Análisis de Películas

10 PM | 07 Nov

ROBERT REDFORD-En los años 70, el recientemente fallecido Robert Redford fue testigo privilegiado de una época clave para entender el mundo de hoy

 Ni siquiera un año sobrevivió Robert Redford a la segunda elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. La metáfora es perfecta: el adalid del progresismo hollywoodiense, el héroe intachable del star system yanqui, el ecologista convencido, el entusiasta propulsor del cine indie, no podía habitar ya un país que se ha convertido en todo lo contrario de lo que soñó.

La última película digna de ese nombre protagonizada por Redford, sin embargo, se remonta a 2020, se titula The Old Man & The Gun y fue dirigida por David Lowery. Bastaban dos palabras –tres en inglés– para enunciar la situación: un anciano (old man) y una pistola (gun), alguien que venía del pasado para mantener en pie la vieja tradición del cine de Hollywood, aunque fuera por otros medios. ¿Y cuál era ese pasado? Pues un tiempo en el que su antagonista empezó a poner los cimientos de lo que sería la Trump Organization, a la vez que Redford consolidaba su carrera participando en algunas de sus películas luego más recordadas.

La primera mitad de los años 70, además, contempló la irresistible ascensión y no menos vertiginosa caída de Richard Nixon, el presidente fulminado por el caso Watergate, plasmado a su vez en un film memorable que protagonizaría el propio Redford, pero también el precedente político más directo –en su feroz conservadurismo— de la infame caterva de mandatarios posteriores, de Ronald Reagan a los dos Bush.

La colaboración de Redford con directores como Michael Ritchie, George Roy Hill, Pollack o Pakula, logra un aliento lírico hasta entonces inédito en el cine de Hollywood.

Si Nixon fue el antepasado político de Trump, hay que convenir en que Redford se erigió en uno de los cronistas más tenaces de aquel momento histórico, la década de los 70, que tanto significó para el cine americano. En ocasiones, son los actores y las actrices quienes encarnan el sentir de una época, aún más que los directores. Su presencia atraviesa filmografías, se cruza con cineastas, se repite de película en película, aportando nuevos matices a un personaje por lo general bien asentado, y acaba convirtiéndose en emblema de un modo de ser y estar ante una realidad determinada.

El llamado «Nuevo Hollywood» de los años 70, por supuesto, puede ofrecer múltiples ejemplos al respecto, de Robert De Niro a Al Pacino, de Dustin Hoffman a Gene Hackman, de Jack Nicholson a Clint Eastwood, dejando aparte a las actrices. Y cada uno de ellos puede asociarse a una gestualidad, a una actitud, a una iconografía que le es propia.

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11 AM | 01 Nov

Barcelona y ’14 de abril: Macià contra Companys’: cuando Catalunya fue una República soberana

Barcelona y ’14 de abril: Macià contra Companys’: cuando Catalunya fue una República soberana

Del 14 al 17 de abril de 1931 Cataluña fue una República soberana, no reconocida. Lo explica con detalle el documental ’14 de abril: Macià contra Companys’mero

Barcelona “¿No ves cómo llueve?”, dice el personaje de la derecha, el consejero Joan Fiveller. «¡Ah, sí! Pues pasamos hacia dentro», dice el de la izquierda, Jaume I. Mi abuelo materno decía que estos dos personajes esculpidos, situados a ambos lados de la puerta principal del Ayuntamiento de Barcelona, ​​en la plaza Sant Jaume, hacen este diálogo. Está llena de simbologías, esta ágora del corazón de la ciudad. No falta san Jorge matando al dragón en el balcón del Palau de la Generalitat. Desde este balcón Francesc Macià proclamó la República Catalana el 14 de abril de 1931. Horas antes, Lluís Companys también había proclamado la República desde el balcón del Ayuntamiento.

