01 PM | 11 Feb

Hitoshi Matsumoto

¿Todavía no has oído hablar de Hitoshi Matsumoto? Es el cómico más famoso de la televisión japonesa, y aunque lo primero que se nos pasa por la cabeza es Humor Amarillo, esto va mucho más allá. Este hombre está considerado un genio en el mundo del séptimo arte.

Para hacernos una idea de porqué basta con fijarnos en una de sus películas más transgresoras, llamada “Symbol”. La historia comienza con un hombre en pijama que despierta solo en una habitación que no tiene ni puertas ni ventanas, sin salida. El personaje desespera en su propia soledad, hasta que, de pronto, se fija que en la pared hay un bulto, algo extraño, que resulta ser (nada más y nada menos) que un pene de querubín. ¿Qué haría cualquier persona en esa situación? Pues bien, él lo toca y empiezan a salir muchos más alrededor de las cuatro paredes. El juego acaba de empezar. A partir de ahí, mientras va tocando todos los micropenes, van apareciendo objetos que, a través de su correcta combinación, le ayudarán a salir de la habitación.

Aunque puede parecer una sinopsis absurda, esta película trata temas muy filosóficos, como pueden ser la educación, la paciencia, la perseverancia, la maduración y el futuro de los humanos. La vida en sí misma, con sus éxitos y fracasos. Puede cautivar al espectador o resultarle lo más enigmático y disparatado del mundo pero, con toda seguridad, nadie habrá visto jamás una película igual, ni siquiera parecida.

Sus obras tratan temas densos y complejos. Son una crítica constante al sistema, ya sea a la decadencia de los ideales de la cultura japonesa o a los medios de comunicación de todo el mundo. A través de sus trabajos, y siempre en clave de humor, hace que los espectadores no se levanten de la butaca sin haberle dado antes unas cuantas vueltas de tuerca a la cabeza.

Es por esto que si René Magritte, Max Ernst o Salvador Dalí levantasen la cabeza se quedarían atónitos con los trabajos de Hitoshi Matsumoto y, sin pensárselo dos veces, le considerarían uno de los suyos. Este comediante convertido en cineasta es un experto en lo onírico, en crear universos surrealistas capaces de cuestionar nuestra sociedad actual, la real, la que vivimos cada día y pocas veces nos replanteamos.

A Matsumoto se le considera, además, uno de los exponentes del “Novísimo Cine Japonés”, que se compone de artes multidisciplinares para captar la atención de un público al que pretende dejar estupefacto. Aunque esto no es solo parte de este movimiento, sino que es una característica intrínseca de su propia personalidad, ya que además de director es actor, guionista, escritor, pintor, músico, poeta… y el resto de etcétera que compone el mundo del arte.

 (La Vanguardia)

 

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01 PM | 11 Feb

Symbol, una fantasía surrealista

Symbol, es una peli en la que un hombre (interpretado por el propio Hitoshi) se despierta misteriosamente en una habitación blanca vacía y vistiendo un pijama de topos amarillo. ¿Dónde está? ¿Quién le ha metido ahí dentro? ¿Cómo ha acabado ahí? Mientras intenta dar respuesta a estos enigmas, empieza a experimentar extraños fenómenos uno detrás del otro ¿Podrá escapar finalmente?

Una de las películas más enigmáticas del cine de los últimos años, una mezcla de sugéneros que nos recuerda al comienzo de Old Boy o de Cube, con el protagonista encerrado en una habitación sin saber por qué. Pero que enseguida optará por el surrealismo más filosófico. Y es que, en esa habitación todo es posible, porque de las paredes surgen unos diminutos penes de angelitos que, al tocarlos, esconden sorpresas: puertas que se abren, alimentos, misteriosos personajes que aparecen y desaparecen… El protagonista deberá encontar la combinación correcta de penes para lograr salir de la habitación.

