11 PM | 14 Abr

David Harvey: La acumulación por desposesión

David Harvey: La acumulación por desposesión

Por Felipe Aguado Hernández*.- | Abril 2018

davidharvey2En el proceso de recuperación y actualización de Marx que vivimos en los últimos años, una de las aportaciones más importantes y lúcidas es la de David Harvey. Su planteamiento de la ‘acumulación por desposesión’ es una muy buena actualización precisamente de una de las teorías centrales del marxismo: la teoría de la explotación.

El núcleo del análisis marxista de la sociedad está en la teoría de la explotación. Marx entendió que la historia de la humanidad es la sucesión de modos de producción basados en la explotación de unos seres humanos sobre otros, cuyo culmen es el capitalismo. El trabajo produce los bienes que la sociedad necesita, pero en el proceso de producción capitalista, los trabajadores que generan esos bienes sólo reciben parte de su valor, en forma de salario, viendo cómo la mayor parte de él (la plusvalía) se le sustrae. Éste es el núcleo de la explotación. El capitalismo ha desarrollado diversas formas de explotación, unas en el propio proceso de producción en la fábrica o el campo y otras en procesos complementarios de distribución o administración de bienes económicos o sociales. D. Harvey nos explica cómo en las últimas décadas el capitalismo ha generado nuevas formas de explotación, fuera de los entornos estrictamente productivos, que constituyen una de las características centrales del capitalismo globalizado: la acumulación por desposesión.

Una de las cuestiones más importantes sobre la evolución del capitalismo es la de la generación de sus crisis cíclicas y cómo las supera. La teoría marxista de la acumulación de capital nos explica las dos vías fundamentales de acumulación de capital: la acumulación primitiva y la acumulación por reproducción ampliada. En el origen del capitalismo están presentes formas de apropiación de bienes comunes y personales, como la tierra, los bosques, el agua o la propia persona (esclavitud o servidumbre), en buena medida realizadas en formas precapitalistas, que se proyectan a través de la acumulación comercial o bancaria hacia formas propiamente capitalistas. En esto consiste la llamada ‘acumulación originaria’, que el capitalismo prolonga en las formas esenciales de explotación: la acumulación por reproducción ampliada. La explotación de la plusvalía en el proceso de trabajo provoca la acumulación de capital, que sus poseedores vuelven a invertir, con el mismo mecanismo de generación de productos y acumulación ampliada de plusvalía. Esto conduce al sistema a una fuerte contradicción. Los capitalistas deben vender los productos de sus empresas para realizar sus beneficios y recuperar la inversión inicial. Pero han de hacerlo, en buena media, y de forma general globalizada, a los propios trabajadores. Sin embargo, la capacidad de compra de éstos es menor que el precio de los productos, pues éste lleva incorporada la plusvalía expropiada. Así, con el tiempo, el sistema globalmente considerado produce más bienes de los que la sociedad puede adquirir, generando una crisis de superproducción o sobreacumulación. Ésta es una tendencia permanente en el capitalismo que lo conduce hacia la generación de excedentes de capital y de fuerza de trabajo.

harvey3El sistema capitalista más primitivo supera estas crisis mediante la destrucción de empresas y el consiguiente paro generalizado. La crisis de superproducción provoca el hundimiento de las empresas más débiles que arrastran a sus asalariados al paro y a condiciones terribles en lo económico y social. Cuando esta fase autodestructiva toca fondo, se provoca una nueva fase de concentración y expansión del capital, iniciando un nuevo ciclo que tendrá un final similar.

