01 PM | 18 Ene

TARDES PARA EL DIÁLOGO (tercera sesión)

3º sesión, 8 de febrero, 19:00h. Biblioteca Manuel Andújar.

 

¿El crecimiento de la riqueza supone más riqueza para todos?

 

Como todo el mundo sabe, Davos es la estación invernal suiza donde Thomas Mann ambientó La Montaña Mágica. Desde hace veintitantos años también es donde se reúnen a mediados de enero, cada año, lo más florido de las élites con poder. Los que mandan de verdad. Sakira incluida. El Foro Económico Mundial. Este año están allí desde el día San Antón. Esa reunión y algunos datos que allí se están manejando me inspiran, hoy, la pregunta que incite al próximo debate.

Esta será la cuestión:

¿El incremento de la riqueza dentro de un espacio económico determinado, supone una mejora automática para todos sus miembros?

Si prescindimos de los signos de interrogación lo que queda de esa frase es una de las afirmaciones menos contestadas de los últimos cuarenta años. Tan incontestada, que yo mismo al escribirla puse en primera instancia: es una de las verdades. Nada de afirmación, directamente verdad.

Que el incremento de la riqueza global supone una mejora para todos está asumido como axioma desde cualquier ámbito del espectro político. Y así vemos como todo debate político remite ineludiblemente a las tasas de crecimiento interanual del PIB, o al déficit que ocasionan u ocasionarán los Presupuestos Generales del Estado, resultando palpable que lo único que cuenta es la consolidación de totales y dando por hecho que si el PIB crece todos crecemos, o que si reducimos el déficit fiscal a cero, todos estaremos menos endeudados. Y está asumido, incluso, desde posiciones de izquierdas con posibilidades o con experiencia de gobierno. El mismísimo José Mugica, quizá el referente más auténtico de la izquierda gobernante, se mostró, durante su mandato, como un actor convencido de primar el crecimiento de la riqueza como paso previo al reparto.

Pero no es posible despachar la cuestión de cualquier modo. Branco Milanovic de PwC (sí, sí, de PwC, la mayor de las Big Four) ha afirmado en Davos que los mayores beneficios de la globalización han ido a parar a una pequeña élite, cada vez más rica.

Es cierto que cada año se rescata de la miseria a sesenta millones de personas en todo el planeta. También es innegable la incorporación de amplias bolsas de población a cuotas de consumo, incluso de bienestar, que políticas abiertamente neoliberales han facilitado en países emergentes de Latinoamérica y Asia.

Pero esa es la tesis. Ahora seamos dialécticos.

Antítesis: al mismo tiempo ocurres que:

  1. En USA los ingresos del 50% de la población más pobre están congelados en los últimos treinta años. Por su parte, los del 1% más rico han aumentado un 300% en el mismo periodo. (Piketty dixit).
  2. Aquí el PIB en 2016 creció un 3.3% (Sin confirmar por ahora) mientras que el salario medio de los veinticuatro mil y pico -que ni siquiera es el modal- sigue disminuyendo en términos reales.
  3. En el último año en España ha crecido el número de millonarios en 7000 individuos. No hay que engañarse. Esto no indica que sea fácil hacerse millonarios. El número de ejecuciones hipotecarias iniciadas en el segundo semestre del mismo año es el doble. Más de 14000. Por tanto tienes ocho veces más posibilidades de que te echen de tu casa que de hacerte millonario.
  4. Ocho hombres (a quienes todos conocemos) poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3600 millones de personas (a quienes no conoce ni Dios). Datos del informe Oxfam; salvo los de a quién conocemos y a quién dejamos de conocer.

 

Creo que es suficiente para que en la próxima sesión todos tratemos de buscar la síntesis. Seamos, pues, dialécticos.

Os espero.

Alfonso Peláez

 

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