...

Fomento de la cultura y profundización de los valores democráticos y del medio ambiente

12 AM | 05 Jun

Las mil y una noches de Gomes

“Ha llegad01_01_milyunao a mis oídos, oh Rey bienaventurado, que en el más triste de los países donde los hombres sueñan con ballenas y sirenas, el paro se extiende. En algunos lugares, los bosques se queman por la noche a pesar de la lluvia, y en otros hay hombres y mujeres que patalean de impaciencia por arrojarse al agua en pleno invierno. A veces, los animales hablan, aunque no es probable que nadie les escuche. En ese país donde las cosas no son lo que parecen, los hombres poderosos se pasean a lomos de camello y esconden una erección permanente y vergonzosa; esperan que llegue el momento de la colecta de impuestos para poder pagar a un brujo que…” (Scherezade).

Siguiendo el esquema de los cuentos inventados por Scherezade, y mezclando reportaje y relato, el portugués Miguel Gomes (“Tabú) ha pintado en “Las Mil y Una Noches. Volumen 1. El inquieto” (As Mil e Uma Noites: Volume 1, O Inquieto) un fresco “del marasmo de la vida cotidiana a base de ficciones fabulosas” que escenifican las inquietudes que traspasan su país de punta a punta. Primera entrega “de un tríptico demente que pretende contar los tumultos políticos y sociales del mundo contemporáneo”.

Mezclando fantasía y realidad, Gomes cuenta los acontecimientos que acaecieron en Portugal entre junio de 2013 y septiembre de 2014, “en pequeños capítulos tragicómicos independientes como los cuentos de Scherezade”. En tres volúmenes, con una duración total superior a las seis horas de proyección cuajadas de metáforas “que unen el docuento social y la fiebre poética, el realismo y lo maravilloso” (Didier Peron, Libération), describe el Portugal empobrecido y moribundo que se vio brutalmente afectado por la crisis y el fracaso de las leyes de austeridad de un gobierno, ridiculizado por Gomes, quien lo considera cruel e irresponsable, en las interpretaciones de Crista Alfaiate, Chico Chapas, Luisa Cruz…Desde el cierre de los Astilleros de Viana do Castelo, 600 trabajadores en la calle, y la desaparición de las abejas víctimas de una plaga de avispas, hasta del gallo que grita demasiado al cantar al alba, el bombero pirómano y la anécdota de los representantes de la Troika (“los empalmado”), llegados a Portugal para explicar a los ciudadanos la felicidad que les van a proporcionar los nuevos recortes sociales, afectados por una crisis de virilidad provocada por la poción que les pulveriza un brujo africano en el pene…

Cine dentro del cine, docu-ficción, en las primeras escenas de la película, el propio Miguel Gomes aparece angustiado, con la cabeza entre las manos, confesando en voz en off que está empeñado en un proyecto casi imposible y que durante seis meses ha filmado una ficción a base de hechos locales, si saber realmente lo que estaba haciendo. En un relato fílmico que tiene múltiples connotaciones con el trabajo de cineastas italianos (Moretti, Fellini, Pasolini…), el realizador decide escapar perseguido por la coguionista, el ingeniero de sonido, el cameraman…; otra metáfora más de una sociedad dominada por la escasez de trabajo y en la que difícilmente las personas encuentran el lugar que les corresponde, que da paso a la aparición de esa nueva Scherezade que va narrando noche a noche las historias, y cuando llega el día se interrumpe en lo más interesante, para ganar así otras 24 horas de vida. Otra forma de borrar la frontera que existe entre el documental y la ficción. “Las incesantes referencias a los cuentos de las Mil y una Noches se dan la mano con éxitos del pop internacional de un ahorterada emocionante, Ros Stewart o Lionel Ritchie. Las voces en off intentan imponerse sobre los textos en sobreimpresión. Los mismos actores interpretan papeles sucesivos, en ocasiones de distintos sexo. Las historias encajan unas con otras, se responden, se multiplican”.

Poética y política. La primera entrega de estas Mil y Una Noches del siglo XXI se cierra con una escena de fraternidad emocionante: los obreros en huelga que el día de fin de año se lanzan a nadar en las heladas aguas del Atlántico.

