02 PM | 05 Ago

UN PREFACIO DE TIERNO GALVÁN AL CONTRATO SOCIAL DE ROUSSEAU

 

Jean Jaques Rousseau es el Newton del mundo de la moral.

Inmanuel Kant

(Encima de su mesa de trabajo estaba colgado un retrato del ginebrino,

al que tanto admiraba)

 

En un país como el nuestro donde tanto peso tiene la desidia, donde el pulso intelectual es tan bajo y donde la vida política parece agotarse en descalificaciones, ocurrencias y un preocupante desconocimiento de la realidad histórica, el Centenario del nacimiento de Enrique Tierno Galván está pasando como de puntillas y pocas son las instituciones y los medios de comunicación que se han ocupado de la importancia y actualidad de su pensamiento. ENTRELETRAS si le ha dedicado una atención pormenorizada y continuará analizando la trascendencia de su pensamiento en el futuro.

Naturalmente, las ideas y el coraje cívico de Tierno Galván hay que contextualizarlo. Tenía una gran preparación intelectual y supo enfrentarse a la dictadura con energía, tesón e inteligencia. No serán pocos, quienes recuerden que una serie de autores clásicos estaban prohibidos, mal vistos o incluidos en el infamante INDEX, tal era desde luego, el caso de J.J. Rousseau.

En una fecha tan temprana como 1966, la Editorial Taurus publicó El contrato social o Principios de derecho político. Enrique Tierno se ocupó de la edición de este texto que sólo circuló en ambientes reducidos. Un poco más tarde, en 1969, se reeditó, esta vez con un magnífico prefacio de Tierno Galván, del que nos ocuparemos más adelante.

En esos años todavía no se manifestaban con claridad los anhelos democráticos que eran severamente yugulados, sin embargo, la convicción de mantener viva la llama para crear la condiciones del advenimiento de un régimen democrático estaban presentes en determinados intelectuales como Tierno. Eran tiempos oscuros, parecía que aquel estado de cosas se prolongaba indefinidamente… las expectativas incumplidas se acumulaban.

Pese a esto, Tierno parecía ser consciente de que si la determinación es firme todos los caminos son también un rodeo. Las ideas, firmemente arraigadas, procedentes del Proyecto Ilustrado tenían el suficiente vigor para resistir la erosión del tiempo muerto.

En el prefacio al que hemos aludido, Tierno tantea y sabe asumir riesgos arrojando preguntas en cuya respuesta se contiene, nada menos, que el esbozo de un plan de acción. Una de estas preguntas puede ser ¿Por qué en España los clásicos son tan actuales?  Es difícil no advertir su ironía así como  una velada -o no tan velada- crítica a la indigencia y al adanismo de la vida intelectual de aquellos años.

Enrique Tierno va más allá. Advierte con finura analítica, que entre nosotros, las traducciones de El contrato social  sirven de termómetro para conocer el pulso político del país. En las épocas de cerrazón y oscurantismo, que han sido las más numerosas, han predominado las prohibiciones, la censura y el más acendrado inmovilismo. En tanto que en las épocas de apertura han circulado con profusión las obras de pensamiento político y El contrato social ha merecido una atención notable y rigurosa.

No es casual, por tanto, que Antonio Zozaya perteneciente al círculo de Francisco Giner de los Ríos lo incluya en su colección de Obras Filosóficas, en su afán por dar a conocer y comentar las ideas de más calado que circulaban por Europa. Tampoco puede extrañarnos lo más mínimo, que Menéndez y Pelayo rechace y descalifique el pensamiento rusoniano y considere su influencia profundamente negativa. A don Marcelino todo lo que sonaba a heterodoxo le producía urticaria y el pensamiento de Rousseau es el más heterodoxo de la Ilustración.

Curioso, muy curioso es a este respecto el discurso o mitin de José Antonio Primo de Rivera en el Teatro de la Comedia. Considera a Rousseau nefasto y lo hace culpable de las amarguras políticas de España. Por eso, no es de extrañar que algunas obras del ginebrino, entre las que se incluyó El contrato social, fueran quemadas públicamente al final de la Guerra Civil.  A estos autos de fe con reminiscencias nazis siguió un largo periodo en el que el pensamiento del ginebrino fue censurado y silenciado.

Ha llegado el momento de exponer algunas de las aportaciones decisivas que Rousseau ha hecho al pensamiento político. La primera, que me parece de calado, es que incorpora al léxico de la Filosofía Política un concepto tan relevante como el de voluntad general, que es nada menos que el antecedente del Imperativo Categórico Kantiano. Lo mismo sucede con el de alienación, tan relevante en el pensamiento marxiano. Hegel lo tomó del ginebrino y de él pasó a Feuerbach y al joven Marx al que, también, hay que prestarle más atención de la que hasta ahora se le ha dispensado.

