05 PM | 02 Feb

El año Bergman

bergmanIgmar Bergman nació en Upsala, Suecia, en 1.918. Se cumple por tanto éste año el aniversario de su nacimiento, y la Fundación Bergman nos anima a que recordemos al genial director. Yo he comenzado por una película que no es de las más conocidas, pero me ha servido su metáfora para discutir con el grupo de amigos cinéfilos, el origen del nazismo. Se trata de El huevo de la serpiente, con Liv Ullman (una de sus actrices preferidas) y David Carradine.

De Bergman hoy me sorprenden dos cosas, la primera que su nombre sea un desconocido para la juventud, y que el visionado de una película compleja como PERSONA, hoy nos resulte enriquecedor y fascinante analizar su argumento, con el bagaje y las experiencias visuales acumuladas a lo largo de los años. La conmemoración del Año Bergman nos debería servir para difundir el cine de uno de los directores clave de la segunda mitad del siglo XX y una de las más inminentes figuras de la cinematografía mundial, y volver nuevamente a él, ya que muchas de sus propuestas las vimos en un contexto y en unas condiciones muy distintas de las que hoy se nos ofrecen. ¿Quién no recuerda que El manantial de la doncella tenía la calificación de 3-R? Sí, para mayores con reparos, una clasificación de la censura y la Iglesia, que se ponía a la entrada de los cines aunque ahora a algunos les pueda parecer imposible. Así vi yo por primera vez esa película, entendí lo justo, pero salí orgulloso de haberme ‘colado’ en un cineforum de la época.

bergman foto con su fotógrafo¿Qué era El manantial de la doncella? En la primera secuencia de la película se invoca al dios Odin, con plegarias y actos de brujería a la excitación sexual. Juventud, suave piel, cabellera rubia de la doncella rodeada del mal en estado puro, y al final una escena de violación de las más violentas del cine. Mal y violencia en el corazón del ser humano. Ramón Luque, en un excelente libro titulado ‘El artista y la máscara‘ dice que la escena de la violación es ‘sencillamente terrorífica porque Bergman ya ha condimentado los elementos visuales e interpretativos que han servido de contraste y también de adelanto de la tragedia’. Estoy de acuerdo con Luque pero yo no dejo de olvidarme de la escena de las dos niñas de Paisaje en la niebla de Angelopoulos.

De su cine de Obras trascendentes siempre recordaremos la siguiente conversación:

Anthonius : ¿Quién eres tú?
La muerte: La muerte
Anthonius: ¿vienes por mí?
La muerte: Hace tiempo que camino a tu lado
Anthtonius: Ya lo se
La muerte: ¿estás preparado?
Anthonius: El espíritu está pronto, pero la carne es débil.

Sí, todos lo recordamos, es El séptimo sello, con una caracterización impresionante del actor Beng Ekerot como la muerte, con una mirada penetrante. Estamos al comienzo del siglo XIV cuando el caballero Anthonius vuelve de las cruzadas con su caballero, peste negra, coros apocalípticos… si leemos el libro de Jaques Le goff sobre la Edad Media nos vienen necesariamente las imágenes de ésta extraordinaria película de Bergman.

fannyEn toda su obra se deja ver la influencia del teatro y muy concretamente de Henrik Ibsen y sobre todo de August Strindreg, que le introdujeron en un mundo lleno de grandes temas psicológicos , cargados de una gran atmósfera dramática.

Tuvimos ocasión de ver el montaje Bergman de La señorita Julia por el Dramaten, en el ámbito de lo que era el festival de Teatro de Madrid (grandes tiempos aquellos con espectáculos de Kantor, y del teatro Gorki) esperando su anunciada presencia. El día del estreno se produjo el asesinato de Olof Palme (28 de febrero de 1986) y me impresionó que no se suspendiera. Todos lamentábamos la pérdida del político socialdemócrata a las puertas del teatro pero al mismo tiempo la embajada quería hacer un homenaje a Suecia con la obra de Strinderg.

Estoy seguro que en asociaciones culturales, o espacios de barrio (me temo que los cines comerciales seguirán a lo suyo) podremos volver a ver algunas de sus películas más emblemáticas. Yo recomendaría Gritos y susurros, una película de época, la historia de unas hermanas, donde el dolor y el color rojo nos penetran con intensidad. En un cartel anunciando cine de autor reproduje una escena con la que inevitablemente me tengo que identificar, se trataba de la reproducción de un pequeño teatro (¡cuántas cosas imaginé que pasaban allí dentro¡) con un niño levantando el telón. El niño era Alexander observando todo lo que ocurría dentro, los movimientos de actores y la tramoyaFanny y Alexander es también una de mis preferidas, me hubiera gustado jugar así con mi hermana que murió al nacer.

