Críticas

11 AM | 08 Abr

Sin teatro en el Carlos III

Día Mundial del Teatro. El dramaturgo y director brasileño Augusto Boal ha elaborado el manifiesto de este año:

Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.

Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!

No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.

Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.

En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.

Veinte años atrás, yo dirigí ‘Fedra’ de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”

Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.

Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!

Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!
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04 PM | 07 Abr

OLGA NEUWIRTH

  

  

  

  

  

  El interés de Olga Neuwirth por el cine puede rastrearse en numerosas piezas de su ya bien utrido catálogo. De hecho la compositora compaginó en San Francisco estudios de música, pintura y teoría cinematográfica cuando, a mediados de los ochenta, no tenía aún demasiado claro el camino que tomaría su creatividad.

Así, desde Sans Soleil. Miroir déformant -dedicada al realizador Chris Marker- o ¡?dialogues suffisants!?-Hommage a Hitchcock, de los noventa ambas, a la más reciente Lost Highway, ópera basada en la película de David Lynch, la autora no ha dejado de manifestar su fascinación por la imagen cinematográfica, por el montaje, técnica a la que recurre constantemente la música de esta amante de los elementos sonoros más heteróclitos, o incluso por el slapstick, cuyo humor absurdo y acción hiperacelerada comparecen en unas obras llenas de sucesos y situaciones sonoras de cierto carácter grotesco. Pero Neuwirth no se ha limitado a utilizar la imagen como simple inspiración de sus trabajos musicales, sino que ha compuesto también lo que podrían llamarse “bandas sonoras” para diversos trabajos audiovisuales, algunos de los cuales ha dirigido ella misma. Este conjunto de obras es el que recoge Music for Films, doble DVD que ayuda a comprender mejor la concepción multidisciplinar de su proyecto artístico y sonoro.
La propuesta más extensa y una de las más interesantes es The Long Rain (2000), con realización videográfica de Michael Kreisl a partir de una idea de Neuwirth. Inspirada en un relato de Bradbury, la acción muestra a una tripulación espacial perdida en un lluvioso planeta, lo que da ocasión al realizador de adoptar un tratamiento casi documental -aún partiendo en tres la pantalla para multiplicar los puntos de vista- y a la compositora de describir obsesivos estados anímicos y un variado catálogo de impresiones sensoriales. Lo consigue mediante precisas sonoridades electrónicas en convivencia con densas, repetitivas y expansivas constelaciones sonoras, en cuyo interior un espléndido Klangforun Wien dirigido por Peter Rudel se mueve con detallado colorido instrumental. La sincronía y el desencuentro entre la imagen y el sonido es también el tema de No More Secrets No More Lies (2005), de Dominique Gonzales-Foerster según una idea de Neuwirth, donde melodías de aire pop con referencias a Die Dreigroschenoper de Kurt Weill se establecen como correlato independiente para la presencia de la cantante Georgette Dee recortada contra un onírico mar.
En Disenchanted Time (2005) Neuwirth se desdobla como realizadora proponiendo un juego de ralentización y aceleración a partir de imágenes cotidianas de París: utilizando fragmentos de Paris qui dort de René Clair y efectos videográficos muy sencillos (bucles, paradas de imagen) la creadora consigue un retrato enigmático de espacios urbanos bien conocidos, una impresión de extrañamiento intensificada por la fuerza de los tratamientos electrónicos y de una serie de obsesivos loops. La reflexión sobre la dimensión temporal está también en el centro de Mirando Multiplo (2007), donde vemos la notación en tiempo real de una partitura, en realidad un cristal tras el que trabaja frenéticamente una mano que evoca en parte el modo de trabajo de El misterio Picasso de Henri-Georges Clouzot. La música se despliega aquí a manera de masas estáticas y flujos en lento desarrollo, al igual que en Durch Luft und Meer (2007), vídeo de carácter hipnótico grabado en el mar Ártico que transcurre en sintonía con unas sonoridades cristalinas como el hielo (elemento que tanto gusta a la compositora como metáfora de la gelidez de algunas relaciones humanas), salidas en parte de su ópera Bählamms Fest.
Habria todavía más piezas para reseñar, como Canon of Funny Phases o The Calligrapher, interesantes trabajos de animación, y en especial Symphonie Diagonale, joya del cine abstracto que filmó en 1924 V.H. Eggeling y a la que Neuwirth ha dotado de lúdica y puntillista banda sonora.