Desde mi punto de vista, a Rousseau no siempre se le ha entendido bien. Se le suele incluir dentro del contractualismo,  lo que es innegable. Sus teorías son precursoras de la democracia directa siempre que sea posible.

A menudo, se le considera un pensador ingenuo. No lo creo. Lo que no siempre se especifica con claridad es que El contrato social es una hipótesis, una conjetura que no se fundamenta en la historia y que pertenece por derecho propio al futuro.

Son relevantes sus diferencias con otros pensadores contractualistas como Hobbes, para quien la sociedad solo era posible si el individuo renunciaba a sus derechos en pro de una convivencia pacífica. Es decir, cambiaba libertad por seguridad. Es curioso constatar hoy mismo como desde ciertas instancias se nos pide que renunciemos a parte de nuestras libertades en pro de la seguridad ante la amenaza  terrorista.

Lo que parece obvio es que entregar a otros nuestra libertad  es perderla y entrar en  un ámbito netamente reaccionario y autoritario.  Frente a este estado de cosas  reacciona Rousseau constituyendo y construyendo el cuerpo social.  El único soberano es el pueblo y el gobierno es un simple ejecutor de las leyes que el pueblo se da a sí mismo. En  el modelo político de Rousseau el pueblo aparece como sujeto y objeto del poder soberano, en un inequívoco funcionamiento de abajo a arriba.

El ginebrino ha sido interpretado desde diversas ópticas, que  van desde los totalitarismo hasta el pensamiento libertario. Sugiero que se lea su Proyecto de Constitución para Córcega, aunque los avatares históricos y políticos impidieran que llegara a plasmarse. Creo que también puede fundamentarse y sostenerse que es un precursor de la democracia social y del socialismo democrático. Soy consciente de que el pensamiento de Jean Jaques Rousseau es, en no pocos aspectos, ambiguo y poliédrico. Quizás sea esa su riqueza y aquello que posibilita que siga resultando vivo y atractivo en este presente incierto y crepuscular. Me gustaría, no obstante, recordar sus opiniones y textos sobre el reparto desigual de la riqueza y la serie concatenada de medidas que sostiene en pro de la igualdad social.

Rousseau es demoledor con respecto al origen divino de las instituciones políticas y se niega a esgrimir otra fuente de legitimidad que no sea la del pueblo soberano. A este respecto, creo que sería útil, echar un somero vistazo a Constituciones europeas y americanas, aun vigentes, para comprobar cómo el espíritu del absolutismo sigue colándose por determinados resquicios e impidiendo una democracia efectiva e igualitaria.

Estas reflexiones van tocando a su fin. Fue Walter Benjamin quien nos dio un aviso con estas proféticas palabras que no han perdido actualidad… “El aburrimiento es el pájaro de ensueño que encuba el huevo de la experiencia”,  quizás, por eso, me sigue fascinando Rousseau. Merece la pena confiar en quien está dispuesto a extraviarse conscientemente en su propio laberinto.

Hoy, en España, urge renovar las estructuras políticas para adecuarlas a la realidad. Se hace cada vez más precisa, una reforma de la Constitución del 78 que actualice y dé un nuevo marco de legitimidad a la convivencia entre los ciudadanos. Hay que sustituir, con cierta urgencia los aspectos envejecidos y caducos que han quedado obsoletos. Considero, que hay pasos ineludibles que dar en el ámbito de la igualdad y, también, en lo que concierne a proteger y salvaguardar nuevos derechos para robustecer unas condiciones de vida con un mayor grado de justicia social.

Una aspiración que duerme el sueño de los justos, imprescindible para transitar por una senda de tolerancia y progreso social es apostar, sin ambages, por una solida formación científica de la ciudadanía, respetuosa a un tiempo con los ideales del humanismo y una educación cívica y moral que convierta a los ciudadanos en garantes de unos sólidos principios y valores democráticos.

