Primera película en color de René Clair, que escribe, coproduce y dirige. Se rodó en los Estudios Bologne (Altos del Sena). Ganó el David di Donatello a la mejor producción, el premio al mejor film del Sindicato Francés de Críticos de Cine y el Louis Delluch. Se estrenó el 25-X-1955.
La acción tiene lugar, a lo largo de julio de 1914, en una ciudad de provincias en la que tiene cuartel un regimiento de dragones de Cavallería. Narra la historia del teniente Armande de la Verne (Gérard Philipe), mujeriego e inmaduro, que mantiene varios idilios a la vez y que presume de poder enamorar a cualquier mujer en menos de 30 días. En una cena con amigos acepta la apuesta de pagar una cena de gala si no consigue conquistar a la mujer que salga elegida al azar. La elegida es Marie-Louise Riviére (Michéle Morgan), hermosa, divorciada, parisina, madura, que regenta desde hace poco una sombrerería femenina en la ciudad y necesita un amor estable y duradero.
En Los autonautas de la cosmopistao Un viaje atemporal París-Marsella, Carol Dunlop y Julio Cortázar nos cuentan un viaje que hicieron en su Volkswagen roja, bautizada con el nombre de Fafner, por la autopista París-Marsella durante un mes. Decidieron que ya no había que perder el tiempo en obligaciones banales, en todo aquello que si una lo piensa detenidamente, no significa nada, pero que si nos descuidamos un poco, puede llegar a ocupar prácticamente toda una vida, como le pasó a Iván, el personaje de esa novelita tan maravillosa que es La muerte de Iván Ilich, de León Tolstói (Julio Cortázar consideraba esta nouvelle una de las mejores historias que había leído).
¿Quieres decir que nunca te he hablado del señor Willy Wonka y de su fábrica?
Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl
En 1895 se pone en marcha la Historia del Cine con la proyección de diez películas de los hermanos Lumiére, y con dos de sus títulos puede resumirse la entrada en la modernidad de la historia de la Villa de El Escorial: La llegada del tren y La salida de los obreros de la fábrica.
La llegada del tren
Tres siglos después de que Felipe II merodease por El Escorial en busca de un lugar donde plantar su Monasterio, unos empresarios españoles y de varias nacionalidades europeas, constituyen La Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, con el objetivo de construir el tendido ferroviario que uniría Madrid con Irún.
El 9 de agosto de 1861, en la prácticamente despoblada aldea, se inaugura la estación de tren de El Escorial, introduciendo la industria en la vida de los pocos campesinos y ganaderos que la habitaban. No cuesta imaginárselos en el andén, como el personaje Vienna de Johny Guitar, esperando a que llegase el tren para poner un pie en el futuro.
Fue leyendo Marienbad eléctrico de Enrique Vila-Matas como descubrí un libro de Alain Robbe-Grillet, Por qué me gusta Barthes. Un libro que Vila-Matas adora por su rareza, esa rareza que consiste en explicar por qué se admira a otro: frente a los que prefieren increpar o despreciar las obras de sus colegas. En el prefacio Olivier Corpet cuenta que Robbe-Grillet distinguía entre relaciones <<turbias, sospechosas>> y <<relaciones de novelista a novelista>> o <<relaciones amorosas>>. Imagino que esa relación entre Robbe-Grillet y Barthes que tanto adora Vila-Matas la habrá asociado con su relación con Dominique Gonzalez-Foerster.
Esta película es la primera del cine sonoro francés. René Clair fue capaz de tender un puente bastante sólido al cine hablado en Francia no sólo con Bajo los techos de París, sino también con las dos películas que la continuaron y que conforman con ella una trilogía musical: El millón (Le Million, 1931) y Viva la libertad (À nous la liberté, 1931).
La sencilla trama de Bajo del techos de París combina géneros tan populares como el melodrama, el romance, la comedia de situación y el policíaco, mezcla que convirtió a Bajo los techos de París en uno de los hitos del cine francés y consiguió un gran éxito de taquilla.
En los años 30, bajo los tejados del París, en las buhardillas, viven los bohemios, los pobres, los artistas y los extranjeros. Entre ellos está Albert, un cantante callejero que se ha enamorado de Pola, una inmigrante polaca a la que también persigue Fred, jefe de una banda de gángsters. Albert y Pola viven juntos hasta que a Albert lo encarcelan por un robo que no ha cometido. Louis, su mejor amigo, se hará cargo entonces de la chica.