Estoy en la plaza Sant Jaume, centro de la ciudad antigua, lugar habitual de encuentro y reivindicación. Me acompaña el periodista e historiador Toni Soler. Conversamos mientras nos vamos tumbando para ir observando detalles de los dos edificios que tenemos bien a la vista, bien conocidos: el Ayuntamiento, con su fachada de estilo neoclásico, en el lado del mar, y el Palacio de la Generalitat, con su fachada renacentista, en el lado de montaña. En estos dos grandes centros de poder político del país se rodó el documental de ficción 14 de abril: Macià contra Companys , con guión de Toni Soler. También se realizaron entrevistas que salen al filme en la Casa Amatller, una de las joyas modernistas del paseo de Gràcia.

14de abril: Macià contra Companys , basado en un libro del mismo nombre de Toni Soler, explora unos hechos clave en la historia del siglo XX del país –la “doble” proclamación de la República sin un solo rasgo–, muestra la personalidad de quienes lo hicieron posible, y la rivalidad entre Lluís Companys y Francesc Macià –el primer líder proclama la República y el primer líder proclama la República primero–. Cabe destacar que el político obrerista proclama la República, y el ex militar, el “Avi”, proclama la República Catalana en el marco de una “confederación ibérica”. 

Son unos cuantos elementos del documental que transportan un montón de años atrás: el hecho de que bastantes protagonistas fuman ante la cámara, la poca presencia de mujeres (la mujer de Macià y la dirigente anarquista Frederica Montseny son algunas de las excepciones)… Y, por supuesto, la vestimenta de época.

Si ve este documental dirigido por Manuel Huerga seguro que le sorprenderán escenas como la de Macià y Companys a punto de llegar a las manos –parece que fue así– o el hecho de que varios de los protagonistas pasan la noche –durmiendo pocas horas– en los sofás de los salones oficiales, agotados de reuniones y negociaciones. Companys se duerme en la sede del Gobierno Civil, y cuando se despierta, lo primero que piensa es que han venido a detenerle. Esto está documentado que sucedió.

«Los hechos de los tres frenéticos días de abril de 1931, del 14 al 17, en los que Catalunya fue una República soberana, aunque no reconocida, son memorables, entre otras cosas porque quienes lo hicieron posible se estaban jugando la vida o años de cárcel», subraya Toni Soler. «Incluso el ejército se cuadró ante Macià como presidente de la República Catalana».

«¿Tiene ningún sentido establecer paralelismos con el actual callejón sin salida del Proceso? ¿Podemos sacar alguna lección?», pregunto a Toni. «Sí. Por un lado, cuando hay una oportunidad histórica se debe aprovechar. Companys decidió tomar la iniciativa y la monarquía cayó como un castillo de naipes. Macià no pensaba en una independencia total sino en un régimen confederal. No lo logró, pero sí logró unas cuantas ganancias, que no son menores: el título de presidente de la de Autonomía, que se aprobó al año siguiente”, reflexiona Soler. Y añade, también a modo de lección: “Proclamar a la República no quiere decir que ésta sea real”.

Macià y Companys fueron dos políticos de una fuerte personalidad, representantes de las dos almas del catalanismo. Estas dos almas se juntaron para hacer frente a un enemigo común: la monarquía. La historia del catalanismo está llena de parejas complementarias: Prat de la Riba – Cambó, Pujol-Roca… que, pese a sus diferencias, han caminado juntos con objetivos no muy diferentes, apoyándose cuando se ha acercado la tormenta. Como parecen hacer los estáticos Jaume I y Joan Fiveller. 

Por entonces de enorme efervescencia política se hizo un nuevo himno nacional de Cataluña, con letra de Josep Maria de Sagarra y música de Amadeu Vives. El canto del pueblo , se llamaba. «Gloria, catalanes, cantamos, cantamos con el alma…», comenzaba. Pocos días después de haber sido escrito se estrenó en el Palau de la Música Catalana. Se cuenta que la gente le aplaudió, pero acto seguido pidieron a gritos Los segadores . Aquí acabó la discusión sobre cuál debía ser el himno oficial de Catalunya.

