11 PM | 19 Oct

PARTICIPACION

 

 

 

 

 

En “artículos de opinión” hemos colgado uno de Ramoneda que hace una pregunta muy interesante: ¿qué hacer con los partidos políticos?, pero a la que no da ninguna respuesta. Justamente esa era la tertulia que teníamos el sábado por la mañana un grupo de amigos en los Mariscos. Como este blog se escribe desde el ámbito de éste pueblo pues voy a contestar a los amigos con la nota que el PSOE de San Lorenzo de El Escorial realizó con ocasión de la puesta en marcha de unas Mesas de Trabajo, decía así:  “Queremos compartir el diálogo entre quienes están dispuestos a argumentar y dejarnos convencer, queremos crear activos para vivir una democracia mas profunda y fecunda. Los socialistas de San Lorenzo queremos fomentar una ciudadanía activa, y por eso pedimos la participación en los debates sobre la salud ,la educación, la inmigración, la cultura, el deporte, etc, queremos potenciar las redes del lenguaje, necesitamos de una democracia radical, porque lo radical es ir a la raíz, y la raíz son los ciudadanos.
Los socialistas de San Lorenzo queremos con esta iniciativa dar cobertura en un documento programático a todas aquellas iniciativas ciudadanas que no tienen un soporte político institucional, queremos abrir discusiones abiertas y públicas, en el que cada ciudadano se enfrente a ideas diferentes a las propias, y alterar el orden de sus preferencias políticas, a nuestro juicio equivocadas y que no pueden llevar por mas tiempo a una nueva mayoría del Partido Popular .Queremos ser el partido de la alternativa.” . Esta nota seguramente no puede producir el reproche, estoy seguro que cuando recibo las críticas de la inanición de la izquierda en mi pueblo se está hablando de la parte de la representatividad pero yo soy de la opinión de que la democracia no se asienta en la representatividad sino en la participación , yo no quiero
 compartir el pensamiento débil, ni la mirada frágil, de quienes renuncian al cambio de la sociedad de nuestro tiempo y se apuntan a la confusa, y según ellos inevitable convergencia, del capitalismo con el dulce social liberalismo, y que nos lleva irremediablemente a las posiciones individualistas. Yo mantengo el criterio de que hay que conseguir que los ciudadanos se impliquen mas en la toma de decisiones, la participación no es solo votar cada cuatro años. Si todos los que critican con razón a los que están ejerciendo en estos momentos la oposición, participaran en las actividades municipales (asistencia a plenos, propuestas alternativas, elaboración de realidades, estudios sociológicos etc) y en alguna ocasión les sacaran los colores seguro que la derecha podría empezar a tener contados sus días. Yo procuro hacerlo, aunque por dar la razón a mis amigos no tengo mucho éxito.
Compártelo:
11 AM | 19 Oct

¿Qué hacer con los partidos?

 

 JOSEP RAMONEDA 18/10/2009  

 

 

La multiplicación de los casos de corrupción, que se extienden como verdaderas plagas, como está ocurriendo estos días en la geografía del PP; la cuestión eternamente pendiente de la financiación; la sensación de que el nivel del personal seleccionado para los altos cargos ha bajado sensiblemente en los últimos años; los lamentables espectáculos que combinan la celebración de las unanimidades con las descarnadas peleas y deslealtades entre compañeros; la bochornosa exhibición de la servidumbre voluntaria, con un verdadero pánico a cualquier forma de crítica o discrepancia interna; y la sensación generalizada de estar ante una casta con intereses corporativos, alejada de la realidad cotidiana, han generado un descontento creciente de la ciudadanía respecto de los partidos políticos. ¿Tienen remedio? ¿O habrá que pensar en otras formas organizativas?

  

 

La Constitución dice que «los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental de participación política». ¿Cumplen estos requisitos? Sólo a medias. Las dinámicas de los partidos tienden más a frenar que a estimular la participación política. En realidad, operan mucho más como agencia de colocación de una profesión llamada política que como canal de discusión y de acción política abierto a la ciudadanía. Expresan el pluralismo político, pero la condición de cártel con la que actúan, más que estimularlo, lo restringe.

