En las estanterías de los supermercados, el sistema capitalista oculta con esmero lo que la
teoría feminista lleva décadas denunciando en los cuerpos de las mujeres: la fragmentación y la
cosificación.
Lo que para el consumidor medio es un «filete de primera» o un «cartón de leche
desnatada», para la teórica ecofeminista Carol J. Adams es, en realidad, “proteína
feminizada”. Este concepto, que hoy resuena con fuerza en los debates colectivos del
ecofeminismo en el Estado español, nos recuerda que la ganadería industrial no es un
entramado neutral, sino una maquinaria biopolítica que explota de forma sistemática los ciclos
reproductivos, la leche y los óvulos de las hembras no humanas. Vacas lecheras y gallinas
ponedoras sufren una dominación patriarcal extrema: son sometidas a inseminaciones
artificiales forzadas obligatorias, preñeces consecutivas y a la separación traumática e
inmediata de sus crías para que la producción láctea no se detenga. Es la reducción absoluta
del cuerpo vivo a una mera fábrica biológica orientada al consumo.
Tiene razón Félix, provocándome, cuando sugiere que el Corto de Raúl 3º IZDA y la Peli EL PLACER de Ophüls, que puso el Colectivo el jueves pasado, tiene enjundia feminista. El final del corto, cuando las 2 chicas, amantes y competidoras, sin saberlo, del joven del piso 3º Izqda, se sientan a fumar un cigarro, a la salida de una y la llegada de la otra en el portal donde vivía el joven amante, ofrecido una a la otra, en aptitud amistosa ( ¿quizás relación lésbica futura, o trio asumido en convivencia con el joven, ya consentida, como pide la canción de Aute?), una vez percatadas del engaño que el joven mantenía con las 2, muestre lo que una psicoanalista, Lola López, decía en un artículo titulado Nuestras jóvenes Lisístratas, en el que la renuncia de las mujeres heterosexuales a tener pareja es una consecuencia mas del fracaso de las políticas de la educación en igualdad, por la que muchas jóvenes afirman que prefieren no tener relaciones afectivo sexuales con hombres porque lejos de mejorar su vida la empobrecen y trastornan, y las alertan de la educación patriarcal de su pareja, mediante la pregunta: ¿No estaré actuando como las mujeres tradicionales?, ¿ no estaré perdonando sus intemperancias como mi madre hacia con mi padre?. Una duda que las atormenta.
El final abierto del corto abre esas posibilidades amistosas o lésbicas, o en soledad, en la que los hombres ya no juegan ningún papel afectivo/sexual en sus vidas que consideran felices así, incluso solas, sin convivir con hombres. El patriarcado y el pensamiento heterosexual dominante, ha llegado demasiado lejos, ese sí, y no el feminismo, en la subordinación de las mujeres a ser lo Otro, dependiente y diferente, lo particular, frente a lo Uno, el valor, el Universal hombre. Se ve, se escribe, se enuncia así, lo masculino como el universal y lo femenino como lo particular, diferente, lo sentimental, lo débil, frente a lo racional, la fuerza, el poder del hombre. ¿Y si lo «femenino», como subalterno y particular, minoritario hoy, se hace universal, incluso en artes, en literatura por ejemplo, Djuna Barnes, cambiando las formas de la literatura, de la letra, de la palabra, porqué no en política también, y el feminismo radical incorpora universales que ya no son los del hombre del poder y la guerra?. O, el caso de Proust y la homosexualidad literaria, como universal, de su «En busca del tiempo perdido».
