01 AM | 13 Mar

SUEÑO DE INVIERNO Y CHEJOV

La película que hemos visto ayer jueves: “Sueño de Invierno”, tiene inspiración en el cuento de Chejov “Mi mujer”. Lo tenemos en “Páginas de Espuma” edición de Paul Viejo, podemos leer en el mismo: “¿Qué culpa tiene usted? – dijo mi mujer tras una larga pausa, mirándome con ojos enrojecidos y brillantes por las lágrimas. Es usted un hombre muy bien educado, con una magnífica formación, es honrado, ecuánime, y tiene principios; pero el resultado es que allí donde va se crea un ambiente asfixiante, opresivo, ofensivo y humillante en grado sumo. Es usted muy justo en su manera de ver las cosas, y eso le lleva a odiar a todo el mundo. Odia a los que creen, pues la fe es una manifestación del atraso y la ignorancia, y a la vez odia a los que no creen, porque carecen de fe y de ideales; odia a los viejos porque son conservadores y no están a la altura de los tiempos, y a los jóvenes por ser librepensadores” Podemos recordar estos diálogos en la excelente película, y hay más que no vamos a reproducir, solo queremos señalar el paralelismo con el texto de Chejov, y por eso recomendamos su lectura.

No me resisto a entrecomillar lo que dijo Carlos Boyero cuando la dieron la Palma de oro: “No hay forma de que me desaparezca el bostezo ante sus presuntamente trascendentes historias. Y además, el metraje de sus películas cada vez es más largo …La locuacidad de los personajes y las metáforas que seguramente acompañan a su existencia no tienen ningún poder hipnótico para este adormilado y embrutecido espectador. La culpa es mía, que no me entero de nada.”

Seguro que la opinión de Boyero es compartida por alguno de los asistentes pero yo me quedo con la que me manda Floren por correo interno “A priori, la duración de 3 horas y 15 minutos puede echar para atrás a más de uno, pero, la verdad, cuando terminó me dio mucha pena; estirar las piernas un poco y hubiera seguido encantado otras tres horas en el hotelito de la Capadocia, huésped oculto bajo la sombras de la sala de cine, observando las vicisitudes y comportamientos de unos seres humanos, demasiado humanos, con sus contradicciones y sus miserias, con sus cuitas y sus anhelos. Además, ¿se quejaría el aficionado a la literatura si le ofrecen la edición completa de «En busca del tiempo perdido» de Proust al precio de «El alquimista» de Coelho? Pues eso mismo, ¡calidad y cantidad! Cierto que, la elaborada obra requiere una maceración a fuego lento-, la primera hora y media se demora en la presentación de los personajes y sus relaciones, pero no sobra ninguna secuencia y el tempo es el adecuado para abrir el crescendo sostenido de una formidable segunda parte, en la que se perciben claros ecos del gran Ingmar Bergman.

La película  trata de la condición humana: de la soberbia y de la humillación, de la miseria y de la compasión, de la soledad, del desamor y del paso del tiempo.
Formalmente es muy hermosa, los paisajes ancestrales del interior de la Turquía asiática -la recóndita Capadocia con sus lares paleolíticos- son espectaculares-, la dirección de actores espléndida y la emotiva sonata de Schubert cataliza las emociones en los momentos álgidos. Imprescindible obra mayor de un creador en estado de gracia.

Gracias Floren, con eso me quedo, y mañana VIERNES 13 otra peli de mucho interés: QUO VADOS AIDA?

 

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