Opinión

09 PM | 25 Abr

Debates municipales en LA CHISTERA

Caciques y gurriatos…, o gurriantes (gurriatos veraneantes).
Cuándo mancomunamos?

El objetivo de estos encuentros abiertos es hablar sobre cómo se insertan los municipios y los territorios de su influencia en la globalización. Y en particular cómo pueden hacerlo San Lorenzo de El Escorial y El Escorial como parte de un territorio dominado por una ciudad, Madrid, con vocación de ciudad global.

Partiendo de una análisis histórico de cuándo se disgregan administrativamente los dos pueblos, aproximadamente unos doscientos años, y a la luz de cómo se conforma una nueva realidad de pueblo  falsamente separado en muchas cosas, la cuestión es saber si podemos avanzar hacia una reunificación, qué ventajas supone eso, por qué sería lógico y cómo hacerlo sin herir, sino más bien cuidando, muchas sensibilidades de arraigo e identidad local.

Empezaremos describiendo la nueva sociología de ambos pueblos, no solo la instalada de unos veinte años a esta parte, sino señalando también que parte de esa nueva población es descendiente de veraneantes de toda la vida (gurriantes) y su identificación con el o los pueblos, y con el territorio y su historia.
Valorar la estabilidad de esta población. Por cierto, que tanto desde el punto de vista de la estabilidad propietaria, como si se trata de personas que viven de alquiler, la permeabilidad entre un pueblo y otro es permanente.

Ayuda a ello, además, el compartir muchos servicios: transporte, comercio (y no solo grandes superficies, sino también comercio minorista), educación, deporte, sanidad.

El mundo del trabajo es una nueva realidad, pues el transporte actual facilita que un porcentaje muy alto de los activos trabaje fuera, sin convertirnos por ello en una ciudad dormitorio, sino en algo más complejo.

Hay retos y sinergias que se pueden producir, ayudando a crear economías de escala, o, lo que sería mucho mejor, servicios más amplios.

Por último, se puede organizar  un futuro con un desarrollo urbanístico más racional, rico y cuidadoso con el entorno.

Los retos que se plantean son los siguientes. Un pacto social entre los nuevos y los antiguos vecinos que impulsaría el desarrollo económico. Otro para el desarrollo urbanístico, entre San Lorenzo y El Escorial. Un tercero entre los vecinos “de toda la vida” de ambos pueblos, para conservar sus identidades, tradiciones y valores. Y un último de los partidos políticos, que en una corporación más menguada tendrían menos puestos, sueldos y prevendas a repartir.

 

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01 PM | 16 Dic

FALTARON NUESTROS HIJOS

Tardes para el debate 

Nota a la primera sesión                      ALFONSO PELÁEZ

Es justo agradecer al Ayuntamiento que haya cedido la biblioteca Manuel Andújar de nuestra venerable Casa de Cultura para reunirnos a debatir en un lugar digno.

Es justo agradecer a los presentes que salieran de casa bajo la lluvia para adentrarse en la incertidumbre de lo experimental.

Es junto agradecer la honestidad y la enjundia de casi todas las intervenciones. También la concisión. Y los deseos implícitos de los debatientes por convertir el intercambio en una síntesis superadora y útil.

El pasado miércoles, día 14, en la sesión inicial del proyecto  “Tardes para el diálogo” que promueve El Colectivo Rousseau se habló con conocimiento y respeto. Hubo aportes de ese saber que se abreva en los libros, pero sobre todo del otro, del que procede de las vivencias más auténticas y persistentes. Desconozco las biografías detalladas de cada uno de los contertulios, pero la percepción más palpable era la de unas fes muy maltrechas y defraudadas, pero nunca muertas, aun deseosas de que el futuro sea un poco más justo, más libre y más igualitario.

Los dos conceptos más evocados fueron populismo y socialdemocracia. Los ánimos de l@s vetan@s luchador@s parecen no estar ya para palabras más grandes, como progreso o revolución; qué le vamos a hacer.

El concepto populismo quema y casi cada cual lo soltaba nada más agarrarlo; pero sí que pasó de mano en mano en plan patata caliente. Otro día habrá que abordarlo con más arrojo y decisión.

En cuanto a Socialdemocracia, sin dejar de ser una palabra verdaderamente polisémica, en cambio, permitió a la concurrencia un manejo más cómodo y común, y a pesar de apuntes que la tildaron de fracaso, hubo, por lo general, un reconocimiento agradecido a los logros que durante cuarenta años tal acción política aportó a la mayoría social. Faltó, tal vez, concreción para llegar a la conclusión más terrible, a saber: que sus logros la están matando porque destruyeron la conciencia de clase de aquellos a los que favoreció.

Seguiremos reuniéndonos los segundos miércoles de cada mes. Y ojalá seamos más. Y más audaces intelectualmente. Y ojalá seamos capaces de girar el foco 180 grados. Es decir, del pasado al futuro. Cuando lo logremos, tal vez, quieran venir nuestros hijos.

Es una sensación mía, o el resto también echó en falta a los chicos.

 

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