Compártelo:
11 PM | 04 Jun

LA MILITANCIA HA GANADO, AHORA A TRABAJAR

 

Los resultados definitivos de las Primarias del PSOE cierran una larga etapa de enfrentamientos dialécticos y abren un nuevo y esperanzador escenario que culminará con la celebración del 39º Congreso los próximos días 17 y 18 de junio. El Congreso deberá aprobar las resoluciones políticas que marcarán el trabajo partidario de los próximos cuatro años, además de ratificar a Pedro Sánchez como nuevo secretario general y elegir a la comisión ejecutiva federal que tendrá la misión de aplicar las resoluciones congresuales. En un primer análisis de urgencia, lo más destacable de estas Primarias han sido, sobre todo, la espectacular movilización (sin precedentes) de la militancia; el triunfo rotundo e incontestable de Pedro Sánchez (ha superado el 50% de los votos); el esperado y fuerte rechazo al PP (el “No es No”); el fracaso de la apuesta de Susana Díaz (sólo gana en Andalucía) y de muchos Barones y ex responsables partidarios e institucionales; así como de la Gestora, descaradamente partidaria de la candidatura de Susana Díaz. Fuera del PSOE, ha sido muy significativa la participación activa (y verdaderamente intolerable) de algunos medios de comunicación -particularmente de El País-, que ha sido motivo de comentarios extremadamente desfavorables para este diario, en otros momentos referencia para los ciudadanos más progresistas de nuestro país.

Como se pudo comprobar en el reciente debate entre los tres candidatos, la principal crítica que se ha venido haciendo a Pedro Sánchez es que perdió las dos últimas elecciones generales celebradas, siendo secretario general del partido, a pesar de que fue elegido a través de Primarias. Esta crítica (interesada) ha sido rechazada sin paliativos por los militantes, carece de un mínimo rigor, parte de un diagnóstico simplista y equivocado y significa, sobre todo, un insulto a la inteligencia; simplemente, porque todo el mundo sabe que el problema del PSOE viene de muchos años atrás e involucra a muchas personas. La pérdida de Pedro fue la pérdida de todo el PSOE y, por lo tanto, de todos los responsables de las agrupaciones de CCAA y provincias y demostró que lo ocurrido en el PSOE no ha sido diferente de lo acontecido en los partidos socialdemócratas de Grecia, Italia, Reino Unido, España, Holanda y, más recientemente, de Francia y Alemania. La pérdida de votos en estos países tiene relación directa con las políticas socio liberales llevadas a cabo por los partidos o gobiernos socialistas y, particularmente, por la negativa y controvertida gestión de la pasada crisis económica (en mayo de 2010, Zapatero abrazó y aplicó -sin ningún tipo de consulta- las políticas impuestas por Bruselas). La socialdemocracia no ha sido capaz de presentar una alternativa rigurosa y creíble a las políticas de austeridad y, en la práctica, ha convivido con ellas, sin diferenciarse de las políticas de la derecha y de las alternativas que han propuesto los sectores económicos y financieros, que han sido, precisamente, los causantes de la crisis.

En definitiva, el sentir de mucha gente es que los partidos socialdemócratas no han encabezado con eficacia la lucha contra las desigualdades y eso puede explicar que hayan sido abandonados, en buena medida, por el subproletariado. También se han visto abandonados por una clase media asustada y temerosa, ante la posibilidad de que se incrementen los ingresos fiscales para financiar el aumento del gasto social, al margen de que la clase media ha sufrido el rigor y los efectos de la crisis y el desempleo. Por si esto fuera poco, los partidos socialdemócratas han carecido de referencias y de liderazgos creíbles en la UE, han sufrido la desconexión de los sindicatos y el desapego de las fuerzas emergentes, especialmente críticas ante la timorata y ambigua contestación hacia las políticas neoliberales.

