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Fomento de la cultura y profundización de los valores democráticos y del medio ambiente

11 PM | 22 May

ELLE

ELLE, DE PAUL VERHOEVEN

Elle, de Paul Verhoeven

En la Europa que no puede conciliar el sueño europeo, en la Francia que asiste impotente a la hemorragia originada en el fundamentalismo. En el mismo escenario en que vecinos y allegados se dan la mano para llorar por Charlie Hebdo y el partido de Marine Le Pen crece para proyectar la sombra de la ultraderecha. Allí la hipocresía y la corrección política se presentan como herramientas preferidas de una sociedad mezquina en la que también nos miramos. Allí y aquí, en el mismo sitio, la corrección política es la espada del fascismo.

Paul Verhoeven ha dedicado su carrera a destruirla. Lo ha hecho de manera natural, no como proposición sino como un impulso desde que siendo un niño cogiera la pelota con la que otros niños jugaban y la lanzara al agua. Hay, en Verhoeven, una vocación innata que le lleva a agredir cualquier discurso empeñado en normativizar a conciencia nuestros pasos, nuestra vida. Nace desde dentro, y sabe que asomarnos a nuestras esencias como seres humanos significa mirar donde los límites desaparecen en el abismo. Nos lo ha repetido una y otra vez, y en Elle no lo puede decir ni más alto ni más claro. Además, ha encontrado un perfecto aliado: Oh…, la novela de Philippe Djian en la que se basa la película, es material exquisito para su cine, un cotidiano pulverizador de tabúes con dosis intensas de sexo y oscuridad a la luz de la clase media-alta parisina. El personaje de Michèle, que relata en primera persona sus 30 insólitos días desde que un encapuchado entra en su casa y la viola, era una suculenta figura para el director holandés. Atrás quedan heroínas supervivientes como la Rachel de El libro negro (Zwartboek, 2006) o reciclajes amorales de la femme fatale pasados por el filtro de Alfred Hitchcock, caso de la Catherine de Instinto básico (Basic Instinct, 1992). Michèle parece haber sido todas ellas, estar de vuelta de todas las mujeres verhoevenianas. Los gestos de Isabelle Huppert no podrían ser más apropiados para esa heroína sin gesta, esa mujer que ha atravesado el horror y luego lo ha escupido, que devuelve una mirada con desdén a la vida cada vez que intenta destrozarla. Quizá no exista personaje más honesto ni más franco en toda la filmografía del holandés, y por eso resulta tan divertido verle despedazar la mentira y el cinismo a su paso, como si el mismo Verhoeven se paseara entre altivos círculos de burgueses desarmando su ficción propia y dejando al descubierto sus miserias.

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Huppert es, en fin, la expresión más directa del cineasta, una natural bomba de sarcasmo y misantropía que desafía cualquier presupuesto moral y se resiste a seguir el camino señalado. A su alrededor se construye un relato y cosmos de secundarios que hace equilibrismos junto al vacío. Comidas, cenas de Navidad, situaciones cotidianas que el holandés convierte en oscuras estampas de una normalidad que está a punto de estallar en pedazos. Lo que hay bajo esa realidad frágil es un submundo en el que los códigos quedan invalidados y los instintos se apoderan de todo. En ese estrato, ya no somos dueños de nuestro destino y el sexo, en su manifestación más violenta y tortuosa, sale al encuentro de los protagonistas. Elle sigue descendiendo allá donde Instinto básico se detenía, hasta cruzar el punto de no retorno y abrirnos las puertas mismas de la muerte. Su invitación, sin duda, dejará a muchos en el trayecto, pero pocos se atreverán a poner en duda lo hermoso que resulta el modo en que concibe de manera tan (aparentemente) sencilla una tormenta perfecta de pulsiones, humor negrísimo y fatalidad asumida. Como si el Arnaud Desplechin de Un cuento de Navidad (Un conte de Noël, Desplechin, 2009) saliera al encuentro de Henri-Georges Clouzot y de Luis Buñuel y ese encuentro, casual y desenfadado, nos retara a abandonar complejos y descubrirnos en la tempestad. La carcajada que activa ese viaje de conocimiento puede llegar a ser tan brutal como amarga, removernos las tripas en medio de la complicidad, del mismo modo que el horror más rotundo puede dejar entrar un hilo de luz. En esta película, como en el mejor cine de Verhoeven, no hay margen paras las certezas, pues el suelo sobre el que caminan sus personajes es siempre movedizo y su mundo inestable. Y para nosotros, no hay mejor noticia que encontrarnos de nuevo con un autor siempre dispuesto a empujar los límites de su universo expresivo y, con ellos, los nuestros propios.

