Para los roussonianos es una oportunidad para el disfrute temporal .Monumento al arte proscrito, la película fue secuestrada, no pudiéndose estrenar hasta el festival de cine de Berlín del año 1.988, sufriendo el director infinidad de vicisitudes hasta que le llegó la expulsión del partido comunista. La “Comisaria” es por encima de todo una película de amor, que tiene su máximo esplendor cuando Efin, interpretado por Rolan Bikov el bufón de Andrei Rublev, lava los pies a su esposa y la dice: “María te amo”. María tiene miedo, y participa del romance fílmico que nos sirve para reflexionar sobre la maldad de la guerra y la violencia, además de ser un verdadero progromo a los hebreos, las imágenes del linchamiento a la familia, y los niños convertidos en fierecillas, son mejores que diez artículos sobre el holocausto. Manifiesto de humanismo y tolerancia, cargado de emociones, el amor está por encima de la violencia de la guerra.
12 RAZONES Y UNA MÁS PARA ASISTIR AL CURSO “MARX CONTRA LOS MARXISMOS”, DEL COLECTIVO ROUSSEAU, EN LA CASA DE CULTURA DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL
1/ Porque sin este curso, seguiremos ciegos sobre el funcionamiento de la economía capitalista y sobre las categorías y los conceptos fundamentales de la misma.
2/Porque sin este curso, seguiremos pensando de forma idealista, haciéndonos creer que el Espíritu se autocrea a sí mismo, o que hay una esencia humana dada e inmutable. Por tanto no sabremos en qué consiste ser materialista en sentido marxiano, y en qué no.
3/ Porque sin este curso, no sabremos que es la práctica teórica, que es imprescindible para la práctica política y viceversa.
4/Porque sin este curso, seguiremos considerando que el capitalismo no es un modo de producción, como otros distintos en la historia, que tiene su final, sino que es eterno y natural con el hombre y su historia. Aquello de que “el final de la historia será antes incluso que el final del capitalismo”.
No sé si son conscientes del daño que hacen al PSOE de San Lorenzo de El Escorial las improvisaciones en los plenos municipales por parte de la actual portavoz. Me lo han reprochado al salir del encuentro poético en torno a Walt Whitman, y me lo han vuelto a decir después de la proyección de la película “Siberiada” y es que no podemos evitar que tengamos en el pueblo la etiqueta de socialista. Y está bien que se interesen.
Imagínense la situación: primer pleno municipal, y la pregunta a la oposición de la portavoz del partido con 140 años de historia es del siguiente tenor: ¿Me pueden decir ustedes que van a hacer con la vespa velutina? Ante el desconcierto generalizado, llega la matización: “Es que yo uso el latín para referirme a los insectos”. Si se quería preguntar sobre las medidas a adoptar ante la llegada de una posible plaga de la avispa asiática, se podría haber hecho de muchas maneras (con informes detallados de los organismos implicados, reseñar el mapa de riesgo que elaboró el Ministerio para la Transición Ecológica, etc.), pero así de sopetón, sólo suscitó la hilaridad.
El sargento York. (Sergeant York, 1941).
Hawks rueda sobre la Primera Guerra Mundial pensando en la Segunda.
La película de hoy es una de las más polémicas en la carrera del director y seguramente la más maltratada por la crítica. ¿Es una mala película? No. Es de ver qué deprisa se pasan las dos horas largas que dura. ¿Cuál es entonces el problema? Que es una película terriblemente ideológica. Planteada con muchísima inteligencia. Pero ideológica.
Toda la filmografía de Hawks lo es. No hay que llamarse a engaño. Él, personalmente, fue un hombre conservador e individualista, a veces seco y autoritario, que creía en una solidaridad intensa pero de corto alcance. Se es solidario con los inmediatos, los de mi grupo. Y a su vez el grupo es requisito para la supervivencia individual. Pero la cosa no va más allá. Es precisamente aquí, en Sargento York, cuando recurre a instancias superiores para la solidaridad. A la gran nación americana. Y le sale una película casi panfletaria. Aunque cinematográficamente muy atractiva. Hay que insistir en ello.