A mediados y finales del S. XIX el capitalismo pone en marcha nuevas estrategias para superar o paliar esas crisis cíclicas de excedentes. D. Harvey (2004: 100-101) las ha llamado ‘ajuste espacio-temporales’: ‘Estos excedentes pueden ser absorbidos por: a) el desplazamiento temporal a través de inversiones de capital en proyectos de largo plazo o gastos sociales (tales como educación o investigación), los cuales difieren hacia el futuro la entrada en circulación de los excedentes de capital actuales; b) desplazamientos espaciales a través de la apertura de nuevos mercados, nuevas capacidades productivas y nuevas posibilidades de recursos y de trabajo en otros lugares; o c) alguna combinación de a) y b)’. De una parte, pues, Harvey nos habla de la estrategia de ‘la expansión geográfica’: El capitalismo traslada parte de sus excedentes a nuevas áreas geográficas mediante la expansión colonial. Es la estrategia imperialista que analizaron fecundamente, entre otros, Lenin, Rosa Luxemburgo o Hilferding. De otra parte, los ‘ajustes temporales’: inversiones en infraestructuras que no suponen para el capital una realización inmediata, aunque sí a largo plazo.

En este proceso podemos distinguir varias fases: 1) Desde finales del S. XIX a la Guerra Mundial del 14-18, uno de cuyos componentes esenciales fue precisamente la lucha entre los capitalismos nacionales por generar un marco imperial- colonial propio lo más extenso posible, negando a otros esa misma posibilidad. 2) De la Primera a la Segunda guerra Mundial, que también tuvo un fuerte componente de lucha imperialista. 3) Desde el 45 hasta el 73, periodo en el que el capitalismo se hace consciente de cómo las guerras mundiales habían puesto de manifiesto la posibilidad de autodestrucción del propio sistema. Se genera entonces una nueva estrategia que minimizara los riesgos de nuevas guerras imperialistas: Se crea la ONU para resolver pacíficamente los contenciosos internacionales, la Unión Europea para integrar y hacer cooperativos los viejos capitalismos nacionales, se descoloniza el llamado Tercer Mundo para superar el control unilateral de las metrópolis sobre las colonias, abriendo éstas a nuevas formas de explotación universal, bajo lo que se llamó el neocolonialismo.

A partir del 73 se produce una reestructuración radical del capital internacional, lo que Harvey ha denominado ‘nuevo imperialismo’ y que es una tercera fase del dominio global burgués, tras la primera de dominio simple primitivo de mera reproducción ampliada y la segunda de dominio imperialista por ajustes espacio-temporales. Siguiendo a Harvey, en esta nueva época podemos distinguir dos elementos fundamentales: La creación de un nuevo régimen financiero (‘la nueva arquitectura financiera internacional’) y ‘la acumulación por desposesión’.

La crisis del petróleo de 1973 permite la creación de ‘la nueva arquitectura financiera internacional’. La crisis del petróleo permitió, por una parte, que el capital recuperara parte de las plusvalías perdidas con los movimientos mundiales en torno al Mayo del 68, que había supuesto unas grandes subidas salariales y mejoras en las condiciones de trabajo, amortizadas por la subida generalizada de los precios de los bienes de consumo y servicios, provocada a su vez por la subida artificial de los precios del petróleo. Pero, por otra parte, el capital financiero, fundamentalmente de EE.UU., se centra en el control del petróleo, acumulando con ello enormes plusvalías. Este inmenso engorde del capital financiero estadounidense va a permitir que, sobre la base de Wall Street, la Reserva Federal y el control de las instituciones mundiales a través del F.M.I. se construya la hegemonía económica de EE.UU. La manipulación del crédito, el control y administración de la deuda pública y privada, la ‘liberalización’ de mercados, la libertad de movimientos del capital financiero sin control público o los ‘futuros’ van a permitir hacer y deshacer economías locales. Los casos más flagrantes ha sido el expolio de América Latina mediante el control de la deuda o la destrucción y apropiación de la floreciente industria del Sureste Asiático mediante el control del crédito. Ahora ha tocado el turno al Sur de Europa.

harvey4El otro vector central del nuevo imperialismo es la ‘acumulación por desposesión’, término, preciso y clarificador, que debemos a Harvey, y que nos va permitir comprender en qué consisten realmente los fenómenos que estamos viviendo de ‘recortes’ o ‘privatizaciones’, entre otros muchos hechos de la actual economía depredadora del neoliberalismo.

