Filosofía

07 PM | 14 Nov

Eterno Retorno (a través de un cuento)

Patricia Lambas Domingo

 

Pero el movimiento de la literatura es ese deslizamiento de una escena a la misma escena que se repite con una forma apenas modificada, apenas deformada, apenas alterada…

Por qué me gusta Barthes, Alain Robbe-Grillet

Laura está buscando un libro de Ricardo Piglia en el trastero. No recuerda dónde lo puso, como no recuerda ya tantas otras cosas. Hace unos días cumplió ochenta años. 80: redondito como las velas rojas que pusieron sus nietos en esa empalagosa tarta que tan mal le sentó. Ahora pasa sus dedos por las estanterías, pero caray, qué desorden, qué suciedad. Todo empezó ayer. Cogió un libro de Ida Vitale, De plantas y animales, y ahí estaba, el acontecimiento. O así imagina Laura que lo ha estado escuchando y leyendo a lo largo de su vida, en forma de gran acontecer, como si no fuera algo normal, y sí algo que había que tener en cuenta, algo memorable, algo que hay que contar una y otra vez para no olvidarlo. Y quizá Laura lo olvida una y otra vez, pero siempre vuelve a aparecer. Ida Vitale, con su voz, se hace eco en una página del gran suceso: Cuando en la adolescencia leí a Nietzsche y supe algo de su vida, me conmovió su locura final, cuando compadecido ante un caballo de tiro maltratado por quien lo guiaba, le abrazó la cabeza y lloró con él como con un hermano. Sí, a partir de esa escena, un antes y un después: Nietzsche cuerdo, Nietzsche loco.

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07 PM | 29 Abr

EL REGRESO DE LA FILOSOFÍA-SONAJERO

Ignoro dónde encontró Félix Ovejero la fuente de inspiración para emparejar en uno solo los términos “concepto” y “sonajero” y hablar de “conceptos sonajero”, tal y como gusta de hacer. Por mi parte, el estímulo para asociar el segundo término al de filosofía, según aparece en el título del presente artículo, lo encontré en unas lejanas declaraciones de Juan Marsé en las que el emparejamiento lo llevaba él a cabo para calificar la prosa de Francisco Umbral.

Las razones de su rechazo a este tipo de prosa tienen que ver con los gustos literarios del autor catalán, ciertamente, pero la conclusión que acababa presentando resulta también de aplicación al pensamiento. Por lo que respecta a sus gustos, lo cierto es que nunca los ocultó: “Me gusta en las novelas que leo no darme cuenta de que estoy leyendo”. Su opción literaria estaba clara: “A mí me interesa la imaginación creadora al servicio de la ficción literaria, no los fuegos artificiales de la lengua”. Era pues una cuestión de gustos, aunque también de principios, porque su rechazo a que un lenguaje con pretensiones de brillantez se impusiera por encima de cualquier otra cosa se basaba en su convencimiento de que ello equivalía a hacer trampas con las palabras.

Como decíamos, sin esfuerzo se podrían aplicar tales consideraciones a algunas producciones filosóficas recientes, en las que volvemos a encontrar un gusto por el mero tintineo verbal y por los juegos de artificio (en forma de adjetivos inesperados, aliteración de palabras u otros efectismos parecidos), que ocultan la completa ausencia de ideas en sentido mínimamente propio y fuerte. De quienes presentan tales producciones se podría predicar la misma afirmación que aquel veterano dirigente conservador le dedicaba durante la Transición a un joven político entonces emergente: “X comunica bien: lo que pasa es que no comunica nada”.

La referencia al pasado no es casual, y enlaza con una palabra que también viene incluida en el título de la presente pieza: regreso. Porque no son pocas en materia de ideas las cosas que parecen estar regresando. Regresan las reflexiones sobre la sociedad del espectáculo, el debate sobre el humanismo, la polémica sobre si hacer política o no desde dentro de las instituciones… incluso regresa el mismísimo materialismo histórico. Aunque, eso sí, casi siempre lo que regresa lo hace con el leve añadido actualizador de algún prefijo (vgr., transhumanismo) o de algún oportuno adjetivo (por ejemplo, nueva institucionalidad) para señalar que no se trata exactamente de un revivalmimético de lo que ya hubo.