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12 PM | 03 Mar

alagunas claves para seguir EL VIAJE DE LOS COMEDIANTES


  HEMOS SACADO UNAS NOTAS PARA UN MEJOR VISIONADO DE LA PELICULA POR SI OS PUEDE SER DE INTERES.


UNAS CLAVES PARA VISIONAR EL VIAJE DE LOS COMEDIANTES

 1.939 es el año que arranca cronológicamente la película. Tras los primeros planos, que suceden en 1.952, se produce un corte que nos sitúa cuando se anuncia la visita a Olimpia del general Metaxas con el ministro de propaganda del tercer Reich Goebbels.

    En las primeras escenas la compañía esta dividida entre el entusiasta de Metaxa (Egisto) y los que a partir de la referencia a la guerra civil española y la lectura de un texto de Lenin, sufrirán la represión que acompañará a la izquierda griega durante todo el siglo XX.

Tras un monologo sobre la catástrofe de Asia menor se pone fin a las escenas del 39. La compañía llega a otra ciudad, el ambiente patriótico esta exaltado por la negativa del gobierno de Metaxos de aceptar el ultimátum de Mussolini que exigía la entrada de las tropas Italianas en Grecia. En el teatro se lee un comunicado notificando la invasión del ejército Italiano desde Albania.

Por los periódicos se sabe que los italianos han sido frenados y obligados a retroceder. El ejército Griego se apodera del norte del Epiro perteneciente a Albania desde las guerras balcánicas. Esta es una fecha festiva y motivo de exaltación patriótica en Grecia. El ejército Alemán ocupa Atenas el 27 de abril de 1941, plano en silencio donde se alza una bandera nazi. Se cambia el plano y se pasa al 52, inicios de la película, se anuncian elecciones y se presenta al mariscal filofascista  Papagos, su nombre evoca de nuevo a los nazis situándose en el invierno del 41 cuando el periodo de la ocupación es mas fuerte. La resistencia se organiza, las escenas nos remontan a la creación del Frente Nacional de Liberación (EAM), impulsado por los comunistas, y cuyo brazo armado será el Ejército de Liberación Popular (ELAS).

  La compañía es capturada por los alemanes, cuando van a ser fusilados, son salvados por los partisanos. Huida de los alemanes y una gran manifestación popular reivindica un gobierno de unidad nacional.

 Existen en Grecia dos poderes un gobierno: uno en el exilio, desvinculado de la situación interna del país y un gobierno de las montañas, que había llevado el peso de la resistencia vinculado al partido comunista.

 En mayo del 44 se alcanzan los acuerdos del Líbano que instauraba un gobierno de unidad nacional comandado por Giorgios Papandreu, con mínima presencia comunista .El acuerdo fue repudiado por el EAM.

