
Nos vamos aproximando al primer Centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós. Los centenarios son una ocasión y una oportunidad para recordar la figura y la obra de un autor, la actualidad de su pensamiento y el alcance de su influencia. Es usual que en muchas ocasiones pasen desapercibidos o que muestren una imagen de cartón-piedra y no acierten a penetrar en las entrañas del personaje.
Galdós es un caso aparte. No se trata de acercarlo ni de darlo a conocer porque, en realidad, no se ha ido nunca. Ha descrito, como nadie, el siglo XIX y ha mostrado un conjunto de carencias profundas y heridas que, en buena parte, no están cicatrizadas.
Los verdaderos clásicos son siempre actuales porque tienen algo nuevo que decir a cada generación. Haríamos bien en no pasar por alto esta oportunidad y en leer y releer a don Benito, para darnos cuenta de lo mucho que nos aporta si sabemos interpretar sus mensajes y nos dejamos seducir por el mundo novelístico que sabe plasmar y que viene a ser una “comedia humana” a la española, superando el legado de Balzac.
De Galdós es mucho lo que se puede aprender. Las causas y razones de un inmovilismo de siglos, el peso de instituciones reaccionarias empeñadas en mantener en la ignorancia a los españolitos de a pie para así manipularlos y controlarlos mejor. Asimismo, la crudeza y crueldad de las guerras civiles, el afán de imponer dogmáticamente las ideas y formas de vida y, no dejar ningún resquicio para la tolerancia, ni para los aires modernizadores que proceden de Europa.
No sería justo que faltara una mención a sus análisis certeros sobre la situación de la mujer o a muchos personajes femeninos, vitalistas, rebeldes, inconformistas y que adelantan con su ejemplo el papel de visibilidad y de exigencia de derechos que las mujeres desarrollarán posteriormente.
Galdós es todo eso y mucho más. Esperamos que este Ciclo les sea útil y que ponga en marcha la actitud de agradecimiento y de reivindicación con la que debe conmemorarse el Centenario de su muerte en el 2020.
1/10 LOS EPISODIOS NACIONALES, UNA INTERPRETACIÓN CRÍTICA Y PEDAGÓGICA DEL SIGLO XIX.
Antonio Chazarra Montiel, profesor de Historia de la Filosofía
3/10 LO REAL DEL GOCE EN ALGUNOS PERSONAJES FEMENINOS DE PÉREZ GALDÓS
Félix Recio Palacios, psicoanalista y profesor de la UCM
8/10 GALDÓS Y EL MELODRAMA
Manuel Espín, periodista y escritor
10/10 PERSONAJES GALDOSIANOS ¿FEMENINOS O FEMINISTAS?
Rosa Amor del Olmo, profesora de lengua y literatura directora de Isidora Revista de Estudios Galdosianos
15/10 LOS CLUB SOCIALES EN TIEMPOS DE REVUELTA
Ángel Martínez San Pedro- Periodista y escritor
31/10 El COMPROMISO DEMOCRÁTICO Y REPUBLICANO DE GALDÓS
Francisco Cánovas, historiador y escritor
COLECTIVO ROUSSEAU OCTUBRE 2018
Crítica decine21.com
Bienvenidos al campo
Petr es un músico que acude con su mujer desde la ciudad a un pueblecito donde se ha de celebrar un concierto. Allí se reencontrará con Bambas, un antiguo amigo que vive en el campo junto a toda su familia y que les acoge en su hogar. Las diferencias entre la ciudad y el campo se hacen presentes desde el principio, y chocarán los modos de vida de cada uno.
Película minimalista, que sabe hacer un buen uso de la música para estructurar la trama, un conjunto de estampas de la vida cotidiana. Ivan Passer, que forma parte de la nueva ola checa, dirigía su primer largometraje, que se alzó con dos premios de la Sociedad Nacional de Críticos; curiosamente, el cineasta se estableció poco después en Estados Unidos y no volvería a rodar en su país. Contado de una manera amena, divertida, y en ocasiones, melancólica, destaca en el film la fresca hermosura de Vera Kresadlová, entonces esposa de Milos Forman, en escenas como la de su flirteo con el tonto del pueblo, o cuando mata el tiempo con un gato.
Luis Bagué, miembro de la academia Rosebud para la visión y revisión del Séptimo Arte, define el tiempo, en un librito de poemas dedicados a nuestro icono Tarkovski, como la materia con la que se esculpe la experiencia. Pues bien, en el pleno casi monográfico dedicado al Cine Variedades, por una moción de Esteban Tettamanti (Sí Se Puede), todos los políticos locales han esculpido un tiempo a martillazos, sin cincel.