En realidad, no podría ser un mero revival porque, desde luego, las circunstancias son en muchos aspectos sensiblemente diferentes. En el caso de la filosofía, se diría que lo que regresa es el viejo debate entre filosofía académica y filosofía mundana, tan setentero él. Aunque asimismo es un hecho fácil de constar que ambas instancias parecen haberse visto últimamente muy fortalecidas. Hasta el punto de que podríamos sospechar que han sido las nuevas circunstancias las que más han contribuido a potenciar las viejas lógicas. Tal vez sea porque, en el fondo, si algo regresa es en parte porque nunca se fue del todo, pero también en buena medida porque es convocado desde el presente para que lo haga. Pero no nos perdamos en digresiones y vayamos a lo nuestro.

Por lo que respecta a la filosofía académica y a los requisitos que antaño ella parecía imponer sobre los discursos de sus miembros (sistematicidad, conocimiento riguroso de las fuentes, competencia historiográfica, etcétera), ya no se puede considerar que deriven de las exigencias, manías o costumbres de un sector de viejos catedráticos empeñados en la persistencia de los hábitos y modos de hacer más tradicionales, sino que se han materializado en el propio sistema universitario, dando lugar a procedimientos administrativamente reglados (vgr., controles para las evaluaciones periódicas del profesorado funcionario o para el acceso del interino a la función pública) y a instituciones dedicadas a su control (por ejemplo, agencias de evaluación como la ANECA).

En cuanto a la filosofía mundana, los nuevos escenarios de comunicación que han significado las redes sociales han reforzado notablemente su presencia en el espacio público. Ya no cabe hablar, como sí podían hacerlo antaño algunos filósofos atacados por frívolos, de que esta filosofía esté padeciendo forma alguna de marginación o de exclusión. Al contrario, las redes constituyen un enorme amplificador no solo de las tesis, por endebles que sean, de los profesionales del sonajero sino también de sus variadas andanzas de todo tipo, lo que sin duda les permite una proyección pública incomparable con la de los académicos.

Pero la rotundidad en las afirmaciones no debería impedirnos introducir algún matiz importante. Por lo que respecta a la filosofía mundana, objetivar los méritos de sus diferentes productos no es, desde luego, tarea fácil. En muchas ocasiones puede ocurrir que la búsqueda de criterios máximamente fiables y compartibles derive en una mecánica traslación de aquello que parece ofrecer la garantía de funcionar en otros ámbitos, como el científico, al de las humanidades, que sin duda poseen su propia especificidad. Pero la crítica a los errores en las maneras de objetivar la valoración no debería desembocar en la renuncia a llevarla a cabo, sino que, si acaso, debería empujarnos hacia una adecuada adaptación de los criterios a la concreta producción intelectual que en cada caso se trate de valorar.

De la misma forma, y para terminar con el capítulo de los matices, tampoco debería confundirse la resonancia pública, o la notoriedad mediática, que puedan alcanzar en un momento dado las filosofías más sonajeriles (si se me permite el neologismo) con la divulgación, que es algo rigurosamente necesario pero que muy pocos están en condiciones de realizar. Y es que por definición no puede divulgar bien quien no posee la imprescindible solvencia. Sin ella, lo que se pretenda presentar como una divulgativa “filosofía al alcance de todos” solo será mera pirotécnica y charlatanería insustancial revestida de ropajes filosóficos y de citas de tercera mano, una falsa divulgación que se limitará a hacerse eco, sin reconocerlo, de lo divulgado de forma adecuada previamente por otros.

Espero que se me entienda. No discuto que los haya que puedan quedar deslumbrados por una paradoja chocante, un rótulo llamativo o cualquier otro efectismo análogo. Pero deslumbrar no es iluminar. Y no deberíamos olvidar una de las enseñanzas más valiosas heredadas de nuestra propia tradición, la de que lo único que de verdad arroja luz sobre el mundo es una idea potente. A ser posible, dentro de una argumentación articulada. Así de simple.

Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona y portavoz del PSOE en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados.

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09 PM | 28 Nov

ciclo Nietzsche

La tragedia griega: Apolo y Dionisio.

30 noviembre | 19:00

Curso-conferencias Nietzsche
Ponente: Sergio Antoranz López (UCM).
Curso dirigido por Eugenio García, del Colectivo Rousseau.
Entrada libre a todas las conferencias del curso.

