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Sabrina

Sabrina. Billy Willder. (1954).

Tal vez estemos ante el papel más atípico en la amplia y variada carrera de Bogart. Pero lo borda igualmente bajo el látigo del director vienés. Ambos se tenían una antipatía cerril y no se tomaron la molestia de disimularla. Sin embargo eran profesionales hasta las últimas consecuencias y el resultado de su colaboración está a la vista. La historia, por lo demás, es bien conocida. Un cuento a lo Cenicienta. Sabrina, hija del chófer británico de los poderosos Larrabee, está enamorada, a distancia, (social, enorme, distancia) del hijo menor de la familia. Este coquetea irresponsablemente con ella por puro entretenimiento. Como con otras. El padre de la chica, dignísimo, consciente del riesgo emocional para Sabrina, la envía a Paris a formarse en cocina. Ella, aprovecha su tiempo parisino para convertirse en una mujer elegante y seductora. Su regreso va a convulsionar la estabilidad de la casa Larrabee, y el asumido reparto de roles de los dos hermanos, el frívolo y alocado David (W. Holdem) y el adusto y trabajador Lynus (H. Bogart). El público pagó con el éxito poder apreciar una nueva faceta del duro Bogey.

 

Un saludo.
Alfonso Peláez
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