 

Antonio Chazarra

Profesor de Historia de la Filosofía

 

 

 

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02 PM | 04 Jul

CON PERMISO DE KAFKA. eL PROCÉS

«El proceso resulta aparentemente incomprensible y una inagotable fuente de sorpresas e incredulidad. […] A pesar de estar viviendo en un Estado de derecho, en paz y con todas las leyes en vigor, el proceso se desencadena fatalmente». ¿Estamos hablando de Cataluña y el proceso catalán? ¡No, por favor, no sean suspicaces! Jordi Canal está haciendo una breve glosa de una de las obras maestras de Franz Kafka titulada como ustedes saben ‒¡también es coincidencia!‒ El proceso. Escrita entre agosto de 1914 y enero de 1915, en un mundo que literalmente se desmoronaba –los inicios de la Gran Guerra‒, permaneció inédita hasta la muerte del autor, siendo publicada póstumamente en 1925. Todos hemos sufrido y sentido la angustia de Josef K, no tanto por lo que le pasa como por no entender cabalmente todo aquello que está pasándole. Tanto es así que la dimensión trágica de la obra queda relegada a un segundo plano por la incomprensión y la incredulidad y se convierte en un fresco tragicómico. Llega un momento en el que no podemos reprimir una risa nerviosa. Según indican algunas fuentes, las personas que asistieron a una primera lectura del texto por parte del autor se rieron bastante. No me extraña. Hasta a los acontecimientos más siniestros les exigimos una cierta lógica. Y si no, no podemos evitar reírnos.

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12 AM | 03 Jul

Freud nuestro contemporáneo

Freud nuestro contemporáneo

Por Félix Recio*.- | Julio 2018

freud1Freud, junto a Marx y Nietzsche, pertenece a lo que se ha llamado ‘maestros de la sospecha’, pues el sentido excede a lo que puede representarse la conciencia. El sentido de las relaciones sociales, de la moral, de los sueños o de los malestares está en otra parte y no en lo que nos representamos de forma consciente. Lo inconsciente en Freud o lo impensado en Marx y Nietzsche supone un despertar del ‘sueño de la razón’ para encontrar una verdad no gratificante.

Con Marx, el asalariado deviene una mercancía entre mercancías, pues son las relaciones de producción capitalista las que establecen el valor del trabajo. Con Nietzsche, la moral es la expresión de la trasvaloración de los valores, del odio a la vida propio de las fuerzas reactivas. Con Freud, el despertar de la razón implica un desciframento, hasta donde este sea posible.

Los tres autores, son materialistas, no solo por ir más allá de los discursos ‘encubridores’, sino por remitirse al trabajo (Marx), a las sexualidad (Freud), a la vida (Nietzsche) y mostrar como la modalidad de la producción conduce a un trabajo alienado, que la sexualidad es indisociable del síntoma y que la vida queda sojuzgada por el afán de dominio. Lejos, muy lejos de las irdealizaciones y de las trampas de la razón.

La aportación de Freud remite a la modernidad del cógito cartesiano. ‘pienso luego soy’, a la implicación entre el ser y el pensar. Partiendo de la solidaridad establecida por Descartes se puede establecer el inconsciente freudiano y la pulsión.’ Pienso donde no soy’, pues el pensar no es exclusivo de la conciencia, dado que el inconsciente freudiano es Gedanken ( Pensamientos), pienso donde no soy consciente, ya que esos pensamientos han sido reprimidos y no pasan por la conciencia. Pero si ‘ pienso donde no soy’, también, ‘soy allí donde no pienso’ que es lo propio de la pulsión. La pulsión, es un empuje que partiendo del cuerpo busca satisfacerse en el propio cuerpo: comer compulsivamente, fumar sin ganas ‘por tener algo en la boca’…… Soy allí donde satisfago al cuerpo sin pensar conscientemente porqué lo hago: ‘no puedo dejar de hacer…..’.

freud2Doble referencia freudiana: a la materialidad del cuerpo, a lo real del cuerpo sexuado, propio de la pulsión y a los pensamientos inconscientes, al texto de la otra escena. Doble referencia que se articula en el desciframiento, por ejemplo de un sueño donde el sentido reprimido, una vez descifrado no es ajeno a un goce obtenido.

El inconscente freudiano no es pre-linguistico, no es el inconsiente del romanticismo alemán, no es magma, energía, lo insondable….etc, como se ha señalado anteriormente es Gedanken, pensamientos. Y pensamos con palabras, solo que si el significado está reprimido lo que tenemos es la otra cara del signo linguistico que es el signficante, por ejemplo en un lapsus lingue: quiero decir una palabra y digo otra en su lugar, me equivoco, me sorprendo de cómo una palabra ajena a mi intencionalidad ha ocupado el lugar de la que quería decir, su significado puede ser enigmático pues no es ajeno al que conlleva la palabra sustraída. De ahí que una equivocación consciente sea un acierto inconsciente, pues lo reprimido, que no es lo sofocado, siempre retorna de forma disfrazada.

Para Freud, el inconsciente no precede al lenguaje. Sino al contrario, el lenguaje es la condición del inconsciente. Dado que el lenguaje no es una nomenclatura, la relación que los sujetos tienen con el lenguaje va más allá de lo codificado por la lengua.

