12 AM | 27 Sep

MARX HOY, RELACIÓN DE CONFERENCIANTES

SÁBADO 30 DE SEPTIEMBRE 2017

LA HUELLA DE KARL MARX, DE TROTSKY A KOLAKOWSKI Conferenciantes: ANTONIO DEL MAZO UNAMUNO Licenciado en Filosofía ANTONIO CHAZARRA Profesor de Historia de la Filosofía Moderna Modera: Félix Alonso. COLECTIVO ROUSSEAU

SÁBADO 28 DE OCTUBRE

MARX Y EL PSICOANÁLISIS Conferenciante VLADIMIR CARRILLO Licenciado en Sociología y Psicoanalista Modera: Eugenio García Colectivo Rousseau

Sábado 18 de noviembre EL MARXISMO EN EL SIGLO XXI: DAVID HARVEY Conferenciante FELIPE AGUADO Catedrático de Filosofía Modera Alfonso Peláez Colectivo Rousseau

Sábado 25 de noviembre

EL MARXISMO EN ESPAÑA, SU PASADO Y SU FUTURO Conferenciante RAFAEL FRAGUAS Sociólogo y escritor Moderador Eugenio García. Colectivo Rousseau

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06 PM | 21 Sep

Peus a terra

Estoy leyendo Antagonía de Luis Goytisolo y no puedo por menos que recordar la Barcelona que conocí y viví. En aquellos años jóvenes de Raúl (el protagonista) participé en un concurso fotográfico que organizaba una entidad bancaria con el título genérico “Cataluña (con ñ) en blanco y negro” y lo hice con un collage que representaba el fusilamiento de Companys. La foto fue colgada en el salón de exposiciones (creo que en Banca Catalana) junto con los típicos paisajes, monumentos singulares y collas; se titulaba “15 de octubre”.Estuve bajando (yo vivía en Sarriá) varios días por puro narcisismo a observar la reacción del público ante “mi obra”, que consistía en un gran pañuelo en movimiento, el paredón de monjuic, y unas pisadas descalzas realizadas en una playa. El título era significativo ya que la fecha era la del fusilamiento, me había documentado con un libro que me dejó un vecino dentista del que aprendí mucho de la historia de Catalunya. El libro se titulaba Vida y sacrificio de Companys de Ángel Osorio y Gallardo. ¿Cuántos supieron interpretar lo que estaba colgado y que aún conservo por algún sitio? Pues los mismos que hoy lo harían frente a un cuadro de Rodolfo Llopis. Con la diferencia de que los que hoy no conocen a Llopis, sí se apuntan a la “desconexión”.

El próximo BLOG lo titularé DESCONEXION.

 

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06 PM | 20 Sep

EL YELMO DE LA INDEPENDENCIA

Cuando vienen mal dadas hay que buscar refugio.

En estos últimos días para muchos caribeños y norteamericanos, desgraciadamente desplazados por el Irma, ese refugio ha sido un estadio, una escuela, un pabellón deportivo, lugares incómodos pero más seguros que sus viviendas, a la espera de poder regresar a casa.

Para otros, alejados del terrible huracán, pero azotados por los últimos vendavales políticos, el refugio se hace igualmente necesario aunque sea muy distinto y por supuesto infinitamente más confortable que el de los obligados a ponerse a salvo con peligro de sus vidas. Algunos, en tiempos de inclemencia y de perplejidad, buscamos cobijo en la música, en el cine o en la literatura.

En mi caso, es en los libros donde encuentro seguridad y resguardo. No sólo por aquello de que las historias que nos suelen contar nos proporcionan la posibilidad de una vida vicaria y, en consecuencia, permiten hacernos la ilusión de convertirnos en otros y ser protagonistas de aventuras extraordinarias como ocurre también en las películas, sino porque los libros nos dan la oportunidad de comprobar que entre sus páginas se hallan la mayoría de respuestas a nuestras preguntas.

Los manuales de autoayuda se quedan cortos ante textos tan fundamentales como El Quijote, una novela llena de sentido crítico y humorístico a la que siempre vuelvo.