Una nueva sesión del Curso-conferencia sobre Nietzsche, uno de los proyectos más votados en los Presupuestos Participativos. Se trata de un ciclo de 10 ponencias de unos 45 minutos, seguidas de un tiempo de debate entre los asistentes.


La tragedia griega: Apolo y Dionisio. El arte como superación trágica.

A lo largo de esta sesión abordaremos un estudio de la primera obra de Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música. En primer lugar, analizaremos el contexto histórico-social y académico donde se gestó la obra, atendiendo especialmente a la influencia de Wagner y las lecturas de Schopenhauer. En segundo lugar, analizaremos la cuestión del estilo y cómo Nietzsche se opone a la escritura de la tradición filosófica y del contexto universitario, dicho rasgo estilístico es una de claves de su pensamiento. En tercer lugar, abordaremos algunos de los puntos clave de lectura y las tesis más importantes que se mantienen en dicha obra: el nacimiento de la tragedia asociado a la complementariedad de dos divinidades antagónicas y complementarias, Apolo y Dionisio, el análisis de las trágicos más importantes, Sófocles, Esquilo y Eurípides, y cuáles son la variaciones entre ambos, muy especialmente, el tratamiento del diálogo, o lo que Nietzsche denominará el socratismo como fenómeno que matará lo trágico, también atenderemos a la cuestión sobre por qué Nietzsche decide ofrecer un análisis del fenómeno de la tragedia griega como crítica del presente, etc. Y, en cuarto lugar, analizaremos el ensayo de Autocrítica que el propio Nietzsche realiza sobre su primera obra más de diez años después, atendiendo con especial interés aquella sentencia que escribe: ver la ciencia con la óptica del arte, y el arte con la óptica de la vida.

 

 

SERGIO ANTORANZ LÓPEZ (UCM). Doctor en filosofía con una tesis titulada “Descubrir e inventar. Sintonías y discordias entre ciencia y arte en la obra de Friedrich Nietzsche”. Es Profesor Asociado del Departamento de Historia de la Filosofía, Estética y Teoría del Conocimiento de la Facultad de Filosofía de la UCM, y miembro del Seminario Nietzsche Complutense.

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09 PM | 28 Nov

Ciclo Nietzsche

Introducción al pensamiento de Nietzsche II: principales nociones de su pensamiento.

29 noviembre | 19:00

Curso-conferencias Nietzsche
Ponente: Oscar Quejido Alonso (UCM).
Curso dirigido por Eugenio García, del Colectivo Rousseau.
Entrada libre a todas las conferencias del curso.

Introducción al pensamiento de Nietzsche II: principales nociones de su pensamiento.

Una nueva sesión del Curso-conferencia sobre Nietzsche, uno de los proyectos más votados en los Presupuestos Participativos. Se trata de un ciclo de 10 ponencias de unos 45 minutos, seguidas de un tiempo de debate entre los asistentes.


En esta segunda sesión abordaremos el pensamiento filosófico de Nietzsche en relación al desarrollo de su obra. Tomaremos, en este sentido, como punto de partida, los años de juventud, en los que Nietzsche se encontraba fuertemente influido por el pensamiento de Schopenhauer y por la figura y la obra de R. Wagner. Nociones como apolíneo y dionisiaco o lo que es lo mismo, el pensamiento trágico caracterizarán este periodo.

Humano, demasiado humano supondría la ruptura de Nietzsche con sus “maestros”, y traería consigo la que es posiblemente la más solida crítica al pensamiento metafísico que se ha realizado en la historia de la filosofía. La crítica al cristianismo, o la particular noción de “cuerpo” manejada por Nietzsche, dependerán en buena medida de ésta, durante el periodo intermedio de su obra.

El desarrollo de esta crítica a la metafísica consolidarían el esfuerzo nietzscheano por pensar el poder. Nociones como la voluntad de poder o la misma noción de genalogía, nos permitirán dibujar al Nietzsche más maduro, en este recorrido por su biografía intelectual.

 

OSCAR QUEJIDO ALONSO (UCM). Doctor en filosofía con una tesis titulada “La construcción relacional de la subjetividad en Nietzsche: hacia nuevas perspectivas políticas”. Es Profesor Asociado del Departamento de Historia de la Filosofía, Estética y Teoría del Conocimiento de la Facultad de Filosofía UCM, y co-director y coordinador del Seminario Nietzsche Complutense.

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