En realidad la acumulación por desposesión es una fórmula moderna y actualizada de la llamada acumulación originaria, por la que se arrebataron las propiedades y bienes comunes de los campesinos y de las aldeas, permitiendo el desarrollo del primer capitalismo. Hoy se privatizan los nuevos bienes comunes generados por el estado del bienestar, por el desarrollo cultural o las nuevas oportunidades que ofrece la naturaleza. Es una característica cada vez más central en el capitalismo global. Su objetivo es compensar la incapacidad crónica del capitalismo para sostenerse a través de la mera reproducción ampliada, utilizando nuevos campos de ampliación del capital excedente.

¿Cómo opera?:

-Mediante el control de la propiedad intelectual (patentes y licencias), del material genético y de las semillas.

-Mediante el control de los bienes medioambientales globales: suelo agrícola, bosques, minas, agua,…, generando una gran degradación ambiental y la transformación de la naturaleza en mercancía.

-Provocando la mercantilización de formas culturales y creativas intelectuales y populares: música, folklore, arte, museos,…

-Privatizando los activos previamente públicos como las universidades, el agua, infraestructuras y otros bienes comunes.

-Privatizando los bienes obtenidos tras las luchas de clases del pasado (estado de bienestar), como las pensiones, la educación, la sanidad, el ocio, y la desposesión o minorización de elementos de bienestar como el descanso, o la seguridad en el empleo.

Estas nuevas formas de explotación han generado a su vez nuevas formas de resistencia, en buena parte al margen de las clásicas organizaciones reivindicativas obreras. Se canalizan a través de movimientos sociales como ‘la antiglobalización’, u otros del tipo ‘primavera árabe’, ’15M’ u ‘ocupación de Wall Street’, ‘los movimientos indígenas’ de defensa de sus tierras y culturas, los ‘movimientos feministas’ o de ‘pensionistas’….

Sus formas de organización y acción difieren bastante de las luchas de clases imbricadas en la acción en el marco de la pura reproducción ampliada. Se construyen en buena medida sobre formas de democracia directa participativa, asamblearia y no partidista.

davidharvey1La respuesta del sistema capitalista a estas nuevas formas de lucha no se ha hecho esperar, generando a su vez nuevos mecanismos de defensa y control: ampliación del poder y la intervención militar de EE.UU., estrategias de control de la población y de reducción de derechos políticos, como las leyes mordaza en España o el estrado de excepción cronificado en Francia. Todo ello en un contexto en el que se está fomentando el resurgir de la extrema derecha.

Todo esto nos abre muchos interrogantes sobre las opciones de futuro del capitalismo y de los movimientos sociales alternativos. ¿Ha llegado el capitalismo al límite de sus posibilidades de acumulación, tanto por la vía de reproducción ampliada, como de los ajustes espacio-temporales o de acumulación ‘por desposesión? ¿Caben todavía nuevas formas de apropiación y explotación?. Sin duda que el sistema tiene riesgos poderosos como nos señala Harvey: el déficit de EE.UU., su enormemente deficitaria balanza de pagos, el posible hundimiento de su economía por una depresión deflacionaria. ¿Ha querido el gran capital buscar una salida a todo ello con Trump? ¿Cuál será el papel de la que se está convirtiendo en la primera economía del mundo, China?. Estamos ante una gran crisis del capitalismo o, como figuraba en una pintada en la Argentina del ‘corralito’, ‘el capitalismo tiene los milenios contados’.

Es importante recordar cómo el marxismo permite una comprensión integrada de los fenómenos sociales que a primera vista nos aparecen dispersos. Las aportaciones de Harvey nos permiten comprender de forma integrada desde los ‘recortes’ a las ‘privatizaciones’, desde la globalización del capitalismo financiero a las nuevas formas de luchas sociales, desde la militarización del mundo a las resistencias de campesinos y pueblos indígenas. Todo ello está en el marco de una misma lógica, que el marxismo es capaz de descubrir y explicar en su integridad y su complejidad. Ésta es una de las grandes aportaciones del marxismo a la comprensión de nuestro mundo: el sentido de totalidad.