 Mientras tanto las potencias extranjeras se reparten el control de los Balcanes .Grecia cayó del lado Británico .El EAM presionado por los soviéticos asumió los acuerdos del Líbano, aceptando una posición subordinada en el gobierno de Papandreu. Todas estas tensiones son expuestas en uno de mis mejores planos de la película .El plano, rodado en Nauplio Angelopoulos integra diversos espacios y diversos tiempos cubriendo un periodo que atraviesa 1.944.Manifestaciones populares convergen en una plaza (el conjunto de Grecia) banderas griegas, británicas, americanas y comunistas acompañan los cantos de liberación.Unos disparos anónimos dispersan la manifestación y la plaza es atravesada por un militar británico tocando una gaita. Panorámica de 360 º y la plaza vueleve a llenarse esta vez solo con banderas rojas reclamando libertad y poder para el pueblo. Todo termina con los combates del diciembre rojo .El EAM abandona el gobierno por no aceptar los intentos que dicho gobierno hace para restaurar la monarquia.Tras una violenta represión en la Plaza de Sintagma en la que mueren 15 personas el ELAS toma las armas y durante 33 días tiene lugar el primer acto de la guerra civil. Esta secuencia se rueda en Lavrio donde la compañía de actores intenta huir del enfrentamiento urbano entre las tropas del ELAS y las británicas de los monárquicos.

 Bajo presión del gobierno británico y su representante el general Scoby, se firma el tratado de Varkiza que pone fin a la batalla y se pacta un calendario que no se respetará

 El control de las fuerzas monárquicas y reaccionarias apoyada por los británicos es cada vez mayor.En contra de lo acordado en el tratado se anuncian elecciones con un plebiscito sobre la monarquía .Los republicanos y el partido comunista promueven la abstención. Electra camina mientras se escuchan mensajes abstencionistas, entra en una sala donde se celebra el año nuevo del 46, y en otro plano maravilloso el grupo progresista debe de abandonar la sala ante la amenaza del grupo monárquico.

  Traveling que partiendo del 46 (triunfo fascista) acaba en el 52 donde se integra con la candidatura del mariscal Papagos, ahora auspiciada por los americanos.

  Guerra civil en las montañas. Antes del plano del año nuevo del 46, se introduce la sospecha de que la izquierda se ha empezado a movilizar cuando tres hombres se presentan en casa de Electra preguntando por su hermano. Algunos partisanos no vuelven de las montañas y otros están empezando a refugiarse en ellas.Un sospechoso plebiscito permite la restauración de la monarquía. ELAS vuelve a las montañas.La guerra civil no tiene vuelta atrás.El 12 de abril la doctrina Truman da a la guerra un giro considerable. Se muestra la derrota de la izquierda. Orestes es fusilado .Pílades firma una renuncia tras ser hecho prisionero, y el poeta que resistirá sufrirá irremediables trastornos físicos y psíquicos.

  El final de la guerra lleva a los personajes de Angelopoulos al silencio .El único que no sufre es Electra, que es un referente mítico, la memoria viva del clan, y la transmisora de la historia. Así se manifestará cuando le imponga los atributos de Orestes al hijo bastardo de Crisótemis que tomará el relevo de la representación de la obra.

  Tras la muerte de Papagos el rey nombrará su sucesor a Constantino Karamanlis, que reconvirtió la Unión Helénica del mariscal en la Unión Radical Nacional (ERE) continuando con la misma política represiva.

  En las elecciones del 58 consiguió mayoría parlamentaria, siendo el partido de oposición la Izquierda Democrática Unida (EDA) con la presencia camuflada de los comunistas que estaban ilegalizados.

 En el 61 nueva victoria del ERE con Karamanlis, aunque Giorgos  Papandreu consiguió unificar en torno a la Unión de Centro (EK) diversos grupos desde la derecha hasta los trasfugas del comunismo desplazando al EDA del protagonismo de oposición.

  En mayo del 63 es asesinado en Tesalónica durante una marcha por la Paz el diputado del EDA Grigoris Lambakis.En el 64 elecciones generales con la victoria de Giorgios Papandreu (EK).El 15 de julio del 65 fin del gobierno Papandreu y comienza el gobierno de los apostatas,que fue un golpe promovido por el Rey Constantino para que un grupo de diputados de centro se pasaran a la derecha.El 21 de abril del 67 golpe de los coroneles con el reconocimiento de la monarquía, con la junta militar toma posesión Constatino Karamanlis que regresa del exilio y Angelopoulos sigue rodando su viaje de los comediantes.

