Comentario al film «El juez y el Asesino» de EUGENIO
COMENTARIO AL FILM “EL JUEZ Y EL ASESINO” DE TAVERNIER (POR EUGENIO)
Es evidente que esta película de Tavernier quiere colocarnos ante la diferencia de clases, utilizando el marco de un magistrado y un vagabundo, en el juego de la tensión entre representante de la ley del estado y asesino, con un espacio, también, para un debate sobre la locura del siglo XIX y su tratamiento, y la justicia penal de la época. Remata al final, este marco de clases, un tanto forzadamente, con la “conversión” repentina de la amante del magistrado a la tarea de líder agitadora de las clases subalternas, quizás, por rechazo al trato personal de un representante de la clase dominante judicial con ella, o, por convicción, ya digo súbita, de que esa es la clase con la que debe buscar su emancipación, y en su entrevista final con la victima del disparo del loco vagabundo.
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DÍA DEL LIBRO
Carta al deseo
Carta al deseo
Eres impulso poderoso de vida. Eres tú el que nos lleva a sujetarnos a ella desde el primer aliento, dirigiéndonos a ciegas hacia el pezón del que emana alimento y siguiendo tus dictados descubrimos el primer placer: el del contacto de piel, labios y lengua con la piel de otro ser humano que aún no sabemos que es otro, ni más ni menos que el cuerpo madre capaz de satisfacer ese dolor primigenio que es el de la necesidad, la carencia de algo que no sabemos qué es. El hambre, la sed, pero también ser tocados, acariciados, besados, sentirnos sostenidos y amados.
Eres tú, el deseo, el que nos hace hedonistas innatos: al satisfacerte descubrimos el gozo y luego ya no hay vuelta atrás. Nos pasamos la vida entera buscando repetir la exultante sensación de plenitud, el éxtasis del que tanto nos han hablado los poetas, un éxtasis pequeño y cotidiano o en su forma más violenta y repentina, totalizador. La manzana prohibida, el conocimiento no era más que eso: descubrir el alcance de nuestra capacidad para el placer.
Nacimos para gozar, pero la humanidad ha inventado miles de formas de domesticarte: la represión, el miedo, la desconfianza. Se han establecido leyes para que no fueras el soberano absoluto de nuestra existencia: un mundo regido únicamente por ti sería un mundo que desatendería a los enfermos y desvalidos; si solo te hiciéramos caso a ti, nos impulsarías a alejarnos de todo lo que no fuera placer y no habría vínculos ni familia, ni sociedad, ni paz, ni trabajo. Aunque siendo justos hay que reconocer que eres también tú, deseo, lo que nos lleva a hacernos cargo de los demás y encontrar satisfacción en tareas que nos son obligadas. Esa es también tu complejidad e inteligencia: que te manifiestas en distintas direcciones, que a veces eres contradictorio, que no siempre eres lo que pareces.
Deseo de otro, de consumirlo para la propia satisfacción, pero también deseo de fusionarnos, de darnos enteros. Qué invento prodigioso eres: capaz de imbricar en un solo tallo el placer propio y el del otro, hacer que la mutua satisfacción trence dos cuerpos cuyos límites llegan a confundirse. Gracias a ti, aunque sea durante un breve instante, dejamos de ser el triste animal que nace solo y muere solo. Eres tú, el deseo, el que desmiente a los existencialistas: empujados por ti, hemos descubierto y vivido en propia piel que el paraíso está en los demás.
Tu fuerza ha llevado a los humanos a sus mayores creaciones. Sublimándote, expresándote de las formas más elaboradas, algunos te han transformado en arte: poetas, pintores y músicos virtuosos en todos los campos te han convertido en obras que al ser vistas, leídas o escuchadas invocan tu presencia en quienes te tienen un poco olvidado. Eres la vida.
Te asustan el dolor, la enfermedad y la muerte, y por eso en estos tiempos a veces te escondes, tiritas y dudas, no sabes si tienes derecho a comparecer. Pero hoy más que nunca te necesitamos, deseo, para que, como hicieras al nacer, nos vuelvas a impulsar hacia la vida y nos alejes de la muerte.
La escritora Najat el Hachmi ha ganado el último Premio Nadal con El lunes nos querrán.
Comentario a la peli «La Mujer del Cuadro» de Eugenio
COMENTARIO AL FILM “La Mujer del Cuadro” de Fritz Lang por EUGENIO
La película de esta semana nos sitúa ante la problemática del deseo, el insconciente y el sueño terapeutico, por tanto, en el territorio de la psicología individual, aparentemente, y en un marco filosófico más amplio ante la presencia de los dualismos que la filosofía occidental nos ha dejado producto de la metafísica, en este caso, lo animal frente a lo racional o naturaleza frente a la cultura.
La peli comienza con la mirada de un hombre, el protagonista principal, a un cuadro de mujer en un escaparate, que idealiza, y una posterior comida con 2 amigos, en la que se dialoga sobre la necesidad-posibilidad de la aventura en ellos, digamos hombres maduros, que se interrogan y se provocan sobre ella, si son capaces. Toda la película es lo real vivido por este personaje, que trascurre como tal en un fondo de cine negro, de género, hasta que al final nos muestra que solo fue un sueño. El azar le lleva a realizar un homicidio, en defensa propia, en la casa de la mujer, ante la presencia amenazadora de un hombre de grandes recursos económicos, amante ocasional de esa mujer. Al ingrediente de la imagen de la mujer del cuadro y su fantasía, se añade la presencia física, real, de una bella mujer, imagen del cuadro, que seduce e incita al hombre que miraba el cuadro, que la representa, de alguna manera, a irse con ella. La mujer, otra vez, como seductora maligna que incita a los hombres al pecado del deseo sexual, tan construido por la moral religiosa dominante en la historia. También, Freud y la psicología profunda del deseo a la palestra del debate.
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