+

Sección : Poesía

EL MARTES 4 DE ABRIL ÁNGEL GONZÁLEZ

El próximo martes 4 de abril, en la librería EL CISNE NEGRO, y dentro de nuestros encuentros poéticos vamos a abordar al poeta Ángel González Muñiz nació en Oviedo el 6 de septiembre de 1925 y falleció en Madrid en el 2008. Fue un reconocido poeta español que estuvo adscrito a la Generación del 50 y que supo con su poesía atravesar los límites del territorio español. En más de una ocasión, González fue invitado a dar conferencias sobre poética en otros países, tales como México, Venezuela o Chile. Además, formó parte de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra “P”.
En su obra puede encontrarse una fuerte contradicción, posiblemente porque los temas que toca son profundos e íntimos a la vez. Pero además ha sabido abordar cuestiones sociales con un lenguaje coloquial y con mucha ironía. Prestó especial atención a la Guerra Civil Española, otro de los acontecimientos que le marcó en la más tierna edad. Algunas de sus obras más reconocidas son “Sin esperanza, con convencimiento“, “Tratado de urbanismo” y “Nada grave“.
Como dato interesante acerca de este reconocido escritor, su poesía y su vida han servido como fuente de inspiración para muchos poetas, como Luis García Montero, que en su obra “Mañana no será lo que Dios Quiera” narra los primeros años de la vida de González.

Podéis leer un estudio en descargas.

TARDES DE POESÍA PARA MARZO

Joan Vinyoli  (Barcelona, 1914-1984) es uno de poetas fundamentales de la literatura catalana del siglo XX. En la luminosa y turbadora poesía de este “huésped inexperto de la tierra” –como se definía a sí mismo el propio Vinyoli– encontraremos paradójicamente infinidad de estímulos para la reflexión: la necesidad perentoria de la poesía, la condición siempre sedienta del deseo humano, el raro milagro del amor, la percepción casi física de los zarpazos del tiempo en nuestro ser, la inexorabilidad de la pérdida, la urgencia de recurrir a los paraísos artificiales para no naufragar en la angustia o la realidad última e incontestable de la muerte.

Poesía microscópica y telescópica a la vez, poblada de objetos reveladores que reconocemos como símbolos (una veleta en forma de gallo, una bola de billar, la escafandra, el hacha de leñador, el árbol cortado, un frasco de cianuro…) y de apuestas estéticas plurales (del misticismo casi órfico a la poesía de lo concreto), la obra de Joan Vinyoli impresiona, sin embargo, por su prodigiosa coherencia, la que le otorga su obsesivo intento de capturar la belleza del mundo en las palabras y trascender así a la mísera condición del hombre.

   Ya podemos empezar a leerlo comprando en EL CISNE NEGRO. Gonzalo se ha comprometido a traer las mejores ediciones, y nos reunimos el primer martes de marzo.

El MARTES 10 TARDES DE POESÍA

con EMILY DICKINSON  EN LA LIBRERÍA EL CISNE NEGRO 19 HORAS

 

¡Como si una pequeña flor del Ártico desde la orilla polar, fuera vagando a través de latitudes, hasta llegar desde la perplejidad a continentes de verano, firmamentos de sol, hacia extrañas, luminosas matas de flores, y de pájaros de lenguas extranjeras! Digo, como si esta pequeña flor al Edén estuviese viajando- ¿Qué entonces? Por qué, nada, sólo ¡tu pensamiento entonces!

Un poema de Antonio Herranz, a propósito del homenaje a Blas de Otero

                  HOMENAJE INTERPUESTO A B. O.   

 

Los himnos se reconocen cuando se escuchan.

Luego desgraciadamente se olvidan.

Era una voz áspera y desgarrada,

impregnada de tabaco y alcohol:

Me queda la palabra.

Yo escuchaba, no sabía qué decir.

Era un tiempo sombrío.

Era la edad de la impaciencia.

¡Hijo, ten cuidado

con lo que haces, con lo que dices!

Mas el himno palpitaba

y se oía claro y conciso.

Quizá triste, pero contenía una esperanza:

Me queda la palabra.

El hombre vestía de negro,

De pie, con su pierna apoyada en una silla,

sostenía y tocaba su guitarra.

Se mostraba desposeído,

identificado con el verso del otro,

que a la vez era de todos.

Firme y convincente en su canto:

Me queda la palabra.

Cuando me levanté para abrazarle

se desvaneció delante de mí,

lentamente, como se desvanecen

nuestros más íntimos deseos.

 

II

 

¿Dónde está ese ángel fieramente

humano? ¿Dónde habita?

Ahora es un pollo de alas cortas,

hacinado en una jaula

de un mercado en China.

 

¿Dónde está ese ángel igual

al percibido por Rilke?

Ese que brilla y muestra

los obstáculos.

Ahora es un ahogado

y como tal nos representa.

 

 

 

BLAS DE OTERO

                                                            Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
Añadir Nuevounnamedaquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.

 

LUIS IZQUIERDO

Insomluis-izquierdonio

                                                                     A Joan Vinyoli

El tiempo libre que carece de horas
arreciará en las páginas en blanco
abiertas ante el miedo y contra el cálculo
de prodigar las noches asediadas
por la arena que sangra en el oído
ante un par de pupilas desveladas.
Es la norma y el rito y es el grito
y damocles sin riesgo y sin espada
y es una travesía monocorde
que petrifica en vilo al argonauta
de ningún viaje y aventura nula
y a solas delirando entre murallas.
Ni lleno ni vacío. Pasa el mundo
y avisos como esquelas. Nadie aguarda
que ocurra lo de siempre, como nunca
algún fragor, un tono, la fulmínea
divagación de un sueño o forma humana.
Las páginas en blanco no son libres
ni siquiera en las noches inundadas
por la vigilia sorda de las horas
que caen en la arena, desangradas.