Felipe Aguado Hernández es Catedrático de Filosofía
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10 AM | 11 Abr

A MEDIA ASTA

‘Celebrado’ el referéndum sobre el “Belén de Pardito”, ha dado el siguiente resultado: que las imágenes se pongan el año que viene en el barrio de Las Casillas, y que el Rincón Andaluz y los bares de la zona tengan que contratar extras para atender las demandas. Las imágenes de la Pasión en la “cuesta del cine” ya nos dan una idea de lo que puede ser la próxima instalación, que sería anunciada con candiles, para que los viandantes lleguen al destino. ¿Qué mejor sitio que la ladera de la montaña? ¿Dónde estaba el castillo de Herodes?

ministros

La Semana Santa también tiene su historia y nos daba una aproximación mi tocayo Félix en este mismo periódico. Yo viví de cerca aquellos años, ya que me padre, también Félix, fue fundador de la cofradía “La Piedad” y le vi muchas tardes firmando recibos, en su función de tesorero. Olvida mi tocayo, o no lo quiere contar, que aquí, afortunadamente, confluyeron “tres curas” (José Antonio y los dos Jesuses) a los que no les pareció muy cristiano eso de llevar imágenes por el pueblo, que el cristianismo era mucho más. Ese fue uno de los motivos de la supresión de las procesiones. Esa es al menos la percepción que me queda.

La recuperación la achaco a la victoria socialista del año 82, pero eso ya es un elemento subjetivo de pura intuición, que se me confirma hoy nuevamente con las banderas a media asta en los cuarteles y viendo a cuatro ministros cantar de forma desaforada el “novio de la muerte”, dando un mensaje al partido Ciudadanos: ¡Atreveros a reivindicar la laicidad en plena Semana Santa! Aquí estamos nosotros con la tradición.

Se quejaba mi tocayo de la falta de implicación de los jóvenes en las procesiones, pero seguro que él estará  de acuerdo conmigo en que ya no conocen a los personajes de las películas de romanos. ¿Qué niño sabe hoy quien eran Sansón, David, Goliat oel rey Salomón? ¿Quién se emociona viendo los llorosos ojos de Ben-Hur? He tenido ocasión de ver un pase familiar en TV de “Los Diez Mandamientos”, y no aguantaron el cartón piedra de Cecil B. de Mille ni un cuarto de hora, pero cuando les conté (sentados al amor de la lumbre) las aventuras de Gilgamesh y su amigo Enkidu, de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia, pude captar la atención de hasta los más pequeños. Las historias, si son contadas como fábulas, les molan; lo que no aguantan es que se pongan las banderas a media asta para levantar la bandera de la tradición ante el segmento poblacional que sigue más fiel al PP y que ahora lo puede perder por las pensiones.

Lo cierto es que, una vez declarada de interés turístico nuestra Semana Santa, que se haga con la máxima vistosidad y que los políticos locales sean discretos en sus apariciones, sabiendo que estamos en un estado aconfesional. Yo soy un gurriato que opto en estas fechas por Joaquín Desprez, Palestrina o Bach. Mi tocayo me disculpará que no saque del baúl de los recuerdos la capa con la que mi padre desfilaba delante de la Virgen, desde el barrio del “matadero”, decorada con las flores que colocaba con cuidado exquisito el practicante Ramos.

San Lorenzo de El Escorial, abril de 2018

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05 PM | 10 Abr

JOSE ÁNGEL VALENTE

José Ángel Valente, en ‘el borde de la luz’

valentejaValente pertenece a la estirpe de poetas que descienden a las sombras, como forma de alcanzar la luz. Al igual que Homero, Virgilio o Dante. En su segundo libro ‘Poemas a Lázaro‘ o en el poema ‘Eneas hijo de Anquises consulta a las sombras‘ del libro ‘Interior con figuras¨:

Aquí está el límite / Ya nunca ,/ Oscuros por la sombra bajo la noche sola, / Podríamos volver / Pero no cedas, baja / Al antro donde / Se envuelve en sombras la verdad / Y bebe / De bruces, como animal herido, bebe su tiniebla / Al fin‘.

