Tiene razón Félix, provocándome, cuando sugiere que el Corto de Raúl 3º IZDA y la Peli EL PLACER de Ophüls, que puso el Colectivo el jueves pasado, tiene enjundia feminista. El final del corto, cuando las 2 chicas, amantes y competidoras, sin saberlo, del joven del piso 3º Izqda, se sientan a fumar un cigarro, a la salida de una y la llegada de la otra en el portal donde vivía el joven amante, ofrecido una a la otra, en aptitud amistosa ( ¿quizás relación lésbica futura, o trio asumido en convivencia con el joven, ya consentida, como pide la canción de Aute?), una vez percatadas del engaño que el joven mantenía con las 2, muestre lo que una psicoanalista, Lola López, decía en un artículo titulado Nuestras jóvenes Lisístratas, en el que la renuncia de las mujeres heterosexuales a tener pareja es una consecuencia mas del fracaso de las políticas de la educación en igualdad, por la que muchas jóvenes afirman que prefieren no tener relaciones afectivo sexuales con hombres porque lejos de mejorar su vida la empobrecen y trastornan, y las alertan de la educación patriarcal de su pareja, mediante la pregunta: ¿No estaré actuando como las mujeres tradicionales?, ¿ no estaré perdonando sus intemperancias como mi madre hacia con mi padre?. Una duda que las atormenta.
El final abierto del corto abre esas posibilidades amistosas o lésbicas, o en soledad, en la que los hombres ya no juegan ningún papel afectivo/sexual en sus vidas que consideran felices así, incluso solas, sin convivir con hombres. El patriarcado y el pensamiento heterosexual dominante, ha llegado demasiado lejos, ese sí, y no el feminismo, en la subordinación de las mujeres a ser lo Otro, dependiente y diferente, lo particular, frente a lo Uno, el valor, el Universal hombre. Se ve, se escribe, se enuncia así, lo masculino como el universal y lo femenino como lo particular, diferente, lo sentimental, lo débil, frente a lo racional, la fuerza, el poder del hombre. ¿Y si lo «femenino», como subalterno y particular, minoritario hoy, se hace universal, incluso en artes, en literatura por ejemplo, Djuna Barnes, cambiando las formas de la literatura, de la letra, de la palabra, porqué no en política también, y el feminismo radical incorpora universales que ya no son los del hombre del poder y la guerra?. O, el caso de Proust y la homosexualidad literaria, como universal, de su «En busca del tiempo perdido».
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Uno de los deberes presente en todas las culturas, y en algunas, seña de su identidad, es el de la “hospitalidad”. Este deber ético, traducido incluso en forma de sanción cuando su omisión provoca riesgos para la integridad física del otro, está gravemente amenazado en España si prospera la anunciada reforma de la legislación de extranjería.
A la tendencia criminalizadora de la inmigración ilegal (considerar a la persona que quiere sobrevivir desplazándose por el planeta como un peligroso delincuente), se une ahora la de aplicar un marco sancionador a las personas que de manera solidaria ejercen el deber de la hospitalidad, colocando su comportamiento altruista como forma proscrita de”promoción de la permanencia ilegal en España”. Ello pone en automática situación de ilicitud a miles de personas que acompañan, hospedan en sus casas y apoyan a personas sin papeles. De este modo, onG, Congregaciones religiosas y ciudadanos, que vienen ejerciendo el deber de acogida y la solidaridad para con las personas inmigrantes en situación de irregularidad administrativa, verían perseguida su actuación. Más aún: la reforma pretende ampararse en el silencio cómplice de los ciudadanos ante estos atropellos contra la dignidad humana y los derechos fundamentales.
En concreto, el art. 53 c) del Anteproyecto de modificación de la Ley de Extranjería sanciona como falta muy grave con la multa de 501 a 30.000 euros “ a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero. Se considera que se promueve la permanencia irregular cuando el extranjero dependa económicamente del infractor y se prolongue la estancia autorizada más allá del plazo legalmente previsto”.