Además, sus actos tendrán consecuencias en el exterior, donde se nos cuenta la historia de un luchador mejicano, inspirado en El santo,  que se enfrenta al combate definitivo; y que se convertirá en el combate más surrealista de la historia.

Una película postmoderna que, sin embargo, bebe del mejor cine de Buster Keaton, Charlot, Harold Lloyd e incluso de los dibujos animados. Sin olvidar a Kubrik (2001, una odisea del espacio, La naranja mecánica) Como asegura Ángel Sala en su introducción: «Symbol propone una nueva forma de hacer cine, un no-relato obligado para una sociedad en la que el lenguaje ya no existe como lo conocemos, donde el absurdo se impone vehiculado en un humor catártico y sin límites que conecta realidades imposibles».

Symbol fue nominada a varios premios en los Asian Film Awards, aunque no logró hacerse con ningún galardón.

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04 PM | 09 Feb

TARDES DE POESÍA PARA MARZO

Joan Vinyoli  (Barcelona, 1914-1984) es uno de poetas fundamentales de la literatura catalana del siglo XX. En la luminosa y turbadora poesía de este “huésped inexperto de la tierra” –como se definía a sí mismo el propio Vinyoli– encontraremos paradójicamente infinidad de estímulos para la reflexión: la necesidad perentoria de la poesía, la condición siempre sedienta del deseo humano, el raro milagro del amor, la percepción casi física de los zarpazos del tiempo en nuestro ser, la inexorabilidad de la pérdida, la urgencia de recurrir a los paraísos artificiales para no naufragar en la angustia o la realidad última e incontestable de la muerte.

Poesía microscópica y telescópica a la vez, poblada de objetos reveladores que reconocemos como símbolos (una veleta en forma de gallo, una bola de billar, la escafandra, el hacha de leñador, el árbol cortado, un frasco de cianuro…) y de apuestas estéticas plurales (del misticismo casi órfico a la poesía de lo concreto), la obra de Joan Vinyoli impresiona, sin embargo, por su prodigiosa coherencia, la que le otorga su obsesivo intento de capturar la belleza del mundo en las palabras y trascender así a la mísera condición del hombre.

   Ya podemos empezar a leerlo comprando en EL CISNE NEGRO. Gonzalo se ha comprometido a traer las mejores ediciones, y nos reunimos el primer martes de marzo.

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07 PM | 05 Feb

LA SAL DE LA TIERRA

Sinopsis: Desde hace cuarenta años, el fotógrafo Sebastião Salgado recorre los continentes captando la mutación de la humanidad. Testigo de grandes acontecimientos que han marcado nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambruna, éxodos, etc., ahora emprende camino hacia territorios vírgenes con grandiosos paisajes, descubriendo una fauna y una flora silvestres en el marco de un proyecto fotográfico gigantesco, tributo a la belleza del planeta. Su hijo Juliano, quien le acompañó en sus últimas travesías, y Wim Wenders, también fotógrafo, comparten con nosotros su mirada acerca de su vida y su obra, a partir de la gestación de su magno proyecto «GÉNESIS».