(Raúl)

En El Quijote aprendemos que el deseo, muy a menudo, nada tiene que ver con la realidad: los molinos seguirán siendo molinos, no gigantes y los rebaños no se convertirán en ejércitos, por más que la calenturienta mente del manchego universal así lo perciba. La realidad acaba siempre por imponerse para mostrarnos que las quimeras que nos retrotraen al pasado, como las de Don Quijote, que pretendía en los inicios del siglo XVII resucitar nada menos que a los caballeros andantes medievales, terminan desgraciadamente mal, muy mal.

También acaba mal burlar las leyes o lo que es lo mismo, saltarse la legalidad, como hace Don Quijote al liberar a los galeotes, que, arremeterán a pedradas contra su libertador, demostrándonos hasta qué punto el caballero es, en el fondo, un ingenuo pese a los ideales justicieros que le guían. No se da cuenta de que lo previsible es que los delincuentes condenados a galeras se comporten de manera canalla.

Mucho más aún que estos ejemplos, que permiten entender mejor aspectos de cuanto nos rodea y entendernos mejor a nosotros mismos como presumen los manuales de autoayuda, el pasaje quijotesco que, a mi juicio, más y mejor nos sirve de pauta para encararnos con el momento actual es aquel en que Don Quijote ve venir por la llanura manchega a un barbero que, para resguardarse de la lluvia, lleva sobre su cabeza una bacía (vasija cóncava por lo común con escotadura semicircular en el borde, usada por los barberos para remojar la barba, según el Diccionario de la RAE). Pero él no ve ese cacharro. No ve esa humilde, cotidiana y doméstica bacía, que sí percibe Sancho.

Los ojos de Don Quijote observan maravillados nada menos que un yelmo, una pieza de la armadura antigua que cubría la cabeza y el rostro y que, por si fuera poco, no es un yelmo cualquiera. Para el loco ­visionario es nada menos que el yelmo de oro del rey moro Mambrino, que tiene la virtud de hacer invulnerable a quien lo ­lleve.

Escuchando con la mayor atención el pasado domingo la entrevista de Ana Pastor a Oriol Junqueras y después las preguntas que le hicieron una serie de personas que participaron en el programa El objetivo, emitido por La Sexta, constaté hasta qué punto el señor Junqueras trataba por todos los medios que le contempláramos tocado con el yelmo de Mambrino.

Dicen que el vicepresidente de la Generalitat, además de buenísima persona, es hombre culto y en consecuencia no dudo que haya leído El Quijote y quizá, como alumno del Liceo Italiano, a Mambrino Roseo da Fabriano, un autor de novelas de caballerías al que Cervantes parece aludir al referirse al famoso yelmo. Aunque tal vez el yelmo mágico, con el que Junqueras creía haberse convertido en invulnerable, debería llamarse yelmo de la Independencia. Una palabra taumatúrgica, pues tiene la fuerza quijotesca de poder cambiarlo todo al antojo de quien la pronuncia con fe y realizar así extraordinarios prodigios. Independencia significa que la realidad roma, gris, mostrenca, átona, insípida, vulgar –la bacía– ya no existirá cuando Catalunya sea un Estado. Sólo habrá yelmos de metales preciosos y eso lo convertirá todo en riqueza, color, entusiasmo, alegría y felicidad.

Junqueras se salió por la tangente sin contestar a lo que se le preguntaba. Tan sólo reiteró en todas y cada una de sus respuestas el paradisiaco país que nos espera a partir del minuto en que Puigdemont proclame la República Catalana. La sanidad mejorará, la escuela funcionará a las mil maravillas, se crearán nuevas plazas para profesores, el paro se reducirá, tendremos dos pasaportes, Europa no podrá prescindir de Catalunya y las relaciones con la vecina España serán estupendas. Sólo le faltó añadir la frase de Francesc Pujols i Morgades: “Llegará un día en que los catalanes yendo por el mundo lo tendremos todo pagado”. Amén.

carmen riera. La Vanguardia del día 17 de septiembre

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