El titulo de este articulo pertenece a un verso del poema ‘Limite‘, del libro ‘El Inocente‘: ‘Qué oscuro el borde de la luz / Donde ya nada / Reaparece

Poética del Límite, Borde, Umbral, Frontera, Cerco: cernir el vacio como condición de la palabra poética. La luz, metáfora donde la palabra se dirige, quedándose en el borde, sin cruzar el cerco. María Zambrano, en su libro ‘Algunos lugares de la poesía‘ dirá ‘una luz remota esclarece la poesía de José Ángel Valente ….no haciendo sospechar de inmediato que viene de una herida‘ y también, a propósito del poeta ‘todo método depende de la luz y si alguien la recibió solo un instante, aunque fuese para perderla, se quedará ella ya indeleble‘. ‘La luz remota‘ es ¿hacia dónde la palabra se dirige o desde dónde la palabra parte?. Pues en Valente, el origen y el final se intercambian ‘Nací viscosamente pegado a los residuos de mi vida‘ (El inocente), momento del nacimiento o imagen de un final, la biografía como biografía de restos.

Heidegger, en su artículo ‘La cosa‘ del libro ‘Ensayos y conferencias‘ pone como ejemplo de La Cosa, el vacío que crea el alfarero al crear el hueco de la jarra al modelar sus bordes. El poema el ‘Cántaro‘ de Valente está próximo a la temática del vacío de Heidegger, ‘pues la matriz de la creación es la nada, o dicho de otro modo, la creación de la nada es el acto que precede a toda creación‘. En este poema, Valente dice:

valente 7El cántaro que tiene la suprema / Realidad de la forma / Creado de la tierra / Para que el ojo pueda / Contemplar la frescura / El cántaro que existe conteniendo / Hueco de contener se quebraría / Inánime. Su forma / Existe solo así / Sonora y respirada / El hondo cántaro / De clara curvatura / Bella y servil / El cántaro y el canto‘.

No obstante entre Heidegger y Valente hay una diferencia. Para Heidegger, la cosa es un mero vacío, un límite de la representación, el custodio del ser frente a lo ente. Para Valente, en cambio, es el lugar del canto. El vacío más que ontológico es material ‘sonora’, ‘respirada’, ‘se quebraría’. Hará referencia, al cuerpo, al dolor de existir, al barro y lo germinal de la protopalabra. Así en ‘Fragmentos de un libro futuro‘:

Formó/ De la tierra y de la saliva un hueco, el único/ Que pudo al cabo contener la luz/ Vacio/ No tener/ No sentir el calor de tu cuerpo‘.

Valente, se dirige a lo real, lo real de la realidad, pues ‘oscura es la naturaleza del canto‘. El fondo está vinculado con ‘lo oscuro’: ‘aguas’, ‘limos’, ‘sustancias viscosas’, ‘peces’, ‘branquias’, ‘serpientes’. Invasión de la superficie por las formas reptantes del fondo. Hay una resonancia entre el inconsciente real (el inconsciente real es la pulsión) y esta caracterización del fondo.

Homología, de Valente con La Cosa, el Das Ding, de Lacan ‘centro vivo, incandescente, que aspira‘ y el horror que se insinúa. En ‘El fin de la edad de plata‘, Valente, escribe: ‘Nadaba en aceite un pez enorme. Tenía un ojo solo, el otro, sumergido, abrasado, chirriaba. Lo miraste. Era tiempo de huir‘ y también, en ‘Tres lecciones de tinieblas‘, ‘musgo, humedad, arcillas, limo, fenómenos del fondo y no del sueño o de los sueños sino de los barros oscuros donde las figuras de los sueños fermentan‘ mundo de lo informe.

valente 6En el poema ‘El vino‘, del libro ‘El dios del lugar’, el dios aparece ligado a la muerte. La muerte como fondo de la vida ‘Beber la ceniza hasta las heces‘ y frente a ese fondo la escritura es cercanía y distancia, de forma simultanea, respecto a La Cosa.