SecretosYo no dejaría de ver Secretos de un matrimonio (eso sí, en la versión TV) que junto con Saraband constituyen por si mismos una obra de arte. Estos secretos del año 73 tuve ocasión de verlos en una proyección que hice con mi hijo y sus amigos pasado el año 2000 sin superar ninguno de ellos los 30 años, fue impactante la actualidad de aquellas escenas y sus diálogos, aún alguno me los recuerda cuando ya viven en pareja. La historia la comenzó a escribir Bergman en el año 72 como una historia de un hombre que va a abandonar a su mujer, compuso seis diálogos entre el amor y el desamor y eso dio origen a la película. Bergman confiesa que tardó dos meses en escribir el guion y toda una vida de experiencias, vida que podemos leer en Linterna  mágica que nos deja un poso de amargura. Una cosa es el hombre y otra el artista. Treinta años después, vuelve a los mismos personajes, en un nuevo encuentro, pero ahora enfrentados a la impostura, con la aparición de un hijo y una nieta en el tablero. El guion de ambas películas los ha publicado Tusquets y como nos gusta el cine para leer lo recomendamos encarecidamente, allí en los textos, pausadamente podemos convenir como se ‘abren y cierran heridas, y como afloran las tensiones y las nostalgias’.

En el año 1.940, nos cuenta Roberto Laurenti, en el teatro Master Olofs-Garden un joven director corre con excitación por los pasillos, mientras se va a poner en escena el Macbetch de Shakespeare, no nos extraña que con esos antecedentes Bergman nos cautivara con sus primeros planos de cinco minutos. Hoy es difícil mantener la atención con los planos-contraplanos de segundos para vendernos publicidad en TV. Hagamos un esfuerzo y pidamos a las Instituciones que programen Bergman en sus actividades culturales.

 

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01 PM | 02 Feb

El Cine de la Gran Guerra. Un siglo reflejando el horror

Ciclo de 6 películas: 7, 14, 21, 28 de febrero y 7 y 14 de marzo.

Casa de la Cultura. San Lorenzo de el Escorial

Organiza Colectivo Rousseau.

Colabora Excelentísimo Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial

 

La Primera Guerra Mundial, llamada entonces La Gran Guerra, fue la consecuencia trágica del nacionalismo exacerbado de principios del siglo XX, sumado al expansionismo de las grandes potencias y a las alianzas políticas establecidas previamente entre los distintos imperios europeos.

La pérdida de entre diez y veinte millones de vidas humanas y una destrucción material inimaginable antes del comienzo, tras cuatro años lloviendo hierro y fuego, supusieron el mayor cataclismo causado por el hombre hasta esa fecha.

Ahora se cumple un siglo de su término, una ocasión excepcional para reflexionar sobre la locura de aquella debacle, perpetrada bajo la esperanza (ingenua o cínica, vaya usted a saber) de que fuera la última guerra de la historia. El cine, que nacía como industria, pero sobre todo como gran generador de comunicación y conocimiento, en seguida se convirtió en un excelente reflejo de lo que pasaba en las trincheras y en las ciudades destruidas, de la vida miserable y provisional de los soldados, del dolor y la desolación, del coraje derrochado, del heroísmo. Pero también de lo que se iban a encontrar al regreso los hombres que consiguieron volver a casa, muchos de ellos como excombatientes mutilados. Y lo ha estado reflejando, con mayor o menor fortuna, con mayor o menor talento, a lo largo de los 100 años transcurridos desde entonces.

Al hilo de cada uno de los 6 films seleccionados propondremos una reflexión sobre otros tantos asuntos relacionados con los acontecimientos:

           

1ª Sesión. 7 de febrero

Llegan los americanos para resolver el empate

Armas al Hombro (1918) Charles Chaplin. Las ensoñaciones de un soldado torpe y audaz             dispuesto a ganar la guerra el solito. ¿Fue la fuerza expedicionaria americana quien    inclinó la balanza a favor de franceses y británicos?

 

2ª Sesión. 14 de febrero

            ¿La guerra era eso?

Sin novedad en el frente (1930) Lewis Milestone. Basada en la novela homónima de Erich       Maria             Remarque. El film obtuvo dos Oscar, al Mejor director y a la Mejor película.     Como la propia novela, muestra la decepción que sufren los jóvenes protagonistas,         alistados voluntarios, cuando constatan que la guerra no es más que hambre, fatiga,     miedo, mutilaciones, dolor y muerte.

