01 PM | 24 Mar

Populismo. Esa nueva ola

TARDES PARA EL DIÁLOGO.

5º sesión, 19 de abril, 19:00h. Biblioteca Manuel Andújar.

En una nota resumen a propósito de la primera sesión de estas “Tardes para el diálogo” escribía yo “El concepto populismo quema y casi cada cual lo soltaba nada más agarrarlo; pero sí que pasó de mano en mano en plan patata caliente. Otro día habrá que abordarlo con más arrojo y decisión.” Disculpad. Sé que es bastante impúdico autocitarse (atribuyes a tus palabras una importancia de la que suelen carecer) pero es que –creo– ha llegado el momento sugerido entonces.

No porque en esos días republicanos y semanasanteros se cumpla el tercer aniversario de la muerte de Ernersto Laclau; no porque Marine Le Pen lo esté petando en Francia (ver reseña del debate televisivo del día 21 de marzo: 10 MM de espectadores, ella en cabeza de las encuestas); no porque Mr Trump continúe con sus insufribles bufonadas apestando el Despacho Oval; no. Secillamente, porque si ya hemos concluido, tras las cuatro sesiones anteriores, que la izquierda tradicional está en crisis; que el proletariado no es más el sujeto histórico del cambio; que a pesar del crecimiento de la riqueza las desigualdades se agrandan; y que los partidos políticos, imprescindibles como maquinaria para alcanzar el poder y ejercerlo en el sistema parlamentario, se han vuelto incontrolables y alejados de bases y simpatizantes; después de todo ello, ya es el momento de abordar esa nueva ola que parece capaz de arrasar con la racionalidad y el formalismo político nacido tras la caída de L’Ancien Régime: el populismo.

La lectura de Marx a la luz del psicoanálisis y del estructuralismo, lingüístico o antropológico, ha alumbrado afirmaciones de esta clase: “Esa serie de demandas insatisfechas se cristaliza alrededor de un símbolo antisistema, de un discurso que trata de dirigirse a estos excluidos por fuera de los canales de institucionalización. Cuando eso ocurre, hay populismo. Ese populismo puede ser de izquierda o de derecha, no tiene un contenido ideológico determinado. El populismo es más bien una forma de la política que un contenido ideológico de la política”.

Citas así contribuirán, sin duda, a que el debate del próximo miércoles (que en este caso no será el segundo de abril, sino el tercero) acabe siendo tan dinámico como los anteriores.

Ya sabéis: el populismo, esa nueva ola que todo lo arrasa. Os espero.

Alfonso Peláez.

 

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06 PM | 22 Mar

El odio a la poesía

En Paterson, de Jim Jarmusch, el joven conductor de autobuses del mismo nombre –admirador del magno poema de William Carlos Williams del mismo nombre y residente en la ciudad del mismo nombre– escribe poemas a hurtadillas; por ejemplo, poco antes de empezar su jornada laboral, sentado al volante. Resulta enternecedora esa secuencia en la que, en los minutos previos al primer trayecto, el encargado llama a la puerta del coche del protagonista para indicarle que ya puede arrancar, y entonces intercambian unas palabras: mientras el hombre parece regodearse en el relato de sus pequeñas desgracias familiares, Paterson no dice nada. Solo asiente.

Recuerdo, en mi primera juventud –y casi me largo del cine a media proyección, por la indignación que me produjo–, la famosa El club de los poetas muertos. Me ­pareció que esa, a mi juicio, funesta historia –tramposa, cuando menos– bastar­deaba todo misterio lírico con el pringoso lodo de las palabras mayúsculas: Libertad, Amor, Revolución… El secretísimo poeta Paterson se me antoja la antítesis perfecta del histriónico profesor encarnado por el malogrado Robin Williams, acicate de conciencias juveniles e incipientes ta­lentos… Paterson, además, no tiene ninguna intención de publicar sus versos, pese a la machacona insistencia de su mujer. Es más, cuando el execrable bulldog con el que convive la pareja hace trizas el ­cuaderno en el que está escrita toda la poesía del protagonista, estoy convencido de que este, en su fuero interno, siente ­rabia por haber perdido su obra (convertida en sabrosa merienda para el vengativo chucho, al que, en realidad, Paterson ­detesta), pero, a la vez, una gran liberación por no tener que darla jamás a la luz pú­blica. En esos poemas masticados e inservibles está, en forma de aborto más que en ciernes, el poeta ideal que nunca se sabrá que lo fue.

Alpha Decay acaba de publicar El odio a la poesía, de Ben Lerner. La tesis es que sentimos odio hacia la escritura lírica por la imposibilidad que nos embarga al pergeñar un poema, o incluso al leer uno de autor reconocido. Es la insalvable distancia entre la Poesía –el canto– y sus realizaciones imperfectas: “El poema es siempre el registro de un fracaso”. Por eso, según Lerner, odiamos la poesía, pero insistimos en ella. Paterson, con sus versos convertidos en papel masticado, odia la poesía y la ama más que nunca.

Jordi Llavina, el autor del prólogo de los poemas de Vinyoli que leímos el pasado martes de febrero.