Uno de los momentos más brillantes e intensos de la excelsa «Apocalypse Now» de Francis Ford Coppola, que tuvimos ocasión de ver ayer no con mucho público, y eso que el NO A LA GUERRA estaba presente, es la secuencia en la que en el Coronel Kurtz, interpretado por Marlon Brando lee los primeros versos del poema «Los hombres huecos» (The hollow men) de T.S. Eliot:
Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos / inclinando juntos / la cabeza llena de paja. ¡Ay de mí! / Nuestras voces resecas, cuando / susurramos juntos / son suaves y sin sentido / como el viento sobre la hierba seca / o como pies de ratas sobre cristal roto / en nuestro sótano seco / Figura sin forma, sombra sin color / fuerza paralizada, gesto sin movimiento […]
Esta escena refleja, con una fuerza y dureza terribles, la desolación y pesimismo que vive el coronel Kurtz, además de la pasión de Coppola por la literatura. Sabido es que Apocalypse Now es una adaptación de un breve relato de principios de siglo pasado, titulado «El corazón de las tinieblas» (Heart of Darkness) escrito por Joseph Conrad, novelista polaco nacionalizado inglés. Recomendamos la lectura del libro Esta adaptación fue realizada por John Millius en 1969 y reescrita por el mismo Coppola en 1975. Y es en la parte final de esta obra maestra donde encontramos, y no por casualidad, más referencias y cruces literarios: al comienzo del poema «Los hombres huecos», T.S. Eliot escribe, «Mistah Kurtz – he dead» (Señó’ Kurtz – Él muerto) haciendo referencia, y en forma de dedicatoria, al texto de Conrad, ya que en el último capitulo de la novela aparece ese mismo texto. Es por esta razón que Coppola decidió incorporarlo en el guión, aunque se dice también que fue por petición de Marlon Brando.
Por otro lado, el fotógrafo, interpretado por Dennis Hopper, también incluye en su texto (de esta misma escena) los versos finales del poema de Eliot:
[…] Así es como el mundo acaba / No con una explosión sino con un gemido. […]
Estas dos, no son las únicas referencias literarias que hace Coppola en su película. Encontramos referencias a otro poema de Eliot, «La canción de amor de J. Alfred Prufrock» (The Love Song of J. Alfred Prufrock) y a otro del poeta y escritor Rudyard Kipling, titulado «Si» (If). Además Coppola nos deja ver dos de los libros que tiene el coronel Kurtz: «La Rama Dorada» (The Golden Bough) y «Del Ritual al Romance» (From Ritual to Romance), libros muy vinculados a la obra de Eliot, ya que fueron unas de las fuentes de inspiración para una de sus obras maestras: «La tierra baldía» (The Waste Land).
La enseñanza que nos deja la escultura en madera del santuario de Toshogu de los 3 monos sabios sigue inspirándonos a día de hoy. Su mensaje original era sencillo a la vez que rotundo: “no escuchar lo que te lleve a hacer malas acciones”, “no ver las malas acciones como algo natural” y “no hablar mal sin fundamento”.
Curiosamente, el tiempo y nuestra visión occidental simplificó un poco su enseñanza primigeniapara quedarnos solo con el clásico “ver, oír y callar”. Un lema queque incluso podemos encontrar en forma de emoticono en el whatsapp y que, de algún modo, tergiversa bastante la idea original e incluso el orden de las figuras representadas. No obstante, la enseñanza va mucho más que todo esto, porque esa representación del siglo XVI erigida en honor del shōgun Tokugawa Ieyasum, nutre sus raíces de las enseñanzas de Confucio y, para muchos, el mensaje de los tres monos tiene también mucho que ver con los tres filtros de Sócrates.
Sea como sea, siempre es enriquecedor sumergirnos en este tipo de iconografías tan clásicas y en sus sabidurías originales para poder reflexionar y actualizar un poco nuestros conocimientos. Los 3 monos sabios de Togoshu desprenden ese código moral y ese misticismo que tanto nos gusta y que hoy queremos compartir contigo.
Lo que cuenta la leyenda sobre los 3 monos sabios
La leyenda de los 3 monos sabios tiene su origen en la mitología china. Cuenta una llamativa historia protagonizada por tres curiosos personajes. Los protagonistas son Kikazaru, el mono que no oye, Iwazaru, el mono que no habla y Mizaru, el mono que no ve.