NOTAS: La película está codirigida por el célebre cineasta alemánWim Wenders, y Juliano Ribeiro Salgado, hijo de Sebastião Salgado. Sebastião Salgado nació el 8 de febrero de 1944 en Aimorés, Minas Gerais, Brasil. Vive en París, Francia. Salgado trabajó como economista antes de iniciar su carrera de fotógrafo profesional en París, en 1973, con las agencias Sygma, Gamma y Magnum Photographs hasta 1994. Ese año, él y Lélia Wanick Salgado fundaron Amazonas Images, una sociedad creada únicamente para desarrollar el trabajo del fotógrafo. Salgado ha viajado a más de 100 países para realizar sus proyectos fotográficos. La mayoría de estos trabajos, además de aparecer en un gran número de publicaciones impresas, también figuran en libros como Other Americas y Sahel-l’Homme en Détresse (1986), An Uncertain Grace (1990), Workers (1993), Terra (1997), Migraciones y Retratos (2000), y África (2007). Las exposiciones de su trabajo han viajado por todo el mundo y se han podido ver en los mejores museos y galerías. Desde los años 90, Salgado y Lélia también trabajan en la restauración de parte de la Selva atlántica brasileña. En 1998 lograron que la zona fuera declarada reserva natural y crearon el Instituto Terra, una ONG medioambiental dedicada a la reforestación, la conservación y la educación. En 2012, Salgado y Lélia recibieron el Premio e del instituto e, UNESCO Brasil y Municipio Río de Janeiro, así como el Premio «Personalidade Ambiental» que concede el World Wildlife Fund de Brasil. Estos premios se otorgaron como reconocimiento a su trabajo con el Instituto Terra. Salgado ha recibido un sinfín de destacados premios de fotografía como reconocimiento a sus éxitos. También es Embajador de Buena Voluntad de la UNICEF, y miembro honorario de la Academia de las Artes y las Ciencias de Estados Unidos.

CRÍTICAS: «Para los amantes de la fotografía, llega una magnífico documental que evoca la figura y la obra del gran Sebastião Salgado, artista de la imagen fija y testigo de nuestro tiempo, notario de la condición humana…de la mano de Wim Wenders y de Juliano Ribeiro Salgado, hijo de Sebastião Salgado, el documental nos invita a un bellísimo y emocionate recorrido por las pulsiones del planeta, a través de la serenidad de la mirada de Salgado, y su inseparable Leica»  (Días de Cine, RTVE).  «Una magnífica mirada al hombre detrás de todas esas icónicas fotografías» (The Hollywood Reporter). «Wim Wenders confirma su dominio del documental con esta impresionante oda a Sebastião Salgado» (Variety). «Una obra esclarecedora y estimulante» (The Guardian)

