Crítica Cinematográfica

03 PM | 27 May

EN LA PLAYA SOLA DE LA NOCHE

EN LA PLAYA SOLA DE NOCHE

NADA ES LO MISMO DOS VECES POR PAULA LÓPEZ MONTERO

Que el gran tema de la cinematografía de Hong Sang-soo son las relaciones humanas y el conflicto de sus emociones, a menudo en clave autobiográfica, lo venimos viendo tras ya diecinueve largometrajes. Una mesa, mucho soju, una larga conversación con planos largos y estáticos componen el universo ensayístico de Hong Sang-soo. En ocasiones puede parecer abusivo el uso de los mismos recursos y del mismo esquema narrativo, pero la clave para comprender y admirar el cine de Hong Sang-soo se basa en entender la experimentación o, si se quiere, el ensayo que pone a prueba a través de sus personajes, donde la repetición le va sacando jugo a las diversas interpretaciones y formas de enriquecer la trama. Nada es lo mismo dos veces.

 La última película del director coreano, recientemente ganadora a la mejor actriz en GijónEn la playa sola de noche (tercer largometraje estrenado en España) es, sin duda alguna, la exposición más sincera del director. Y no sólo por el paralelismo que puede coincidir con su biografía real (es cierto que En la playa sola de noche invita a leerse como una templada y clara respuesta a los frenéticos titulares de prensa que hicieron temblar su vida tras darse a conocer su relación con la actriz Kim Min-hee), sino porque ha conseguido hacer más latente que nunca la soledad y el dolor de sus personajes.

 En la playa sola de noche

En la playa sola de noche se compone de dos capítulos. Bajo mi punto de vista, y conociendo la forma de hacer del director, la primera parte del film es la propuesta (las pocas páginas que Sang-soo escribió de su guion antes de ponerse a rodar), la segunda, la divagación de la propuesta que la complementa y rompe con el hermetismo interpretativo que a veces subyace a toda actuación, gracias a la improvisación, al dejarse llevar y a la maravillosa profundidad de sus personajes. En la playa sola de noche bien podría ser un cortometraje si nos quedásemos con el preludio del film, pero es en la segunda parte, el metacomentario, donde podemos acceder a la exposición más íntima tanto del director como de sus personajes. A veces nos hace dudar de si es un ensayo sobre el cómo hacer cine, si es ficción o la realidad misma.

En otros films juega con una dinámica parecida como en Ahora sí, antes no (Right Now, Wrong Then, 2015), o Lo tuyo y tú (Yourself and yours, 2016) –por cierto esta última estrenada también en 2017, otra vez más el director en su ritmo frenético nos vuelve a proponer casi dos películas por año, su cine hay que entenderlo también con esta premisa-. Además no es la única vez que Sang-soo nos propone una reflexión autobiográfica. En Ahora sí, antes no (2015), ganadora en festivales como Gijón o Locarno o en Mujer en la playa (Haebyonui yeoin, 2006) también se nos proponía la figura del director de cine. Sang-soo probablemente no sepa hacer cine fuera de su experiencia y de su entorno pero ¿y qué? Domina perfectamente la interpretación y saca de ella lo mejor.

 En la playa sola de noche 2017

En este punto no me queda más remedio que hablar de Kim Min-hee que interpreta en este film a Young-hee. No sé qué sería de este film sin su interpretación, probablemente no hubiera existido. Todo el filme está articulado y sustentado por su figura. Ya pudimos ver grandes interpretaciones suyas en La doncella (Park Chanwook, 2016), en Ahora sí, antes no y en Helpless (Hoa-cha, Byun Youngjoo, 2012), pero En la playa sola de noche a veces se les escapan dosis de realidad que sacuden al espectador y otras, a medio camino entre la destrucción y la espontaneidad (dos premisas que articulan la interpretación de Young-hee), nos regala mediante la comicidad y la complicidad propias de ciertas situaciones cotidianas momentos lúcidos y divertidos.