 

3ª Sesión. 21 de febrero

            Soy un asesino: he matado a un hombre

Remordimiento (1932) Ernst Lubitsch. Las tortuosas reflexiones de un soldado francés que ha ganado la guerra, así como el honesto y doloroso camino de redención que        emprende. Si matas a un hombre eres un asesino; si los matas por cientos, eres un   héroe. Para algunos, aún victoriosos, parecía incomprensible.

 

 

 

4ª Sesión. 28 de febrero

            ¿Por qué el internacionalismo obrero no pudo evitar la guerra?

La gran ilusión (1937) Jean Renoir. Las odiseas de un grupo de franceses cautivos en    manos de un jefe de prisión teutón aristócrata. Este hace amistad con un capitán de   aviación francés prisionero y noble, como él. Gane quien gane la guerra, ambos están de        acuerdo en que su mundo se acabó.

 

5ª Sesión. 7 de marzo

            Enérgicos métodos para elevar la moral de la tropa. Todos los utilizaron

Senderos de gloria (1957) Stanley Kubrick. La película que define el canon cuando se    habla del cine de la Primera Guerra Mundial. Basada en una novela de Humphrey        Cobb que Kubrick había leído en su adolescencia. La rodó de modo magistral y tal vez             sea menos pacifista de lo que aparenta. Lo que sí es, desde luego, es implacable con la          ineptitud y el cinismo del alto mando militar asentado en sus suntuosos palacios. En           este caso, el francés.

 

6ª Sesión. 14 de marzo

            No es lo mismo un soldado que un guerrero. Lo explica el Capitán Conan con toda             claridad.

Capitaine Conan (1996) Bertrand Tavernier. No es fácil hacer comprender a un señor, que antes de la guerra regentaba una mercería, que su desempeño bélico lo ha convertido en un guerrero feroz y sanguinario y por ello ha sido condecorado,            convencerlo de que ahora ya es suficiente, que la guerra terminó, que ya toca parar. Basada en la novela   homónima de Roger Vercel ganadora del premio Goncourt del   año 1934, contiene escenas de batalla que transmiten un realismo estremecedor.

 

El ciclo estará presentado por Alfonso Peláez, y organizado por el Colectivo Rousseau, dentro de su tarea constante por fomentar la cultura y la reflexión crítica entre sus asociados y los múltiples simpatizantes que asisten de forma regular a los actos que promueve el colectivo.

 

El presentador, Alfonso Peláez, es licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, empresario y aficionado con pasión a la historia moderna, la literatura y el cine. Pertenece al Colectivo Rousseau.

 

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10 AM | 27 Ene

LOS COMULGANTES

Tomas (Gunnar Björnstrand) es un pastor protestante inmerso en una profunda crisis espiritual que se ha acentuado tras el fallecimiento de su mujer. Märta (Ingrid Thulin), una maestra rural, está enamorada de él, pero éste no la soporta. 

Áspero y desesperanzador drama existencial que se eleva como una de las obras mayores (con lo que eso supone) de la filmografía de su extraordinario realizador. Los comulgantes es uno de los filmes más depurados de Ingmar Bergman. Se trata de la segunda entrega de su llamada “trilogía sobre el silencio de Dios”, denominación nunca aceptada por el propio cineasta (el origen de la misma se encuentra en la publicación conjunta de los guiones de las tres películas), pero que ilustra de manera adecuada la temática de la presente cinta y la de las otras dos que componen la susodicha trilogía: Como en un espejo (Säsom i en spegel, 1961) y El silencio (Tystnaden, 1963).

Nunca un a puesta en escena del maestro sueco se mostró tan dreyeriana en su austera y desnuda concepción de un relato en el que no caben los ornamentos. Bergman no utiliza el ascetismo visual para acercarse a Dios, sino para confirmar su no existencia. Aquí, de la economía de medios no emana misticismo, como sucede en Dreyer, y sí una angustiosa y exasperante soledad del individuo frente a un mundo que le resulta del todo absurdo e incomprensible.

La cinta se inicia con una magistral y detallada secuencia en la que asistimos a la celebración de una misa. En el rostro del pastor se advierte una incredulidad hacia lo que dice y hace que resulta casi grotesca.

 La visión que el director muestra de los escasos fieles asistentes tampoco es demasiado halagüeña: autómatas que se aburren en medio del sermón y miran sus relojes para saber el tiempo de hastío que les queda. Un vacío absoluto de fe.