Sí prosperó, en cambio, el nombre de Generalitat para designar al nuevo gobierno autonómico. Nos hemos habituado a ello, pero es un nombre poco explícito. En alguna ocasión, Jordi Pujol reveló que cuando decía en el extranjero que era presidente de la Generalitat, algunos pensaban que era presidente de una compañía de seguros.El documental destaca que el nombre de Generalitat fue una propuesta de Nicolás de Olwer, ministro de Economía del gobierno provisional de la República española. ¿Fue un acierto aceptarla? 

DANIEL ROMERO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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12 AM | 24 Oct

La tía Tula

El filme La tía Tula, considerado como tal, es decir, con la mayor independencia posible de su precedente literario con el que guarda muchas menos analogías de las que comúnmente se le han venido atribuyendo, puede ser considerado como el título insignia del llamado Nuevo Cine Español aparecido en los primeros años sesenta, además de un referente indiscutible en la cinematografía española.

Lo es, no solo por la esencia misma de la carga psicológica y caracterológica de su personaje clave, sino por contener la representación de un tipo de mujer inherente a la sociedad española, que personifica un modelo femenino que ha perdurado -si no lo sigue haciendo todavía- merced a los poderosos condicionantes morales, religiosos y políticos que lo conformaron.

El guion que alumbra argumentalmente la historia de una mujer tan singular en la sociedad provinciana de la España franquista, es producto de una conjunción de talentos pocas veces coincidentes, cuyo corolario está representado en el retablo humano que se nos expone que, no por conocido y vivido por sucesivas generaciones de españoles, resulta menos sorprendente y sobrecogedor.

Miguel Picazo dirigió la película con el conocimiento de causa que supone haber vivido directamente lo que aparece en las imágenes, porque todo lo que nos muestra proviene de apuntes de un natural con modelos reales. De esta forma, el vibrante fresco humano que es La tía Tula, pasa a convirtiese en un genuino documento histórico de nuestro pasado reciente en el que el arquetipo femenino de Tula queda enmarcado, con un realismo sin concesiones banales, dentro de la realidad social de la España provinciana, previa al ciego desarrollismo transformador que tantas cosas mudó, no siempre para bien.

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12 AM | 10 Oct

El corto sobre la emigración que el Franquismo secuestró en Italia

Notes sur l’emigration – Espagne 1960 fue la película secuestrada por fascistas italianos por orden de Franco .

El film fue codirigido por el español Jacinto Esteva y el francés Paolo Brunatto, entonces estudiantes en Suiza, que por una parte consiguieron grabar de forma clandestina en varios pueblos del interior de Andalucía y en los barrios obreros del cinturón de Barcelona y por otra se dedicaron a entrevistar a migrantes españoles que llegaban a la estación de tren de Ginebra entre 1959 y 1960.La película buscaba reflejar la situación económica del país durante la dictadura Franquista y las consecuencias de los difíciles años de la Autarquía. Entre 1960 y 1973 un millón de españoles emigró a otros países de Europa en busca de trabajo, y sus remesas económicas se convirtieron en un alivio económico para el país en medio del Plan de Estabilización.

 

 

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12 AM | 10 Oct

Numax presenta…

En el año 1979, Joaquín Jordá filmó «Numax Presenta…», un documental que describe la experiencia de autogestión que llevan a acabo los trabajadores de la fábrica de electrodomésticos Numax, como respuesta al intento de cierre irregular por parte de los propietarios.

El documental se llevó a cabo por voluntad de la misma Asamblea de Trabajadores de Numax que, ya casi al final de su existencia, decidió invertir las últimas 600.000 pesetas de la caja de resistencia para registrar el proceso que entre todos habían protagonizado. La película se proyectó por vez primera el Primero de Mayo de aquel año en el local de la Filmoteca de Catalunya, situado entonces en la calle de la Cera. Acudieron todos los protagonistas de la película, los trabajadores y trabajadoras de Numax y público en general. La sesión se prolongó durante horas en un vivo y encendido debate. Las conclusiones que se desprendían del film no gustaban a algunos partidos obreros de aquel momento que interpretaban el documental como la historia de un fracaso.

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