En la playa sola de noche, poco tiene más. Su título es una metonimia o desplazamiento del estado emocional de la protagonista. Aunque no la veamos nunca en la playa ni sola, ni de noche, anímicamente ella nos hace sentir así. La atmósfera fría y sosegada de Hamburgo y la playa de Corea ayudan a articular el film. Me llama la atención uno de los planos horizontales que eligió Sang-soo, de Younghee tumbada sobre la arena mirando al mar. Esta postura pone sobre la mesa la languidez y el estado de melancolía en el que está sumergida su protagonista. No es inusual que Sang-soo nos proponga este retrato femenino asociado con la playa, al mar, lo incontenible, la calma y a la vez la destrucción, como ya lo hizo en Mujer en la playa (2006). Sang-soo para quien creía que era un poco misógino y encerrado en la figura del hombre artista y director cargado de lívido y alcohol, viene proponiéndonos varios films donde una lúcida propuesta femenina están posicionándose como lo mejor de su cinematografía. Quizá la enigmática Kim Min-hee le esté sacando de su solipsismo.

Para terminar no puedo dejar de puntualizar un recurso que siempre llama mucho la atención: el peculiar uso del zoom que tiene el director. La cámara casi siempre estática y los planos tremendamente largos a veces se ven interrumpidos por el puntual uso del zoom, un zoom torpe, como si estuviera grabando con un Dcr, pero que trata de enfatizar o darle un tinte de cotidianeidad a sus situaciones. Muchos espectadores y críticos piden a gritos que Sang-soo deje de utilizar este recurso que, bajo su punto de vista, entorpece toda la dinámica del film. Pero creo que este sello, a mi juicio de humildad, es quizá lo más alegórico de su forma de hacer: Sang-soo propone tramas que obedecen a esa torpeza y a ese énfasis emocional, donde fuera de toda premeditación que nos viene impuesta por la cultura occidental y de la que también bebe su cine, la improvisación nos da un toque de atención y nos enseña que también hay otras formas de narrar.

Cine Divergente. publicado originalmente fecha 03/12/2017

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10 PM | 29 Abr

JUEGOS PROHIBIDOS

Una de las películas más aclamadas en la obra del maestro René Clément y verdadero clásico en la historia del cine francés. Nominada al Oscar® al Mejor Guión y ganadora del Oscar® Honorífico a la Mejor Película de Habla no Inglesa, también obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia y el Gran Premio del Festival de Cannes. Emotiva y delicada mirada sobre la Segunda Guerra Mundial desde la óptica infantil con una banda sonora a cargo del legendario guitarrista Narciso Yepes. Un film maravilloso e indispensable que se presenta restaurado en alta definición en su 65 aniversario.

1940. Paulette, una niña parisina de cinco años, se queda huérfana tras un ataque de la aviación alemana. Escapando del caos, encuentra refugio en el seno de una humilde familia de granjeros y se hace amiga del pequeño de la casa, Michel. Los niños forjan una sólida relación de solidaridad y apoyo. Juntos consiguen procesar la brutal realidad de la guerra gracias a la creación de su propio mundo inventado.

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02 PM | 24 Abr

PERVERSIDAD

INICIO SAMUEL S. HINDS PERVERSIDAD (1945). EL MÍTICO REMAKE DE FRITZ LANG.

PERVERSIDAD (1945). El mítico remake de Fritz Lang.

 

Basada en una novela de Georges de La Fouchardière y André Mouézy-Éon, esta vez sería Dudley Nichols («La diligencia (1939)«, «La fierade mi niña (1938)«), el encargado de adaptar el guión. Con el irrepetible trío protagonista que ya empleara previamente en «La mujer del cuadro (1944)«, Fritz Lang filmó con «Perversidad» un excelente remake de la película «La golfa (1931)» de Jean Renoir. Christopher Cross (Edward G. Robinson), es el fiel cajero de un banco neoyorquino. Su vida insulsa e infeliz lo hace sentirse insignificante. Sólo su pasión por la pintura mantiene vivo su espíritu. Coincidiendo con una cena homenaje que recibe por llevar 25 años al servicio del Banco, en el camino de vuelta a casa, defiende a una preciosa joven llamada Kitty (Joan Bennett), de recibir una paliza por un borracho. Totalmente encandilado por la belleza de la joven sólo es capaz de hablar de su arte. A partir de ahí comienza el malentendido, y será tomado por un rico y famoso pintor del que la joven sin escrúpulos y su violento novio (Dan Duryea) intentarán aprovecharse de muy diferentes maneras. Se inicia así una compleja y enrevesada trama por donde circulan varios personajes en torno a nuestro protagonista, un hombre honesto dotado de una especial sensibilidad que nadie ha sido capaz de descubrir. La bella joven cumple con todos los requisitos de femme fatale, es cruel, ambiciosa, manipuladora y sin escrúpulos. Ella será capaz de aprovechar la confianza que un hombre completamente enamorado, ciego frente a los caprichos de una idealizada joven. El film nos conduce por la peligrosa pendiente que lleva a la pérdida de la dignidad, los principios y la ética en pro de satisfacer los deseos propios y los de su idílica y deseada mujer. Nuestro protagonista llegará a ser capaz de robar, desfalcar en su banco y tramar la propia muerte de su esposa para conseguir el beneplácito de la bella joven.

