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La historia de Don Camilo tiene paralelismos en mi pueblo respecto al cura, “Don Teodosio” se llamaba nuestro párroco, pero no respecto al alcalde rojo. Desgraciadamente no había votaciones. Don Teodosio campaba a sus anchas, organizaba romerías, procesiones y todos le besaban la mano al pasar. Mi madre me contaba la anécdota de que me preguntó cuántos años tenía, y como yo llevaba manoplas le hizo mucha gracia que no pudiera mostrar los tres dedos que correspondía a los tres años.
Don Camilo hoy nos hace gracia, y sus diálogos con la cruz nos recuerda a Marcelino Pan y Vino, pero al mismo tiempo, la preponderancia del Nacional Catolicismo que llega a nuestros días en forma de “acogida en la Almudena” hace que no podamos imaginarnos en ningún pueblo de España que se pudiera despedir a un cura cantando la Internacional. Aquí sigue el besamanos.
Publicado en filmaffinity
Nos reunimos para ver cine una vez a la semana un grupo de amigos, esta semana nos tocaba El Elemento del Crimen, después que la semana pasado viéramos El extraño amor de Martha Ivers.
Normalmente buscamos el fundamento del crimen sin preguntarnos siquiera si no estará en la naturaleza misma del hombre. Esto es justamente lo que nos propone Osborne, autor del libro que da título a la película.
Advertíamos en la convocatoria que se abstuvieran de verla los enamorados de los productos NEFLIX. La vi por primera vez en el Alphaville en el año 85, y luego en proyecciones con Diego en casa de mi hijo Alex. Diego, que ya estaba estudiando para director de cine, me sugirió que viera dos cuadros: “El sol naciente” de Giuseppe Peliza, y “Tras el silencio” de George Frederick, y que luego analizara los encuadres pictóricos de Tom Elling. No me he arrepentido de esa experiencia, como tampoco ellos se habrán arrepentido que les pusiera “la genoux de claire»
No se puede dudar de la creatividad visual de la peli, pero es cierto que la historia no se da masticada, y está contada con una sordidez de ambientes por laberintos sombríos. Sería para nota identificar a Von Trier como el recepcionista del hotel, pero el agua, el fuego, el aire y la tierra, nos tiene que llevar necesariamente a Tarkovski.
El aire estancado de la película es el aire estancado de Europa. Siempre está oscuro.Siempre es de noche. Parece que aquí ya no hay estaciones. Queda abolido el paisaje y queda abolido el tiempo.
Aquí viene la vela/ y en la cama te iluminará/ Aquí viene el hacha/ y la cabeza te cortará. / Chip Chop/ Chip Chop. / La última muerta estará/
spoiler:
Indiqué a un amigo psiquiatra a que nos explicara lo que era el «folie à deux», la repuesta no se hizo esperar: «el folie a deux es muy poco frecuente en la actualidad, desgraciadamente es la «folie a millón» la que existe sobradamente en nuestra alienada sociedad.
En el año 78 un tal Clans Peyman, amigo personal de Tomas Berhard, estaba al frente de un importante teatro de Stuttgart. El primer ministro del Land, apellidado Filbinger, quiso destituirlo por ser un “rojo peligroso”, pero las ironías del destino hicieron que fuera Filbinger el destituido al descubrirse su turbio pasado de juez bajo el nazismo.
Los mismos que borraron del registro civil la partida de nacimiento de Benito Pérez Galdós nada más terminar la Guerra Civil; los mismos que negaron la cátedra a Manuel Sacristán, uno de los mejores filósofos españoles; los mismos que no quisieron ver de catedrático a Castilla del Pino, los mismos que expulsaron a Aranguren y a Tierno de la Universidad, se permiten colocar fake news en primera página de sus periódicos.

Esos mismos, procedentes del ámbito de Intereconomía, se reunirán para hablar de la Leyenda Negra en la Casa de Cultura, y obviarán, con toda seguridad, a Josep M. Colomer, de un currículo tan potente como indiscutible, que en su último libro, titulado “España, la historia de una frustración”, sostiene que “un imperio ruinoso hizo un estado débil, el cual construyó una nación incompleta” (…) “El imperio fue una ruina porque la empresa sobrepasaba la capacidad de un gobierno pobre como el español, que para costear dicha quimera hizo la quiebra de su forma de vida”.
La alcaldesa, que ya debería indicar sus preferencias políticas de cara a las próximas elecciones, saca la patita presentando el evento, con un entusiasmo inversamente proporcional al que demostró con el proyecto “Nietzsche en San Lorenzo de El Escorial”.
Félix Alonso
Luis Bagué, miembro de la academia Rosebud para la visión y revisión del Séptimo Arte, define el tiempo, en un librito de poemas dedicados a nuestro icono Tarkovski, como la materia con la que se esculpe la experiencia. Pues bien, en el pleno casi monográfico dedicado al Cine Variedades, por una moción de Esteban Tettamanti (Sí Se Puede), todos los políticos locales han esculpido un tiempo a martillazos, sin cincel.

A los pocos días de cerrarse el cine, el poeta Antonio Herranz escribía un artículo titulado “La esquina de los sueños”, que terminaba así: “¿Desaparecerá esta quimera? ¿Se esfumará este lugar donde tantos se dejaron seducir por imágenes fantásticas de aventuras, de pasiones, de amor, de encuentros…? ¿Dónde se albergarán ahora las ilusiones? Cuando un cine se cierra se rompe un vínculo vital: un primer beso, un sollozo, una risa sincera, el miedo y la ternura, cerrándose además una puerta a lo desconocido. Aprender, soñar, deslumbrarse en una sala oscura; conjurar la realidad y el deseo por un instante que acaba siendo eterno. Tiempo inconmensurable, acumuladamente íntimo y colectivo. La memoria, para muchos, de una educación sentimental… Un caos de sentimientos, una narración de experiencias que convoca a los vivos y a los muertos. Un mundo de oscuridad más allá de la oscuridad, un foco de espíritus rebeldes que jamás dejarán de existir. Un mundo donde los humanos ya no podrán entrar. En la esquina de dos calles: Pozas y Calvario, está el “Variedades”, ya sólo frecuentado por sus mayores enemigos: el tiempo y la especulación. En diagonal a él, la iglesia del pueblo. Un cruce de caminos donde a un lado espera dios y a otro el diablo. Recuerda, hipócrita cinéfilo, mi semejante, mi hermano, hay un tiempo para la destrucción y otro para la recuperación. Un tiempo donde confluyen lo antiguo y lo nuevo, que está ahí, a la vuelta de la esquina”.
Son ya muchos años para terminar todos bailando al son de una moción. No os puedo premiar la vagancia de no mover ni un dedo para recuperar la esquina de los sueños. Casi al mismo tiempo que se cerraba el cine hubo una modificación de Normas Subsidiarias para adecuar la finca de las carmelitas a la construcción de viviendas. Hubo muchas manifestaciones, acciones de protesta, por parte de Entorno Escorial, Ecologistas en Acción, Abantos sin Hormigón, Colectivo-Rousseau, alegaciones en un pleno… Ahora veo un gran cartelón para hacer una promoción. Tiro de archivo y veo una carta de un antiguo alumno que publicó entonces en un medio comarcal: “¿Qué se esconde entonces detrás de todo esto? ¿Tienen algo que ver los más de 3 millones que el Ayuntamiento piensa recaudar, vía IBI, como consecuencia de las recalificaciones?”. Hoy se da por finalizado el proyecto del PP. Lo dicho, esculpir el tiempo a martillazos.