07 PM | 29 Abr

EL REGRESO DE LA FILOSOFÍA-SONAJERO

Ignoro dónde encontró Félix Ovejero la fuente de inspiración para emparejar en uno solo los términos “concepto” y “sonajero” y hablar de “conceptos sonajero”, tal y como gusta de hacer. Por mi parte, el estímulo para asociar el segundo término al de filosofía, según aparece en el título del presente artículo, lo encontré en unas lejanas declaraciones de Juan Marsé en las que el emparejamiento lo llevaba él a cabo para calificar la prosa de Francisco Umbral.

Las razones de su rechazo a este tipo de prosa tienen que ver con los gustos literarios del autor catalán, ciertamente, pero la conclusión que acababa presentando resulta también de aplicación al pensamiento. Por lo que respecta a sus gustos, lo cierto es que nunca los ocultó: “Me gusta en las novelas que leo no darme cuenta de que estoy leyendo”. Su opción literaria estaba clara: “A mí me interesa la imaginación creadora al servicio de la ficción literaria, no los fuegos artificiales de la lengua”. Era pues una cuestión de gustos, aunque también de principios, porque su rechazo a que un lenguaje con pretensiones de brillantez se impusiera por encima de cualquier otra cosa se basaba en su convencimiento de que ello equivalía a hacer trampas con las palabras.

Como decíamos, sin esfuerzo se podrían aplicar tales consideraciones a algunas producciones filosóficas recientes, en las que volvemos a encontrar un gusto por el mero tintineo verbal y por los juegos de artificio (en forma de adjetivos inesperados, aliteración de palabras u otros efectismos parecidos), que ocultan la completa ausencia de ideas en sentido mínimamente propio y fuerte. De quienes presentan tales producciones se podría predicar la misma afirmación que aquel veterano dirigente conservador le dedicaba durante la Transición a un joven político entonces emergente: “X comunica bien: lo que pasa es que no comunica nada”.

La referencia al pasado no es casual, y enlaza con una palabra que también viene incluida en el título de la presente pieza: regreso. Porque no son pocas en materia de ideas las cosas que parecen estar regresando. Regresan las reflexiones sobre la sociedad del espectáculo, el debate sobre el humanismo, la polémica sobre si hacer política o no desde dentro de las instituciones… incluso regresa el mismísimo materialismo histórico. Aunque, eso sí, casi siempre lo que regresa lo hace con el leve añadido actualizador de algún prefijo (vgr., transhumanismo) o de algún oportuno adjetivo (por ejemplo, nueva institucionalidad) para señalar que no se trata exactamente de un revivalmimético de lo que ya hubo.

En realidad, no podría ser un mero revival porque, desde luego, las circunstancias son en muchos aspectos sensiblemente diferentes. En el caso de la filosofía, se diría que lo que regresa es el viejo debate entre filosofía académica y filosofía mundana, tan setentero él. Aunque asimismo es un hecho fácil de constar que ambas instancias parecen haberse visto últimamente muy fortalecidas. Hasta el punto de que podríamos sospechar que han sido las nuevas circunstancias las que más han contribuido a potenciar las viejas lógicas. Tal vez sea porque, en el fondo, si algo regresa es en parte porque nunca se fue del todo, pero también en buena medida porque es convocado desde el presente para que lo haga. Pero no nos perdamos en digresiones y vayamos a lo nuestro.

Por lo que respecta a la filosofía académica y a los requisitos que antaño ella parecía imponer sobre los discursos de sus miembros (sistematicidad, conocimiento riguroso de las fuentes, competencia historiográfica, etcétera), ya no se puede considerar que deriven de las exigencias, manías o costumbres de un sector de viejos catedráticos empeñados en la persistencia de los hábitos y modos de hacer más tradicionales, sino que se han materializado en el propio sistema universitario, dando lugar a procedimientos administrativamente reglados (vgr., controles para las evaluaciones periódicas del profesorado funcionario o para el acceso del interino a la función pública) y a instituciones dedicadas a su control (por ejemplo, agencias de evaluación como la ANECA).

En cuanto a la filosofía mundana, los nuevos escenarios de comunicación que han significado las redes sociales han reforzado notablemente su presencia en el espacio público. Ya no cabe hablar, como sí podían hacerlo antaño algunos filósofos atacados por frívolos, de que esta filosofía esté padeciendo forma alguna de marginación o de exclusión. Al contrario, las redes constituyen un enorme amplificador no solo de las tesis, por endebles que sean, de los profesionales del sonajero sino también de sus variadas andanzas de todo tipo, lo que sin duda les permite una proyección pública incomparable con la de los académicos.

Pero la rotundidad en las afirmaciones no debería impedirnos introducir algún matiz importante. Por lo que respecta a la filosofía mundana, objetivar los méritos de sus diferentes productos no es, desde luego, tarea fácil. En muchas ocasiones puede ocurrir que la búsqueda de criterios máximamente fiables y compartibles derive en una mecánica traslación de aquello que parece ofrecer la garantía de funcionar en otros ámbitos, como el científico, al de las humanidades, que sin duda poseen su propia especificidad. Pero la crítica a los errores en las maneras de objetivar la valoración no debería desembocar en la renuncia a llevarla a cabo, sino que, si acaso, debería empujarnos hacia una adecuada adaptación de los criterios a la concreta producción intelectual que en cada caso se trate de valorar.

De la misma forma, y para terminar con el capítulo de los matices, tampoco debería confundirse la resonancia pública, o la notoriedad mediática, que puedan alcanzar en un momento dado las filosofías más sonajeriles (si se me permite el neologismo) con la divulgación, que es algo rigurosamente necesario pero que muy pocos están en condiciones de realizar. Y es que por definición no puede divulgar bien quien no posee la imprescindible solvencia. Sin ella, lo que se pretenda presentar como una divulgativa “filosofía al alcance de todos” solo será mera pirotécnica y charlatanería insustancial revestida de ropajes filosóficos y de citas de tercera mano, una falsa divulgación que se limitará a hacerse eco, sin reconocerlo, de lo divulgado de forma adecuada previamente por otros.

Espero que se me entienda. No discuto que los haya que puedan quedar deslumbrados por una paradoja chocante, un rótulo llamativo o cualquier otro efectismo análogo. Pero deslumbrar no es iluminar. Y no deberíamos olvidar una de las enseñanzas más valiosas heredadas de nuestra propia tradición, la de que lo único que de verdad arroja luz sobre el mundo es una idea potente. A ser posible, dentro de una argumentación articulada. Así de simple.

Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona y portavoz del PSOE en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados.

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06 PM | 29 Abr

SOBRE DERECHO PENAL

“Las salvaguardias de la libertad
se han forjado frecuentemente en
controversias que afectaban
a gente no muy agradable”
Juez Felix Frankfurter disintiendo
en el caso U. S. vs Rabinowitch ( 1950)

El valor Justicia, expresado en el artículo 1.1 de la Constitución, inspira los cimientos sobre los que se construye el Estado de Derecho. En esa arquitectura de normas que es el Estado de Derecho el Código Penal ocupa un lugar destacado. Se trata de un instrumento extraordinariamente poderoso para intervenir en las patologías más importantes y peligrosas que puedan suscitarse en el seno de la sociedad. Cómo se estructure la respuesta a esas, cómo se aquilate la proporcionalidad entre conductas punibles, naturaleza y lesión de bienes jurídicos y las sanciones anejas a todo ello, revelará si el legislador se inclina por una respuesta autoritaria o liberal a la hora de configurar el contenido del Código Penal.

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02 PM | 24 Abr

PERVERSIDAD

INICIO SAMUEL S. HINDS PERVERSIDAD (1945). EL MÍTICO REMAKE DE FRITZ LANG.

PERVERSIDAD (1945). El mítico remake de Fritz Lang.

