Crítica Literaria

07 PM | 09 Sep

Galdós un genio generoso y poderoso

Un genio generoso y poderoso

ALMUDENA GRANDES  |  FIRMA INVITADA · MERCURIO 203 – 

© Astromujoff

© ASTROMUJOFF

Habría merecido nacer en otro país.En la primera sesión celebrada tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria acordó solicitar al Registro Civil que eliminara la inscripción del nacimiento de Benito Pérez Galdós en la página correspondiente al 10 de mayo de 1843. Así, el único escritor que podría competir con Cervantes por el título de gran novelista español de todos los tiempos entró en el limbo de la inexistencia oficial.

Es difícil concebir una venganza peor.

En noviembre de 1960, Luis Cernuda escribió dos poemas que reunió después en uno solo bajo el título de “Díptico español”. El poeta, que había abandonado México —donde se sentía “tranquilo, feliz”— para instalarse en los Estados Unidos —donde la existencia le resultó insoportable—, meditó en la soledad del exilio sobre su condición de español. En el primer poema del “Díptico”, titulado “Es lástima que fuera mi tierra”, se describe como “un español sin ganas / que vive como puede bien lejos de su tierra / sin pesar ni nostalgia”. Pero en el segundo, titulado “Bien está que fuera tu tierra”, reconoce que existe una España que aún le resulta “querida y necesaria”. Es el país que Galdós, “su amigo”, le regaló en sus libros. “La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta”.

Es imposible concebir un homenaje mejor.

En 2018 celebramos el 175 aniversario del nacimiento que no logró borrar el odio de un Ayuntamiento franquista. Es un buen momento para advertir que Galdós, que amó y detestó este país hasta el punto de consagrar toda su obra a la ingrata labor de comprenderlo, no mereció nacer en España. Esta árida estepa no merece al hombre a quien Cernuda describió como un “genio generoso y poderoso” para que, durante décadas, en la que por desgracia seguía siendo la tierra de ambos, su obra fuera ignorada, despreciada, objeto de chascarrillos infames o motivo de bromas sin gracia en reuniones de tantos escritores objetivamente mediocres. En la posteridad, Galdós compartió la amarga suerte de los exiliados republicanos, el triste destino de su propio país.

En 1968, cuando Max Aub, que ya había escrito una espléndida hexalogía sobre la Guerra Civil, El laberinto mágico, adoptando el modelo de los Episodios Nacionales,preguntó a Luis Buñuel por sus influencias, éste respondió que “la de Galdós es la única influencia que yo reconocería, así en general, sobre mí”. Y Cernuda, Aub, Buñuel, no fueron los únicos. Alberti y León, al establecerse como editores en Argentina, inauguraron su catálogo con Galdós. Jorge Guillén escribió en una carta a su amigo Rodolfo Cardona que le parecía muy injusto lo de Don Benito el Garbancero, primero por Galdós, y luego por los garbanzos, con lo ricos que están. Pero ni siquiera el prestigio de los poetas del 27, del cine de Buñuel, de la figura de Aub, ha sido bastante para destruir el anatema que pesa sobre la obra de Galdós en el ámbito literario español.

O quizás sí, porque aquí estoy yo, escribiendo estas palabras. Yo sé, tal vez mejor que nadie, la extraordinaria proeza que representa crear en el último tercio del siglo xix un formato narrativo que sigue siendo perfectamente transitable en el primer tercio del
siglo xxi. Esa hazaña bastaría para asegurar la inmortal grandeza de un escritor que habría merecido nacer en otro país pero, por fortuna para mí y tantos otros lectores, vino a nacer en España.

Bien está, pues, que esta fuera su tierra.

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07 PM | 09 Sep

Galdos y la revista Isidora

 Un nuevo número de la Revista Isidora de Estudios Galdosianos que dirige la profesora Rosa Amor del Olmo, que va a colaborar con EL COLECTIVO ROUSSEAU en unas conferencias en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial,  ha visto la luz recientemente. Como es habitual, en sus páginas encontramos ensayos de gran interés y calidad, escritos por especialistas en la figura y la obra de Benito Pérez Galdós, así como por autores que abordan la obra y la influencia del célebre autor canario desde ángulos muy diferentes y todos ellos atractivos.

Un deleite para quienes deseen profundizar o simplemente conocer mejor el significado y las claves de la producción literaria y del pensamiento de Galdós. Un escritor al que muchas voces consideran el autor más relevante de nuestras letras después de Cervantes.

Firmas de prestigio están presentes en el sumario de este nº 34 de la Revista Isidora. En primer lugar, el historiador y profesor Dr. Francisco Cánovas compone un ‘Retrato de la sociedad madrileña en las obras de Benito Pérez Galdós‘ a través del cual, podremos realizar un fascinante viaje en el tiempo. Asimismo, el profesor de Historia de la Filosofía Antonio Chazarra propone en su ensayo ‘Que España despierte y adquiera conciencia de sí misma’. Un texto donde el profesor Chazarra reivindica al emblemático escritor canario, porque ‘Digan lo que digan los agoreros, Benito Pérez Galdós sigue interesando y mucho’.

