillón
en una escala diatónica tocada muy rápidamente,
de abajo hacia arriba; de arriba hacia abajo,
con los que más tarde se va componiendo al azar
una canción de cuna.

 

10

En las camas de un hospital
iluminado por linternas
Un doctor que toca la flauta,
revive mujeres tuberculosas
de sonrojadas mejillas, bajo la luz
de artificiales lunas que se reflejan
en sus tuberculosos y azules ojos.

Toca por tanto tiempo que las hipnotiza
hasta que se han sentado todas, rígidas,
con las manos extendidas
hacia el doctor milagroso que toca la flauta
en puntas de pie como si flotara.

 

13

A través de la claraboya
se extienden hacia el cielo
inclinadas hacia el oeste
unas largas y hermosas manos
revestidas de guantes blancos
adornados con diamantes
se empapan bajo la lluvia.

 

14

En la fuente
en medio de la plaza
flota un buzo
que busca
el ocaso del ayer.

 

21

De un trapecio
entre dos árboles
infestados con abejas
cuelga una mujer desnuda
atada de los tobillos
mientras un baterista arrodillado
le besa los labios y toca un tambor
que expulsa a estas doradas
y luminosas abejas
cuya reina es la estrella del crepúsculo
alzándose en el imponente cielo púrpura

Philippe Soupault y Nezval TEMBLOR POESÍA

25

Un caballero
en armadura de asbesto
se agacha sobre
el pequeño tronco de un roble.
Quiebra la madera
y la arroja a un pozo
del cual se eleva acre
un humo de azul indeciso.

 

El Enjambre

En el adormilado rostro de una mujer
se ha establecido un enjambre
que no cambia siquiera de lugar
y yace perfectamente en calma.

Ella permanece recostada como en un trance
con larvas sobre su frente
que van cambiando su semblante
hasta parecerse a una almohada.

En su cabeza como una endecha
mientras el sueño la envuelve con fuerza
perturbada sólo por rugido del pantano
y el reflejo del crepúsculo.

La pila de larvas que se retuerce
crece como tiesas arrugas
mientras que su color
poco antes del encalle del sol

logra dorar su oscura belleza
con las luces que naufragan
y que maravillosamente recuerdan
el luto de un velo

sobre el hermoso semblante de la joven
que murió en el tumulto de un carnaval
en su camino a casa desde la iglesia.

 

Una balada a los críticos

“Y el pensamiento mismo no era más que una imagen”.
Vladimir Holan

No, no, ya no necesito más del miedo
ahora que mi verdadero yo se ha revelado.
He hecho el trabajo (mal, en parte, está muy claro)
pero en todo caso he terminado. He sellado todo.
¡Vengan a buscarme; y encuéntrenme les imploro!
Todo lo que he procurado hacer se ha terminado.
Estoy más allá del alcance de los colmillos y las garras
¿Por qué juzgarme? Juzguen los trabajos que he acabado.

¿He hecho que se confundan, pobres críticos?
¿Han sido engañados y reducidos a cenizas en su intento
de adentrarse hasta el núcleo mismo de mis baladas
que hieden a licor y al umbral de casas de mala muerte?
¿Por qué? ¿No pudo el poeta satisfacer las escasas nociones
a las que ustedes aspiraban? No estoy aquí para luchar su guerra.
¿Por qué juzgarme? Juzguen los trabajos que he acabado.

No estoy aquí para jugar el juego
de los ciegos e inmaduros hombres malcriados…
¿Y debo repartir mis cartas?

Aun cuando las mentiras no son para lo cual fueron hechos los versos
los poetas pueden mantenerse a sí mismos confinados.
Déjenme ser… joven aún o abundante de vejez;
con o sin una espléndida aureola,
con o sin mi propia puerta principal…
¿Por qué juzgarme? Juzguen los trabajos que he acabado.

Envío:
¿A quién le importa lo que he tenido que soportar;
si he sido pateado por el destino o bien atendido,
o lo que pase con mis prendas, de qué tienda…?
¿Por qué juzgarme? Juzguen los trabajos que he acabado.

 

 

 Arturo Hernández González (Bogotá D.C, Colombia). Ha traducido al castellano a autores como el poeta búlgaro Stefan Tsanev, el poeta siciliano Ibn Hamdis, al Premio Nobel de Literatura (1981) Czeslaw Milosz y a los poetas checos Vladimir Holan y Vitezslav Nezval. Es autor de los libros Olor a Muerte, publicado por la Red Distrital de Bibliotecas Públicas (Biblored, 2011; 2012) y Breviario de lo Incierto (2017). Fue honrado con el título honorario Embajador de la Palabra (Museo de la Palabra – Fundación Cesar Egido Serrano, España, 2014; 2018). Ganador del I Premio Literario Internacional Letras de Iberoamérica – Poesía (2017). Es el Director de la Revista Internacional de Cultura y Artes Noche Laberinto.

 

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