Que interesante poder compartir tertulia los viernes después de ver una peli, y que interesante podernos interrelacionar a través de estas páginas. El comentario de Huete sobre el primer plano de la película no me ha dejado dormir. A él no le gustó y a mí me encantó. Veamos. Me vino a la memoria la exposición de José Luis Guerín titulada: “La dama de Corintio, un esbozo cinematográfico” que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia. Guerín, conocido cineasta, hacía una alusión, con esta exposición, del mito griego fundacional de la pintura, referido por Plinio “el viejo” en su “Historia natural”, allí nos cuenta, que ante la inminente partida de un muchacho a la guerra, su amada decide trazar el contorno de su sombra proyectada en la pared por la luz de una vela, para así recordarlo y tenerlo presente. Esta pintura originaria no se trabajó a partir de la observación directa del modelo, sino a través de du proyección. Guerín, reconocía en esa exposición, tanto el origen del lienzo como el del cine, y su fuente de inspiración para nuevas imágenes. Mostrar un asesinato como la hace Edward Dmytryc, con sombras proyectadas en la pared de una habitación Lúgubre, me gusta mucho más que los crímenes que aparecen en la película Outrage de Kitano, o la sangre abundante en las de Tarantino.
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Con la lectura de un fragmento, de “Le Droit a la Peresse” (Paul Lafargue) que Eugenio nos brindó en la sesión de Zoom al filo de la navaja, parecería confirmada la tesis que defiende Pedro Vallín (Me cago en Godard) que más o menos sostiene, en una pregunta que nunca habíamos visto, lo siguiente: ¿Por qué deberías adorar al cine americano (y desconfiar del cine de autor) si eres culto y progre? Joder con Vallín. No sé. Hoy le he llevado totalmente la contraria (me considero “culto y progre”) y al hilo de una reseña en Babelia del libro de Chantal Akerman: “Una familia en Bruselas”, he visto la película: “No Home Movie”, rodada meses antes de la muerte de su madre, filmando el último instante se su vida, contando el sufrimiento de los judíos en Polonia, y me he quedado literalmente pegado a la silla. Querido Vallín ni soy culto (quizás un poco progre hasta la llegada del 15-M) ni me he autoflagelado por ver una peli de autor, ni me he sentido culpable por haberme gustado la peli de masas que propusimos el pasado viernes para la tertulia. Se puede citar a Lafargue, y además es conveniente hacerlo. Eugenio seguro que nos da mas detalles.
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¿Cómo se puede pasar de Jacques Tourneur al Arcipreste?
Pues muy fácil. Participando en las tertulias zoom del Colectivo. Habíamos propuesto: “Al caer la noche”, basada en la novela de David Goodis, de Jaques Tourneur, como divisa de su cine, un cine de sustracción, de crepúsculo hasta el límite. De la peli, es cierto, quizás no había mucho que hablar, algunas frases ingeniosas, una secuencia brillante en la huida desde el desfile de modas. Las peleas… James era un tipo huidizo, pero no un menesteroso, y cuando está en su casa con Marie (Anne Bancroft, la señora Robinson en el Graduado) dice una frase asomándose a la ventana que le define como persona: “no te puedes imaginar cuantas veces he estado aquí viendo como oscurece. Se donde aparece cada sombra”. Los flash- back. El viaje a las montañas nevadas en ese autobús maravilloso, pero, ¡de pronto! apareció el maletín con los 350.000 dólares, producto del atraco a un banco, con sus inevitables preguntas morales. Y aquí es donde aparece el Arcipreste, que dice lo que dice por ser un cristiano-árabe: ”mucho faz el dinero, mucho es de amar: al torpe face bueno e ome de prestar, face correr al coxo e al mudo fablar, el que no tiene manos dyneros quiere tomar… y sigue”.
El dinero del maletín ya no tenía dueño, y si lo tenía era de un Banco (vaya usted a saber, incluso podía ser de la mafia). Está muy bien eso de la moral y querer ir al cielo para ponernos del lado de los ángeles buenos, pero si me lo permitís, yo me daría un homenaje. Eso sí, no invertiría ni en eléctricas ni en gasolineras.
FELIX
La reedición del libro de Antonio Drove, “Tiempo de vivir, tiempo de revivir” me ha hecho volver a Douglas Sirk. Ahora que tenemos seis pelis en la plataforma filmin, es un buen momento para recordar su cine. Propuse a un grupo de amigos visionar Shockproof, (a prueba de choques) y que aquí se la tituló: “Más fuerte que la Ley”. No encontramos una versión subtitulada en español y nos tuvimos que conformar con verla con las “letras” en portugués. Me ayudó mucho las lecturas de Miguel Torga y José Cardoso Pires. Sobre los subtítulos, Drove nos cuenta en su libro las dificultades que tuvo para que la entrevista con Douglas en la serie de TVE fuera vista en el idioma original, frente a los que preferían la voz de un locutor. La llegada de Clara Isabel Francia a la dirección de la 2 de TV en el año 82 facilitó las cosas. Por cierto, que bueno sería que nos repusieran la serie “Directed by Douglas Sirk”.
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ESCUELA DE CINE MEDINACELI
Cuando bajaba a comprar el periódico (sigo con el papel) y pasaba por delante de La Escuela de cine y teatro Medinaceli salía una voz profunda por la ventana en lufardo que decía: ¡PASA, PASA! Y allí, sentado en una silla de Ikea departía durante un buen rato con el amigo José Ramón. Hicimos varias sesiones sobre la importancia de ver las películas en versión original, él defendía el gremio de los dobladores -con la misma intensidad que ahora los jueces quieren ser elegidos al Consejo por ellos mismos- pero, sin embargo terminó reconociendo que las pelis había que verlas como dios manda.
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