Análisis de ‘El tercer asesinato’ [Explicación del final con spoilers]
| 17 de diciembre de 2018 por La Claqueta Metálica
En ‘El tercer asesinato’ nos encontramos ante un peculiar thriller judicial. La historia de un asesino confeso que, poco después de ser detenido, se retracta de su confesión. Provocando todo un mar de dudas tanto en los demás personajes como en los propios espectadores. Dudas que su director, Hirokazu Koreeda, aprovechará para jugar con nuestra percepción y hacer que reflexionemos sobre las distintas caras de la verdad. Al final, las dudas se disiparan lo suficiente como para que descubramos que el asesino, Misumi, mató para proteger de los abusos a una niña. Y confesó el crimen para evitarle problemas a la pequeña.
Libro electrónico “Cine de Autor”
Programación cinematográfica del Colectivo-Rousseau (San Lorenzo de El Escorial). Colaboración con el Servicio de Documentación Multimedia, Departamento de Biblioteconomía y Documentación, Universidad Complutense de Madrid.
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Ciclo Howard Hawks
Alfonso Peláez (Colectivo Rousseau)
23 de enero de 2020
Su juego favorito. (Man’s favorite sport? 1964).
Se acabó. Hasta aquí hemos llegado. No hay más Hawks. Hemos visto cinco películas, más la de la última sesión. Y hemos dejado de ver unas treintaicinco. Algunas tan representativas como El sueño
eterno, Río Bravo, o Hatari. Quiero decir, que habrá que ponerse a pensar en un “ciclo Hawks, segunda parte”. O cuando menos en alguna entrega sorpresiva.
Es de agradecer sinceramente la presencia de los fieles que cada tarde de jueves recordaron que había cine en la Casa de Cultura y olvidaron lo que cuesta salir de casa en invierno. También la de los ocasionales que vinieron, tal vez por curiosidad. Espero que en cada ocasión todos salieran satisfechos.
La de cierre es una divertida comedia que Hawks rodó con sesenta y muchos años. Es su última película del género que más cultivo. Ambos datos, edad y cierre, podrían hacer pensar en una obra
mortecina y renqueante. Pues no. Está llena de dinamismo y energía. Vamos a contemplar a un Rock Hudson a la altura de Cary Grand. Torpe, pero sin perder jamás la elegancia. O a una Paula Prentiss
enredadora y genial.
ANTONI PUIGVERD
15/01/2020 00:11
Actualizado a
15/01/2020 02:30
El escándalo por la designación de la exministra Delgado como fiscal general me ha pillado releyendo Rojo y negro de Stendhal, que describe el ascenso y caída del joven Julien Sorel, en tiempos de la restauración borbónica. Sorel destaca como hipócrita entre hipócritas. Los ultraconservadores de la novela, empezando por el vanidoso Monsieur de Rênal, libran una descarnada lucha económica y estamental, pero no desaprovechan la ocasión para enfatizar pomposos principios morales.
Ferdinand: «Sí, es verdad… Hablo demasiado.
Los hombres solitarios siempre hablan demasiado».
Pierrot el loco
Para la generación del sesenta, Jean-Luc Godard fue, antes y después de Pierrot el loco (1965), tal vez hasta mayo del 68′, una figura mítica de la modernidad en el cine. Para los nuevos, los que tratamos de encontrar nuestra propia manera de ver, entender, sentir y escribir -por lo tanto también de opinar- de cine, asociamos su nombre y su presencia a la de un líder extinguido. De influencia notoria en el trabajo de un puñado de nombres representativos del cine actual -Tarantino, Carax, Haneke- pero que en el transcurso del tiempo no nos supo hablar o no le pudimos entender -que no es lo mismo pero es igual- Godard y su obra más radical se desgastaron con los años y nosotros fuimos creciendo bajo el signo del desencanto.