Que interesante poder compartir tertulia los viernes después de ver una peli, y que interesante podernos interrelacionar a través de estas páginas. El comentario de Huete sobre el primer plano de la película no me ha dejado dormir. A él no le gustó y a mí me encantó. Veamos. Me vino a la memoria la exposición de José Luis Guerín titulada: “La dama de Corintio, un esbozo cinematográfico” que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia. Guerín, conocido cineasta, hacía una alusión, con esta exposición, del mito griego fundacional de la pintura, referido por Plinio “el viejo” en su “Historia natural”, allí nos cuenta, que ante la inminente partida de un muchacho a la guerra, su amada decide trazar el contorno de su sombra proyectada en la pared por la luz de una vela, para así recordarlo y tenerlo presente. Esta pintura originaria no se trabajó a partir de la observación directa del modelo, sino a través de du proyección. Guerín, reconocía en esa exposición, tanto el origen del lienzo como el del cine, y su fuente de inspiración para nuevas imágenes. Mostrar un asesinato como la hace Edward Dmytryc, con sombras proyectadas en la pared de una habitación Lúgubre, me gusta mucho más que los crímenes que aparecen en la película Outrage de Kitano, o la sangre abundante en las de Tarantino.
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Fabricar consentimiento y ver cómo se desmorona
DAVID SEATON
| 28 de enero de 2021
La libertad conlleva responsabilidad. En el siglo XXI los ciudadanos no somos llaneros solitarios, sino más bien pasajeros del Metro en una hora punta perpetua.
Noam Chomsky, uno de los intelectuales más influyentes de Estados Unidos, escribió que los medios de comunicación en Estados Unidos “son instituciones ideológicas poderosas que generan un apoyo propagandístico efectivo del sistema, confiando en las fuerzas del mercado, auto-censura y sin coerción obvia”. A este proceso le puso el nombre de manufacturing consent (fabricar consentimiento). Se trata de un estudio sobre la economía política de los medios de comunicación estadounidenses que sigue considerándose de gran importancia.
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El socioescalímetro
Alfonso Peláez.
28/01/2021
Los fenómenos sociales son la suma distorsionada de todos los comportamientos individuales intervinientes. Esta ley, de un carácter similar a las leyes físicas, es el fundamento metodológico de la Sociología, en tanto que ciencia, desde hace dos siglos largos. La distorsión que desvía mi voluntad, la planificación y la ejecución de mis actos del resultado que finalmente obtendré Durckheim la llamó anomía; Marx, alienación. Entre ambos autores hay un diagnóstico y una definición bastante distintos a tenor de causas y consecuencias. Pero su etiquetamiento pone de manifiesto la temprana identificación de ese desgajamiento entre las aspiraciones vitales de cada hombre y su destino. ¡No digamos ya, de la mujer!
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Félix incitó a poner algo escrito, y como estaba casi todo dicho, constituía en definitiva un reto; pero éste, el reto, está en lo planteado por Eugenio, al menos como lo pude entender.
Sin ánimo de polemizar sobre nada. Parece que se afirmaba que es preciso “destruir” las estructuras para poder vivir de forma coherente, honrada y honesta, fiel a los propios principios, convicciones y en el intento de ser útil a los demás, o la sociedad (siempre en transformación, aunque en algunos es más necesarios e imperativo que en otros).
Interpreto, tal vez erróneamente, que eliminar/destruir las estructuras conlleva una actividad radical, tal vez ‘violenta’, como necesaria para que se dé esa forma coherente de existencia.
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