La formación y expresión de la voluntad popular se han deteriorado, con un sistema de democracia mediática que favorece el monólogo del gobernante, con las encuestas de opinión como casi única señal que viene de abajo. El complejo mediático-político, una promiscua trama de intereses, ha conseguido que no sea ningún disparate la distinción entre opinión publicada -la que emana de este complejo- y opinión pública.

Si las tareas principales de los partidos son asegurar la participación política y la representación de la ciudadanía, seleccionar el personal para los puestos de responsabilidad política, y formular y liderar propuestas de gobierno que atienden al interés general, hay que decir que en todas ellas las deficiencias son grandes.

¿Dónde están los problemas? En la propia lógica organizativa: se ha dicho que los partidos son la única herencia del leninismo que ha sobrevivido a la caída del muro de Berlín. Lo cierto es que la democracia interna es muy débil y los partidos se han convertido en máquinas de ocultación de las malas noticias, a mayor gloria del jefe. Al mismo tiempo, los sistemas de escalafón son muy rígidos, con efectos perversos como que muchos militantes llegan hasta la cima de la carrera política sin otra experiencia profesional que la vida de partido.

En las élites políticas hay una obsesión por la gobernabilidad, que se expresa en el gusto por el bipartidismo: un club privado de dos socios, los únicos que pueden alcanzar el Gobierno de España, en el que es casi imposible conseguir el derecho de admisión. Los dos gozan de tantos privilegios -económicos, mediáticos, técnicos- que sólo una debacle cainita podría apartarles de esta privilegiada posición. La misma obsesión por la gobernabilidad está en el origen de las listas cerradas, que es una vuelta de tuerca más en el control de la servidumbre.

Naturalmente, en la financiación encontramos una fuente de corrupción insaciable. Siempre se habla de la necesidad de una reforma a fondo, pero nadie la emprende. Hombres ilustres de la política han visto cómo brillantes carreras acababan salpicadas por la corrupción y, sin embargo, sigue sin hacerse nada. ¿Tan grande es el negocio? ¿Tantas son las ventajas de la opacidad que merecen tan alto precio? Si encima se extiende la peligrosa doctrina, desarrollada por la derecha, de que el voto blanquea la corrupción, la sensación de impunidad es insuperable.

Cada uno de estos problemas se podría afrontar con medidas concretas que, sin ser una gran revolución, mejorarían sensiblemente las cosas: legalización de las corrientes internas que darían más calidad a la representación, cambios en la ley electoral que desburocratizaran la política, transparencia en la financiación, obligatoriedad de unos años de experiencia profesional fuera de la política para poder gobernar, etcétera. Pero para el cártel político resulta más cómodo gobernar una sociedad que crece en indiferencia que favorecer la crítica, la participación y la dignidad de la política.

 

Compártelo:
10 PM | 20 Sep

Imágenes, Iconos, Mitos

 

    

 

 

 

  

He leído con atención el libro de Abellán sobre mi pueblo (El Escorial, iconos imágenes mitos), y como no he quedado muy convencido he llamado a mi amigo Mario Praz  para ver juntos aquel  Escorial que le parecía tan anodino al pintoresco Teófilo Gutier, el cual recomendaba a la gente aburrida pasaran tres o cuatro días aquí, con el mensaje de que se divertirían el resto de sus vidas solo de pensar como pudieron estar tanto tiempo en el Escorial como si nada.

   Reflexionamos juntos en el estanque cuadrangular del jardín que, con sus innumerables anexos, es la perfecta imagen de la monotonía. El ojo se me estrecha por el hueco de la cerradura como la mano aprieta las cuentas de un rosario, para volver hacia atrás y después recorrer desde el inicio la misma fila de cuadritos, con la verdina sobre la fría pizarra de las macizas paredes, mientras que el estanque inmóvil  multiplica la sucesión de las flores .El eco que repite la balanceada nota del cuco en el “desierto” del bosque de Fontainebleau no produce tanta sensación de gran soledad desesperada como el mudo eco del estanque en el que se refleja la desnuda pizarra. Es el vacío hecho geometría, traducido a signos inteligibles para la mente humana que rehuye el vacío. Al desgranar sin detenerse, adelante y atrás, atrás y adelante, el rosario de las cien ventanas iguales, el pensamiento de pierde en el infinito. ¿Sería esto lo que miraba Felipe II para olvidar las fauces infernales colocadas a su lado, como en la pesadilla pintada por el Greco? ¿Tal vez deletreando con los ojos disciplinados el rosario de cuadraditos simétricos, pensaría el nieto de Juana la Loca que podría exculpar su inquieta conciencia, como el insomne que repite la misma palabra una y otra vez, hasta que la mente se desvanece? Y mientras tanto, el poeta áulico entona con solemne voz de órgano: Sacros, altos, dorados capiteles, que a las nubes borráis sus arreboles

