08 PM | 29 Abr

¿Murió de éxito la socialdemocracia?

TARDES PARA EL DIÁLOGO.

6º sesión, 10 de mayo, 19:00h. Biblioteca Manuel Andújar.

 

¿Murió de éxito la socialdemocracia?

En El espíritu del 45  ̶ memorable documental de Ken Loach ̶  se nos cuenta la ola de nacionalizaciones en los servicios básicos (carbón, ferrocarriles, electricidad, agua, salud pública, vivienda, etc.) acometida por los gobiernos británicos a lo largo de los diez años  siguientes al final de la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo era rescatar a las clases más humildes de la miseria generalizada en la que habían estado viviendo durante las décadas previas. Si organizándose bien habían derrotado al nazismo, ¿por qué no iban a poder hacer lo mismo con la pobreza y el abandono de millones de ciudadanos?

En Francia se denominan “Los Treinta Gloriosos” a los años que van desde el 45 al 75 del siglo pasado. El caso alemán es un tanto peculiar: ocupado, dividido y a la vez fuertemente estimulado económicamente, en Alemania Occidental también se alcanzaron cuotas envidiables de igualdad y derechos sociales. Por su parte las sociedades escandinavas de la época eran consideradas casi como el súmmum del bienestar, la protección social y la igualdad de oportunidades.

Este fenómeno político es conocido como socialdemoracia y se inspira en la ideología política (del mismo nombre) surgida en el siglo XIX entre los partidos obreros reformistas de la Europa Central, quienes pretendían alcanzar una sociedad sin clases por una vía gradual y democrática, con renuncia expresa a la revolución. Si sus realizaciones de mayor calado y extensión no comenzaron a lograrse hasta después de la IIWW, solo es porque tras la victoria llegó inmediatamente la Guerra Fría y entonces el Bloque Occidental Capitalista echó mano de la socialdemoracia como instrumento de oposición a la URSS y al correspondiente eventual peligro de extensión de la Revolución Proletaria.

A mediados de la década de los setenta cuando las clases populares ya han alcanzado un nivel de riqueza y bienestar considerable saltan una serie de factores que dan al traste con tan magnífico invento. Algunos de estos factores son (solo enumero; los órdenes de prelación y causalidad son los que tendremos que debatir):

Fuerte sacudida del sistema capitalista como consecuencia de la crisis del petróleo del 73.

Pérdida de conciencia de clase en una gran masa de gente que hasta entonces eran y se sentían                 proletarios, asumían sus intereses de clase y aspiraban a una cultura y a una forma de vivir    solidaria y reivindicativa.

Surgimiento de poderosos focos de pensamiento en think tank´s y universidades americanas                 (notoriamente La Escuela de Chicago) que generalizan una ideología neoliberal disfrazada de             Ciencia Económica. Este nuevo planteamiento fundamentado en el liberalismo           exclusivamente              económico recomienda el adelgazamiento del Estado hasta tallas de auténtica    anorexia.

Más tarde viene la “Tercera Vía” y todos sabemos lo que pasó: Fracasos electorales de los partidos socialdemócratas, disgregación social, privatización de las empresas rentables y de las pérdidas de las fracasadas, y culpabilización del individuo por sus frustraciones personales debidas a no esforzarse lo suficiente.

Os espero para que entre todos averigüemos si realmente el éxito mató a la socialdemocracia.

AP

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09 PM | 25 Abr

Debates municipales en LA CHISTERA

Caciques y gurriatos…, o gurriantes (gurriatos veraneantes).
Cuándo mancomunamos?

El objetivo de estos encuentros abiertos es hablar sobre cómo se insertan los municipios y los territorios de su influencia en la globalización. Y en particular cómo pueden hacerlo San Lorenzo de El Escorial y El Escorial como parte de un territorio dominado por una ciudad, Madrid, con vocación de ciudad global.

Partiendo de una análisis histórico de cuándo se disgregan administrativamente los dos pueblos, aproximadamente unos doscientos años, y a la luz de cómo se conforma una nueva realidad de pueblo  falsamente separado en muchas cosas, la cuestión es saber si podemos avanzar hacia una reunificación, qué ventajas supone eso, por qué sería lógico y cómo hacerlo sin herir, sino más bien cuidando, muchas sensibilidades de arraigo e identidad local.

Empezaremos describiendo la nueva sociología de ambos pueblos, no solo la instalada de unos veinte años a esta parte, sino señalando también que parte de esa nueva población es descendiente de veraneantes de toda la vida (gurriantes) y su identificación con el o los pueblos, y con el territorio y su historia.
Valorar la estabilidad de esta población. Por cierto, que tanto desde el punto de vista de la estabilidad propietaria, como si se trata de personas que viven de alquiler, la permeabilidad entre un pueblo y otro es permanente.

Ayuda a ello, además, el compartir muchos servicios: transporte, comercio (y no solo grandes superficies, sino también comercio minorista), educación, deporte, sanidad.

El mundo del trabajo es una nueva realidad, pues el transporte actual facilita que un porcentaje muy alto de los activos trabaje fuera, sin convertirnos por ello en una ciudad dormitorio, sino en algo más complejo.