El borde en un sentido topológico, no discrimina un lado u otro de una superficie. Límite que conjuga un exterior y un interior en continuidad. Lógica paradójica, donde lo uno comunica con lo otro. La Banda de Moebius o ‘lo estimo’ de Lacan.

La escritura en Valente, al igual que el inconsciente tiene una estructura de borde, pues no hay contradicción entre los términos, en la escritura de Valente un término se puede transformar en su opuesto. En el libro ‘Nadie

Entrar ahora en el poniente / Ser absorbido en luz / Con vocación de sombra‘.

EL primer libro de Valente, ‘A modo de esperanza‘, se abre con los siguientes versos, del poema ‘Serán ceniza‘:

Cruzo un desierto y su secreta/ Desolación sin nombre

En estos primeros versos de su primer libro se ha considerado que está el núcleo de su obra, siendo está un desarrollo de lo que ya está aquí poetizado: nombrar lo que no tiene nombre. Heidegger dirá en ‘El habla del poema‘ en su libro ‘Del camino al habla‘. ‘El lugar es el lugar de un decir poético, el decir de un poeta permanece en lo no dicho. Ningún poema individual lo dice todo, cada poema habla desde la totalidad del Poema único, que permanece por decir‘.

Lugar del canto: la voz y el dolor. Dolor existencial con el quevediano ‘serán ceniza‘ y la voz que surge de ‘un desierto sin nombre‘. Voz que surgirá también de la noche, en el libro ‘No amanece el cantor’.

‘La noche’, ‘el desierto’, ‘la luz’, ‘la sombra’, formas de poetizar lo no dicho. Formas en que la voz declina lo indecible.

Valente recogerá la siguiente cita de Lezama Lima ‘la luz es el primer animal visible de lo invisible‘.

Valente 1En las palabras de la tribu‘ Valente, opondrá el lenguaje poético al lenguaje referencial. La poesía como conocimiento a la poesía como comunicación. Pues la poesía es una palabra insumisa en contra de los sentidos instituidos o cristalizados. Lo propio de la palabra poética no es la significación, sino la significancia, una palabra no determinada por el referente, sino indeterminada. ‘El punto cero‘ de la poesía de Valente es el lugar de la indeterminación del sentido.

José Miguel Ullán, en su artículo ‘La luminosa opacidad de los signos‘, dirá ‘El lenguaje poético: es destrucción, metamorfosis, generación, las oposiciones en Valente: luz/sombra, vida/ muerte, amor/odio, exilio/reino…..se metamorfosean la una en la otra, destruyéndose mutuamente. Reversibilidad de la palabra, agujero, vacío de la palabra.’

El uso que hace Valente del fragmento, tanto en ‘Treinta y siete fragmentos‘, como en ‘Fragmentos para un libro futuro‘, tiene que ver con destituir el sentido, pues el fragmento hace corte, corta el sentido.

El punto cero del lenguaje es el lugar de la indeterminación de la palabra, lenguaje como germen, como posibilidad del sentido. Más allá del sentido, la palabra poética se ocupará (Tres lecciones de tinieblas) ‘del oscuro barro de los sueños inconscientes‘.

La palabra poética dirigida hacia la materia, a lo que la antecede: voz, ritmo, limo, germen, cuerpo, sexo. Erótica de la escritura y la palabra como ‘oscura luz del engendramiento’.

Con las manos se forman las palabras / Con las manos y en su concavidad / Se forman corporales las palabras / Que no podíamos decir’

escribir es como la segregación de las resinas, no es acto, sino lenta formación natural’ (Mandorla).

La poesía como conocimiento, es una poesía más allá del yo, hacia el pensamiento del afuera (Blanchot). No hay un uso instrumental del lenguaje, sino que el poeta sirve al lenguaje, la escritura poética es un desposeerse, de ahí su confluencia con la mística.