De “El ausente” 1979
“Travesías del ausente”  Editorial Lumen 2006

Joan Margarit

IDENTIDADjoan margarit

¿Qué hacer con las palabras al final?
Sólo puedo buscar, para saber qué soy,
en la infancia y ahora en la vejez:
ahí es donde la noche es fría y clara
como un principio lógico. El resto de mi vida
es una confusión por todo aquello
que nunca he comprendido:
las tediosas dudas sexuales
y los inútiles relámpagos
de inteligencia. Debo convivir
con la tristeza y la felicidad,
vecinas implacables.
Se acerca la última verdad, durísima y sencilla.
Como los trenes que en la infancia,
jugando en el andén, me pasaban rozando.

IDENTITAT

Què fer de les paraules al final?
Si vull trobar què sóc no puc buscar
més que en dos llocs: la infància i ara que sóc vell.
És on la meva nit és neta i freda
com els principis lògics. La resta de la vida
és la confusió de tot el que no he entès,
els tediosos dubtes sexuals,
els inútils llampecs d’intel·ligència.
Convisc amb la tristesa i la felicitat,
veïnes implacables. Ja s’acosta
la meva veritat, duríssima i senzilla.
Com els trens que a la infància,
jugant en les andanes, em passaven a frec

dia mundial de la poesía

Joan Vinyoli
Joc

M’he tornat una bola de billar
de vori que rodola empesa sempre
pel tac sinistre i dolorosament,
topant contra les bandes del rectangle,
és repel·lida amb seca violència,
sense parar.
No puc jugar més, retira’m
del feltre verd, jugador empedreït,
deixa’m sentir com van caient les hores,
com cessen el soroll i el moviment,
com, inactiu, el vori es fa de cera,
que fondrà, al capdavall, la mà del foc.

 

Me he vuelto una bola de billar

de marfil que rueda empujada siempre

por el taco siniestro y, dolorosamente,

topando contra las bandas del rectángulo,

es repelida con seca violencia,

sin parar.

Ya no puedo jugar más, retirarme

del fieltro verde, jugador empedernido,

déjame sentir como van cayendo las horas,

cómo cesan el ruido y el movimiento,

cómo, inactivo, el marfil se hace cera,

que fundirá, al final, la mano del fuego.

 

Traducción Para el Colectivo de Carlos Vitale

MANIFIESTO (jesús munarriz)

JESUS MUNARRIZManifiesto

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.

“Esos tus ojos” 1981

 

carlos oroza

carlos orozaLa primera vez que lo vi estaba rodeado como un altar en el Royal de Vigo. Su figura pequeña se desembarazó de un puñado de lectores y arrastró las piernas flacas a una mesa para sentarse conmigo. “El otro día me reconoció un camionero”, anunció. También tenía fans en el mundo del rock y el rap. Al fin y al cabo eran ellos, estrellas de los escenarios, los depositarios de la palabra cantada. “Mis poemas nacieron oralmente y no los transcribo al papel sino con verdadera repugnancia”. En la mesa se dedicó a saquearme el tabaco (“uno más, ¿te importa?”) hasta que al final de la entrevista le ofrecí la cajetilla y gritó: “¡Quita, quita, que eso escaralla la garganta!”.

Era Carlos Oroza, una estrella de la poesía, un paseante, un hombre de leyenda tan extravagante que a ese esqueleto nimio, a ese tipo que dormía en bancos y pasaba hambre en Madrid, le homenajearon poniendo su nombre a un instituto de hostelería en Pontevedra. Mi hermano Novoneyra, hijo de Uxío Novoneyra y cantor como él, pero en la intimidad de las noches y los muelles (el padre, poeta mayor, lo fue de la montaña y la nieve), me había arreglado una cita complicada. Oroza era un mito, muchos en Madrid ya lo creían muerto de cuando desapareció de la ciudad, del reino del Gijón, de la poesía de combate en las puertas de las facultades subido a una caja. Por huir hasta había huido en Galicia, cuando lo sacó en el 75 un puñado de amigos disfrazados de secretas por recitar Desfile de la victoria de un teatro lleno de cargos franquistas en Pontevedra.

Hablaba casi rimando y había convertido su vida en Vigo en una construcción poética ensimismada y feroz: hablaba ya consumido por el arte, despojado del aliento terrenal con que se hacían las cosas medio siglo antes. “En la película El lado oscuro del corazón aparece un poeta en una casa de prostitutas y a una de las chicas se la encuentra leyendo a Rilke. Después él triunfa y es reconocido, y publica un libro, y va a ver a esa prostituta que le dice: ‘Ahora ya no me gustas’. Tras haber conocido el éxito él pasea con el fracaso de ser poeta, porque ser poeta es un auténtico fracaso (…) No te sale nada bien. Y ese poeta va por el campo, ve a una vaca que le muge: ‘Muuu’, y él dice: ‘Ya me lo decía mi madre, que iba a ser un desgraciado”.

Publicidad

Al final de la entrevista, celebrada en 2010, le pregunté cuántos años tenía:

—Muchos— respondió.

—¿78?

—Sí— dijo.

En el texto le corregí: “En realidad tiene 77”. ¡Qué poco coqueto era Oroza, qué gran despiste de poeta! Leo que ha muerto a los 92.

Manuel Jubays EL PAIS