Crítica Cinematográfica

09 PM | 28 Feb

SENDEROS DE GLORIA

Enérgicos métodos para elevar la moral de la tropa                                                                                                                              

Senderos de Gloria(1957) de Stanley Kubrick,es, quizá la película que define el canon cuando se habla del cine antibelicista de la Primera Guerra Mundial.

El guion está basado en la novela del mismo título, escrita por Humphrey Cobb en 1935. Kubrick la había leído en su adolescencia.

Rodada de modo magistral, tal vez sea menos pacifista de lo que aparenta. Lo que sí es, desde luego, es implacable con la ineptitud y el cinismo del alto mando militar asentado en los suntuosos palacios donde instalan los Estados Mayores de sus Divisiones. En el caso del que se ocupa la película, el mando francés.

Desde esos salones, desde esas alturas, es tan fácil montar elegantes bailes con valses y champán, como consejos de guerra sumarísimos, que, en realidad, no son otra cosa sino farsas patéticas en las que las sentencias están prefijadas. Frente a tanta prepotencia de nada pueden servir los inteligentes esfuerzos de un Coronel Dax, jefe del Regimiento, que pide ejercer como abogado defensor de los pobres soldados comparecientes.Esto es lo que nos cuenta Kubrick a base secuencias y planos de un virtuosismo técnico inigualable.

Casi con seguridad Senderos de Gloria será la película más conocida del ciclo. Aun así pocos títulos nos pueden hacer comprender, prescindiendo de rasgos anecdóticos, los niveles de crueldad, sinsentido y barbarie que se llegaron a alcanzar en los campos de batalla de la Gran Guerra. Por esos estoy seguro que valdrá la pena verla una vez más.

 

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08 PM | 21 Feb

LA GRAN ILUSIÓN

¿Por qué el internacionalismo obrero no pudo evitar la guerra?

El 31 de julio de 1914 caía asesinado de tres disparos, en un café parisino, Jean Jaurès. Una semana antes había lanzado su célebre discurso de Lyon

, llamando a los socialistas de todos los países para evitar la guerra. La primera declaración de hostilidades se produjo el 28 de julio. ¿Por qué, entonces, el llamamiento de Jaurès cayó en saco roto?

Jean Renoir, con La gran ilusión (1937) parece querer retomar las tesis de internacionalismo pacifista; no para entender el pasado, sino para evitar un futuro que caiga en los mismos horrores. Recurre, en la película, a las odiseas de un grupo de soldados franceses de procedencia diversa, cautivos en manos de un jefe de prisión militar, prusiano y aristócrata (Erich von Stroheim). Este, se identifica y hace amistad con uno de los presos, capitán de aviación francés, prisionero y noble como él.

En realidad, ¿qué es lo que nos plantea Renoir sobre el trasfondo bélico? Que las fronteras nacionales separan a los hombres menos que la división horizontal de clase. Un oficial noble alemán siempre estará más cerca de un oficial noble francés, de lo que ambos están de sus propios soldados.

Para profundizar en los condicionantes históricos del planteamiento de Renoir contaremos con Iñaki Acarregui, gran conocedor de las políticas de alianzas interclasistas de la década de los treinta.

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