Cima del canto / El ruiseñor y tú / Sois lo mismo

Valente 2El yo desposeído, como otro, como un tú. El cantor frente al autor. Pájaro solitario ‘el silencio como resultado, donde la palabra al fin se encuentra‘ Valente tiene en común con la modernidad, la preocupación por el lenguaje y la búsqueda de una palabra poética insumisa, no coloniza. El poetizar como objeto poético, siendo ‘la cortedad del decir’ un dirigirse hacia los límites, hacia lo imposible de decir. Poesía ‘retraida’ entre la antepalabra y el silencio

Los últimos libros da Valente se hacen más graves; a el tono de elegía de ‘El fulgor‘ le siguen libros escritos desde la otra orilla, desde el mundo de las sombras, lo traumático de la muerte del hijo y el avance de su enfermedad, dan lugar a una escritura melancolizada, hermosísima y de gran profundidad. Textos que dan razón a ‘Duelo y melancolía‘ de Freud, donde ante la pérdida el sujeto se pierde con lo perdido. Cenit del desposeimiento.

Quedar / En lo que queda / Después del fuego / Residuo solo’ y también ‘Se llena a veces el mundo de tristeza / Loa armarios de luna con la imagen de un niño / Navegan en la noche‘.

José Ángel Valente, tradujo a su admirado Paul Celan, este escribió ‘dice verdad quien dice sombra‘ y Valente, ya muy enfermo, sobre una hermosa fotografía de Manuel Falces, dejó escrito ‘Para siempre la sombra‘.

*Félix Recio es Profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid y Psicoanalísta
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12 AM | 03 Abr

olive kitteridge

Los primeros minutos de ‘Olive Kitteridge’ no dejan muy claro cuál es el argumento de la miniserie. Su esqueleto narrativo está formado por situaciones cotidianas y diálogos repletos de costumbrismo. Sin embargo, a medida que transcurre el primer episodio, te das cuenta de que estás ante una pieza que contiene uno de los mejores exponentes televisivos de la psicología de personajes. En ‘Olive Kitteridge’ no pasa nada y pasa de todo.

Basada en una novela homónima de Elizabeth Strout (con la que ganó el premio Pulitzer), la serie cuenta la vida de la familia Kitteridge, compuesta por Olive (Frances McDormand), Henry (Richard Jenkins, el patriarca de ‘A Dos Metros Bajo Tierra’) y su hijo Christopher (John Gallagher, el entrañable Jim de ‘The Newsroom’). En un pequeño pueblo costero de Maine se van desarrollando diferentes situaciones que te envuelven de lleno en una serie que no te dejará indiferente.

El personaje de Olive es detestable y adorable a partes iguales, pero desde luego es un personaje magnético y más que capaz de llevar todo el peso de la serie sobre sus hombros. A través de sus ojos, y en la mayoría de las secuencias bajo su punto de vista, conocemos al resto de personajes: el hijo que se rebela contra la madre, el marido más bueno que un santo que fantasea con jovencitas aunque sea incapaz de ser infiel a su esposa, la nuera malvada, el amante que no pudo ser… Un conjunto de personajes excelentemente diseñados componen el irresistible mosaico de ‘Olive Kitteridge’.

Otro de los elementos fundamentales, más allá del costumbrismo y de la vida apacible en un pequeño pueblo perdido de Maine, es la presencia de enfermedades psiquiátricas que rodean a los personajes: suicidio, alucinaciones, bipolaridad, depresión, complejos de Edipo sin superar… Están tan bien incluidos en la historia que la miniserie debería ser un manual en psicología de personajes. No queda un solo arquetipo sin explorar.

Sobra decir que ‘Olive Kitteridge’ estará multi nominada en los próximos premios Emmy y que es más que probable que Frances McDormand sea la ganadora en actriz de la categoría de miniserie. Pero más allá de los muchos premios que merece, se trata de una de las joyas televisivas del año, de esas que hay que ver sí o sí.

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