 

Basada en una novela de Georges de La Fouchardière y André Mouézy-Éon, esta vez sería Dudley Nichols («La diligencia (1939)«, «La fierade mi niña (1938)«), el encargado de adaptar el guión. Con el irrepetible trío protagonista que ya empleara previamente en «La mujer del cuadro (1944)«, Fritz Lang filmó con «Perversidad» un excelente remake de la película «La golfa (1931)» de Jean Renoir. Christopher Cross (Edward G. Robinson), es el fiel cajero de un banco neoyorquino. Su vida insulsa e infeliz lo hace sentirse insignificante. Sólo su pasión por la pintura mantiene vivo su espíritu. Coincidiendo con una cena homenaje que recibe por llevar 25 años al servicio del Banco, en el camino de vuelta a casa, defiende a una preciosa joven llamada Kitty (Joan Bennett), de recibir una paliza por un borracho. Totalmente encandilado por la belleza de la joven sólo es capaz de hablar de su arte. A partir de ahí comienza el malentendido, y será tomado por un rico y famoso pintor del que la joven sin escrúpulos y su violento novio (Dan Duryea) intentarán aprovecharse de muy diferentes maneras. Se inicia así una compleja y enrevesada trama por donde circulan varios personajes en torno a nuestro protagonista, un hombre honesto dotado de una especial sensibilidad que nadie ha sido capaz de descubrir. La bella joven cumple con todos los requisitos de femme fatale, es cruel, ambiciosa, manipuladora y sin escrúpulos. Ella será capaz de aprovechar la confianza que un hombre completamente enamorado, ciego frente a los caprichos de una idealizada joven. El film nos conduce por la peligrosa pendiente que lleva a la pérdida de la dignidad, los principios y la ética en pro de satisfacer los deseos propios y los de su idílica y deseada mujer. Nuestro protagonista llegará a ser capaz de robar, desfalcar en su banco y tramar la propia muerte de su esposa para conseguir el beneplácito de la bella joven.

SPOILER: la escena final es un plano lapidario y dramático donde vemos a Criss Cross (Edward G. Robinson), deambulando como un vagabundo por las calles, permanentemente atormentado por las voces de su cabeza. Nuestro protagonista está situado en la puerta de una galería, mendigando, en ese preciso instante escucha cómo uno de sus mejores cuadros es vendido por una cantidad escandalosa de dinero. Una escena que despierta en el espectador sensaciones contradictorias pero intensas. La fatalidad alcanzando y destrozando a un hombre de buenas cualidades. Cabizbajo y harapiento, por una calle repleta de gente que a través de un fundido encadenado se torna una calzada desierta en la que sólo está Cross, soportando en total y absoluta soledad sus propios pecados, sus propias traiciones y sus propios errores. Verdadero fatalismo langliano. FIN SPOILER

.Fritz Lang rodó Perversidad inmediatamente después de otra monumental película, «La mujer del cuadro (1944)«, con prácticamente el mismo equipo y con el mismo trío protagonista. Algunos consideran que «La mujer del cuadro» podría ser un prólogo dramático pero descafeinado en comparación con la crueldad expresada en «Perversidad«. En esta cinta el director nos sumerge en una auténtica pesadilla sin salida liderada por los elementos o piezas claves del Cine Negro. Para recrear la atmósfera contó con el maestro de fotografía Milton Krasner.
Era uno de los grandes que consiguió desarrollar su talento con la iluminación en multitud de films entre 1933 y 1970 (más de 150 películas). Fritz Lang fue el primero en reconocer su talento y fue su colaborador en su cinta previa «La Mujer del Cuadro (1944). A esta cinta la seguirían: «A través del espejo (1946)«, «Evaal desnudo (1950)«, «La tentación vive arriba (1955)«, «Tú y yo (1957)«, «La conquista del Oeste (1962)«, «Dulce pájaro de juventud (1962)«, y otras muchas. Aunque esta película es considerada como una de las más representativas del estilo “Noir” por su estética y por su contenido, está dotada de algunas originalidades, como el arquetipo de la mujer fatal que interpreta Joan Bennet y que se distancia bastante de la «femme fatale» que popularizó un año antes Barbara Stanwyck en la portentosa «Perdición (1944)«, fundamentalmente porque en esencia, la «femme fatale» de Perversidad no es tan maliciosa en si misma como sí la era el personaje de la Stanwyck en el film de Billy Wilder. Kitty tiene un punto ingenuo, es un personaje más pasivo y menos sibilino, dependiente de otra figura masculina, Johnny es quien la domina y la anima, casi la fuerza a que se aproveche de la bondad de Cross.
«Perversidad» goza de una narrativa excelente, ya que partiendo de una situación ambigüa y apoyándose en los perfiles del triángulo protagonista, va encadenando a la perfección una espiral por acumulación de matices perversos de la condición humana. Todos los personajes parten de una mentira; Chris dice ser un pintor, Kitty dice estar soltera y su amante Johnny, dice ser la pareja de su compañera de piso. Al final todos reciben su dosis de verdad, incontestable e indiscutible que cae irremediablemente como una losa sobre sus cabezas. Fritz Lang, tuvo el buen gusto y la sana fortuna de conservar la esencia de ese expresionismo tan lleno de genialidad. Ese juego de luces y sombras en las escenas finales donde el atormentado protagonista se debate. Se podría decir que mediante una trama basada en elementos característicos del cine negro, Lang mantiene sus base expresionista visual y narrativa para trasladarnos el verdadero mensaje de la película y describir diferentes facetas oscuras de sus personajes, con especial protagonismo de la culpa y la necesidad de ser castigado por ello.