En España, el problema resulta más complejo por la aparición de otros partidos políticos, tanto a la derecha del PP (Ciudadanos), como a la izquierda del PSOE (Podemos), lo que ha terminado por consolidar un mapa político a cuatro que, previsiblemente, relegará definitivamente a un lugar secundario al “bipartidismo” (PP-PSOE) que ha gobernado en España en los últimos 37 años. En este marco, no es nada previsible que el PSOE se pueda situar, en unas futuras elecciones, en el entorno del 40% de los votos (mayoría absoluta), lo que le permitiría gobernar en solitario, al margen de quien fuera el secretario general. De confirmarse este supuesto, el PSOE no tiene más que dos alternativas para gobernar o, simplemente, para hacer una oposición real: la primera sería pactar con la derecha (con Ciudadanos y eventualmente con el PP) y la segunda con Podemos y, si es necesario, con Ciudadanos y con los partidos nacionalistas, a pesar de que Podemos y algunas formaciones nacionalistas cada día lo están poniendo más difícil en su carrera hacia la hegemonía dentro de la izquierda y sus actitudes independentistas. Todo lo demás resulta un brindis al sol y nos conduce inexorablemente a la melancolía, cuando no a la mentira, la frustración y al alejamiento de la realidad social y, lo que es peor, de los electores.

En todo caso, el próximo Congreso del PSOE cerrará definitivamente el debate sobre el liderazgo y, por lo tanto, deberá emprender el camino marcado por nuestra memoria histórica y por los principios éticos de nuestros fundadores (resumidos en un concepto muy querido por todos los afiliados: “el pablismo”). Esta descomunal tarea no se hace en dos días, porque la recuperación de la credibilidad y de la confianza perdida requiere tiempo, trabajo, tomar decisiones arriesgadas y mucha paciencia. El futuro está en los jóvenes (actualmente con un futuro incierto y un lastimoso presente), las mujeres, los colectivos marginados y excluidos de la sociedad, los ciudadanos de las grandes ciudades, las gentes de la cultura y de la universidad, así como en las fuerzas emergentes. Paralelamente a todo ello, es el momento de defender las ideas socialdemócratas sin complejos, con entusiasmo e ilusión. Con estas ideas se pueden ganar unas elecciones generales -movilizando a la izquierda sociológica y a los diversos colectivos sociales- sin recurrir a las políticas de centro o terceras vías siempre acomodaticias y nada ilusionantes. Sólo falta un partido fuerte y representativo que las defienda y las explique a todos los niveles de nuestro tejido social. Estamos convencidos de que estas ideas son las más apropiadas para combatir la desigualdad, la pobreza y la exclusión social y, desde luego, para oponerse a la fuerte ofensiva neoliberal que se está produciendo en la actualidad. También son las políticas más eficaces para defender los intereses de los que más han sufrido las consecuencias de la crisis, que son, precisamente, a los que se debe dirigir una política de izquierdas claramente diferenciada de las rancias recetas ya fracasadas que nos ofrece la derecha neoliberal, con el agravante de que en nuestro país estas recetas se han visto muy beneficiadas en su aplicación por la tremenda y escandalosa corrupción montada en torno a la financiación del PP.

Por eso, y después del congreso, las primeras medidas a llevar a cabo deben estar encaminadas a superar los grandes destrozos causados por las políticas de austeridad y, en particular, a derogar la reforma laboral: recuperar la negociación colectiva, los derechos perdidos y aumentar los salarios para que el crecimiento económico llegue a todos los ciudadanos. En todo caso, debemos constatar que no estamos ante una crisis coyuntural. Se trata de una crisis de valores, de una crisis medioambiental y política que nos está conduciendo a un auténtico desmantelamiento de la democracia. Por lo tanto, su solución requiere un cambio radical en los modos de producir, de consumir y de asumir los costes que implica nuestra vida personal, familiar y de relación con los demás seres humanos y con la naturaleza. Esto requiere debatir a fondo, de una vez por todas, sobre “el empleo y el futuro del trabajo” en un mundo globalizado, digital y súper comunicado; también sobre “el reparto del trabajo existente”; la protección social que queremos (pensiones, desempleo, dependencia y renta mínima garantizada); la calidad de nuestros servicios públicos (sanidad educación y servicios sociales); el imponente “desarme y fraude fiscal” que ha beneficiado a unos pocos: grandes empresas, sector financiero (rescatado con dinero público) y escandalosas fortunas. Finalmente, se debe abrir un debate, incluso, sobre la llamada (sin fortuna) “teoría del decrecimiento”, lo que puede ayudarnos a romper el hábito de vivir sólo para trabajar y consumir mucho y mal, lo que representa la principal causa de nuestra descomunal huella ecológica.