Con el pretexto de proteger a los extranjeros sin papeles frente al abuso y las mafias, se incrementa exponencialmente su vulnerabilidad y se les priva de toda suerte de apoyo social solidario. Esta reforma legal tiene una enorme trascendencia ético-política: crea una norma que convierte en ilegal un principio-valor tan estructuralmente necesario en un Estado como es la solidaridad.
El objetivo de esta norma es intimidar a los ciudadanos españoles o extranjeros con papeles para que nieguen toda forma de apoyo a la persona en situación irregular y ésta se quede sin ningún tipo de ayuda, es decir, en la calle, sin comida, ni vestido, ni dinero, para que mediante la presión de esta situación de precariedad absoluta, vuelva a su país. Se olvida que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio” (art. 13 Declaración Universal del Derechos Humanos) y que “en caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y disfrutar de él, en cualquier país” (art. 14 DUDH).
Ante esta situación, exponemos:
1.- Que hemos constatado, después de tantos años acogiendo y acompañando itinerarios vitales de personas en situación de extrema vulnerabilidad personal y social, el valor de la solidaridad y la convivencia en nuestros domicilios como forma concreta de expresión de corresponsabilidad humana y social con aquellos que no tienen los mínimos de supervivencia –casa, pan y trabajo-.
2.- Que una parte significativa de la responsabilidad de la miseria en que se hallan los pueblos de origen de quienes tiene que migrar a España está provocada por procesos históricos y políticas económicas y colonizadoras (y descolonizadoras) de los Estados del denominado Primer Mundo, que mantiene intereses en el sostenimiento de regímenes no transparentes ni democráticos en el Tercero (incluida, por cierto, la venta de armas y el tráfico de personas).
3.- Que el principio de solidaridad para con los más desheredados del mundo es un elemento ético de legitimación en una sociedad que se denomina democrática, que considera que los bienes de la tierra tienen un destino universal y que ni la propiedad ni las fronteras pueden tener un valor absoluto ante la miseria del prójimo y su derecho a sobrevivir.
4.- Que el Estado español pierde toda legitimidad ético-jurídica cuando legisla contra el contenido esencial de los Derechos Humanos, despoja de todo tipo de ayuda material a las personas en situación irregular y pretende intimidar con graves sanciones a quienes ejerzan la hospitalidad y el cuidado del otro.
Ante ello, con independencia de otras numerosas discrepancias, proponemos al Gobierno, en este punto concreto, como auténtico mínimo ético, que modifique el Anteproyecto en el sentido de incorporar al texto normativo la necesidad de “ánimo de lucro”en el infractor para que pueda ser sancionable.
El circuito cultural que conforman el Museo Arqueológico, la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado, el Thyssen y el Centro de Arte Reina Sofía, entre otros, articula una de las zonas más prósperas de Madrid. Con el prestigioso pulmón verde del Parque del Buen Retiro cerca, el poder y la alta cultura sellan allí una entrañable comunión urbanística. Es la Madrid de la modernidad, con los amplísimos bulevares que permiten apreciar la fastuosidad edilicia del neoclasicismo y que rematan en Atocha, el corazón ferroviario de la ciudad. La perspectiva ese domingo, sin embargo, no era muy alentadora. Una larguísima cola, de varias cuadras, esperaba frente al Museo del Prado. La mayoría jóvenes que parecían salidos de algún atelier o facultad de artes. Grandes carteles anunciaban una muestra temporaria de Tintoretto, le echamos la culpa del contratiempo, entonces, al pintor italiano. «¿Tanta gente por Tintoretto?», le pregunto a un uniformado del Museo. El hombre me mira desconcertado. «¡Era un maestro!», exclama con un gesto de reprobación. Le aclaro que concuerdo con él, que me encantan el Renacimiento y el Manierismo, que es una lástima que no lo hubieran traido también a Caravaggio y que no se quedaran ambos para siempre en el Prado, que todo era un problema de tiempo, de espera, pero me interrumpe en seco: «Las colas no son solo por Tintoretto, el domingo la entrada al Museo es gratuita», agrega con cierto desgano.
Volvemos el martes, no hay colas, solo turistas. Hay, indudablemente, una ciudad que, a pesar del esplendor, se está volviendo difícil también para sí misma.