Por otra parte, el profesor de Lengua y Literatura en la Université d´Angers Daniel Gautier contribuye a este nuevo número con una ‘Introducción a Itinerario de un hombre honrado según Galdós’. El tema elegido por Benito Madariaga de Campa, Cronista oficial de Santander y Correspondiente de la Real Academia de Doctores de Madrid, para colaborar en esta ocasión en Isidora, ha sido ‘La Biblioteca de José María de Pereda’ y Domingo César de Ayala de la Universidad de Jaén analiza en estas páginas ‘La construcción ficticia de un personaje real. El ejemplo del Marqués del Duero en las obras galdosianas’. Tres magníficos ensayos que nos aportan nuevas visiones a tener muy en cuenta sobre Galdós y su obra.

Junto a los citados, podemos sumergirnos en otros trabajos hasta completar los 10 ensayos que contiene este número 34 de la Revista Isidora.

Cristina Guillén Arnaiz de la Universidad Autónoma de Barcelona aporta a este elenco un ensayo con un título largo pero muy sugerente: ‘La gata doméstica y la gallina clueca: maternidad social y maternidad natural en Fortunata y Jacinta’. Extenso es también el título del original y riguroso trabajo de Juana Coronado Gómez González de la Universidad Complutense de Madrid: ‘Estudio de las aportaciones del guion de la película Tormento (1974) de Pedro Olea, a los planteamientos de la novela homónima de Benito Pérez Galdós’.

Por otro lado, el Psicoanalista y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid Félix Recio publica en este nuevo número un espléndido ensayo sobre ‘La mujer y lo real del goce en algunos personajes de Pérez Galdós’. Para Félix Recio ‘Una forma de abordar las novelas de Galdós desde el psicoanálisis, puede ser a través de los tres registros lacanianos: lo simbólico, lo imaginario y lo real…’

Un tema siempre polémico es el que trata el artista multidisciplinar y Doctor en Bellas Artes Teo Mesa, como es ‘El premio Nobel de literatura negado a don Benito Pérez Galdós’. Premio Nobel de Literatura que las intrigas de los sectores más reaccionarios y conservadores de aquel momento obstaculizaron, en favor de un Echegaray cuyos merecimientos literarios no podían compararse, ni entonces ni ahora, con la obra desarrollada por Galdós.

Por último, podemos adentrarnos en un excelente ensayo de Rosa Amor del Olmo, directora de la revista y profesora de la Universidad Antonio de Nebrija, UFV y UNIR, que cierra el sumario de este número 34: ‘El manuscrito de alma y vida, Pastorela y Metateatro’.

En definitiva, quienes se acerquen a las casi 300 páginas de este nuevo número de la Revista Isidora encontrarán, sin duda, espléndidos y muy interesantes trabajos sobre el universo Galdós que no les defraudarán. Una Revista que en palabras de su directora, Rosa Amor, hoy quiere llegar ‘a ese lector culto, entendido que sabe y que quiere saber, a la gente normal, al compañero, al estudiante,…’ Un proyecto que, por su contribución a la divulgación de la obra de Galdós, merece la atención del público lector y también el apoyo de las instituciones para seguir haciendo posible esta publicación de referencia.

Francisco Castañón

 

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09 PM | 07 Ago

Largo proceso, amargo sueño

El libro de Jordi Amat surge de la certeza de que el concepto de Cataluña ha cambiado tras la erupción del soberanismo

Largo proceso, amargo sueño

Jordi Amat ha dedicado buena parte de su trabajo a las relaciones culturales entre Cataluña y España –la simplificación onomástica es obligada- desde un precoz pero muy importante libro sobre los Congresos de Poesía que, a comienzos de los años cincuenta, organizó el empeñoso equipo ministerial de Joaquín Ruiz-Giménez. Es un profesional independiente pero de sólida formación académica (ha trabajado en la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona y es discípulo de Jordi Gracia), en quien, con notoria precocidad, se ha perfilado una manera personal de indagar: sus textos incluyen la historia de su propia investigación y su método de trabajo se ha hecho un estilo. Se siente heredero de otros historiadores independientes, como Josep Benet (de quien prepara una biografía) o Albert Manent, recientemente desaparecidos; su técnica consiste en leerlo todo, ambientarlo vívidamente, tener el lápiz a punto para subrayar síntomas o cristalizaciones de sentido y luego, hablarlo largamente con los interesados. De ahí dimana la explícita implicación personal que es tan imperativa en este libro, El llarg procés. Cultura i política a la Catalunya contemporània (1937-2014).