SPOILER: la escena final es un plano lapidario y dramático donde vemos a Criss Cross (Edward G. Robinson), deambulando como un vagabundo por las calles, permanentemente atormentado por las voces de su cabeza. Nuestro protagonista está situado en la puerta de una galería, mendigando, en ese preciso instante escucha cómo uno de sus mejores cuadros es vendido por una cantidad escandalosa de dinero. Una escena que despierta en el espectador sensaciones contradictorias pero intensas. La fatalidad alcanzando y destrozando a un hombre de buenas cualidades. Cabizbajo y harapiento, por una calle repleta de gente que a través de un fundido encadenado se torna una calzada desierta en la que sólo está Cross, soportando en total y absoluta soledad sus propios pecados, sus propias traiciones y sus propios errores. Verdadero fatalismo langliano. FIN SPOILER

.Fritz Lang rodó Perversidad inmediatamente después de otra monumental película, «La mujer del cuadro (1944)«, con prácticamente el mismo equipo y con el mismo trío protagonista. Algunos consideran que «La mujer del cuadro» podría ser un prólogo dramático pero descafeinado en comparación con la crueldad expresada en «Perversidad«. En esta cinta el director nos sumerge en una auténtica pesadilla sin salida liderada por los elementos o piezas claves del Cine Negro. Para recrear la atmósfera contó con el maestro de fotografía Milton Krasner.
Era uno de los grandes que consiguió desarrollar su talento con la iluminación en multitud de films entre 1933 y 1970 (más de 150 películas). Fritz Lang fue el primero en reconocer su talento y fue su colaborador en su cinta previa «La Mujer del Cuadro (1944). A esta cinta la seguirían: «A través del espejo (1946)«, «Evaal desnudo (1950)«, «La tentación vive arriba (1955)«, «Tú y yo (1957)«, «La conquista del Oeste (1962)«, «Dulce pájaro de juventud (1962)«, y otras muchas. Aunque esta película es considerada como una de las más representativas del estilo “Noir” por su estética y por su contenido, está dotada de algunas originalidades, como el arquetipo de la mujer fatal que interpreta Joan Bennet y que se distancia bastante de la «femme fatale» que popularizó un año antes Barbara Stanwyck en la portentosa «Perdición (1944)«, fundamentalmente porque en esencia, la «femme fatale» de Perversidad no es tan maliciosa en si misma como sí la era el personaje de la Stanwyck en el film de Billy Wilder. Kitty tiene un punto ingenuo, es un personaje más pasivo y menos sibilino, dependiente de otra figura masculina, Johnny es quien la domina y la anima, casi la fuerza a que se aproveche de la bondad de Cross.
«Perversidad» goza de una narrativa excelente, ya que partiendo de una situación ambigüa y apoyándose en los perfiles del triángulo protagonista, va encadenando a la perfección una espiral por acumulación de matices perversos de la condición humana. Todos los personajes parten de una mentira; Chris dice ser un pintor, Kitty dice estar soltera y su amante Johnny, dice ser la pareja de su compañera de piso. Al final todos reciben su dosis de verdad, incontestable e indiscutible que cae irremediablemente como una losa sobre sus cabezas. Fritz Lang, tuvo el buen gusto y la sana fortuna de conservar la esencia de ese expresionismo tan lleno de genialidad. Ese juego de luces y sombras en las escenas finales donde el atormentado protagonista se debate. Se podría decir que mediante una trama basada en elementos característicos del cine negro, Lang mantiene sus base expresionista visual y narrativa para trasladarnos el verdadero mensaje de la película y describir diferentes facetas oscuras de sus personajes, con especial protagonismo de la culpa y la necesidad de ser castigado por ello.

Título original: Scarlet Street.

Director: Fritz Lang.

Intérpretes: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Dan Duryea, Jess Baker, Margaret Lindsay, Rosalind Ivan, Samuel S. Hinds, Vladimir Sokoloff.

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