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MASACRE: VEN Y MIRA

Viernes 28 de junio a las 20 horas, SALA MEDINACELI,                            MASACRE:VEN Y MIRA DE ELEM KIMOV

 

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Crítica Literaria

Premio Microrelatos Rápidos

El primer premio del Concurso de Microrrelatos Rápidos, celebrado el domingo 7 de abril de 2019 en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, ha sido para Francisco García Avilés con un relato algo borgiano titulado INFINITO TEXTO.

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Debates de Actualidad

EL MONOPOLIO DE LAS MENTIRAS

El diputado conservador Boris Johnson recorrió Gran Bretaña con un autobús donde se podía leer algo así como: “Cada día damos a la Unión Europea 350 millones de libras”. Dado que se trataba de una información rotundamente falsa fue denunciado y llevado a los tribunales. La magistrada Anne Rafferty, con ese desparpajo que suelen usar los jueces para conciliar sus ideas con las leyes, rechazó seguir adelante con el procedimiento y exclamó admirada de sí misma, y quizá también de su acendrado sentido del humor ‘british’: “Nos ha convencido, lo ha logrado y desestimamos la petición de comparecencia”. La mentira acababa de ser legalizada entre los monopolistas de la verdad.

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MUSICA Y EXPOSICIONES

EL CIELO DE FLORENCIA

Hay revoluciones secretas. Hacia 1425, en el taller de un convento de Florencia, un pintor que era fraile dominico hizo algo que no había hecho nunca nadie hasta entonces: en vez de cubrir con una lámina de oro el fondo de una escena sagrada, pintó en él un trozo de cielo azul muy profundo, el que vería uno sobre los tejados y las colinas de la ciudad, por la ventana a la que se asomara el fraile pintor, a quien nadie llamaba todavía Fra Angelico. Ese cielo de azul ultramar es más luminoso ahora porque acaban de restaurarlo en el Prado. Es el azul del cielo por encima de los árboles del Jardín del Edén y el del manto de la Virgen, y el de las bóvedas salpicadas de estrellas del edificio donde sucede la escena de La Anunciación.

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Artículos de Opinión

TODO ERA MENTIRA

mi vida lo gané trabajando para Convergència i Unió, la coalición de Jordi Pujol. Fue hace justo 40 años, durante la campaña de las primeras elecciones municipales democráticas. Por aquella época yo estaba a punto de cumplir los 17, y el trabajo, apasionante, consistía en ensobrar propaganda electoral; por suerte me acompañaban mis amigos del barrio. Nos conocíamos de toda la vida, de la Devesa, en Girona, un suburbio de clase media donde convivían familias de emigrantes y familias de catalanes de pura cepa, aunque en el colegio donde estudiábamos se enseñaba en castellano y la lengua predominante en el grupo era el castellano. Ninguno de nosotros era nacionalista. En realidad, éramos más o menos ácratas, pero sobre todo pasotas, rockeros, porreros y cerveceros, así que, entre nosotros, CiU y todo lo que CiU representaba —el catalanismo burgués, católico y conservador— era objeto de general pitorreo. Cuando terminábamos de trabajar, íbamos a gastarnos en libros el dinero ganado.

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