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06 PM | 17 Mar

PANORAMA DESDE LAS TARDES PARA EL DIÁLOGO

  Marcos Ordoñez  nos puso en la agenda del director de teatro Ivo Van Hove, y a falta de haber podido ir al Young Vic, hemos visto en los Yelmo el fantástico montaje de “A view from the bridge” (Panorama desde el Puente) la famosa obra de Arthur Miller, que trata sobre la inmigración y los estibadores, dos temas de mucha actualidad. El final del montaje es espectacular y la interpretación de Mark Strong de lo mejor que hemos visto. Ya veis, el cine también nos puede servir para ver teatro, aunque el recuerdo de la interpretación de José Bódalo en vivo no lo pueda superar. Tomo nota de Ivo Van Hove, y en cuanto anuncien algo suyo me precipitaré para conseguir entradas.

Las últimas tardes para el diálogo dieron mucho juego, y cuando se habló de la importancia de las listas abiertas para superar la lejanía entre representantes y representados, y yo manifesté mis reticencias y más bien me inclinaba por las listas cerradas, me tuve que emplear a fondo incluso el día siguiente con Tita y Cristina para convencer o explicar mis planteamientos.

Las ventajas en una primera vista parecen evidentes. Salvar y tachar nombres en un listado de políticos resulta aparentemente el culmen de lo que se ha dado en llamar el “empoderamiento ciudadano”. Tú me gustas, tú no me gustas. El vínculo entre elector y elegido se estrecha al máximo, y el débito del político reside tan solo en el conjunto de sus votantes, y no en la dirección de su partido. Ahora bien, como muy bien me comentaba Simancas y lo escribió en su blog (ahora su posicionamiento en las primarias me distancia) es preciso analizar otros factores.

«El primero se refiere a la propia naturaleza de la tarea política. La política es la disciplina según la cual se administra el espacio común que compartimos, conforme a la voluntad y los valores de la mayoría. Y la voluntad política se articula mediante proyectos colectivos, con una identificación ideológica y programática. Más allá de los paraguas colectivos que puedan establecerse, las listas abiertas convierten el debate político en un debate entre individualidades, y entre la individualidad y el personalismo hay una distancia muy corta. Podemos pasar de la política de las ideas y los proyectos a la política de los personalismos. Apunto  más dificultades.Con el sistema actual, las campañas electorales son campañas de partidos fundamentalmente. Se contrastan los programas de los partidos a través del discurso de sus candidatos. Con un sistema de listas abiertas, aunque persistan los partidos, las campañas se convertirían inmediatamente en campañas de personas contra personas, de diferentes partidos o del mismo partido. El adversario de un candidato en una lista cerrada es el partido de enfrente. El adversario de un candidato en una lista abierta es todo el mundo, los candidatos del partido de enfrente y los candidatos del propio partido. Con listas cerradas, el programa del partido es común y compartido. Con listas abiertas, inevitablemente habrá tantos programas con tantos matices como candidatos, y cada candidato procurará fijar la atención sobre los elementos diferenciadores de su opción frente a todas las demás, incluidas la de sus propios compañeros de partido. Con listas cerradas, los recursos para la ejecución de la campaña son comunes en el partido. Con listas abiertas, cada candidato buscará recursos propios para obtener ventaja. A no ser que el candidato disponga de recursos propios, los apoyos externos a cada candidato personal llegarán fundamentalmente desde instancias sociales, empresariales y mediáticas.»

Es cierto que el débito de las listas cerradas están en la dirección del partido, pero a mí no me gustaría cambiar el partido por los emporios económicos. Lo que realmente me gustaría es que los partidos eligieran a sus candidatos por los mecanismos del mérito y la capacidad en lugar del clientelismo. Prefiero tener que reprochar a un partido su mala elección de las listas, que no poder hacerlo por pasar a ser el “diputado del grupo Prisa”, por poner un ejemplo. Como veis todo es muy complejo, y aunque queda muy bien eso de las listas abiertas, bajo mi óptica las listas abiertas pueden ser el instrumento preferido de las mayorías para barrer a las minorías en los órganos representativos. Desde las tardes para el diálogo vemos un gran panorama, no os perdáis la próxima sobre: “LOS POPULISMOS”

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03 PM | 17 Mar

EL MARTES 4 DE ABRIL ÁNGEL GONZÁLEZ

El próximo martes 4 de abril, en la librería EL CISNE NEGRO, y dentro de nuestros encuentros poéticos vamos a abordar al poeta Ángel González Muñiz nació en Oviedo el 6 de septiembre de 1925 y falleció en Madrid en el 2008. Fue un reconocido poeta español que estuvo adscrito a la Generación del 50 y que supo con su poesía atravesar los límites del territorio español. En más de una ocasión, González fue invitado a dar conferencias sobre poética en otros países, tales como México, Venezuela o Chile. Además, formó parte de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra «P».
En su obra puede encontrarse una fuerte contradicción, posiblemente porque los temas que toca son profundos e íntimos a la vez. Pero además ha sabido abordar cuestiones sociales con un lenguaje coloquial y con mucha ironía. Prestó especial atención a la Guerra Civil Española, otro de los acontecimientos que le marcó en la más tierna edad. Algunas de sus obras más reconocidas son «Sin esperanza, con convencimiento«, «Tratado de urbanismo» y «Nada grave«.
Como dato interesante acerca de este reconocido escritor, su poesía y su vida han servido como fuente de inspiración para muchos poetas, como Luis García Montero, que en su obra «Mañana no será lo que Dios Quiera» narra los primeros años de la vida de González.

Podéis leer un estudio en descargas.

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