Tomas, al que Gunnar Björnstrand interpreta de forma absolutamente soberbia, es un personaje solitario y huraño, un amargado incapaz de sentir amor por nadie salvo por su fallecida esposa. La seguridad amorosa que ésta le proporcionaba, se ha convertido en desazón tras su muerte. Oficia misa sin ningún tipo de convicción. Confronta sus creencias con la realidad y deduce que Dios no existe. Es un hipócrita que ni siquiera puede ayudar a sus fieles, como ocurre en el caso de Jonas (Max von Sydow), un pescador atormentado (carácter habitual en los personajes que Sydow interpretaba para Bergman) por el peligro nuclear para el que ya no tiene sentido seguir vivo. Tampoco puede corresponder al amor que Märta, mujer débil y dependiente, siente hacia él. De hecho, no duda en despreciarla y humillarla haciendo uso de una  crudeza verbal muy habitual en el cine del creador de Persona. 

La acción transcurre en muy pocos escenarios, ubicándose mayormente en el interior de la iglesia. No se utiliza música incidental a lo largo del filme, tan sólo escuchamos sonidos diegéticos que provienen del tañido de las campanas, los cánticos ceremoniosos o el avance de las agujas de un reloj. Su sobriedad es extrema, captada sublimemente por la fotografía de Sven Nykvist.No hay esperanza en Nattvardsgästerna, no hay respuestas a las plegarias de suspersonajes (ni a las nuestras); tan sólo hay silencio, un imperturbable y aterrador silencio.

del Blog ESCULPIR EL TIEMPÒ

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12 AM | 21 Ene

LA MARQUESA DE O

LA MARQUESA DE O, DE ERIC ROHMER: EL CLON FÍLMICO DE VON KLEIST

 

 Finales del siglo XVIII, primeros del XIX. La cultura europea, tambaleándose tras la Revolución Francesa, experimenta el irreversible giro kantiano…
Las estructuras feudales han caído, los poderes divinos son duramente cuestionados, la ilustración ensalza la razón, el idealismo hegeliano busca el Absoluto….

En medio de esta Europa socialmente desestructurada pero culturamente exultante, nace en el seno de una família de militares, el dramaturgo Heinrich von Kleist.

¿Quién había oído hablar antes de ahora de este dramaturgo prusiano?
¿Alguno de vosotros había leído alguna vez a von Kleist?

No. Y es que Kleist es uno de aquellos autores que uno no elige, se leen… y ya está… pasan a formar parte de ese bagaje oscuro de autores que olvidamos para siempre y que sin embargo fundamentan la literatura europea tal y como hoy la conocemos.

La editorial Destino publicó en 2001 “La marquesa d’O i altres narracions”. Una edición no especialmetne afortunada pero que pone a disposición, en lengua catalana, las narraciones más reconocidas de von Kleist.. que no es poco…

Bien.
La primera advertencia al respecto de “La marquesa de O” es que no se trata de una narración erótica.
La segunda, que no se trata de una lectura amena.
La tercera, que para asimilar la “substancia” de la obra uno ha de tener una predis posición a prueba de filósofos alemanes…

Hechas las advertencias… descendamos…

“La marquesa de O

” explica una historia cuando menos curiosa.De buenas a primeras en el diario de una ciudad del Norte de Italia aparece un anuncio en la sección de clasificados.. una mujer, una marquesa!, la marquesa de O solicita al padre del hijo que está esperando que se le preesente !!

El inicio induce a la incredulidad: la marqueasa de O, viuda, madre de dos criaturas, está de nuevo embarazada e ignora no sólo quién es el padre sino cómo ha sido posible el engendro ya que ella tiene la “conciencia limpia”….

Claro… se necesitan más pistas… Tres años atrás el ejército ruso toma la ciudadela que defiende el padre de la marquesa. A media batalla un grupo de soldados ataca a la marquesa pero un valiente coronel ruso castiga a los necios soldados y acompaña a la marquesa hasta sus aposentos. El absurdo queda disfrazado… el militar que está destruyendo su ciudad la salva y es visto por la noble marquesa como un ángel…

La batalla termina, el padre de la marquesa entrega la ciudadela al ángel salvador en un acto cívico hasta la vergüenza,y sin poder reencontrarse con la dama rescatada de las garras de los infames, debe partir.

Al poco llegan noticias de la presunta muerte en combate del coronel que, sin embargo, más adelante “resucita” y se presenta ante la honorable família con el firme propósito de casarse con una mujer, la marquesa,que apenas ha conocido durante cinco minutos…

Contra su voluntad, obligado por los deseos de la familia parte de nuevo en cumplimiento de sus funciones militares, con la promesa de que la marquesa no se casará con ningún otro durante su ausenciay con el firme propósito de regresar en cuanto consiga deshacerse de sus compromisos, el coronel, cada vez menos angelado, parte.