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01 PM | 17 May

PRIMARIAS

 

Me siento en cierta forma un privilegiado, ya que en las tertulias de café soy el único que con su voto puede modificar el rumbo del PSOE. He explicado a mis amigos, que más allá de los “postdebates” que utilizan los tertulianos, había tres cuestiones que  éstos  no habían tratado después de las intervenciones de Patxi López, y que a mí me han resultado muy molestas. La primera de ellas es la de haberse callado cuando Susana le reprochó que le habían dejado sus colaboradores “te lo tienes que mirar Pedro”. Patxi, es que ¿no tuviste nada que decir al compañero que te había hecho presidente del Parlamento? La segunda cuestión que me preocupó fue la justificación de su abstención alegando la falta de libertad que se asume cuando uno se afilia al partido. No ha entendido ni lo que es la militancia ni lo que es la libertad. Y la tercera, que ha respondido, como siempre brillantemente Borrell, (artículo en sistema digital) es la pregunta que le lanzó a Pedro ¿sabes lo que es una nación? A mi juicio era  una crítica velada al documento de 245 propuestas, en el que se hace la definición de España como una “nación de naciones”. La pregunta es especialmente dolorosa si parte de un miembro del PSE, que en su acuerdo de investidura con el PNV, en el documento “Pilares para construir una Euskadi con más y mejor…..” en el apartado sobre el debate de la ponencia institucional se dice explícitamente “reconocimiento de Euskadi como nación”. Este documento que fue aprobado por la Gestora no ha provocado en los llamados “barones territoriales” ningún escándalo. Ahora mismo estoy leyendo el libro del importante compañero González Casanova, “Cataluña, federación o Independencia” y me estoy dando cuenta de los impedimentos permanentes que se han puesto por parte de ese nacionalismo español (también lo hay en PSOE) para resolver el llamado “tema catalán”. Casanova, que también tiene un libro titulado “memorias de un socialista indignado”, analiza los cuarenta años de federalismo socialista catalán, y los fallidos intentos de construir, no un estado propio catalán, sino un Estado español apropiado y apropiable para Cataluña.

Yo votaré a Pedro Sánchez, no por ser sanchista, eso me parece un reduccionismo, sino por haber leído y participado en las 245 propuestas que contiene el documento “POR UNA NUEVA SOCIALDEMOCRACIA”. Si algún tertuliano lo quiere tener, estoy a su disposición.

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09 AM | 17 May

LOE EXÁMENES

¿Hasta qué punto un adolescente debe decidir su propio futuro? ¿Cómo deben aconsejarle sus padres sobre las decisiones que tiene que tomar? Durante la etapa colegial todos tuvimos amigos que ya tenían plenamente decidida la carrera que iban a estudiar, pero no todos lo habían planificado de una manera estrictamente individual. Cuando los progenitores se preocupan por el futuro de su hijo, le proporcionan ciertas sugerencias que este ya se encarga de aceptar o rechazar. Pero algunas veces esos consejos son más bien directrices de actuación. En siglos pasados era frecuente que ciertos oficios se transmitiesen por el árbol genealógico. Más recientemente, reinaba la idea de que para ser un “hombre de provecho” era necesario desechar aquellas titulaciones que no pudieran generar rendimientos voluptuosos en las arcas familiares. Hoy, algunas de estas actitudes perviven.

Un ejemplo de todo ello lo tenemos con Romeo y su hija Eliza. Él, pese a ser un próspero y reputado médico, es consciente de que su vida no ha sido todo lo alegre que podía pretender. Por ello, trata de que Eliza no siga su mismo error. Como es buena estudiante y tiene calificaciones altísimas, tendrá la oportunidad de ir a Inglaterra a trabajar como psicóloga. Con lo que no cuenta ninguno es con un violento incidente que acaece justo en la semana de exámenes…

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Precisamente Los exámenes (Bacalaureat) es el título de la última película del rumano Cristian Mungiu, al que conocen en todos sitios por esa gran película (y posterior Palma de Oro) llamada 4 meses, 3 semanas, 2 días. Lo que le otorgaba a esta cinta un punto de distinción era la sensacional atmósfera de tensión que el cineasta se encargó de plasmar. Virtud que también podemos apreciar en Los exámenes desde su primera secuencia, cuando una piedra destroza el cristal del salón familiar, pero que después de la grave agresión que tiene como víctima a Eliza, se irá notando cada vez más.