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10 PM | 30 Ene

Ni aun vencida

Por LUIS MIGUEL DOMINGUEZ

Paulina, el segundo largometraje del argentino Santiago Mitre, es una película difícil de olvidar. Es la demostración de que, aunque no sea lo común, también se puede trascender a partir de un trabajo de encargo. También una confirmación de que la palabra remake no ha de ser nociva per se. No olvidemos que Paulina es un remake de La patota (Ultraje), un clásico del cine argentino dirigido por Daniel Tinayre en 1961. Mitre ya demostró con El estudiante, su ópera prima, que es un cineasta muy a tener en cuenta, un narrador prodigioso; pero aquí, en Paulina, consigue llegar a un nivel superior. El argentino se apoya en una Dolores Fonzi que hace suya Paulina (personaje y película), dejando una interpretación merecedora de todos y cada uno de los premios a la mejor actriz protagonista.
Lejos de ser una película política al uso, de esas que a veces se olvidan del arte al que pertenecen en pos de reforzar su mensaje, Paulina supone el ejemplo perfecto de equilibrio entre contenido y continente. El trabajo de dirección de Santiago Mitre es uno de los más inteligentes en los últimos tiempos, y el mensaje/discurso/debate que crea, uno de los más ricos y potentes del cine moderno. Además, en cuanto a la maestría y elegancia narrativa de la película, que juega a la perfección con los puntos de vista para dar una visión más objetiva del acontecimiento que vertebra el film, no he visto nada similar en los últimos años a excepción de Loreak.
Es recomendable ver Paulina sin conocer su argumento, pero a la vez es una película cuya importancia reside en miradas, silencios y conversaciones que tienen un peso fundamental. Puedes conocer todos y cada uno de los acontecimientos que tienen lugar, pero no la habrás visto hasta que el contundente plano final concluya. Por tanto, más que mencionar su sinopsis o argumento, lo que voy a hacer es decir de qué trata Paulina y no lo que pasa en ella.
Paulina deja de lado una brillante carrera en la abogacía para aplicar sus ideales, para ponerle el cuerpo a un programa social que lleva tiempo desarrollando. Su decisión implica abandonar Buenos Aires para ejercer de maestra rural en las villas de Misiones, en Paraguay. Su padre, un prestigioso juez, no parece muy contento con su decisión; pero Paulina tiene muy claro lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer, y que su padre y novio estén en desacuerdo no hará que su opinión varíe.
El trabajo de Santiago Mitre se valora más tras visionar la película de Daniel Tinayre. No sólo demuestra su habilidad e inteligencia tras las cámaras, sino que además lleva a cabo un trabajo sobresaliente en la reescritura del guion: actualiza el relato a nuestros tiempos, eliminando el componente religioso y los innecesarios subrayados de la obra original. Las innovaciones respecto de su material de partida son manifiestas: lo que allí era blanco o negro aquí es ambiguo, y ciertos elementos son reutilizados para dar complejidad al puzzle y obligar al espectador -en mayor proporción si se ha visto La patota- a prestar atención e intentar adelantarse a los acontecimientos. En este sentido, las elipsis juegan un papel clave en la narración.
La mayor virtud de Paulina reside en las emociones que genera en el espectador, las cuales van desde la fascinación hasta la incomprensión y la incomodidad. El comportamiento de la protagonista es desconcertante, tanto en los actos que haciendo un esfuerzo podemos comprender, como en aquellos que escapan de toda lógica. Pero el debate que debería originarse tras el visionado ha derivado, quizás, en uno mucho más inerte y sin respuesta. Deberíamos esforzarnos más por entender la incapacidad que tiene la condición humana para tolerar aquellas decisiones con las que no está de acuerdo, o aquellas que ni siquiera acierta a comprender, que en comprender a Paulina. Al fin y al cabo, entre muchas otras cosas, Paulina trata de eso. La respuesta de todas las incógnitas que pueden ser explicadas de alguna manera están resultas en las largas conversaciones que mantienen Paulina y su padre. Para el resto, me temo que no hay.
Pocos personajes femeninos tan cargados de aristas y matices como Paulina Vidal. El rostro de Fonzi carga con la totalidad del componente dramático, aunque en determinados momentos le cede esa responsabilidad a Oscar Martínez, que supone el contrapunto perfecto para Fonzi. El plano secuencia de alrededor de diez minutos que tiene lugar al principio del metraje nos presenta a Paulina, cuyo compartamiento y convicciones no mutarán aunque para ello deba caminar en la soledad absoluta. Paulina persigue la libertad de decisión -¿qué mejor manera que llevándola a cabo?- y la verdad, aunque para ello tenga que aplicar su propia idea de justicia; la que, en sus propias palabras, cuando hay pobres de por medio busca culpables, no la verdad. Y no hay verdad más grande que esa.
Al jugar con los diferentes puntos de vista, Mitre abre la posibilidad de que empaticemos con personajes con los que moralmente no deberíamos hacerlo. El comportamiento más irracional de todos es el de Paulina, y el resultado de esto podría ser contraproducente; sin embargo, esto no hace más que formar parte de la riqueza del debate que propone la película, que por momentos nos obliga a cuestionar nuestra propia existencia. ¿Dónde están los límites de la moral?
Paulina es una película certera, incómoda y, mal que me pese decir esto, necesaria; de actualidad, pero al mismo tiempo atemporal. Crece con cada visionado y me hace salir con la piel de gallina en cada uno de ellos. Una de las películas del año, si no la mejor. El estudiante y Paulina generan una sensación similar en el espectador, con unos personajes protagonistas totalmente opuestos pero que se complementan a la perfección: no entendíamos el comportamiento del Roque Espinosa de la primera por su falta de ideología, como tampoco entendemos el de Paulina en la segunda por su convicción ideológica. Paulina es la lección moral que quisieron darnos Kristina Grozeva y Petar Valchanov en La lección y no supieron. Brillante.

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