Durante su ausencia el embarazo de la marquesa se hace notorio y desemboca en su expulsión de la familia. El deshonor inflingido a la dinastía no puede ser resarcido.

La situación para la marquesa es poco menos que kafkiana. Ella está absolutamente convencida de que no ha conocido varón, pero está embarazada. Pregunta por las posibles causas, divinas o temporales, pero las respuestas son obvias…¿cómo es posible?

De la incomprensión a la locura, un suspiro..

Kleist apenas ha sugerido, si el lector ha estado avispado, que el angel salvador aprovecha un aristócrata desvanecimiento de la marquesa tras el rescate para violarla y, vaya por dios, dejarla embarazada.

Bueno, hasta aqui una historia más o menos curiosa, más o menos interesante pero finlamente irrelevante.

Las situaciones y los diálogos son tan inverosímiles que rozan la caricatura.

Salta a la visat que Kleist, en realidad, no pretende explicar la historia de la marquesa de O. Los avatares de una mujer que está embarazada contra natura son una excusa para dejar constancia de su personal concepción del mundo… pero… ¿cual es esa concepción?

Heinrich von Kleist muere como un romántico (en 1811 se suicida junto a su amante), pero no es un romántico. Le mueve la lucha entre el destino general (¿el determinismo?) y el destino individual, le mueve un amor tan tan inconmensurable que se torna animal, que momentáneamente (¿cuánto dura la violación?) se deshumaniza… o quizá con la violación ese amor inmenso hasta inhumano se deifica…. Kleist deja ambas opciones abiertas… y esa apertura de lectura le aparta de los románticos e incluso del idealismo de su contemporáneo Goethe…

Kleist lucha contra la razón que no alcanza a ver lo que se esconde tras los sentidos… la razón, parece decirnos, es como el “fenomen” pero lo que es, el “noumen”, tan sólo se alcanza con un (ay) acto de fe, en el caso de la narración, confiando en la palabra de la marquesa a pesarde su absoluta inverosimilitud.

Y bien, si la lectura de Kleist ya requiera toda la atención posible por parte del lector… ¿cómo sería trasladarlo a la gran pantalla?
¿y quien se atrevería?

La pregunta ya es tendenciosa… Eric Romher.
A posterior todo encaja. Sólo un director que haya defendido la Nouvelle Vauge puede atreverse con Kleist. Y claro, ahí Romher.

En 1976 se estrenó “LA marquesa de O” del director Eric Romher.
Romher crea una película perfecta en el sentido de “per-fectus”, acabada, redonda, justa.
El planteamiento parece sencillo, se trata de registra mediante imágenes, con el máximo de fidelidad posible, las ideas que el autor plasma en la obra. Y ahí el intento.

Kleist escribe una obra conceptual en la que la realidad que acoge los personajes es de “cartón-piedra”, es teatral, falaz, frágil, inverosímil… los diálogos son increíbles hasta el surrealismo (sic), lo que importa no es una guerra de mentirijillas que apenas modifica el día a día de los personajes, lo que importa es esa lucha entre lo que no puede ser y sin poder serlo, es.Y ahí llega Romher, sobrado de maestría que construye una representación fílmica tal cual. Así es el libro, así es la película.
Un lector, un espectador contemporáneo  que se acerque a “la marquesa de O”, libro o film, sin saber a qué se acerca, a buen seguro que se topará con una obra lenta, aburrida, falsa y mal interpretada. Y efectivamente eso es lo que Rohmer rueda porque eso es lo que Kleist escribe para transmitir lo que intenta transmitir.

Y así es, la guerra que pinta Romher (porque toda la película parece una obra de Goya) es irreal y bucólica, el intento de violación ingenuo y casi infantil, el rescate de la dama de manual: contrapicado con iluminación de oscuro a claro enfocando al angel violador.
Látima que el héroe parezca puesto ahí como si anunciando el poder de un producto quitamanchas…

Y claro, los actores interpretan Kleist y aprecen acartonados como principiantes, como si fueran aficionados en su primera obra de teatro importante….Es curiosísimo el método con el que Romher marca los saltos temporales. !976 y usa fundidos en negro en los que carga carteles con texto al más puro estilo del cine mudo.

“La marquesa de O” de Romher es una particularísima adaptación de un texto literario a la gran pantalla, un intento de máxima e incomprensible fidelidad al autor del texto, de respetar al máximo las ideas que el autor literario pretendía expresar…

Por supuesto, uno no pude dejar de cuestionar la filosofia de la Nouvelle Vauge… ¿es que el director de cine no es también un creador? Quizá haya que esperar a “La inglesa y el duque” para obtener una respuesta del mismo Romher…

Ramiro T.

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