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09 PM | 03 Ene

EL DOLOR DE VIVIR

 


Si es que no ha habido suficiente supermineralización en fiestas (o por si, precisamente a causa de ello, hace más falta que nunca) Nuestro Bar estará abierto todo seguido hasta Reyes.
Con los saludos afectuosos de LUPO


EL DOLOR DE VIVIR
La película que cierra la trilogía comienza con Apu convertido ya en hombre de letras, como acredita un certificado manuscrito en la primera imagen.
Enseguida vemos a Apu dormido sobre unas cuartillas, el tintero volcado, manchando la cama, en una habitación cochambrosa, junto a la estación de tren.
Lleva existencia de bohemio, atrasado el alquiler, dando clases particulares para sobrevivir lo justo mientras escribe una novela semiautobiográfica (como en el libro de Bibhutibhushan que sirve de base a Ray), alérgico a cualquier trabajo de oficina, con horario fijo.
Por intervención de su amigo anglófilo conocerá el amor conyugal, junto a una esposa joven y alegre, y también la paternidad.
Y la acumulación de muertes cercanas quebrará sus ganas de vivir. La aceptación de las cosas como vienen, actitud reinante en las películas de la trilogía, se vuelve casi imposible. Hay dolor y rebelión, en tono trágico, y un vagabundeo de alma en pena.

Más introspectiva y menos paisajista que las anteriores, “Apu Sansar” es por ello, y también por la desenvoltura técnica adquirida, con amplio repertorio de movimientos de cámara, la más europea. La contraposición al cine indio se hace explícita al citar una película ‘Bollywood’, vidas de dioses en tono popular, entre rudimentarios efectos especiales. En magistral transición, la pantalla de la sala donde se proyecta la cinta se convierte en ventanilla del carruaje en que los jóvenes esposos regresan a casa.
La trilogía está sembrada de detalles visuales que permiten articular una sabia narración, cargada de sugerencias a partir de los elementos justos, bien escogidos. Ahí está esa horquilla vibrante de significación erótica sobre la almohada nupcial.
Así alcanza inusitada fuerza poética un relato que profundiza con elaborada sencillez en la vida del hombre, hasta alcanzar sin patetismo la esencia de dolor y goce alternantes que la forman.

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12 AM | 30 Nov

LA LECCION DE TOLCACHIR


La omisión de la familia Coleman es una auténtica fiesta escénica. El joven director argentino la creó a partir de las experiencias de la escuela de actores que montó en su casa.Disfrutada en el Carlos III, recuperamos una crítica de Marcos Ordoñez.

Es una auténtica fiesta teatral y una lección para estos tiempos de crisis. Tolcachir tiene treinta y pocos años. Es, por así decirlo, el benjamín de la formidable generación de Daulte, Spregelburd y Tantanian. En Argentina, el teatro siempre es “el magnífico enfermo”, como decía George Kauffmann: nunca hay dinero, pero las ganas no faltan. Harto de llamar a las puertas de siempre, Tolcachir convirtió su casa en escenario. Y en escuela. Una escuela de actores, cuentan, sin horarios, sin apertura ni cierre: se estudiaba por la noche o de madrugada, cuando todos se habían liberado de sus quehaceres alimenticios. Así nació Timbre 4, en Boedo 640, en un piso grande y destartalado, al final del pasillo de una casa de vecindad. Durante meses, Tolcachir y sus alumnos se impusieron la dura pero gozosa tarea de construir el retorcido árbol genealógico de la familia Coleman y de ese modo brotó su primera obra dramática, una pieza de una apabullante madurez. Crearon la familia y vivieron como familia, y en aquel piso se estrenó, en agosto de 2005, para convertirse en un fenómeno teatral: cincuenta personas por sesión, apiñadas en el comedor, durante cuatro años. La omisión de la familia Coleman se llevó todos los premios de Buenos Aires, y giró por media Suramérica, y fue a Nueva York, y a Miami, y recaló en Cádiz, en Almagro, en Girona, en Madrid, siempre con críticas ditirámbicas.

