09 AM | 29 Nov

 EL TRÁNSITO A LA SOLUCION FEDERAL O CONFEDERAL

 

La primera clave para una solución al conflicto catalán y de paso al problema de las identidades nacionales en España es admitir la legitimidad del otro interlocutor y su derecho a existir como tal. De lo contrario el diálogo es imposible y seguiremos sin dar solución al problema territorial e identitario que tiene España, como país de países, o, como nación de naciones, si se quiere mejor, o, como Estado único con variedades nacionales dentro. Después vendrá lo demás, el encaje constitucional y la solución adoptada para que voten los catalanes y los españoles en un ejercicio completo de democracia.

Para ello es preciso deshacer algunos equívocos, malintencionados y poco rigurosos, que pretenden impedir siquiera hablar:

1/ Reconocer al otro es reconocer su existencia, su fuerza, sus expectativas, y su derecho a decir expresando lo que quiere, su ideario y sus pretensiones presentes y futuras.

En el caso español,  es preciso reconocer que la población catalana es plural y mestiza en identidades  y  en preferencias politicas (reconocimiento por el independentismo), pero al mismo tiempo reconocer que el independentismo  tiene mayoría en el parlamento derivado de elecciones libres, y por tanto, con derecho a interlocución, (reconocimiento por la mayoria española) y representa un porcentaje muy alto de la población catalana, con un grado de movilización, inasequible al desaliento, que se expresó el 1-O, después de otra consulta anterior, por mucho que no fuera un referéndum admitido por las 2 partes, y por tanto no legal y no legítimo, y fuera reprimido violentamente.

2/Por otra parte, es preciso aceptar que en este juego hay espejos y lo mismo que hay un nacionalismo catalán independentista, que quiere romper con España unilateralmente y separarse, hay un nacionalismo español que quiere obligarles a permanecer dentro por la fuerza, sea legal o violenta. El “tú de aquí no te vas” o el “a por ellos”. Y este nacionalismo español no siempre es de derechas, aunque allí es dominante, también existe en la que se autodenomina izquierda.

3/ Reconocer, que el argumento de que con Mas en el año 2007, en su conferencia del 20 de Noviembre,   el “derecho a decidir” ya mostraba la deriva soberanista del nacionalismo catalán, como si eso fuera un agravio a la idea de España unitaria dominante, y a la Constitución española, y que, por tanto, no ceden en su pretensión, “que hace imposible el diálogo”, ocultando que ya antes, el Estatuto negociado por Maragall y Zapatero en 2006, cumplió todos los requisitos de la Constitución Territorial española (el llamado bloque de constitucionalidad), aprobado en el Parlamento de Cataluña y en el Congreso español,  y ratificado en referendum el 18 de junio de 2006 por la ciudadania catalana por mayoria muy amplia, y que en 2010, 4 años después, fué rechazado en articulos claves, después de una campaña anticatalana del partido mayoritario en España, el Partido Popular, por un Tribunal Constitucional que se hallaba mas allá del final del mandato de 4 de sus miembros y de los que alguno fue recusado sin razon suficiente, es decir, forzado a liquidar el Estatuto, que hubiera supuesto, quizás, otro periodo amplio de funcionamiento de la España de las autonomias, diseñada en la Constitucion española del 78.

Desde esa fecha de 2010, en sucesivas fechas de convocatoria de la Diada, hasta 2016, la afluencia masiva de millones de catalanes por el derecho a decidir como emblema, llenaban las avenidas de Cataluña de forma pacífica y que derivaron en un movimiento por la independencia, pacífico, ganando elecciones autonómicas una tras otra y por la separación unilateral de España. Nuevas generaciones que ya no aceptaban ninguna otra cosa que el derecho a decidir por la república catalana independiente de España.

Lo siguiente ya lo conocemos, referendum en 2014 y luego el del 1-O de 2017, la DUI, y la respuesta de prisión provisional por el delito de rebelión, luego sustituida por el de sedición en la sentencia del Tribunal Supremo. De esto, de como han funcionado estas instituciones penales españolas, habria mucho que hablar, visto y oido algunas palabras de representantes gubernamentales y no gubernamentales sobre la capacidad de decisión autónoma de la Justicia.

A un problema de naturaleza política por vias pacíficas se le hace o deja derivar a un asunto de represión policial, de Código penal, con condenas durísimas, de 10 y 13 años de cárcel por sedición, con Tribunales europeos en claro rechazo o resistencia a requerimientos de entrega de los exiliados y pendiente de la decisión de ser parlamentarios europeos, como el caso de Oriol Junqueras.

4/Reconocer que La España autonómica ha terminado su andadura, después de la sentencia del T.Constitucional sobre el Estatuto catalán, y de la deriva soberanista en Cataluña, donde el bloque de constitucionalidad está tocado, con el añadido del nuevo Estatuto vasco en discusion en este momento,  o, mejor, ya no permite pensar un futuro donde se integren las nacionalidades y regiones como hasta ahora, y que es preciso realizar un despliegue federal o confederal del sistema y del Estado español,  de forma que se admita la existencia de varias naciones dentro del Estado, y su delimitación constitucional por medios democráticos.

Por tanto, aceptar que estamos en un tránsito mas o menos lento y difícil, pero tránsito al fin y al cabo, hacia un periodo constituyente que delimite nuevos derechos y nuevas configuraciones de soberania, en un federalismo cooperativo, asimétrico o competitivo, ya se verá cuando se abra el debate, o directamente confederal, con fórmulas de constituciones nacionales dentro de un marco estatal español, que garantice, eso si, un minimo de suelo igualitario en prestaciones de servicios, para todos los ciudadanos de ese Estado plurinacional.

5/ Reconocer que las identidades nacionales en España son plurales, y que las identidades, en Cataluña y Pais Vasco al menos, son plurales también y mestizas, donde unos se sienten solo catalanes y vascos, otros mas catalanes y vascos que españoles, otros igual de catalanes que españoles y uno mas pequeño que se sienten mas españoles que vascos y catalanes.

EL CEO (CIS catalán) publico un estudio sobre la evolución de los sentimientos de pertenencia de los catalanes en el que habia una preponderancia de una identidad compartida catalana  y española, en distintos grados, que era del 61% en la última encuesta de abril de 2018. Habia un 89% que decia sentirse catalán de una u otra forma, y un 67% sentirse español de una u otra forma. Unicamente catalanes era un 28% y unicamente españolas un 6%. Nada que ver con las respuestas anteriores a 2010 en las que solo catalanes se sentian un 10-12%.

Y aquí entra un debate interesante sobre la correspondencia entre identidades que se expresan en la población catalana y preferencias políticas en esa misma comunidad, que es importante para la solución al conflicto. Esas identidades mestizas y plurales, votan un 48% propuestas políticas independentistas en 2015 y 2017 que se celebraron elecciones al Parlament, por lo que gobiernan la Generalitat. Y no votan mas allá del 51%, por lo que, como mínimo, no pueden argumentar legitimación para decidir la separacion de España. Aunque, si sigue así la cosa no será muy difícil que lo consigan.

Digo yo que algo no hemos hecho bien, que ha generado este conflicto, mas allá de lo normal.

O bien no hemos entendido o reconocido el caracter plurinacional de España como origen de todo el problema.

 

EUGENIO

 

29-Noviembre-2019

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