Jacques Tourneur, un acercamiento a su mirada.
Video facilitado por Alfonso López, del Servicio Documentación Multimedia-Universidad Complutense
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COMENTARIO A LA PELÍCULA, MAS ALLÁ DE LA LEY, de Douglas Sirk

La pelIcula Mas allá de la ley, suscitó un debate interesante en los cinéfilos del grupo de cineforum de los viernes, sobre el significado de la ley, su aplicación, su contexto, pretexto y consecuencias, en el marco concreto de la libertad condicional del delincuente y del agente judicial que le custodia, dos seres humanos corrientes, pero que nos llevó más allá del guión cinematográfico que, a pesar de este debate, considero limitado y poco sistemático y creíble, en la adecuación y profundidad de los personajes en su papel, en el recorrido de los mismos y en el final del film.
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Resulta invencible resistirse, más cuando se animó a ello en el coloquio, a plasmar una breve nota en apoyo a la tesis de lo paradigmático y adecuado del contenido de la película, según el amanuense lo ve, claro. Aunque no defiende que sea claro lo que ve, pero la posición es hialina.
Los momentos iniciales, cuando se camina sobre la calle y la acera, muestra claramente que simboliza el camino de la vida, el destino (no como predestinado) sino como algo que es preciso recorrer, y en este caso ascendente, hacia lo sublime, con la incorporación del ascensor. El recorrido desde la pierna y el cuerpo por detrás hasta el sombrero, refleja una “P”, y el lazo del sobrero, indica incontrovertiblemente una “Q”; que junto dice: “porqué o porque …” pasa lo que sigue; y por quienes.
Y los personajes son ‘gente normal’, alejados de la heroicidad, como miles de cientos de ciudadanos que soportan sobre sus hombros el peso de la colectividad, de forma anónima, pero efectiva; es más nos lo presenta como “infractores”/”transgresores”. Y lo destacable es que, por el amor = bondad; por la actuación adoptada en libertad ponderando las posibilidades, y asumiendo su responsabilidad, pero no admitiendo la supresión absurda del derecho a amar y del derecho a contraer matrimonio, se alza, irreductible, el triunfo de la bondad humana. Ya lo dijo Mariam, rememorando a Capella, cuanta más bondad haya menor será la necesidad del derecho/regulador. Ah que comento el anunciado por Capella en que los abogados sean sustituidos por ángeles y por poetas. (Aspiración esta última, porque lo de ángel es excesivo, de algunos, que ahora recorren desde la abogacía lo duro del camino).
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Más fuerte que la ley es, a mi parecer, una película de su tiempo, que de una manera tímida se atreve a cuestionar el tema quasi sagrado de la relación entre individuo y sociedad – ese contrato social al que nos avenimos hace miles de años al decidir vivir en sociedad. Contrato social, se llama a veces. Camina a través de múltiples avenidas y en cada una de ellas se encuentran miles de encrucijadas donde nos venimos topando con eventos inesperados que no por ello habrían de definirse como excepciones. La ley ( todo su organigrama que tan ligado va siempre a la política en la práctica) tiene su fundamento en valores como la ética y la justicia. Pilares estos no siempre lo suficiente establecidos ya que están sujetos a interpretaciones y ajustes según sean los avatares históricos por los que transcurre. Engloba conceptos básicos de acatamiento – obligaciones, reglamentación- que dan lugar a infracciones, porque no existe una sociedad perfecta a perpetuidad. Dicho esto me atrevería a insinuar que la película en cuestión pone de relieve un caso en particular – un caso de posible infracción que sólo por darse acarrea una narrativa de planteamiento psicológico ( el amor) de parte del individuo frente a la obligación de cumplimiento de la Ley – que en este caso obstruye la libertad del individuo al prohibirle la consecución de su meta de amor. Cuál sería la debida conducta a seguir? Y una vez elegida, sería la correcta? Esa elección es vértice que retrata la ambivalente relación del individuo con la sociedad ya que cumplirlo significa gestionar la propia libertad individual. Esa es mi reflexión después de ver la película y extender sus posibilidades de interpretación gracias al coloquio con los compañeros. No deja de ser una película interesante que plantea un tema universal humano social a través de una narrativa local
Magdalena Brown
La reedición del libro de Antonio Drove, “Tiempo de vivir, tiempo de revivir” me ha hecho volver a Douglas Sirk. Ahora que tenemos seis pelis en la plataforma filmin, es un buen momento para recordar su cine. Propuse a un grupo de amigos visionar Shockproof, (a prueba de choques) y que aquí se la tituló: “Más fuerte que la Ley”. No encontramos una versión subtitulada en español y nos tuvimos que conformar con verla con las “letras” en portugués. Me ayudó mucho las lecturas de Miguel Torga y José Cardoso Pires. Sobre los subtítulos, Drove nos cuenta en su libro las dificultades que tuvo para que la entrevista con Douglas en la serie de TVE fuera vista en el idioma original, frente a los que preferían la voz de un locutor. La llegada de Clara Isabel Francia a la dirección de la 2 de TV en el año 82 facilitó las cosas. Por cierto, que bueno sería que nos repusieran la serie “Directed by Douglas Sirk”.
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