12 PM | 23 Ago

Los mexicanismos de la película “Roma” que nadie intentó traducir

Los mexicanismos de la película “Roma” que nadie intentó traducir

A pesar de estar hablada en español, la cinta mexicana Roma fue subtitulada en España. Esto dio lugar a fuerte polémica, sobre todo, por lo que eligieron para traducir. Aquí una relación de las expresiones que realmente podrían ameritar una explicación (pero nunca causar confusión).
ESCRITO POR ADRIANA VERA

La controversia fue intensa: ¿por qué subtitular una película que está en el idioma del país que se está proyectando? Pues porque, a pesar de que el filme está hablado en español, en España fue el mismo Netflix quien solicitó subtítulos en castellano, tras una función privada en la que se comentó que la trama de la película Roma se perdía entre los regionalismos.

Escritores e intelectuales emitieron su opinión. Se habló de arrogancia e imposición lingüística. De paternalismo, provincianismo e ignorancia. Otros aprovecharon para señalar la riqueza de los coloquialismos de cada país y para hacer evidente que, aunque no los conozcamos, al escucharlos en contexto nos ilustran y nos hacen sentido.

El mismo director de la aclamada cinta tachó este acto de ridículo, ofensivo e ignorante. También dijo que sería tan absurdo como subtitular a Almodóvar en México. Al final, los subtítulos fueron retirados. Y es que el director tiene razón en que los subtítulos no ayudan a hacer más cercana la trama.

Lo que más llama la atención, son las palabras que “tradujeron”. En los subtítulos en castellano se sustituyó el “ustedes” por “vosotros”, “mamá” por “madre”, “enojarse” por “enfadarse” y “checar” por “mirar”, entre otras. Sin embargo, al revisar el guión, en los diálogos están presentes una serie de expresiones muy mexicanas que pueden distraer al oído extranjero y que si bien no requerirían demasiada explicación, es interesante observar y reconocer. A continuación las más relevantes.

Manita

Cleo y Adela se llaman así entre ellas a lo largo de toda la historia. Manita es una contracción de hermanita, lo no implica que necesariamente sean parientes, sino que denota una cercanía mayor a una amistad entre ellas. Esta expresión se sigue utilizando en la actualidad, también sin el diminutivo: “mana”. Entre hombres en cambio se dice “carnal” y tiene la misma acepción de hermandad elegida.

 

 

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11 AM | 26 Jul

PATRIARCADO Y NEOLIBERALISMO CULTURAL:LA OFENSIVA PERFECTA

Patriarcado y neoliberalismo cultural: la ofensiva perfecta

Silvia Carrasco

Patriarcado y neoliberalismo

El neoliberalismo, cuyo propósito es la mercantilización absoluta de la vida humana, se camufla apelando a la libre elección, a los deseos subjetivos o al sentimiento identitario. Son expresiones culturales, aparentemente de izquierdas, que actualizan una explotación que afecta, principalmente, a las mujeres.

El patriarcado es la institución más antigua que conocemos en la historia de la Humanidad. En cualquiera de sus formas y manifestaciones, la dominación física, económica, política y simbólica de las mujeres atraviesa todas las sociedades, culturas y épocas hasta nuestros días. Y todas las culturas que conocemos, tanto las que nos han precedido como la nuestra y sus contemporáneas, han hecho una magnífica labor naturalizando la subordinación a partir de la diferencia sexual entre mujeres y hombres, a través de la socialización basada en roles, comportamientos y marcadores diversos. A este conjunto de normas, prácticas y valores que conforman y condicionan las experiencias de ser mujeres y hombres culturalmente específicos lo llamamos género. El género es un concepto analítico y, a la vez, el mecanismo de reproducción del patriarcado. Porque el patriarcado persiste y se reinventa, como todos los sistemas de relaciones de poder. Aplicando la lúcida distinción de Alicia Puleo[1], en la mayoría de los países del mundo sigue vigente como coerción, donde la inferioridad y la sujeción de las mujeres es legal. Y en aquellos en los que supuestamente disfrutamos de igualdad ante la ley, no solo el patriarcado de consentimiento disciplina diariamente a las mujeres –abandonadas por la interiorización de sus mecanismos– de mil maneras, sino que, además, se rearma como parte de una ofensiva que intenta eliminar a las mujeres como sujetos de derecho.

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