Ningún personaje de la película posee una vida libre de un pasado o presente turbios. Eliza parece la más normal pero, tras ser atacada, su personalidad quedará trastocada. Romeo engaña a su mujer y posee evidentes tintes ególatras. La mujer padece una extraña debilidad que crece aun más con los problemas matrimoniales. El novio y profesor de moto de Eliza esconde demasiadas cosas. El comisario, además de sus problemas de pareja, no parece todo lo limpio que debería ser. Nadie parece libre de sospecha en Los exámenes, casi todos los individuos que vemos desfilar por la pantalla contribuyen a fortalecer esa sensación en el espectador de no saber muy bien qué puede suceder en la siguiente escena.

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La compenetración entre la formidable puesta en escena y el meritorio guión es idónea y otorga a Los exámenes el plus necesario para que la cinta no se quede solo en un buen ejercicio de estilo. Como ya hiciera en la mencionada 4 meses, 3 semanas, 2 días, Mungiu realiza una punzante crítica al sentido de la moral de los rumanos. Las corruptelas no son cosa solo de gobierno y empresarios, sino que cualquier persona puede llevarlas a cabo con la excusa de que el fin lo justifica. Esta temática acaba por convertirse en el verdadero centro de la película y marca su evolución hasta llegar a un desenlace que, si bien es aceptable, rebaja un poco el gran nivel de la obra.

En cualquier caso, es difícil quedar insatisfecho con el buen trabajo que Mungiu ha vuelto a realizar. Una película tan agobiante e intrigante como esta es un caramelo para cualquiera que quiera quedar atrapado durante un par de horas. Las resonancias que deja Los exámenes, además, rebotan en el interior de la cabeza incluso después de haber pasado los créditos finales. No es mejor que el film que le otorgó la Palma a su director, pero sí mantiene su misma esencia y confirma a Mungiu como uno de los tipos más interesantes del panorama cinematográfico en Europa Oriental. losexamenes03

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01 PM | 07 May

TIERRA Y LIBERTAD

Ken loach nace en 1936 en Warwickshire (Gran Bretaña). Estudió la carrera de derecho en Oxford. En 1961 empezó a trabajar como director en la BBC y en 1969 crea una compañía de cine llamada Katrel films, produciendo programas de televisión y largometrajes.

1.2.-RESUMEN DE LA PELICULA

Para hacer el resumen de la película y ser más breve además de más sencillo nos basaremos en la sinopsi que hay en el libro de texto.

La película trata como ya sabemos de la Guerra Civil española y muestra muy bien, seguramente la causa de la pérdida de la guerra.

David, es un joven inglés que deja su país ya que viene a luchar a España, en el bando comunista, es decir, luchará contra el fascismo. Este joven ingresa en una sección internacional de la Milícia Republicana General organizada por el POUM. El Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) fue fundado en Barcelona, en plena clandestinidad, el 29 de Septiembre de 1935, sobre la base de la fusión del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista. Su creación se produjo en un período crucial de la historia del movimiento obrero español: el comprendido entre la Revolución de Octubre de 1934 y la sublevación militar-fascista de Julio de 1936.

El joven inglés protagonista, se relacionará con otros milicianos , que serán compañeros suyos y lucharán bajo las ordenes de Vidal; su capitán. David, es herido y es llevado al hospital de Barcelona y es en este lugar donde el joven del partido comunista, se encuentra en una

situación muy conflictiva ya que se encuentra en medio de los que defienden que la revolución es más importante que ganar la guerra y de los que por el contrario, lo más importante es ganar la guerra.

El protagonista a causa de su lesión, le es imposible participar en los hechos de mayo de 1937. Cuando este, se recupera vuelve al frente donde se encuentra ante el proceso de disolución de las milicias por parte del ejército. La milicia de David es desbandada a la fuerza y su comandante es arrestado, seguramente para enfrentarse, como Andreu Nin (principal dirigente del POUM) a la tortura y a la muerte. Esta escena se cataloga como de gran dramatismo que nos lleva a un final muy trágico.