Este trabajo, como muchos de los suyos, tuvo su origen en un artículo periodístico y maduró como libro al revelarse un camino transitable. Surgió de una colaboración en La VanguardiaMatar al Cobi, cuando Amat tuvo la certeza de que la erupción del soberanismo significaba el final de un concepto de Cataluña, marcado por la alcaldía de Pasqual Maragall y por la Barcelona triunfal, cosmopolita y esnob de 1992. La urgencia de organizarlo como libro sobrevino cuando contempló los vídeos que siguieron a la Diada de 2012, en que un selecto grupo de universitarios e intelectuales catalanes flanqueaba a un político ambicioso y marrullero, Artur Mas, que regresaba con las manos vacías de Madrid y entregaba la gestión de la franquicia del soberanismo a dos “fuerzas cívicas” de orígenes distintos y programas elementales: la novedosa Assemblea Nacional Catalana y el veterano Òmnium Cultural, aquel que por tantos años los catalanistas de izquierda habían llamado “el Mòmium”. “Ara és l’hora”, se dijo, y nadie sabía muy bien de qué, pero los nacionalismos siempre tienden a la certeza anestésica de las tautologías. Y seguramente tampoco importaba mucho a los recién desembarcados en el carrusel de manifestaciones y banderas, ni a los que sintieron sus esperanzas intelectuales redimidas por la sensación de actuar (la “claudicació”, escribe Amat), ni desdichadamente a la mayoría de los despistados políticos del resto del Estado.

Pero, por si acaso interesaba a alguien más responsable, el joven Jordi Amat ha preparado esta espléndida historia intelectual de lo que comenzó en una derrota moral –la de 1939-, que no fue una bancarrota ni social ni económica, y muy pronto generó una voluntarista y modesta fe de vida: la maniobra a varias bandas que implicó a Francesc Cambó, Raimon d’Abadal, Gaziel y, al fin, Eduardo Aunós que se llevó el santo y la limosna. Luego vinieron oportunamente las fiestas sacras en torno a Montserrat, en 1947, y las maniobras en pro de una “modernidad cauta” que se reconoció en hitos de 1952 –la Revista de Ridruejo; la conversión de Destino- y favoreció el desembarco del “titán” Jaume Vicens Vives y su Notícia de Catalunya. En torno a 1960 lo fundamental –la hegemonía de un sólido catalanismo de fondo- estaba hecho: en 1959 se publicó La pell de brau, de Espriu, y la ruidosa defenestración de Galinsoga, director de La Vanguardia, facilitó la aparición de la revista Serra d’Or, primera en lengua catalana.

Entre unos y otros, el “catalanismo progresista” hegemonizó la escena política desde 1962: a su conjuro salieron libros como Nosaltres els valencians, de Joan Fuster, o Els altres catalans, de Francisco Candel, como Poesia catalana del segle XX, la antología de Josep Maria Castellet y Joaquim Molas, y Catalanisme i revolució burguesa, el provocativo libro de Jordi Solé-Tura. Truchimán político-económico de todo el periodo fue un hábil gestor, con aura de mártir y nada de progresista: Jordi Pujol. Pero, desde 1980, su arribada al poder desmontó las bases ideológicas de aquel periodo y comenzó la construcción de otro en el que los buenos negocios convivieron con las venerandas tradiciones (incluida la parroquial), la imagen de la Barcelona avanzada se eclipsó frente a una Cataluña “profunda”, más provinciana y doméstica, y la visión de la historia del país como conflicto moderno se abismó en la configuración escolar de la Historia de Cataluña como destino inmutable: ahora importaban la Marca Hispánica y el abolengo carolingio, las instituciones centenarias, el milenario de la nación, la “derrota” de 1714 y la nueva “derrota” de 1939, sin más matices. Fue la confrontación de dos mentalidades y pocas cosas lo hacen tan patente como lo que dijo Pujol a Joaquim Nadal (y que traduzco): “-Tu eres catalanista, pero Maragall, no. Maragall es hijo de la Institución Libre de Enseñanza, como su padre [Jordi Maragall i Noble]. No piensa como un catalanista”. Años despues, el propio Pujol, con motivo del centenario de Espriu, escribiría sin rebozo que el autor de La pell de brau, el soñador de Sefarad, no tenia razón. Tampoco era un verdadero catalanista, sin duda…

Los retratos –comprensivos unos, admirativos otros- que este libro nos ofrece de Guillermo Díaz-Plaja que opta por “hacerse franquista”, de Maurici Serrahima que lucha por salir de la derrota, de Carles Riba y de Jordi Rubió que en 1950 deciden escribir en Revista, de Salvador Espriu que decide tomar la palabra, son imágenes reconfortantes para entender un problema que debiera regresar desde las banderas desplegadas a las palabras y las razones. Jordi Amat ha hecho todo lo posible porque así sea.

Jordi Amat, El llarg procés. Cultura i política a la Catalunya contemporània (1937-2014), Tusquets, Barcelona, 2015 (Colecció L’Ull de Vidre).

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