Las palabras no solo informan, evocan, sugieren, despiertan expectativas, permiten a través de la ensoñación lo que a lo mejor un sujeto no se permite en la realidad. Por eso tenemos poesía y literatura pero también formaciones del inconsciente ya que las formaciones del inconsciente: el sueño, el chiste, el lapsus, el acto fallido y el síntoma, comparten con la literatura el carácter evocador del lenguaje o su doble sentido. El inconsciente es ‘lo no realizado’ pues cuando una realización del deseo es conflictiva para un sujeto se realiza de forma desviada a través de las diferentes formaciones del inconsciente. En lugar de permitirse llevar a cabo un deseo en la realidad se puede hacer un síntoma o un sueño. El síntoma, en su insistencia, es lo no realizado que pugna por realizarse de forma sustitutiva.

Freud, en ‘La interpretación de los sueño’ en el capítulo dedicado al trabajo del sueño, señala que el inconsciente ‘es un trabajador’, ‘un trabajador incansable’, trabaja en el sueño por medio de ‘la condensación’ y ‘el desplazamiento’. La condensación tiene que ver con esas figuras del sueño que aparecen con rasgos de más de un personaje, condensación de dos o más figuras en una sola, mientras que el desplazamiento puede transferir un contenido a otra figura o suceso del sueño. Román Jakobson, estableció la equivalencia, tanto entre la condensación freudiana y la metáfora, como, entre el desplazamiento onírico y la metonimia, como si el sueño trabajase retóricamente.

sueñosfreudPara Freud, es un axioma que ‘el sueño es una realización de deseo’ , la gran cantidad de material onírico que aparece el ‘La interpretación del los sueños’ avala ese axioma, incluso en aquellos sueños donde el soñante ha tenido unas sensación de contrariedad, dado que en la insatisfacción algo se satisface. No obstante, el sueño no es el inconsciente sino ‘la vía regia para su acceso’., pues solo se puede acceder al contenido inconsciente a través de la interpretación que surge después de las asociaciones del paciente. El inconsciente solo es abordable en el dispositivo analítico, una cosa es que el sujeto lo experimente, que se pregunte por el sentido de sus sueños o de los olvidos que le perjudican y otra cosa es la producción de sentido de esas formaciones del inconsciente, pues el sentido no viene a partir de uno mismo, está en otra parte, está fuera, pues es inconsciente, ese otro lugar está indicado por la presencia de un analista, siendo la interpretación un apuntar al decir que sustenta los dichos del paciente, teniendo en cuenta que el decir, al no ser un dicho, solo se medio dice.

El invento de Freud, viene a quebrar las ilusiones de la razón, el examen de conciencia, la introspección, la reflexividad, donde uno puede ser sujeto y objeto de sí mismo, son con Freud, modalidades autorefenciales que se retroalimentan, diferentes juegos de espejos, pues el sentido no está en el reflejo que me devuelve la imagen en el espejo, habrá que ir hacia su reverso, al azogue que soporta la lámina reflectante, hacia ese negro soporte sin imagen que tiene que ver con nuestra verdad.

En el libro ‘Más allá del principio del placer’, Freud observó el juego de un niño de dieciocho meses, este consistía en arrojar desde su cuna un carrete unido a una cuerda, para luego atraerlo hacia si. El juego coincidia con las ausencias de la madre, Freud interpretó el juego como una forma de hacerse con la realidad, no estar a expensas de las ausencias de la madre estableciendo, por medio del juego, tanto las ausencias como las presencias del carrete, que se alejaba o se acercaba según el niño consideraba, ese doble movimiento se acompañaba de las expresiones Fort/Da. La exclamación Fort correspondía a cuando el objeto era arrojado y caía en un rincón o debajo de la cama. Da, era la exclamación cuando el objeto reaparecía, manifestación jubilosa coincidente con la reaparición del objeto, expresión del principio del placer. Lo más destacable del juego es que la expresión Fort, coincidente con la separación del objeto, prevalecia sobre la otra, no siempre lo arrojado era atraído. Lo displacentero primaba sobre lo placentero.

Para el psicoanálisis, el sujeto es un sujeto dividido, pues buscando el placer, se empeña en el displacer. Querer el placer y sostener, a la vez, la propia mortificación, la renuncia o el sacrificio, el deseo inconsciente no está en lo que se quiere, sino en aquello que no se reconoce, poder reconocerlo permite una separación, dejar de ponerse obstáculos y desvíos en la vida, pues ya la vida se encarga de ponerlos.

* Félix Recio es Psicoanalista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid

 

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