 El órgano tronaba en las gélidas naves; en el ángulo extremo del coro, Felipe II contaba la serie de las largas cañas, cañas verticales y cañas horizontales, inflexibles como las trompetas angelicales en el juicio final: Depón tus rayos Júpiter; no celes los tuyos, sol.

 El mas grande rey de los fieles contaba ahora los asientos del coro, asientos altos y asientos bajos, con las columnas iguales, una dos, una dos, una dos, una dos, las repisas iguales, una dos, una dos, y las cabezas de los canónigos pulidas como bolas de marfil: Religiosa grandeza del monarca, cuya diestra real del nuevo mundo Abrevia y el Oriente se la humilla

  Las ventanas, las cañas del órgano, los asientos del coro, los peldaños de la escalera, las salidas de las estancias, las fracciones de las horas y los días, contar todo esto, y volver a contar desde el inicio, adelante y atrás, hasta que la parca no se libere de la pesadilla del miedoso cetáceo, cola enorme, boca trituradora de carnes torturadas, que todas las noches se acercaba, se acercaba inexorablemente a la cama del grande monarca de los fieles.

   Después de todo, ¿no es justamente esa noche oscura un estado parecido al de la aridez desesperada descrita por el alma de San Juan de la Cruz? Crear un vacío divino, comprimir la conciencia, cuyo curso habitual es una línea hasta un punto inmóvil… sigue así  mi amigo Praz en unas estupendas páginas, hasta que llega a la conclusión  que Felipe II consiguió crear el vacío ¿lo consolaban algunas de las suaves visiones que compensan a lo místicos durante días y años de estériles advenimientos? .Negro sobre negro, el mismo jeroglífico repetido infinidad de veces. Soledad sí, eso es lo que sentimos muchos gurriatos ante la ausencia de compromiso de muchos intelectuales cuando el pueblo poco a poco se nos va hacia los intereses especulativos del capitalismo más agresivo

. El poeta Antonio Herranz,  dice en unos versos que titula Código de conducta: Aquí la piedra huele a orines y se hace humana, / y entre sus grietas crece el moho de la historia. / Este lugar no existe/ pero nosotros somos sus fantasmas/ buscando un destino con ambición y esperanza/ Sentimos que la noche nos habla/ lo único capaz de sujetarnos. Estos fragmentos me han llenado mas como gurriato que todo un libro de un docto profesor

6 de septiembtre de 2009, a una semana de la Romeria.

 

 

 

 

 

 

 

Compártelo:
09 AM | 15 Sep

Recordando

 

 

 

   La Nouvell Vague fué grande como ninguna otra escuela cinematográfica, Javier Memba, autor de un estupendo libro sobre la modernidad del cine, empezó a conocerla por las reposiciones de al final de la escapada, hiroshima mon amour y los cuatrocientos golpes,  en definitiva el tríptico inaugural, que pusieron en los cines de Madrid hace 25 años.

¿Cuando empezamos nosotros realmente a interesarnos por Godard, Resnais o Truffaut?, pues en los cines Astoria, Savoy o Capsa de Barcelona de los años 7O.Allí descubrimois el cine de subtítulos, allí descubrimos a Erice, pero curiosamente eramos y somos los mismos espectadores que ahora nos vemos los viernes en la sala Juan Negrín, eso sí, con mas cine a nuestas espaldas, lo que nos va  a  reportar un visionado mas  fácil de «el año pasado en marienbad».

                                                 Ahora mismo estan poniendo en el cine estudio de Madrid la película con la que comenzamos la andadura de inverno, y la anunciamos mandando una foto de su musa Jean Seberg ¿Sabiamos todos que se trataba de la maravillosa mujer que vendia el Herald Tribune por las calles de Paris en Á BOUT DE SOUFLE?. Bueno, en cualquier caso es maravilloso recordar aquellos 60.

Compártelo: