Si digo, emulando a Enric Juliana, que
este mes viene Brumario, no sé si seré comprendido por los concejales de San Lorenzo de El Escorial Tettamantti y Herráiz (así me lo han manifestado, seguramente después de leer mi artículo sobre la romería). No haré por tanto análisis de lo que ha sucedido éste mes de octubre en España, hasta llegar a la investidura de Rajoy y me limitaré, como en otras ocasiones, a comentar algunas cosas que suceden en el entorno más inmediato.
Veo movimientos en la plaza sobre el Belén, espero que este año, de la mano de Pardito, sufra alegrías, para no percibir la incomodidad (desde el punto de vista artístico) de tener que soportar la visión de los elefantes diariamente. Se ponen en marcha los presupuestos participativos, una iniciativa socialista de Tarso Genro, alcalde de Porto Alegre, y que para entender el objetivo de los mismos decía lo siguiente: “El alcalde de Porto Alegre decide mucho menos que cualquier otro, pero sus decisiones han sido fundadas en decisiones colectivamente articuladas y eso le hace un alcalde mucho más fuerte que los otros. Renuncia a decidir muchas cosas, pero eso amplía extraordinariamente su representación política”. Volveré sobre éste tema el mes de noviembre.
Una novela permite que hagamos una ficción de unos hechos históricos, pero afirmar, así en público sin más, que el supuesto “genocidio indígena” tras el descubrimiento de América, no fue tal y que “la mayor parte de las muertes se produjeron por la gripe y la sífilis”, formando todo parte de lo que se ha venido en llamar la leyenda negra, merecería puntualizaciones. Eso es lo que oí a Cuesta Millán en la presentación de su libro “La boca del infierno”. Hubo algunas “boutades” más, pero ahí me planto.
El filósofo Fernández Buey, de la escuela de Manuel Sacristán, tiene dos libros preciosos sobre el tema que me gustaría poner encima de la mesa, uno es “La controversia de Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas”, y otro “La gran perturbación”, donde se hacen preguntas que nos gustaría poner en común en las TARDES PARA EL DIÁLOGO, una propuesta del colectivo que pondremos en marcha los segundos miércoles de cada mes en la Casa de Cultura.
¿Puede alguna de las versiones del relativismo cultural esbozadas en el siglo XVI valer todavía para entender comportamientos culturalmente contradictorios en esta época de la mundialización del mercado, mercantilización universal, grandes migraciones y crisis del estado-nación? ¿Es posible derivar del debate europeo sobre los indios americanos un concepto de tolerancia todavía aceptable en estos nuestros tiempos de xenofobia de reafirmación del racismo en Europa?
Preguntas de este tenor, u otras para repensar la izquierda, son las que nos gustaría contrastar públicamente, y por eso la propuesta de las reuniones vespertinas cada segundo miércoles de mes, que serán moderadas por Alfonso y a las que ya estáis todos invitados.
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
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aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
CRÍTICA DE NUESTRO AMIGO DAVILOCHI

Esta famosa frasa de Nietzsche resumiría bastante bien el contenido de esta interesante producción croata que tiene por actor principal a un siempre magnífico Miki Manojlovic, que cada cual saque sus propias conclusiones en torno a la sentencia del filósofo alemán y su relación con la película. Para mi gusto creo que esta película viene a mostrar de algún modo la contradicción del ser humano, siempre en una dura pugna entre seguir sus instintos más básicos o rendirse a los convencionalismos sociales. De ahí que el ser humano sea una disonancia – lo cual es reflejado en el film a la perfección – porque tiende a lograr a duras penas la tan ansiada armonía con el medio que le rodea, todo ello a costa de muchos desajustes en la vida de otros seres humanos que conviven con éste. Si algo nos muestra la película es la inserción del ser humano en un complejo juego de redes sociales que se tocan en sus extremos con otras (en este caso pienso en los hermanos Nikola y Braco, que marcados por su pasión hacia las mujeres siguen un destino casi paralelo, tanto que sus vidas se asemejan a un juego de espejos). La estructura del film se articula en torno a Nikola y Braco, que son los que dan al film esa forma simétrica tan características y pocas veces tan bien lograda.
Esto que para mí no deja de ser una hiperbolización de la realidad (aunque quizás haya llegado a preguntarme en algún momento si realmente mi padre es quien me han dicho toda vida que es, ¿por qué no?) viene a mostrarnos lo que no deja de ser un tema recurrente en el mundo del arte: la infidelidad, los celos en el seno de la familia y todo lo que gira en torno a éstos. En la propia Croacia los críticos han alabado la película por ajustarse bastante bien a la realidad cotidiana de muchos miembros de las clases medias-altas de Zagreb.
Valoro de forma excepcional el pequeño papel de Nina Ivanisin (a quien me costó reconocer respecto a su anterior film Slovenka), la escenificación de su papel de joven inocente raya la perfección (fíjense en la expresividad de su rostro) y su belleza delicada y tan particular hará las delicias de los/as más exigentes. Toda su intervención me parece maravillosa de principio a fin, así como la emoción que embarga a Nikola al pasar a palabras mayores con ella en una escena sexual que en sus primeros minutos es casi ritualística (con recitación de poesía incluida).
.Los famosos
Tres Monos Sabios japoneses (三猿 – sanzaru) se encuentran en el
Templo Tôshôgû de Nikkô (日光東照宮).El
Tôshôgû, es el mausoleo de
Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa. El Templo está formado por varios edificios decorados y en uno de ellos se encuentra la
escultura de madera de los Tres Monos de Nikkô, conocidos como
(de derecha a izquierda):
Mizaru (見ざる – el que no ve), Iwazaru (言わざる – el que no habla) y Kikazaru (聞かざる – el que no escucha).
En el mundo hay muchas esculturas de los monos sabios, en algunos países son tres y en otros cuatro y las explicaciones son diferentes. Hoy no pienso contar la historia de todas las esculturas de monos del mundo ni tampoco pienso explicar la historia del origen de los grabados japoneses.
La mayoría de los que visitan el Tôshôgû de Nikko, se fijan sólo en la escultura de los tres monos sin saber ni conocer la historia de esas figuras de madera. Dentro del círculo blanco de la foto de abajo se encuentran los tres monos, y podrán ver que hay más esculturas.
Hoy me gustaría compartir con todos ustedes, la historia de esos 8 grabados de madera llamados los Tres Monos del Templo Tôshôgû, que cuentan la historia del ciclo de la vida de los seres humanos.
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La madre con su hijo, mirando lejos queriendo saber el futuro de su retoño.
Cuando son muy pequeños, no es necesario que miren, digan o escuchen cosas malas, porque todavía no pueden decidir ni diferenciar lo bueno de lo malo; con el tiempo aprenderán a ser prudentes.
El hijo pensando en independizarse.
Jóvenes pensando en el futuro (la nube azul de la derecha significa el futuro)
Tratando de animar a uno de los amigos que está pasando un mal momento.
¿Qué es el amor? …
Casados, y tratando de superar los problemas (olas azules) de la vida
Imagen de una futura madre, la llegada de una nueva generación … y la historia se repite volviendo al grabado de la madre con el hijo.
PUBLICADO POR NORA