La clave de la película es que el director, Ken Loach, ha logrado o al menos ha intentado encontrar una de las causas de la perdida de la guerra por parte de la república. Esta es que entre ellos hubieron múltiples enfrentamientos, cosa que en vez de unirles y luchar contra el fascismo, les separó y por tanto también les debilitó ante este. Esas diferencias existentes en el bando republicano, existían porque, entre ellos tenían visiones muy distintas de cómo sería España tras la guerra.

Acerca de los personajes haría falta decir que el director reunió a personas de distintos lugares afectados por la guerra para crear un grupo muy polifacético como los personajes que representan. Esta gente venía de España, EEUU y de Europa. El director intenta crear un clímax de amistad entre los actores ya que la mayoría de ellos no son profesionales y para que pudiesen salirse bien de escena quizás algo improvisada. En definitiva, Ken Loach consiguió darle un toque de autenticidad a la película, que se muestra tanto en sus diálogos como en la forma de actuar que tienen los actores inexpertos.

Personalmente pienso que, una de las mejores escenas del film es la toma de un pueblo controlado por los insurgentes. La cámara controlada a mano nos comunica toda la emoción de la lucha callejera y el pánico causado por un cura disparando desde el campanario de la iglesia. Una vez capturado el cura lo niega pero en el hombro acusa las contusiones del retroceso del fusil. Es empujado hacia una ejecución sumaria por esto y por haber delatado (rompiendo el secreto del confesionario) el escondite de cuatro jóvenes anarquistas, entre cuyos cadáveres es fusilado. La terrible belleza revolucionaria de la escena es tan conmovedora como cualquiera del Acorazado Potemkin o de L’Espoir de Andre Malraux. Lo primero que los campesinos hacen al ver que los fascistas se van es quemar las imágenes y pinturas religiosas. Después, los aldeanos y los milicianos del POUM tienen una asamblea para discutir la colectivización, el corazón de la revolución española. Según dice el mismo Loach: «uno de los pocos momentos en la historia de la humanidad en la que se ve al pueblo tomando el control sobre sus propias vidas».

No es accidente que «Tierra y Libertad» empiece y termina en la Inglaterra contemporánea. Al igual que Hidden Agenda y Ladybird Ladybird (otras films de Loach), es un ataque a los valores de la Inglaterra conservadora. El anciano David sufre un ataque cardiaco en su hogar de Liverpool y muere en la ambulancia. Su nieta, mientras limpia, halla sus cartas desde España a su novia, luego esposa. Su lectura introduce las escenas retrospectivas. La película termina con el entierro de David, en el cual la nieta lee unas líneas conmovedoras de William Morris. Se enfatiza el hecho de que era un trabajador ingles que nunca dejo la lucha para construir lo que Auden llamo «la Ciudad Justa». Como el mismo David dice después del desbande forzoso de su milicia, solo unas semanas antes de que la división de Lister fuese enviada a destruir las colectividades en Aragón: «Si hubiésemos triunfado aquí, y se pudo haber hecho, hubiésemos cambiado al mundo». El informe de Orwell sobre las milicias del POUM es un registro conmovedor (Capitulo 8) de lo que fue haber estado en Aragon, en «la única comunidad de cualquier tamaño en la Europa Occidental donde la conciencia política y la incredulidad en el capitalismo eran mas normales que sus opuestos… Muchos de los motivos normales de la vida civilizada – snobismo, acopio de dinero, miedo al patrón etc. – simplemente habían dejado de existir. La división de clases ordinaria en la sociedad había desaparecido… una comunidad donde la esperanza era mas normal que la apatía o el cinismo, donde la palabra «camarada» expresaba camaradería y no, como en otros países, farsante…para la gran mayoría del pueblo socialismo significaba una sociedad sin clases, o no significaba nada .»

La grandeza de «Tierra y Libertad» es que articula esto, manteniendo la esperanza viva. El film se hace eco del entusiasmo de Orwell convaleciendo en Barcelona, en su carta a Cyril Connolly (8 de junio de 1937):»He visto cosas maravillosas y puedo, por fin, realmente creer en el socialismo, lo cual nunca creí antes». El día que se enlistó en la milicia del POUM conoció a un italiano en el cuartel Lenin. Nunca lo volvió a ver pero se convirtió para Orwell en un símbolo de «la flor de la clase trabajadora europea, asediada por la policía de todos los países, el pueblo que llena los sepulcros de los campos de batalla españoles».

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