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Sección : Poesía

Código de Conducta (Fragmentos) Antonio Herranz

Una nada
fuimos, somos, seremos
siempre, floreciendo:
rosa de nada,
de Nadie rosa.

PAUL CELAN
Otros ecos habitan el jardín…
                                                       
                                                                      T.S. ELIOT

Aquí la piedra es manantial

que fluye de la memoria de los nombres.

Es calle hacia el conocimiento,

recuerdos de una ingenuidad lejana.

Es inmóvil muralla en movimiento.

Cubo infinito lleno de suspiros.

Piedra cómplice horadada de círculos de sangre.

…………………………………………….

A la luz del día

nuestros muros se encienden,

y nos redime el tiempo.

El hacer y el deshacer del tiempo:

su colmena de sueños renovados,

su cieno donde se larva el instante,

sus ventanas cerradas a la hora de la confusión.

Amen.

……………………………………………….

 

Aquí la piedra huele a orines y se hace humana,

y entre sus grietas crece el moho de la historia.

Este lugar no existe,

pero nosotros somos sus fantasmas

buscando un destino con ambición y esperanza.

Sentimos que la noche nos habla,

lo único capaz de sujetarnos.

……………………………………………………

 

Sobre la almohada, entre anzuelos azules,

el ansia de vivir.

Y la verdad no alcanza al sentir del héroe,

tranquilo en su indolencia.

Qué nos queda del ímpetu sagrado

de recomponer los cuerpos maltratados,

de masticar sombras mientras se palpa

la perversa simetría del amor.

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Rueda el día sin carisma

desde las cumbres desgastadas.

Surgen luces homónimas

y en los hombres renace

el viejo deseo de acariciar

el cielo con sus torres huecas.

¿Por qué, si no falta el delirio,

tiene el porvenir tan oscuro horizonte?

………………………………………………

 

Con un aullido constante, vertical,

quiere el deseo encontrar su réplica,

quiere el pensamientos un ideal que calme

el abultado vientre del naufragio.

Se endurece la flor blanca del magnolio,

como nosotros, fábrica de dioses,

envueltos en brumas y en arena deshechos,

donde alguien escribe, aunque de nada sirva,

lo que pudimos ser y ya no somos.

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Mutó la pasión como un cisne inventado

en medio del estanque de los años.

Poco a poco bebimos en el cuenco del olvido.

No eran aguas tranquilas para asomarse

ni para ver la realidad como espejo indiferente.

Pero miramos una, dos, mil veces…

como si la vida más tarde pudiera repetirse.

………………………………………………………

Bajo las piedras

se oye el rumor del tiempo,

acerco mi oído desafecto

y escucho a todos los que en mí han sido.

Piel de musgo que acaricia

con su aliento mi verso,

pues sólo la palabra esculpe,

donde la responsabilidad comienza,

la madera noble de la imaginación.

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En las fisuras del alma, en sus heridas,

en sus largos pasillos, en sus rincones,

en su lineal crepúsculo hacia la noche,

se encienden balizas de indulgencia

para cortar el paso a la autocompasión.

……………………………………………………….

 

 

Con el día escorado hacia poniente,

tengo a la tarde deshecha entre mis manos,

como esos pájaros que intuyen

corrientes favorables y huyen

del abrigo de la piedra,

rozando con alas cenicientas

el infierno y la gloria del mundo.

Así surge de mí como herida de insomnio,

la promesa más honda para amar lo inútil.

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