Hay retos y sinergias que se pueden producir, ayudando a crear economías de escala, o, lo que sería mucho mejor, servicios más amplios.

Por último, se puede organizar  un futuro con un desarrollo urbanístico más racional, rico y cuidadoso con el entorno.

Los retos que se plantean son los siguientes. Un pacto social entre los nuevos y los antiguos vecinos que impulsaría el desarrollo económico. Otro para el desarrollo urbanístico, entre San Lorenzo y El Escorial. Un tercero entre los vecinos «de toda la vida» de ambos pueblos, para conservar sus identidades, tradiciones y valores. Y un último de los partidos políticos, que en una corporación más menguada tendrían menos puestos, sueldos y prevendas a repartir.

 

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07 PM | 24 Abr

El paseante del Capo de Marte

El paseante del Campo de Marte, de Robert Guédiguian, es una adaptación libre de la obra de Marc Benanamou que en su día motivó agrias discusiones por su visión desmitificadora del que fuera presidente de Francia, François Mitterrand. Robert Guédiguian contempla sin dar opiniones al Mitterrand de Le promeneur du Champ de Mars, traducida en inglés como The last Mitterrandante el temor de que los jardines que dan título a la película no sean conocidos fuera de París.

Un joven y ambicioso periodista (Jalil Lespert) logra convencer al anciano Mitterrand, víctima de un cáncer, de que le dicte sus memorias (en la realidad Georges-Marc Benamou hizo lo propio siendo más tarde acusado de deslealtad cuando publicó su libro tras la muerte del presidente).

La película, en la que se han eliminado los pasajes más conflictivos del libro, narra los encuentros de ambos personajes en los que hablan de la muerte, el amor, el sexo, la moral, la política y de algunos oscuros pasajes del pasado.

El filme se articula como una gran entrevista que poco a poco va dibujando la figura de un hombre contradictorio, vanidoso, tierno, culto, irónico, pícaro, mujeriego… y tambaleante en sus fidelidades políticas. Es un retrato ficticio que atiende especialmente el aspecto humano del sueño socialista que dice tener el político.

El último Mitterrand puede ser discutida precisamente por su carencia de crítica política, pero cualquier deficiencia que se le aprecie por ese lado queda compensada por la excepcional interpretación de Michel Bouquet, de 79 años, la misma edad que Mitterrand tenía en el momento de su muerte. Bouquet, sabiamente caracterizado, trabaja su personaje con tal sentido de la medida en el gesto, en la voz y en las actitudes, que su interpretación se convierte en un recital admirable que vale por méritos propios. Ha debido de haber tal simbiosis entre actor y personaje que llegan a confundirse.

 

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11 PM | 17 Abr

RIFFI

Rififi (Du rififi chez les hommes, 1955), de Jules Dassin.

Lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada comparado con lo que llevamos dentro“.

(Emerson)

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París. Tras permanecer recluido en prisión cinco años, Tony “el estefanés” (Jean Servais), enfermo, sale dispuesto a cambiar de vida. Sin embargo, el hecho de que encuentre a su antigua pareja, Mado (Marie Sabouret), convertida ahora en la amante de otro hombre, le hará inmiscuirse en el atraco a una importante joyería.

Jules Dassin, director estadounidense que tuvo que emigrar hacia Europa después de ser incluido en la lista negra de Hollywood durante la “caza de brujas” del senador McCarthy, firmó su gran obra maestra con Du rififi chez les hommes: cumbre ineludible del cine negro europeo. El título se refiere a un vocablo francés, rififi, que significa “pelea”, “camorra” o “bronca”, tal y como nos ilustra la cabaretera de L’âge d’or en su brillante número musical.

Inspirada probablemente en La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950), de John Huston, con la que comparte premisa argumental, la película que nos ocupa, de realista, elegante y sobria puesta en escena, trasciende las fronteras del noir convencional para erigirse en una auténtica y funesta tragedia clásica. Congeniamos tanto con sus protagonistas, con ese mundo violento, turbio y gris que habitan, pero al que rigen valores tan elevados como la amistad o la fidelidad, que resulta imposible no acabar sintiéndose partícipe de su fracaso.

El filme hace gala de una narrativa precisa y minuciosa. Dassin se detiene en todos y cada uno de los detalles que conforman la planificación del robo a la joyería. El asalto nocturno a la misma, que se extiende a lo largo de media hora en la que no hay diálogos de ningún tipo, sólo miradas, gestos y rostros tensos, constituye un magistral ejemplo de lo que es el cine en su estado más puro y verdadero.

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Soberbia la composición de Jean Servais como el taciturno, amargado y lánguido Tony. Un antihéroe de los que dejan huella: el matón de la “Triste Figura”. Su última acción, llevada a cabo entre los estertores previos a la muerte, redime cualquier pecado pasado, presente y… no, no hay futuro para él. El propio Dassin interpreta a uno de los miembros de la banda, César “el milanés”, mujeriego experto en abrir cajas fuertes.

Se podrían decir muchas más cosas acerca de esta memorable película, pero lo vamos a dejar aquí. Simplemente véanla y disfrútenla, aunque ya les advierto que corren el riesgo de terminar amándola.

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