A los pocos días de cerrarse el cine, el poeta Antonio Herranz escribía un artículo titulado “La esquina de los sueños”, que terminaba así: “¿Desaparecerá esta quimera? ¿Se esfumará este lugar donde tantos se dejaron seducir por imágenes fantásticas de aventuras, de pasiones, de amor, de encuentros…? ¿Dónde se albergarán ahora las ilusiones? Cuando un cine se cierra se rompe un vínculo vital: un primer beso, un sollozo, una risa sincera, el miedo y la ternura, cerrándose además una puerta a lo desconocido. Aprender, soñar, deslumbrarse en una sala oscura; conjurar la realidad y el deseo por un instante que acaba siendo eterno. Tiempo inconmensurable, acumuladamente íntimo y colectivo. La memoria, para muchos, de una educación sentimental… Un caos de sentimientos, una narración de experiencias que convoca a los vivos y a los muertos. Un mundo de oscuridad más allá de la oscuridad, un foco de espíritus rebeldes que jamás dejarán de existir. Un mundo donde los humanos ya no podrán entrar. En la esquina de dos calles: Pozas y Calvario, está el “Variedades”, ya sólo frecuentado por sus mayores enemigos: el tiempo y la especulación. En diagonal a él, la iglesia del pueblo. Un cruce de caminos donde a un lado espera dios y a otro el diablo. Recuerda, hipócrita cinéfilo, mi semejante, mi hermano, hay un tiempo para la destrucción y otro para la recuperación. Un tiempo donde confluyen lo antiguo y lo nuevo, que está ahí, a la vuelta de la esquina”.
Son ya muchos años para terminar todos bailando al son de una moción. No os puedo premiar la vagancia de no mover ni un dedo para recuperar la esquina de los sueños. Casi al mismo tiempo que se cerraba el cine hubo una modificación de Normas Subsidiarias para adecuar la finca de las carmelitas a la construcción de viviendas. Hubo muchas manifestaciones, acciones de protesta, por parte de Entorno Escorial, Ecologistas en Acción, Abantos sin Hormigón, Colectivo-Rousseau, alegaciones en un pleno… Ahora veo un gran cartelón para hacer una promoción. Tiro de archivo y veo una carta de un antiguo alumno que publicó entonces en un medio comarcal: “¿Qué se esconde entonces detrás de todo esto? ¿Tienen algo que ver los más de 3 millones que el Ayuntamiento piensa recaudar, vía IBI, como consecuencia de las recalificaciones?”. Hoy se da por finalizado el proyecto del PP. Lo dicho, esculpir el tiempo a martillazos.

© ASTROMUJOFF
Habría merecido nacer en otro país.En la primera sesión celebrada tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria acordó solicitar al Registro Civil que eliminara la inscripción del nacimiento de Benito Pérez Galdós en la página correspondiente al 10 de mayo de 1843. Así, el único escritor que podría competir con Cervantes por el título de gran novelista español de todos los tiempos entró en el limbo de la inexistencia oficial.
Es difícil concebir una venganza peor.
En noviembre de 1960, Luis Cernuda escribió dos poemas que reunió después en uno solo bajo el título de “Díptico español”. El poeta, que había abandonado México —donde se sentía “tranquilo, feliz”— para instalarse en los Estados Unidos —donde la existencia le resultó insoportable—, meditó en la soledad del exilio sobre su condición de español. En el primer poema del “Díptico”, titulado “Es lástima que fuera mi tierra”, se describe como “un español sin ganas / que vive como puede bien lejos de su tierra / sin pesar ni nostalgia”. Pero en el segundo, titulado “Bien está que fuera tu tierra”, reconoce que existe una España que aún le resulta “querida y necesaria”. Es el país que Galdós, “su amigo”, le regaló en sus libros. “La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta”.
Es imposible concebir un homenaje mejor.
En 2018 celebramos el 175 aniversario del nacimiento que no logró borrar el odio de un Ayuntamiento franquista. Es un buen momento para advertir que Galdós, que amó y detestó este país hasta el punto de consagrar toda su obra a la ingrata labor de comprenderlo, no mereció nacer en España. Esta árida estepa no merece al hombre a quien Cernuda describió como un “genio generoso y poderoso” para que, durante décadas, en la que por desgracia seguía siendo la tierra de ambos, su obra fuera ignorada, despreciada, objeto de chascarrillos infames o motivo de bromas sin gracia en reuniones de tantos escritores objetivamente mediocres. En la posteridad, Galdós compartió la amarga suerte de los exiliados republicanos, el triste destino de su propio país.
En 1968, cuando Max Aub, que ya había escrito una espléndida hexalogía sobre la Guerra Civil, El laberinto mágico, adoptando el modelo de los Episodios Nacionales,preguntó a Luis Buñuel por sus influencias, éste respondió que “la de Galdós es la única influencia que yo reconocería, así en general, sobre mí”. Y Cernuda, Aub, Buñuel, no fueron los únicos. Alberti y León, al establecerse como editores en Argentina, inauguraron su catálogo con Galdós. Jorge Guillén escribió en una carta a su amigo Rodolfo Cardona que le parecía muy injusto lo de Don Benito el Garbancero, primero por Galdós, y luego por los garbanzos, con lo ricos que están. Pero ni siquiera el prestigio de los poetas del 27, del cine de Buñuel, de la figura de Aub, ha sido bastante para destruir el anatema que pesa sobre la obra de Galdós en el ámbito literario español.
O quizás sí, porque aquí estoy yo, escribiendo estas palabras. Yo sé, tal vez mejor que nadie, la extraordinaria proeza que representa crear en el último tercio del siglo xix un formato narrativo que sigue siendo perfectamente transitable en el primer tercio del
siglo xxi. Esa hazaña bastaría para asegurar la inmortal grandeza de un escritor que habría merecido nacer en otro país pero, por fortuna para mí y tantos otros lectores, vino a nacer en España.
Bien está, pues, que esta fuera su tierra.