En estos grandes debates públicos las ideas socialdemócratas están muy poco representadas, a pesar de que todo el mundo se pregunta: ¿Qué hacer para recuperar la vigencia de dichas ideas? No es fácil responder a esta pregunta; sin embargo, las palabras “trabajo y compromiso” deben formar parte de la respuesta, lo que facilitaría la necesaria convergencia estratégica entre los partidos socialdemócratas, el conjunto del movimiento sindical y las fuerzas emergentes. Esto será mucho más fácil si el PSOE asume liderar este proyecto ilusionante. Dando por hecho que esto sólo será posible si se abren las puertas de las Casas del Pueblo para que entre aire fresco y se potencie la participación y la democracia interna.

Por último, los resultados de las Primarias han demostrado que existen dos sensibilidades o corrientes de opinión en el seno del PSOE que han aflorado con mucha fuerza en la campaña. Por lo tanto, consumada la práctica desaparición de Izquierda Socialista (IS), hay que reflexionar sobre la conveniencia de que se vuelvan a constituir Corrientes de opinión que representen a las sensibilidades del partido. En todo caso, esto requiere que se acepten previamente, sin ninguna reticencia, los resultados de las Primarias y las resoluciones del Congreso, lo que ayudará a consolidar la maltrecha Unidad del partido; esto será mucho más fácil si se cuenta para este propósito con las personas más capaces, inteligentes y honradas. La búsqueda de la Unidad no sólo debe pretender garantizar la lealtad a los órganos de dirección partidarios; se trata también de unir al PSOE respetando la democracia interna con todas las consecuencias y, por lo tanto, defendiendo los valores y las normas éticas de siempre, además de las resoluciones aprobadas mayoritariamente en los congresos. No debemos olvidar que están en juego muchas cosas, entre ellas que los partidos socialdemócratas de los países más avanzados de la UE recuperen la credibilidad y la confianza de los ciudadanos… y eso también afecta, y de manera destacada, al PSOE.

Compártelo:
11 PM | 22 May

ELLE

ELLE, DE PAUL VERHOEVEN

Elle, de Paul Verhoeven

En la Europa que no puede conciliar el sueño europeo, en la Francia que asiste impotente a la hemorragia originada en el fundamentalismo. En el mismo escenario en que vecinos y allegados se dan la mano para llorar por Charlie Hebdo y el partido de Marine Le Pen crece para proyectar la sombra de la ultraderecha. Allí la hipocresía y la corrección política se presentan como herramientas preferidas de una sociedad mezquina en la que también nos miramos. Allí y aquí, en el mismo sitio, la corrección política es la espada del fascismo.

Paul Verhoeven ha dedicado su carrera a destruirla. Lo ha hecho de manera natural, no como proposición sino como un impulso desde que siendo un niño cogiera la pelota con la que otros niños jugaban y la lanzara al agua. Hay, en Verhoeven, una vocación innata que le lleva a agredir cualquier discurso empeñado en normativizar a conciencia nuestros pasos, nuestra vida. Nace desde dentro, y sabe que asomarnos a nuestras esencias como seres humanos significa mirar donde los límites desaparecen en el abismo. Nos lo ha repetido una y otra vez, y en Elle no lo puede decir ni más alto ni más claro. Además, ha encontrado un perfecto aliado: Oh…, la novela de Philippe Djian en la que se basa la película, es material exquisito para su cine, un cotidiano pulverizador de tabúes con dosis intensas de sexo y oscuridad a la luz de la clase media-alta parisina. El personaje de Michèle, que relata en primera persona sus 30 insólitos días desde que un encapuchado entra en su casa y la viola, era una suculenta figura para el director holandés. Atrás quedan heroínas supervivientes como la Rachel de El libro negro (Zwartboek, 2006) o reciclajes amorales de la femme fatale pasados por el filtro de Alfred Hitchcock, caso de la Catherine de Instinto básico (Basic Instinct, 1992). Michèle parece haber sido todas ellas, estar de vuelta de todas las mujeres verhoevenianas. Los gestos de Isabelle Huppert no podrían ser más apropiados para esa heroína sin gesta, esa mujer que ha atravesado el horror y luego lo ha escupido, que devuelve una mirada con desdén a la vida cada vez que intenta destrozarla. Quizá no exista personaje más honesto ni más franco en toda la filmografía del holandés, y por eso resulta tan divertido verle despedazar la mentira y el cinismo a su paso, como si el mismo Verhoeven se paseara entre altivos círculos de burgueses desarmando su ficción propia y dejando al descubierto sus miserias.

elle_01

Huppert es, en fin, la expresión más directa del cineasta, una natural bomba de sarcasmo y misantropía que desafía cualquier presupuesto moral y se resiste a seguir el camino señalado. A su alrededor se construye un relato y cosmos de secundarios que hace equilibrismos junto al vacío. Comidas, cenas de Navidad, situaciones cotidianas que el holandés convierte en oscuras estampas de una normalidad que está a punto de estallar en pedazos. Lo que hay bajo esa realidad frágil es un submundo en el que los códigos quedan invalidados y los instintos se apoderan de todo. En ese estrato, ya no somos dueños de nuestro destino y el sexo, en su manifestación más violenta y tortuosa, sale al encuentro de los protagonistas. Elle sigue descendiendo allá donde Instinto básico se detenía, hasta cruzar el punto de no retorno y abrirnos las puertas mismas de la muerte. Su invitación, sin duda, dejará a muchos en el trayecto, pero pocos se atreverán a poner en duda lo hermoso que resulta el modo en que concibe de manera tan (aparentemente) sencilla una tormenta perfecta de pulsiones, humor negrísimo y fatalidad asumida. Como si el Arnaud Desplechin de Un cuento de Navidad (Un conte de Noël, Desplechin, 2009) saliera al encuentro de Henri-Georges Clouzot y de Luis Buñuel y ese encuentro, casual y desenfadado, nos retara a abandonar complejos y descubrirnos en la tempestad. La carcajada que activa ese viaje de conocimiento puede llegar a ser tan brutal como amarga, removernos las tripas en medio de la complicidad, del mismo modo que el horror más rotundo puede dejar entrar un hilo de luz. En esta película, como en el mejor cine de Verhoeven, no hay margen paras las certezas, pues el suelo sobre el que caminan sus personajes es siempre movedizo y su mundo inestable. Y para nosotros, no hay mejor noticia que encontrarnos de nuevo con un autor siempre dispuesto a empujar los límites de su universo expresivo y, con ellos, los nuestros propios.

Compártelo:
01 PM | 17 May

PRIMARIAS

 

Me siento en cierta forma un privilegiado, ya que en las tertulias de café soy el único que con su voto puede modificar el rumbo del PSOE. He explicado a mis amigos, que más allá de los “postdebates” que utilizan los tertulianos, había tres cuestiones que  éstos  no habían tratado después de las intervenciones de Patxi López, y que a mí me han resultado muy molestas. La primera de ellas es la de haberse callado cuando Susana le reprochó que le habían dejado sus colaboradores “te lo tienes que mirar Pedro”. Patxi, es que ¿no tuviste nada que decir al compañero que te había hecho presidente del Parlamento? La segunda cuestión que me preocupó fue la justificación de su abstención alegando la falta de libertad que se asume cuando uno se afilia al partido. No ha entendido ni lo que es la militancia ni lo que es la libertad. Y la tercera, que ha respondido, como siempre brillantemente Borrell, (artículo en sistema digital) es la pregunta que le lanzó a Pedro ¿sabes lo que es una nación? A mi juicio era  una crítica velada al documento de 245 propuestas, en el que se hace la definición de España como una “nación de naciones”. La pregunta es especialmente dolorosa si parte de un miembro del PSE, que en su acuerdo de investidura con el PNV, en el documento “Pilares para construir una Euskadi con más y mejor…..” en el apartado sobre el debate de la ponencia institucional se dice explícitamente “reconocimiento de Euskadi como nación”. Este documento que fue aprobado por la Gestora no ha provocado en los llamados “barones territoriales” ningún escándalo. Ahora mismo estoy leyendo el libro del importante compañero González Casanova, “Cataluña, federación o Independencia” y me estoy dando cuenta de los impedimentos permanentes que se han puesto por parte de ese nacionalismo español (también lo hay en PSOE) para resolver el llamado “tema catalán”. Casanova, que también tiene un libro titulado “memorias de un socialista indignado”, analiza los cuarenta años de federalismo socialista catalán, y los fallidos intentos de construir, no un estado propio catalán, sino un Estado español apropiado y apropiable para Cataluña.

Yo votaré a Pedro Sánchez, no por ser sanchista, eso me parece un reduccionismo, sino por haber leído y participado en las 245 propuestas que contiene el documento “POR UNA NUEVA SOCIALDEMOCRACIA”. Si algún tertuliano lo quiere tener, estoy a su disposición.

Compártelo:
09 AM | 17 May

LOE EXÁMENES

¿Hasta qué punto un adolescente debe decidir su propio futuro? ¿Cómo deben aconsejarle sus padres sobre las decisiones que tiene que tomar? Durante la etapa colegial todos tuvimos amigos que ya tenían plenamente decidida la carrera que iban a estudiar, pero no todos lo habían planificado de una manera estrictamente individual. Cuando los progenitores se preocupan por el futuro de su hijo, le proporcionan ciertas sugerencias que este ya se encarga de aceptar o rechazar. Pero algunas veces esos consejos son más bien directrices de actuación. En siglos pasados era frecuente que ciertos oficios se transmitiesen por el árbol genealógico. Más recientemente, reinaba la idea de que para ser un “hombre de provecho” era necesario desechar aquellas titulaciones que no pudieran generar rendimientos voluptuosos en las arcas familiares. Hoy, algunas de estas actitudes perviven.

Un ejemplo de todo ello lo tenemos con Romeo y su hija Eliza. Él, pese a ser un próspero y reputado médico, es consciente de que su vida no ha sido todo lo alegre que podía pretender. Por ello, trata de que Eliza no siga su mismo error. Como es buena estudiante y tiene calificaciones altísimas, tendrá la oportunidad de ir a Inglaterra a trabajar como psicóloga. Con lo que no cuenta ninguno es con un violento incidente que acaece justo en la semana de exámenes…

losexamenes01

Precisamente Los exámenes (Bacalaureat) es el título de la última película del rumano Cristian Mungiu, al que conocen en todos sitios por esa gran película (y posterior Palma de Oro) llamada 4 meses, 3 semanas, 2 días. Lo que le otorgaba a esta cinta un punto de distinción era la sensacional atmósfera de tensión que el cineasta se encargó de plasmar. Virtud que también podemos apreciar en Los exámenes desde su primera secuencia, cuando una piedra destroza el cristal del salón familiar, pero que después de la grave agresión que tiene como víctima a Eliza, se irá notando cada vez más.

Ningún personaje de la película posee una vida libre de un pasado o presente turbios. Eliza parece la más normal pero, tras ser atacada, su personalidad quedará trastocada. Romeo engaña a su mujer y posee evidentes tintes ególatras. La mujer padece una extraña debilidad que crece aun más con los problemas matrimoniales. El novio y profesor de moto de Eliza esconde demasiadas cosas. El comisario, además de sus problemas de pareja, no parece todo lo limpio que debería ser. Nadie parece libre de sospecha en Los exámenes, casi todos los individuos que vemos desfilar por la pantalla contribuyen a fortalecer esa sensación en el espectador de no saber muy bien qué puede suceder en la siguiente escena.

losexamenes02

La compenetración entre la formidable puesta en escena y el meritorio guión es idónea y otorga a Los exámenes el plus necesario para que la cinta no se quede solo en un buen ejercicio de estilo. Como ya hiciera en la mencionada 4 meses, 3 semanas, 2 días, Mungiu realiza una punzante crítica al sentido de la moral de los rumanos. Las corruptelas no son cosa solo de gobierno y empresarios, sino que cualquier persona puede llevarlas a cabo con la excusa de que el fin lo justifica. Esta temática acaba por convertirse en el verdadero centro de la película y marca su evolución hasta llegar a un desenlace que, si bien es aceptable, rebaja un poco el gran nivel de la obra.

En cualquier caso, es difícil quedar insatisfecho con el buen trabajo que Mungiu ha vuelto a realizar. Una película tan agobiante e intrigante como esta es un caramelo para cualquiera que quiera quedar atrapado durante un par de horas. Las resonancias que deja Los exámenes, además, rebotan en el interior de la cabeza incluso después de haber pasado los créditos finales. No es mejor que el film que le otorgó la Palma a su director, pero sí mantiene su misma esencia y confirma a Mungiu como uno de los tipos más interesantes del panorama cinematográfico en Europa Oriental. losexamenes03

Compártelo:
×