Comienza la comedia y durante los diez primeros minutos creemos pisar un territorio demasiado conocido: el grotesco porteño, primo hermano de nuestro esperpento. Personajes al límite, situaciones absurdas, diálogos delirantes. Otra familia desorbitada, pensamos, como en La nona, o Esperando la carroza, o Postales argentinas, o La escala humana, o Mujeres soñaron caballos. También cuesta un poco rastrear las reglas del juego de los Coleman, definir sus vínculos. En la primera parte, el juego consiste en atrapar las esquivas pistas de una historia pasada y secreta. Una vez recompuesta la foto familiar con todas sus zonas de sombra, veremos cómo se desintegra de nuevo ante nuestras narices. En la foto hay una abuela, una hija y cuatro nietos, pero el suelo de la casa se ha movido. La abuela (Araceli Dvoskin) ocupa el lugar de la madre. La madre, Memé (Miram Odorico), es una niña absoluta, que parece vivir en su propia fantasía. Hay dos mellizos, Damian y Gabi. Damian (Diego Faturos) calza en el hueco oscuro del padre ausente: violento, alcohólico, ladrón. A Gabi (Tamara Kiper) le ha tocado el rol de la madre ideal: es la única que trabaja y trae dinero a una casa que se hunde. Los dos hermanos mayores se encuentran en los polos opuestos del arco. Vero (Inda Lavalle) vive una vida aparte: escapó de la telaraña; se casó, prosperó. Y Marito (Lautaro Perotti) encarna, nunca mejor dicho, todo el dolor de lo no dicho: su trastorno mental es hijo directo de la omisión titular, de la decisión fatal que dividió a la familia. Contado así parece un furibundo melodrama de Torre Nilsson, entre gótico y freudiano. Nada más lejos de la realidad. Macarena Trigo, que firma el prólogo del texto, clava la mariposa: “En la función no hay espacio para la melancolía. Un perfecto equilibrio entre drama y humor negro, que persigue la veracidad sentimental, revelará lo mejor y lo peor de cada personaje”. La carcajada da paso al calambrazo amargo y viceversa, y a cada nuevo dato, a cada giro de la trama, los protagonistas ganan en complejidad: nuestra simpatía pasa de uno a otro y hemos de reevaluar cualquier conclusión provisional. Tolcachir muestra, no juzga. Memé puede ser encantadora y un monstruo de egoísmo e irresponsabilidad, casi la versión desglamourizada de Blanca, la madre de Nunca estuviste tan adorable, de Daulte. La todopoderosa abuela, aparentemente hosca y sarcástica, es la que más sabe, la que más comprende, la que más ama: el verdadero cemento del grupo. Tampoco Vero es la pija fría y calculadora que parece ser, ni están pintados de un plumazo los “externos”, el doctor (Jorge Castaño) y Hernán (Gonzalo Ruiz), ese visitante-observador, presunto bobalicón (muy jardielesco, como la función misma) que aterriza en el epicentro del conflicto. Y todos los códigos, todos los apriorismos saltan por los aires ante el extraordinario personaje de Marito, el que más sufre y el que más ve a través de su locura, cumpliendo una función similar a la de Leopoldo María Panero en El desencanto (y en la vida). El tapiz argumental es muy denso, pero en ningún momento da la impresión de recargamiento, ni siquiera cuando recurre a las duplicidades simbólicas (los dos padres ausentes, los dos mellizos, los dos amantes, los dos hijos pequeños de Vero), gracias a unos diálogos elípticos pero en constante efervescencia, y, desde luego, a un equipo de intérpretes que cortan el hipo, maravillosamente dirigidos por el propio autor. Por cierto: Tolcachir acaba de estrenar en Buenos Aires su nueva obra, Tercer cuerpo. Ya estamos tardando en verla, señores.

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