Título original: Scarlet Street.

Director: Fritz Lang.

Intérpretes: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Dan Duryea, Jess Baker, Margaret Lindsay, Rosalind Ivan, Samuel S. Hinds, Vladimir Sokoloff.

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12 PM | 17 Abr

LA MASACRE DE LUDLOW

 

La Masacre de Ludlow fue un ataque de la Guardia Nacional de Colorado y guardias de Colorado Fuel and Iron Company en una colonia de carpas de 1.200 mineros y sus familias en Ludlow, Colorado , el 20 de abril de 1914. Alrededor de dos docenas de personas, incluyendo esposas de mineros y niños, fueron asesinados. El principal propietario de la mina, John D. Rockefeller, Jr. , fue ampliamente criticado por el incidente.

La masacre, el evento seminal en las Guerras del Carbón de Colorado resultó en la muerte de 25 Las muertes ocurrieron después de una pelea de un día entre la milicia y los guardias del campo contra los trabajadores en huelga. Ludlow fue el incidente aislado más mortífero en la huelga del carbón del sur de Colorado, que duró desde septiembre de 1913 hasta diciembre de 1914. La huelga fue organizada por los mineros contra las compañías mineras de carbón en Colorado. Las tres compañías más grandes involucradas fueron la compañía Colorado Fuel & Iron Company propiedad de la familia Rockefeller , Rocky Mountain Fuel Company y Victor-American Fuel Company.

En represalia por Ludlow, los mineros se armaron y atacaron decenas de establecimientos antisindicales durante los siguientes diez días, destruyendo propiedades y participando en varias escaramuzas con la Guardia Nacional de Colorado a lo largo de un frente de 40 millas desdeTrinidad hasta Walsenburg . [2] Toda la huelga costaría entre 69 y 199 vidas. Thomas G. Andrews lo describió como el «ataque más mortífero en la historia de los Estados Unidos», comúnmente conocido como la Guerra de los Coalfield de Colorado .

La masacre de Ludlow fue un momento decisivo en las relaciones laborales estadounidenses. El historiador Howard Zinn describió la masacre de Ludlow como «el acto culminante de quizás la lucha más violenta entre el poder corporativo y los hombres trabajadores en la historia de Estados Unidos». [4] El Congreso respondió a la protesta pública dirigiendo al Comité de la Cámara de Minas y Minería para investigar el incidente.  Su informe, publicado en 1915, fue influyente en la promoción de las leyes de trabajo infantil y una jornada laboral de ocho horas.

El sitio de Ludlow, 18 millas al noroeste de Trinidad, Colorado , ahora es un pueblo fantasma . El sitio de la masacre es propiedad de United Mine Workers of America, que erigió un monumento de granito en memoria de los mineros y sus familias que murieron ese día.  El sitio de Ludlow Tent Colony fue designado Monumento Histórico Nacional el 16 de enero de 2009 y dedicado el 28 de junio de 2009.  La investigación arqueológica moderna apoya en gran medida los informes de los huelguistas sobre el evento. 

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